Aquí llega la motherfucking novia
El día antes de la celebración
del Día de la Mujer, el sábado 7 de Marzo, fui al cine (bueno, ésto no es una
novedad). La película elegida fue “¡La novia!” (con el título así, entre
signos de admiración), posiblemente una de las cintas más feministas que hay
actualmente en las carteleras. Digo lo
de “feminista” porque la creadora literaria fue una mujer, Mary Shelley, la directora es otra mujer, Maggie Gyllenhaal, y la protagonista, ni que decir tiene, pertenece
también al género femenino: Jessie
Buckley. A Buckley la acabamos de
ver en otra producción igualmente feminista como “Hamnet”, en la que la novelista (Maggie O’Reilly), la realizadora (Chloé
Zhao) y, evidentemente, la estrella, son todas mujeres también. Lamentablemente, “¡La novia!” no me ha
convencido tanto como sí hiciera “Hamnet”,
o, mejor dicho, literalmente me ha decepcionado.
“¡La novia!” del título no es otra que la Novia de Frankenstein,
siendo ésta una especie de relectura del clásico de James Whale de 1935, que
posteriormente fuera también revisitado por Franc Roddam en 1985 con “La prometida”, que interpretaron
Jennifer Beals y Sting. Aunque no es
cierto que Mary Wollstonecraft Shelley llegase a escribir una continuación de
su obra en la que el Monstruo (perdón, la Criatura) exigiese a su creador que
le otorgase una compañera, la presente cinta empieza con Shelley (Jessie
Buckley) reivindicando la creación de esa historia, para luego centrarse en la
figura de Ida (también Jessie Buckley), una joven independiente e indomable que,
en el Chicago de los Años 30, resulta muerta tras enfrentarse a la Mafia. Paralelamente, el monstruo (mecachis, la
criatura) de Frankenstein, al que llaman cariñosamente Frank o Frankie (Christian Bale) acude a la excéntrica
doctora Euphronius (Annette Bening)
para demandarle que le fabrique una novia ad
hoc a partir de una mujer recién muerta, resultando agraciada la citada
Ida, a la que desentierran y rebautizan como “Penélope Rogers”. Ida/Penélope, ya resucitada, forma una
pintoresca pareja con Frankie, iniciando una trepidante carrera de crímenes y
sexo que no será ignorada por la Policía ni tampoco por los mafiosos de la
ciudad…
La verdad, me esperaba mucho de “¡La novia!”, tal vez demasiado. El resultado: un chasco enorme. La película, sin ser mala del todo, no me
pareció ni mucho menos buena. Más que
causarme ira o rechazo, me produjo una sensación de tristeza. Pienso que es un producto fallido que navega siempre
entre dos aguas y naufraga en ambas. No
es abominable ni recomendable, ni muy violenta ni muy romántica, ni muy seria
ni muy cómica. Es un quiero y no puedo
permanente en el que nada destaca lo bastante como para deshacer la nube de
desilusión que la acompaña. En otras
circunstancias, diría que “la parte técnica es tan buena que da casi lo mismo
que el guión flojée”, o tal vez que “la historia es excelente aunque falle la
puesta en escena”. En esta ocasión, me
siento incapaz de encontrar nada realmente extraordinario que merezca la pena
ser destacado. Bueno, sí, las
interpretaciones tanto de Bale como de Buckley son buenas, quedando la de él
deslucida o ensombrecida por la de ella, que está impactante. Pero, aunque quisiera, no puedo extenderme
mucho en elogios hacia el vestuario, los decorados o la fotografía, los cuales,
aun siendo de calidad, no me llaman hacia el elogio desmedido.
Antes citaba los ejemplos de “La novia de Frankenstein” y “La prometida” como precedentes de la
historia. Pero tengo que decir que a la
que más me recordó fue a “El jovencito Frankenstein”
de Mel Brooks, con la que pretende emparentarse claramente al incluir la
icónica canción “Puttin’ On The Ritz”,
que allí bailaban el monstruo (Peter Boyle) y el doctor (Gene Wilder). Nada que ver.
El film de Brooks es mucho más divertida, entretenida y hasta poética,
si me lo permitís. Haciendo un
chascarrillo muy facilón, tengo que decir que de “¡La novia!” me sobran los signos de admiración que lleva en el
título. No me pareció admirable en
absoluto.
Luis Campoy
Calificación: 5 (sobre 10)

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