lunes, 17 de junio de 2019

Clásicos del cine/ “GRUPO SALVAJE”


Lirismo y catarsis

Como he confesado alguna vez, mi infinito amor por el cine me viene desde la cuna, ya que fueron mis padres quienes, película tras película, me lo fueron inculcando.  No obstante, no siempre me permitían compartir con ellos aquella afición, y es que, cuando era bien sabido que los niveles de sexo y violencia sobrepasaban el máximo permitido, el pequeño Luis se quedaba leyendo y dibujando en casa de sus abuelos.  Seguramente aquella tarde del verano de 1974 realicé algunos bonitos dibujos de superhéroes, mientras mis papás se adentraban en el brutal universo de “Grupo salvaje”, cuyo estreno en España se había demorado cinco años a causa de sus impactantes y sangrientos tiroteos…

Estamos en 1913 y el Viejo Oeste americano está muriendo en aras de su inevitable modernización.  Una banda de forajidos que se hacen pasar por soldados intentan perpetrar un atraco en la oficina del ferrocarril de Texas, pero sufren una emboscada por parte de una partida de cazarrecompensas y se ven obligados a refugiarse en tierras mexicanas.  En el país vecino, contactan con las fuerzas del General Mapache, enfrentado a las huestes de Pancho Villa y que les propone un último gran golpe:  robar un tren cargado de armas, a cambio de una irrechazable cantidad de oro...

Grupo salvaje” (“The Wild Bunch”, 1969) tiene su origen en un guión que el después prestigioso Walon Green había redactado en 1965, basándose en un relato del ex-cowboy Roy Sicker.  Para dirigirlo, se eligió al impredecible Sam Peckinpah (1925-1984), quien ya había realizado famosos westerns como “Duelo en la alta sierra” o “Mayor Dundee” e incluso había guionizado “Villa cabalga” para Buzz Kulik.  Lo primero que hizo Peckinpah fue meter mano en el guión de Green, acentuando el tono crepuscular y, por supuesto, las dosis de violencia, las cuales un productor llegó a considerar “infilmables”.  Para encarnar al protagonista Pike Bishop, el primer actor en quien se pensó fue Lee Marvin, quien finalmente se decantó por el musical “La leyenda de la ciudad sin nombre”, por lo que en su lugar se contrató al excelente William Holden (“El crepúsculo de los dioses”, “Sabrina”, “Picnic”, “El puente sobre el río Kwai”). Holden sería el Pike perfecto:  maduro, solemne, violento y digno hasta el final.  Para arroparle, Peckinpah logró reunir un estimulante elenco: Ernest Borgnine (impagable secundario, ganador del Oscar por “Marty”) como Dutch;  Robert Ryan (“Los profesionales”) como el “renegado” Thornton;  el veterano Edmond O’Brien (“El jorobado de Notre Dame”, “La condesa descalza”) como Sykes;  Warren Oates (compinche de Peckinpah en “Duelo en la alta sierra” y “Mayor Dundee”) como Lyle;  Ben Johnson (innumerables los westerns en los que participó) como Tector, hermano del anterior;  y los mexicanos Jaime Sánchez como el impulsivo e idealista Angel y Emilio “Indio” Fernández como el general Mapache.  Otros intérpretes que pueden verse en “Grupo salvaje” son Strother Martin, Bo Hopkins, L.Q. Jones o Alfonso Arau.

A pesar de que la duración de la versión definitiva del film (2 horas y 25 minutos) da a entender que se trata de una película lenta o demasiado larga, lo cierto es que el trabajo del montador Lou Lombardo es sencillamente magistral, dotando de un preciso ritmo interno a las muchas escenas intimistas y, sobre todo, convirtiendo a las secuencias de acción en auténticas joyas mil veces imitadas desde entonces.  La utilización de la cámara lenta y la filmación desde diversos ángulos parece que fueron iniciativas de Lombardo, quien trabajó estrechamente con el director de fotografía Lucien Ballard.  Ballard, artífice de la cinematografía de “Atraco perfecto”, “Duelo en la alta sierra” o “La hora de las pistolas” supo captar a la perfección la idea de Packinpah de retratar el ocaso de toda una forma de entender la vida y el existir, a través de unos personajes en la recta final de su trayectoria.  La vibrante partitura de Jerry Fielding, experto en reutilizar sonoridades militares mezclándolas con temas del folklore popular, contribuye también a crear la peculiar atmósfera que envuelve al relato.

Llena de momentos que han pasado a la historia del Cine (el famosísimo plano de los niños jugando cruelmente con el escorpión y las hormigas, los terribles pero fascinantes tiroteos que abren y cierran el film, el asalto al tren militar, el dramático paseo de Pike, Dutch, Lyle y Tector en pos de su destino…), “Grupo salvaje” es una obra de transición tanto temática como técnicamente, un puente entre lo viejo y lo nuevo (en 1969 supuso una auténtica revolución), que Sam Peckinpah quiso utilizar como exorcismo de la violencia que asolaba un mundo en conflicto.  Todo un clásico del Séptimo Arte que me hubiera gustado poder disfrutar, como todo aquéllo que realmente merece la pena, en una enorme pantalla grande.

Luis Campoy



P.D.:  El año pasado se divulgó la noticia de que nada menos que Mel Gibson, otro de los máximos exponentes de la violencia cinematográfica, estaría preparando una versión “actualizada” de “Grupo salvaje” en la que los protagonistas serían Michael Fassbender, Jamie Foxx y Peter Dinklage.  Ya veremos qué resulta finalmente de todo ello…

lunes, 3 de junio de 2019

Cine actualidad/ “ROCKETMAN”


Elton Superstar

Si empezara este artículo refiriéndome a Reginald Kenneth Dwight, la mayoría de vosotros os preguntaríais de quién diablos estoy hablando.  Si, por el contrario, aludo a él con su nombre artístico, Elton John, probablemente la cosa cambiaría…  o igual no, que el compositor, cantante y pianista londinense no puede decirse que sea el artista más seguido por las pujantes generaciones millennials.  El caso es que, siguiendo la estela iniciada hace no muchos meses por “Bohemian Rhapsody”, otro músico británico tiene película biográfica en el candelero, lo cual podría no constituir un hecho aislado.

La comparación con “Bohemian Rhapsody” no es en absoluto gratuita ni innecesaria, por diferentes razones.  En primer lugar, aunque fue rodada mayoritariamente por el defenestrado Bryan Singer, el despido de éste provocó que los productores contrataran deprisa y corriendo a Dexter Fletcher, quien en aquellos momentos se hallaba sumido en la posproducción de…  Rocketman”.  Por otra parte, ambas cintas tienen como protagonistas a músicos que desarrollaron su carrera en Gran Bretaña, y que en los años setenta del siglo pasado lograron sus mayores cotas de creatividad y de éxito.  Asímismo, tanto Freddie Mercury como Elton John eran virtuosos del piano, optaron por utilizar seudónimos y ambos tuvieron sonoros escarceos con las drogas, el alcohol y la homosexualidad.

Rocketman” es narrada a base de largos flashbacks que un desquiciado Elton John va relatando a un grupo de Alcohólicos Anónimos.  Así es como vamos conociendo al pequeño Reggie, cuyos padres (Bryce Dallas Howard y Steven Mackintosh) se divorciaron siendo él un niño, que poco a poco va encauzando su sensibilidad hacia la música.  Somos testigos de sus primeros pinitos como pianista clásico, sus devaneos con el rock y su amistad con el que sería su inseparable letrista y amigo de por vida, Bernie Taupin (Jamie Bell).  Por otra parte, conocemos la tóxica relación entre Elton y su manager John Reid (visto también en “Bohemian Rhapsody”, allí encarnado por Aidan Gillen y en “Rocketman” por Richard Madden, ambos de la serie “Juego de tronos”), y finalmente cómo de la caída al abismo logra resurgir un hombre nuevo, o al menos un hombre más fuerte y menos dependiente de las adicciones y las malas influencias.

Como ha quedado dicho, las (no tan odiosas) comparaciones con “Bohemian Rhapsody”, la película más taquillera del pasado año en España, son más que evidentes, y máxime cuando el mismo director ha sido el responsable (total o parcial) de ambas.  Las diferencias se deben a que “Rocketman” no se limita a utilizar las canciones a modo de escenificaciones de su concepción o grabación, sino que las emplea para construir set-pieces oníricas o subjetivas en las que el protagonista, sus padres o sus amigos dan su punto de vista sobre los sucesos narrados, mientras se suceden atrevidas coreografías que en más de un momento me recordaron a la maravillosa “All That Jazz” (“Empieza el espectáculo”) del genial Bob Fosse.  También hay que admitir que “Rocketman” es más explícita que “Bohemian Rhapsody” en cuanto a mostrar a las claras sexo entre hombres y la drogadicción del protagonista, razón por la cual ha sido censurada en países como la putiniana Rusia.

Pero lo que más diferencia a “Rocketman” de “Bohemian Rhapsody” es que en ésta el actor protagonista, Taron Egerton, sí canta él mismo todas y cada una de las canciones, y muy bien por cierto.  El rebelde Eggsy de “Kingsman” sorprende muy agradablemente en una caracterización casi perfecta que, lógicamente, se apoya en un excepcional trabajo de maquillaje y vestuario, haciendo casi imposible distinguir a Egerton del verdadero Elton.  Desde aquí pido una nominación al Oscar para el joven actor (29 años), que en nada tiene que envidiar al multipremiado Rami Malek de “Bohemian Rhapsody”.

Luis Campoy

Lo mejor:  Taron Egerton (actor y cantante, un Elton John casi perfecto)
Lo peor:  Elton John y su música parece que no tienen tanto tirón entre los aficionados españoles
El cruce:  Bohemian Rhapsody” + “Tommy” + “All That Jazz
Calificación:  9 (sobre 10)

miércoles, 29 de mayo de 2019

Amigos de cine/ JESÚS MARTÍNEZ "Nota"


Inauguramos hoy una nueva sección aquí en Historias e Historietas, en la que espero poder ir manteniendo entrevistas con diferentes personajes de un entorno más o menos próximo que desempeñan alguna actividad vinculada, de una u otra manera, con el Séptimo Arte.  El encargado de romper el hielo es el cortometrajista lorquino Jesús Martínez “Nota”, a quien, todo hay que decirlo, me ha costado sangre, sudor y lágrimas poder tener aquí delante.

—Buenas tardes, Jesús.  Parecía casi imposible, pero por fin te tenemos aquí.
—Buenas tardes, Luis.  Sí todo llega…  Un saludo a todos tus lectores, y a ti gracias por tu paciencia e interés.

—Para empezar, háblame un poco de tus trabajos previos a tu galardonado cortometraje “The Airplane
—Pues justo antes de “The Airplane” (2016) hicimos “Todo es falso, salvo alguna cosa” (2015), una comedia satírica, en clave de falso documental, sobre el bipartidismo que imperaba en aquella época.  Este corto nos dio muchas alegrías, ya que fue el primero que pasaba de las 50 selecciones y alcanzamos con él 8 premios y lo que por entonces fue el mayor premio, entrar en sección oficial en el Festival de Cine de Málaga.  Antes rodamos varios trabajos, a destacar el cortometraje “Manos libres” (2012), protagonizado por Enrique Martínez (“Los Hombres de Paco”, “800 balas”….), y con el que conseguíamos más de 30 selecciones en diversos festivales.

—¿Qué significó “The Airplane” para ti, en todos los sentidos?
—Pues fue nuestro primer corto de animación, un punto de inflexión.  De repente se abrió un abanico más amplio de posibilidades:  aquellas producciones imposibles para ficción, podrían hacerse en animación. Hay que recordar que “The Airplane” nace del pincel de Iván Molina, de una de sus muchas viñetas realizadas para periódicos locales o por mera crítica social.  Significó la confirmación de que trabajar con Iván era una de las mejores cosas que me podían pasar.

—Háblanos sobre tu multipremiada “Eusebio 80“:  cómo surge la idea, cómo fue su desarrollo, quiénes participaron en ella...
La idea de “Eusebio 80” (2017) surge también de una viñeta de Iván Molina.  Revisando su material, vi un cartel que ilustraba a un personaje mitad superhéroe, mitad currante, una maravilla.  Ese fue el germen de lo que se convirtió en una película de 9 minutos, que tantas alegrías nos ha dado.  Desarrollamos un trabajo de 7 meses, donde Iván llegó a dibujar más de 100 ilustraciones en tinta china, Paco Hernández las animaba en after effects e íbamos corrigiendo cositas de dirección, de perspectiva, de enfoque, grabando voces que luego pasaban por las manos de Adolfo Clemente (sonido y BSO), y yo finalmente montaba todos los trocitos.  Un trabajo muy laborioso y lento, pero que fue muy bonito.

—“Eusebio” ha tenido una carrera realmente brillante
—Es un trabajo que ya podemos decir que nos ha dado más de 100 selecciones nacionales e internacionales (más de 20 países) y más de 10 premios, incluido Mejor Corto de Animación en el Festival de Cine de Málaga, otorgado por el público, una pasada.  Las seis selecciones en festivales calificadores para los premios Goya (Festival de cine de Zaragoza, Festival de Cortos de Soria, 27 PNR-Festival de Cine de Madrid, Festival Internacional de Cine de Lanzarote, Octubre en Corto) nos permite tener la posibilidad de enviar el trabajo y ser valorado por los miembros de la academia.  En total, hemos tenido la suerte de poder participar en 100 festivales, a saber:  53 en España, 15 en Italia, 4 en Colombia, Francia y Argentina, 2 en Turquía y Brasil y en 1 en Rumanía, Canadá, EE. UU., Alemania, Grecia, Irlanda, Estonia, Luxemburgo, Macedonia, Kósovo, Polonia, Serbia, Panamá y Bangladesh.

—Y después de “Eusebio” vino “Yayoflautas”
—Sí, “Yayoflautas” (2018) es nuestro último corto, rodado en el Salón del Pensionista del barrio de La Viña, el pasado mes de abril de 2018.  La historia está basada, desgraciadamente, en hechos reales, acaecidos en el mismo sitio donde se rodó. Los ancianos se juntaban para jugar al bingo a 10 céntimos el cartón, hasta que se personaron desde hacienda en el local y suspendieron su actividad...por juego ilegal.  Hemos convertido ese esperpento de realidad en algo más grotesco aún, un musical donde los abuelos y hacienda “discuten” sobre quién lleva razón sobre los hechos y que tiene incluso efectos especiales.  El corto ha conseguido hasta la fecha 13 selecciones y el premio a mejor corto de ficción otorgado por el público en el pasado XXXI Festival de Cine de Mula, pero sobre todo nos regaló la simpatía de un grupo humano de mayores y de un equipo técnico genial. No hay que olvidar que todos estos trabajos se hacen para disfrutar y para aprender y mejorar.

—¿En qué nuevos proyectos estás trabajando?
—Pues estoy en plena preproducción de nuestro nuevo trabajo que rodaremos en agosto, si todo sale bien.  Es un corto cuyo guionista es Santiago Pajares (“40 aniversario”, “El Atraco”, “Café no es Café”....), uno de los mejores guionistas de cortometrajes de España con una larga lista de premios a sus espaldas.  Estoy muy ilusionado con el proyecto, tenemos ya al elenco y os puedo decir que es una maravilla (aún no puedo adelantar nombres). Ahora toca cerrar todos los frentes (localización, equipo, storyboard) para que este guión tenga la mejor salida posible.  Deseando rodarlo e invitaros al estreno, que espero que sea de nuevo en Los Cines Almenara de Lorca. Un saludo a todos y gracias a Luis por su paciencia y su interés.
—Pues nada, Jesús, mucha suerte en este nuevo proyecto y que al menos tenga tanto éxito como con “Eusebio”
—Gracias a ti, y que la próxima vez nos cueste menos tiempo poder coincidir.

lunes, 27 de mayo de 2019

Píldoras de Cine (Mayo 2019)


Después de unas semanas un poco apartado de la escritura a causa de un problema familiar (no iba a ser el único Luis Enrique), reanudamos esta preciosa actividad cinéfila con una nueva tanda de esas píldoras que tantas enfermedades curan, o por lo menos endulzan.

ALADDIN
Disney sigue empeñada en “remakear” su extenso catálogo de films de animación para convertirlos en películas de imagen real.  En el mismo año en que también se anuncia la nueva “El Rey León”, acaba de estrenarse la actualización de “Aladdin” (parece que fue ayer cuando, hace ya 27 años, los exhibidores españoles se vieron obligados a mantener el título original en inglés ya que la traducción lógica, “Aladino”, había sido registrada para una comedia de Bud Spencer), que ha realizado el antaño prometedor Guy Ritchie, conocido entre otras cosas por ser uno de los exmaridos de Madonna.  En sus buenos tiempos, Ritchie se caracterizaba por contar historias de criminales y delincuentes de poca monta, y quizás haya sido ésa la razón por la que se le ha fichado para hacerse cargo de esta aventura en la que el héroe no deja de ser un ladronzuelo callejero destinado a pulir el diamante en bruto que esconde en su interior.  Totalmente deudora, de principio a fin, del clásico de John Musker y Ron Clements, “Aladdin” resulta menos mala de lo que hacían presagiar sus trailers, si bien causa un poco de extrañeza la pobreza visual de algunos decorados, que no dejan de parecer (¿acaso conscientemente?) un tapiz pintado a la antigua usanza.  También se considera una especie de hándicap insalvable la interpretación de Robin Williams en la cinta de 1993, si bien aquí en España lo que disfrutamos fue la también estupenda labor de Josema Yuste, de modo que el trabajo de Will Smith tampoco me parece desdeñable.  La música y las canciones son casi las mismas (apenas hay algún añadido y no pocas diferencias en los arreglos instrumentales), y a los indudables aciertos de casting en la elección de los protagonistas Mena Massoud y Naomi Scott hay que reprochar la poca “chicha”·del descafeínado Jafar al que da vida Marwan Kenzari, asimismo perjudicado por un doblaje muy light.  Por supuesto que nos hallamos ante una nueva versión innecesaria y notablemente inferior a la original, pero también es cierto que os es simpática y a ratos entretenida.  Tampoco hay que pedirle mucho más al Genio, que sólo nos da tres deseos…
Calificación:  6,5 (sobre 10)

EL HIJO
A pesar de las críticas de, entre otros, Steven Spielberg, a la aparentemente imparable proliferación de películas de super héroes, por si faltaba poco con las adaptaciones más o menos canónicas, ahora llega una reinterpretación del mito de Superman… sólo que narrado en clave de terror.  El protagonista es extraterrestre y ha sido adoptado por un matrimonio incapaz de tener hijos propios, pero el día en que sus poderes se manifiestan, decide encauzarlos hacia el mal y la destrucción.  Bajo producción de James Gunn (“Guardianes de la Galaxia”), “El hijo” (ridícula traducción de “Brightburn”, “Quemadura brillante”) ha sido dirigida por David Yarovesky, y tiene al frente del reparto a Elizabeth Banks y al joven y prometedor Jackson A. Dunn.  Narrada con bastante precisión y sin caer demasiado en los previsibles excesos granguiñolescos, quién sabe si “El hijo” podría dar pie a una secuela incluso más interesante.  Tiempo al tiempo.
Calificación:  7,5 (sobre 10)

HELLBOY
El diablo rojo creado en los comics por Mike Mignola vuelve al cine, esta vez sin Guillermo del Toro en la dirección ni Ron Perlman como intérprete.  Con una apuesta decidida por la incorrección y la violencia (suavizadas en la versión internacional), la nueva aventura del Chico del Infierno le trae a la vieja Inglaterra pre-Brexit, pasando por una introducción vampírica en Nuevo Mexico.  Nuevamente los (pésimos) trailers no hacen justicia a una película que, sin ser nada del otro mundo, contiene unas aceptables dosis de humor y de violencia (recortada) y presenta una descripción de personajes y escenarios bastante afortunada.  David Harbour (el sheriff de (“Stranger Things”) se pinta la cara de rojo y le acompañan el gran Ian McShane y la bella villana Milla Jovovich.
Calificación:  7 (sobre 10)

lunes, 29 de abril de 2019

Cine actualidad/ “VENGADORES: ENDGAME”


¡Vengadores, reuníos!

Como he confesado alguna vez, además de contumaz devoto del Séptimo Arte (el Cine), he sido (ahora, un poquito menos) irredento amante del Noveno (el Cómic), y, de entre mis tebeos favoritos desde siempre, dos han destacado por encima de todos:  Spiderman y Los Vengadores.  Mis años de friki marvelita y la voluminosa colección que todavía conservo me permiten, creo, hablar con cierto conocimiento de causa, de modo que, sin más dilación, paso a compartir con vosotros mis opiniones acerca de la esperadísima “Vengadores: Endgame”.

Hace un año, fuimos testigos de cómo el quasi todopoderoso villano Thanos chasqueaba los dedos y convertía en cenizas a la mitad de la población del universo, lo cual incluía, cómo no, a los superhéroes.  Los personajes supervivientes, como era de esperar, no podrían permanecer con los brazos cruzados y tratarán por todos los medios de revertir la situación, echando mano de todo su ingenio y sus capacidades combinadas.  A grandes males, grandes remedios…  y grandes sacrificios.

Creo que lo que más me molesta, un día después de haber visto en el cine “Vengadores: Endgame” es no poder asumir las apreciaciones que estoy leyendo acerca de la película por parte de los fans más entregados.  Aseveraciones como que se trata de “la mejor película de la Historia”, un “hito cinematográfico sin precedentes” o “un legado para las siguientes generaciones” me hacen sonreir con cierta melancolía.  Tal vez si no hubiese visto nunca “El acorazado Potemkin”, “Ciudadano Kane”, “Qué bello es vivir”, “Casablanca”. “Eva al desnudo”, “Con faldas y a lo loco”, “Sed de mal”, “Vertigo”, “Centauros del desierto”, “Ben-Hur”, “Amarcord”, “2001, Odisea del espacio”, “El Padrino”, “Tiburón”, “Apocalypse Now”, “La Lista de Schindler” o “Cadena perpetua” (por citar tan sólo algunos gloriosos ejemplos), sería tan optimista como estos encantadores soñadores que me inspiran tanta simpatía.  Pero, por desgracia, tengo que reconocer que lo que vi ayer, aun siendo un gran espectáculo, dista un poco de alcanzar los méritos que sus más fanáticos defensores le atribuyen.

Es bien sabido que la todopoderosa Disney compró Marvel Comics y su increíble catálogo de héroes y villanos con el fin de rentabilizarlos exhaustivamente mediante películas, series y todo tipo de merchandising.  En cuanto al apartado cinematográfico, se cumplen ahora 11 años desde que “Iron Man” (Jon Favreau, 2008) inició lo que se conoce como el MCU (Marvel Cinematic Universe), lo cual se ha traducido en la producción de nada menos que 22 películas, incluyendo esta “Endgame”, la cual sirve de desenlace a la autodenominada “Fase 3”.  Lo de “desenlace” se suponía que en este caso iba totalmente en serio, de modo que todos sospechábamos que alguno o varios de los héroes fundacionales del citado MCU (Iron Man, Capitán America, Thor, Hulk, Viuda Negra, Ojo de Halcón…) iban a pasar a mejor vida, presumiblemente de manera (super) heroica.  Para corroborar esta suposición, en el plan ya anunciado para la Fase 4 no se incluye ninguna nueva producción protagonizada por dichos personajes (con una excepción) y, por si fuera poco, los actores que los interpretan han finalizado (y no han renovado) sus contratos con la productora.  Así pues, lo de “Endgame” (“Final del juego”) no es en absoluto una coña, y todos los aficionados éramos conscientes de ello.

AVISO LEGAL:  Con el fin de poder transmitiros íntegramente mis sensaciones, os informo de que, a partir de este momento y hasta nueva orden, el texto que viene contiene numerosos SPOILERS.  Estáis advertidos. 
Tal como comenté hace un año con motivo del estreno de “Vengadores: Infinity War”, gran parte del impacto emocional que causaba presenciar las “muertes” de Spiderman, Pantera Negra, Star-Lord, Doctor Extraño o Nick Furia quedaba disminuido ante la certeza de que todos esos personajes iban a volver a aparecer en otros proyectos de Marvel.  Sin embargo, la evidencia de que los Vengadores fundacionales terminaban un ciclo en “Endgame” me hizo visionar la película con el corazón encogido y un nudo en la garganta.  Personalmente, no comprendo por qué en las películas los personajes (buenos y malos) suelen morir con tanta facilidad, cuando en los comics perviven durante décadas y décadas, pero finalmente había logrado aceptar que, de alguna manera sumamente gloriosa, el Capitán América (mi favorito), Iron Man, Hulk y Thor iban a desaparecer para nunca retornar.  Sin embargo, quien muere primero es…  ¡la Viuda Negra!, a pesar de que su película en solitario ya está confirmada para el año 2020 (ahora parece evidente que dicha película será una precuela, pero ¿quién sabe…?).  No obstante, cuando Iron Man/Tony Stark (Robert Downey, Jr.) se enfunda el Guantelete del Infinito, a sabiendas de lo que ello le va a ocasionar, la tristeza se apodera de las plateas y a mi, particularmente, me fue imposible retener unas lagrimillas.  La muerte y funeral de Stark son, posiblemente, los instantes más conmovedores de todo el MCU, pero, aun así, todavía quedaba por conocer el destino final del resto de los Vengadores primigenios.  Bruce Banner mantiene su nuevo status de “Profesor Hulk”, Thor se enrola en los Guardianes de la Galaxia, Ojo de Halcón retorna a su idílica vida campestre con su idílica familia…  pero ¿qué le sucede al Capitán America?  Pues, al menos, aunque es cierto que se lo quitan de en medio a nivel de acción, Steve Rogers sobrevive al final de “Endgame”…  aunque transformado en un viejecito inofensivo que optó por retroceder en el tiempo y vivir su plenitud junto a su amada Peggy Carter.  Lo digo una vez más, me parece una equivocación tener que prescindir de estos queridos y admirados personajes, pero, dentro de lo malo, la resolución a la subtrama del Capitán me parece un inesperado acierto.

Por lo demás, sentimentalismos aparte, “Vengadores: Endgame” se permite el lujo de alargar su duración hasta las tres horas y un minuto, supuestamente porque era necesario despedir a los protagonistas con el bombo y platillo que se merecían.  De este modo, tenemos una primera hora repleta de escenas alargadas conscientemente para dar lugar a que los actores se luzcan;  una segunda hora en la que se produce un viaje en el tiempo que recuerda poderosamente al que se narraba en “Regreso al Futuro II”;  y un tramo final en el que, esta vez sí, se desarrolla una de esas peleas que, desde ya, pasarán a los anales delo mejorcito del cine de acción.  La parte más “intimista” (la inicial) desde luego que debió ser recortada para darle mayor agilidad al ritmo del film;  el “retorno al pasado” es una absoluta delicia, una maravilla incontestable…  que sólo será valorada en su plenitud por los más frikis del MCU;  y, en lo tocante al combate decisivo que ocupa el último tercio del film, de verdad que me faltan adjetivos para calificar lo que este maduro amante de los comics fue capaz de sentir mientras sus héroes de la niñez adquirían vida propia y eran incluso capaces de superar las increíbles hazañas que llevaban a cabo en las viñetas.  El sublime momentazo en el que el Capitán América es capaz de sostener en su mano el martillo Mjolnir de Thor o cuando, pocos minutos después, los héroes “fallecidos” surgen uno a uno de la bruma y se alinean en contra de Thanos y sus huestes, lograron mi aplauso espontáneo, en un gesto que muchos más espectadores del cine se permitieron también.
FIN DEL SPOILER

Pocas veces se ha podido reunir un reparto tan gigantesco y tan deslumbrante como el de “Vengadores: Endgame”.  Además de a los ya “habituales” Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Samuel L. Jackson, Tom Holland, Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston, Paul Rudd, Evangeline Lilly, Josh Brolin (Thanos), Brie Larson, Gwyneth Paltrow, Chadwick Boseman, Tessa Thompson, Chris Pratt, Zoe Saldaña, Karen Gillan, Dave Bautista, Bradey Cooper (voz del mapache Rocket) o Vin Diesel (voz del árbol Groot), se ha conseguido recuperar (aunque tan sólo sea por unos breves segundos) a Robert Redford, Michael Douglas, Michelle Pfeiffer, William Hurt, Tilda Swinton, Natalie Portman, Hugo Weaving, Rene Russo, Angela Bassett, Hayley Atwell y John Slattery.  ¡Lo nunca visto!  Los hermanos Anthony y Joseph Russo (los directores) han demostrado ser unos maestros de la motivación y el reclutamiento y, a partir de ahora, ¡los artífices de una de las películas que un servidor ha podido disfrutar más en toda su vida! (eso sí, sin pretender que la glosa de sus méritos opaque el brillo del panteón intocable de lo mejorcito de la Historia del Cine).  Para aseverar que “Endgame” es una gozada sin paliativos, no hace falta exagerar en los epítetos ni realizar comparaciones improcedentes, que está el personal muy susceptible estos días…

Luis Campoy

Lo mejor:  la batalla final (uno de los momentos cumbre del cine de acción de toda la Historia);  el espectacular y alucinante reparto
Lo peor:  la excesiva duración, fácilmente recortable;  el doblaje de Spiderman, insoportable
El cruce:Vengadores: Infinity War” + “Regreso al Futuro II” + todo el MCU al completo
Calificación:  9 (sobre 10)

miércoles, 24 de abril de 2019

Cine actualidad/ “CEMENTERIO DE ANIMALES”


No quiero que me entierren en el cementerio de animales

Cementerio viviente” (1989) de Mary Lambert, basada en la novela “Pet Sematary” (1983) del maestro Stephen King, se convirtió desde el mismo día en que la ví en una de las películas de terror que más miedo me habían dado en toda mi vida…  y, por ampliación de contexto, en una de mis películas favoritas.

Treinta años después, se ha producido el temido remake a cargo del tándem formado por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, el cual en teoría iba a ser más fidedigno al texto de King (de hecho, el título español es el mismo que tuvo el libro cuando se publicó en nuestro país:  Cementerio de animales”).  Esto último es, obviamente, falso, y ya en los trailers (malditos trailers) se apreciaba la gran diferencia con respecto al texto original:  se ha cambiado la identidad del hijo fallecido y resucitado merced a los poderes de un viejo cementerio de los indios micmacs que es capaz de traer de vuelta a los muertos.

Mientras veía la nueva película, la comparación con la anterior era inevitable, y tengo que admitir que, salvo la interpretación de mi admirado Jason Clarke, todo (pero todo) es sensiblemente inferior a lo que ví hace ya tres décadas.  El resto de los actores, la caracterización de los personajes (asombrosa la falta de carisma de John Lithgow en contraste con el encantador Fred Gwynne;  innecesario el parecido de los nuevos Ellie, Gage y Zelda con respecto a los antiguos;  monumental el miscasting del nuevo “ángel bueno” Pascow), el nulo acierto en la traducción de los diálogos e incluso los poco lucidos efectos especiales constituyen algunos de los aspectos negativos de esta “relectura” en la que, paradójicamente, lo que más me gustó fue justamente lo que no estaba en el relato ni en la película originales:  las escenas en las que el “zombie” es capaz de hablar y razonar…  antes de convertirse en una inmisericorde máquina de matar.

Como anécdota, decir que, de algún modo, el mítico grupo The Ramones vuelve a estar presente en el remake.  Por un lado, en la escena del film antiguo en la que se producía el atropello mortal, el conductor del camión iba escuchando una canción de aquéllos titulada “Sheena Is A Punk Rocker”, mientras que ahora ya no se oye la canción pero el camionero recibe una llamada telefónica de una tal… Sheena.  Por otra parte, la fabulosa canción del título, “Pet sematary”, vuelve a resonar en los créditos finales, si bien versionada por Starcrawler.

Luis Campoy

Lo mejor:  las escenas del padre con la hija resucitada
Lo peor:  la (odiosa) comparación con el film de 1989
El cruce:  Cementerio viviente” + “Slender Man
Calificación.  6,5 (sobre 10)

miércoles, 10 de abril de 2019

Cine actualidad/ “SHAZAM!”


Adolescencia superheroica

Antes de ser una popular app musical que te permite averiguar el título de una canción, Shazam era simplemente una palabra mágica que ponía en marcha un hechizo de transmutación.  Al pronunciarla, un adolescente intercambiaba su cuerpo con el de un superhéroe llamado ¡Capitán Marvel! (enseguida hablamos de ésto).  El caso es que la palabreja en cuestión no era sino un acrónimo formado por la primera letra del nombre de seis famosos personajes de la antigüedad (Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio), los cuales “prestaban” sus cualidades a la persona que los había convocado.  La primera vez que se formuló tan pintoresco hechizo fue en 1939, y por aquel entonces la editorial que publicaba la historieta se llamaba simplemente Fawcett Comics.  Años después, una de las dos majors de la industria comiquera estadounidense, DC, adquirió Fawcett y, con ella, todo su catálogo de publicaciones.  De esta manera, se produjo una curiosa circunstancia:  había no uno sino dos Capitanes Marvel en el mercado (el otro venía siendo publicado, cómo no, por Marvel Comics), lo cual no podía ser tolerado por los jerifaltes de la Casa de las Ideas en la que habían nacido Spiderman, los Vengadores y los Cuatro Fantásticos. Tras una larguísima serie de pleitos y sentencias judiciales, Marvel se salió con la suya y prohibió a DC el uso de la denominación “Capitán Marvel”, tras lo cual el héroe que se aparecía al pronunciar el conjuro pasó a denominarse también… “¡Shazam!”.

La película que nos ocupa narra, obviamente, los orígenes del “polémico” personaje, así como de uno de sus villanos más reconocibles, el Doctor Sivana.  Sin embargo, el hilo argumental se centra en un chico de 15 años llamado Billy Batson, huérfano de padre y abandonado por su madre, que es adoptado por una pintoresca familia de acogida.  Es tratando de ayudar a uno de sus nuevos hermanos cómo Billy se encuentra, sin proponérselo, con un anciano hechicero que le otorga una serie de poderes alucinantes que le permiten transformarse en un héroe adulto durante un corto período de tiempo.  Cuando el malvado Sivana es capaz de controlar a los terroríficos Siete Pecados Capitales, Billy/Shazam tendrán que hacerle frente, con lo que la lucha milenaria entre el Bien y el Mal se entablará una vez más…

Después de una serie de fracasos comerciales y adaptaciones muy cuestionadas, DC Comics y Warner Bros. parecían haber dado en la diana con “Wonder Woman” y la reciente “Aquaman”.  La cuestión era:  ¿podría una película cuyos avances se centraban tan sólo en un sentido del humor algo gamberro ser capaz de continuar por el buen camino?  La respuesta es un rotundo ¡SÍ!.  Los trailers de “Shazam!” en absoluto hacen justicia a lo que es en realidad este film:  una comedia de aventuras en la que el melodrama alcanza gran trascendencia en el desarrollo de los personajes.  Desde el principio, vemos cómo tanto héroes como villanos son descritos con mimo y buen gusto, con auténtico cariño por parte del guionista Henry Gayden, que se toma su tiempo a la hora de presentar tanto a un joven Sivana como al protagonista Billy y su entrañable y carismática familia, en la que tanto los padres de acogida como sus hermanos se hacen tanto de querer que casi da rabia la “intromisión” del elemento superheroico que en teoría iba a acaparar el interés del espectador.

Lo mejor de “Shazam!” no es en absoluto la consabida historia iniciática de un héroe con capa, ni tampoco sus (arquetípicos) enfrentamiento con el (poco lucido) villano de turno.  No, lo que en realidad dota a la película de esencia y corazón es ese evidente homenaje (hay una escena que a nadie pasará desapercibida) a clásicos como “Big”, en los que también se lograba hacer disfrutar a la platea mientras se les sabía acariciar la fibra sensible.  La escena en la que Billy se enfrenta por fin a su madre biológica es un excelente exponente de cómo incluso en un “tebeo” pueden ocultarse las emociones y alguna que otra lagrimilla.

David F. Sandberg (“Annabelle Creation”) ha sido el responsable de poner en imágenes el film, cuyos protagonistas son Zachary Levy (Shazam adulto) y Mark Strong (demasiado actor para tan poco villano), aunque los que más méritos interpretativos acumulan son Asher Angel como Billy y, sobre todo, un estupendo Jack Dylan Grazer como el encantador Freddy Freeman, verdadero robaescenas que acapara los mejores momentos de la película.

Luis Campoy

Lo mejor:  el tono de comedia melodramática juvenil
Lo peor:  al igual que sucedía en “Wonder Woman”, una historia deliciosa y encantadora se echa un poco a perder por culpa de la anodina pelea final con los villanos de turno, que dejan mucho que desear
El cruce:  Big” + “Familia al instante” + “Superman IV
Calificación:  8,5 (sobre 10)

lunes, 1 de abril de 2019

PILDORAS DE CINE (Abril 2018)


Comenzamos el mes de abril con el equivalente al Día de los Inocentes en el mundo anglosajón.  Hoy, Lunes, día Uno del mes Cuatro, se celebra el “April Fool’s Day”, o, lo que es lo mismo, el “Día de los Tontos de Abril” o “Día de las Bromas”.  Para que veáis que nuestro amor por el Séptimo de los Artes no es ninguna broma, aquí os dejo una dosis más de nuestras ¡PÍLDORAS DE CINE!

DOLOR Y GLORIA
La vigésimo primera película de nuestro Pedro Almodóvar está siendo, comercialmente, el mejor estreno español en lo que va de año, y es el film del realizador mejor considerado por crítica y público en estos últimos años.  Como por todos es sabido, el protagonista Salvador Mallo (encarnado por un pletórico Antonio Banderas) es un trasunto del propio Almodóvar:  un director de cine que creció muy apegado a su madre, con una rigurosa formación religiosa y una difícil relación con algunos de sus actores.  En “Dolor y gloria” se encuentran los mismos ingredientes de cualquier otra producción almodovariana (preeminencia del melodrama , quebrado por no pocas dosis de un humor grotesco;  cuidadísima fotografía y diseño de producción y vestuario;  imaginativo uso del color), y en ella se pueden apreciar referencias a films anteriores como “Volver” o “La mala educación”.  Por fortuna, el equilibrio entre drama y comedia está mucho más medida y las habituales concesiones al colectivo LGTB son menos estridentes, razón por la cual está llegando a un mayor número de espectadores.  Penélope Cruz y Julieta Serrano interpretan a la madre en distintas épocas (¿quién se iba a fijar en que Cruz tiene los ojos castaños y Serrano, azules?) mientras que Asier Etxeandia y Leonardo Sbaraglia dan vida a dos personajes del ayer que regresan a la actualidad del cineasta.  ¡(Do)loor y gloria para esta estupenda obra capaz de arrastrar a las salas a tantos aficionados dispuestos a rendirse ante el poderío de la cinematografía patria!
Calificación:  8,5 (sobre 10)

DUMBO
De un tiempo a esta parte, Disney está llevando a cabo una “revisualización” de sus viejas películas animadas, ahora en imagen real.  La cenicienta”, “El libro de la selva” y “La bella y la bestia” fueron algunas de las anteriores propuestas de la compañía, y ahora le toca el turno a “Dumbo”, que ha adaptado el ya sesentón Tim Burton, quien precisamente inauguró la tendencia con “Alicia en el País de las Maravillas”.  La historia original de Helen Aberson y Harold Pearl sobre el simpático elefantito de enormes orejas que le permiten volar vuelve a la pantalla con una duración que casi duplica a la del clásico de dibujos de 1941, y con no pocas diferencias merced a un guión lleno de tópicos redactado por el temible Ehren Kruger (da más miedo que Freddy, oiga).  Tim Burton está a años luz de sus mejores trabajos, el tono es excesivamente infantil y los personajes de Colin Farrell y Michael Keaton son a cada cual más risible.  Sin embargo, el ambiente circense, el encanto de Danny De Vito, la fraternidad entre la troupe de freaks, la extraordinaria partitura de Danny Elfman, los tiernos ojillos del pequeño Dumbo y las fabulosas secuencias de vuelo consiguieron tocarme la fibra y fui capaz de disfrutar como un crío a pesar de que mi cerebro no paraba de sacar defectos.  Sin duda, fui víctima de la verdadera magia del cine, que unas veces te toca y otras pasa de largo como un paquidermo volador asido a una leve pluma.
Calificación:  7,5 sobre 10)

jueves, 28 de marzo de 2019

Mi segunda novela


Un libro al año, no hace daño…

Si el año pasado publiqué mi primera novela, “Sangre”, basada en mi cortometraje homónimo de 1995, este año he hecho realidad otro de mis sueños, como es la transformación en libro del guión para mi otra película, “El Butanero siempre llama dos veces” (exhibida en 1993).

Como ya he contado alguna que otra vez, cuando era niño lo fácil era escribir…  pero publicar era muy complicado.  Qué ironía, ¿verdad?  Podías tener grandes ideas, podías desarrollarlas maravillosamente, pero si no ganabas un concurso literario te quedabas con el manuscrito a dos espacios por una sola cara.

Por fortuna, con el siglo XXI llega la abolición de no pocas fronteras creativas, y la autoedición permite que cualquiera que tenga una idea pueda plasmarla en un lujoso libro… abonando de su bolsillo los gastos de publicación.

Cuando alguien me da la enhorabuena por lanzar mi segunda novela, me pregunto si aún creen en la idílica visión del escritor a sueldo de una editorial, la cual le compra le idea y corre con todos los gastos para lanzar una tirada de tropecientos mil ejemplares con distribución orbi et orbe.  La realidad es que, además de concebir una trama y desarrollarla con gran paciencia y disciplina sobre el teclado del ordenador, luego tienes que apoquinar varios cientos de euros para poder tener el fruto entre tus manos.  Y, a continuación, si quieres que obtenga la repercusión que te parece necesaria, debes moverte sin descanso para promocionarlo y que sus ventas te permitan recuperar la inversión.  Este, queridos amigos, es el ABC del escritor aficionado de nuestros días.

Y bueno, cambiando de tema, permitidme recordaros una vez más que el argumento tanto de mi vieja película como de mi nuevo libro, “El Butanero siempre llama dos veces”, gira en torno a un asesino enmascarado que recorre las calles de la ciudad sembrándolas de cadáveres, hasta que un electricista patoso y una estudiante de Teología se cruzan en su camino.  Todo ello, aderezado con montones de referencias a populares películas y narrado en tono ligero y humorístico.

¿Por qué debéis leer mi novela “El Butanero siempre llama dos veces”?  Pues sencillamente porque creo que es divertida, de una manera que no ofenderá vuestra inteligencia; porque podréis jugar a adivinar cuáles son las películas que estoy parodiando; y porque, en plena precampaña de las elecciones más grotescas y chabacanas que recuerdo, estaréis de acuerdo conmigo en que unas cuantas carcajadas nunca vienen mal.

PD:  Mi novela “El Butanero siempre llama dos veces”, al igual que “Sangre” (2018) ha sido publicada por Editorial Círculo Rojo

sábado, 23 de marzo de 2019

Cine actualidad/ “NOSOTROS”


Esa no soy yo

Cuando, hace un par de años, vi la asombrosa “Déjame salir”, experimenté un caudal de sensaciones que me vapulearon todo el tiempo de arriba a abajo.  Por supuesto, era un film de terror (para mí, desde luego, ésa es su auténtica catalogación), pero también contenía una ácida crítica social (riqueza vs pobreza, supremacismo blanco vs pasividad negra) e, incluso, algunos brotes de humor que desconcertaron a buena parte de la audiencia.  Por aquel entonces, jamás había oído hablar de Jordan Peele, su director, pero el resultado final de su primer largometraje me fascinó.

Dos años después, Jordan Peele ya no es un desconocido para el gran público, sino que ostenta el privilegio de haber sido el director de “Déjame salir”, esa película que a tantos nos dejó sin palabras.  Tan glorioso antecedente, unido al lanzamiento de un tráiler soberbio y a la entusiástica acogida de la crítica estadounidense, me hicieron concebir unas altísimas expectativas de cara a “Nosotros”, su segunda película, que por fin pude ver anoche.

El problema de las expectativas es que, en la mayoría de los casos, por desgracia no suelen estar a la altura de la realidad.  Cuanto más esperas de algo, más le exiges y, obviamente, más defectos le encuentras.  Con respecto a “Nosotros”,  tengo que decir que fueron más las cosas que me gustaron que las que me defraudaron, pero, con todo, me temo que Jordan Peele se ha quedado un pasito por debajo de su extraordinaria ópera prima.

El arranque de “Nosotros” (ambientado en 1986) es desasosegante.  Adelaide, una niña (negra) se escapa un instante de sus padres y se introduce en una atracción de feria en la que tiene un extraño encuentro ante un espejo.  Ese suceso traumático marcará parte de su infancia y, cuando, ya de adulta, ha logrado formar su propia y acomodada familia, no puede evitar tener la sensación de que ella y sus seres queridos nunca estarán lo bastante a salvo.  Una noche, reciben la visita de unos extraños desconocidos que resultan ser algo así como los dobles malignos de todos ellos, y, para defenderse, tendrán que enfrentarse, cada uno por separado, con la parte más oscura de sí mismos…

Durante su primera hora, “Nosotros” no defrauda, y Jordan Peele vuelve a conseguir lo más difícil:  crear un clima terriblemente inquietante sin abusar del susto fácil y ramplón, y, además, introducir inesperados elementos cómicos que logran que, entre escalofrío y escalofrío, sueltes alguna agradecida carcajada.  Es en la parte final cuando empiezan a surgir algunos problemas, cuando se le ve el plumero a su realizador.  Uno de los defectos más acusados de cierto cine de terror es que, allí donde debería permitirse al espectador sacar sus propias conclusiones, o, incluso, salir del cine sin tener ni puñetera idea de lo que ha visto, confundido y lleno de (sanísimas) dudas, los directores que se sienten más paternalistas tienen a bien otorgarnos una serie de explicaciones que nadie les ha pedido y que, en la mayor parte de los casos, preferiríamos habernos ahorrado.  El desenlace de “Nosotros”, en el que la líder de los villanos le cuenta a la protagonista, con pelos, señales y todo lujo de detalles, sus motivaciones y pretensiones, remite indefectiblemente a esa secuencia consustancial a cada film de James Bond en la que el malo de turno le explica a 007 sus maquiavélicos planes, sólo para que éste dispongas de toda la información necesaria para impedirlos.  Y, claro, el giro final era tan fácil de intuir que, una vez consumado, uno siente que le han tomado un poco el pelo.

Nosotros” evidencia y amplifica lo que Jordan Peele ya sugería en “Déjame salir” (lo que más miedo debe darnos es la injusticia social, el racismo, la desigualdad), pero, junto a una indudablemente virtuosa puesta en escena, se pierde un poco en una serie de argumentaciones demasiado redundantes.  Con todo, el clima sobrecogedor de su estupenda primera hora, el excelente uso del sonido y la entregada interpretación de Lupita Nyong’o constituyen los puntos fuertes de un film a tener muy en cuenta, en el que también se dejan ver la televisiva Elisabeth Moss (“El cuento de la criada”) y el desternillante (a su pesar) Winston Duke, a quien se deben la mayor parte de las carcajadas que escucharéis en el cine.

Luis Campoy

Lo mejor:  el tono sofocante de la primera hora, el sonido, Lupita Nyong’o, la habilidad del director para hacerte reir cuando más miedo estás pasando
Lo peor:  las farragosas e innecesarias explicaciones, el (demasiado obvio) giro final
El cruce:  “Funny Games” + “La invasión de los ladrones de cuerpos” + “El corazón del Angel”
Calificación:  8 (sobre 10)