lunes, 29 de abril de 2019

Cine actualidad/ “VENGADORES: ENDGAME”


¡Vengadores, reuníos!

Como he confesado alguna vez, además de contumaz devoto del Séptimo Arte (el Cine), he sido (ahora, un poquito menos) irredento amante del Noveno (el Cómic), y, de entre mis tebeos favoritos desde siempre, dos han destacado por encima de todos:  Spiderman y Los Vengadores.  Mis años de friki marvelita y la voluminosa colección que todavía conservo me permiten, creo, hablar con cierto conocimiento de causa, de modo que, sin más dilación, paso a compartir con vosotros mis opiniones acerca de la esperadísima “Vengadores: Endgame”.

Hace un año, fuimos testigos de cómo el quasi todopoderoso villano Thanos chasqueaba los dedos y convertía en cenizas a la mitad de la población del universo, lo cual incluía, cómo no, a los superhéroes.  Los personajes supervivientes, como era de esperar, no podrían permanecer con los brazos cruzados y tratarán por todos los medios de revertir la situación, echando mano de todo su ingenio y sus capacidades combinadas.  A grandes males, grandes remedios…  y grandes sacrificios.

Creo que lo que más me molesta, un día después de haber visto en el cine “Vengadores: Endgame” es no poder asumir las apreciaciones que estoy leyendo acerca de la película por parte de los fans más entregados.  Aseveraciones como que se trata de “la mejor película de la Historia”, un “hito cinematográfico sin precedentes” o “un legado para las siguientes generaciones” me hacen sonreir con cierta melancolía.  Tal vez si no hubiese visto nunca “El acorazado Potemkin”, “Ciudadano Kane”, “Qué bello es vivir”, “Casablanca”. “Eva al desnudo”, “Con faldas y a lo loco”, “Sed de mal”, “Vertigo”, “Centauros del desierto”, “Ben-Hur”, “Amarcord”, “2001, Odisea del espacio”, “El Padrino”, “Tiburón”, “Apocalypse Now”, “La Lista de Schindler” o “Cadena perpetua” (por citar tan sólo algunos gloriosos ejemplos), sería tan optimista como estos encantadores soñadores que me inspiran tanta simpatía.  Pero, por desgracia, tengo que reconocer que lo que vi ayer, aun siendo un gran espectáculo, dista un poco de alcanzar los méritos que sus más fanáticos defensores le atribuyen.

Es bien sabido que la todopoderosa Disney compró Marvel Comics y su increíble catálogo de héroes y villanos con el fin de rentabilizarlos exhaustivamente mediante películas, series y todo tipo de merchandising.  En cuanto al apartado cinematográfico, se cumplen ahora 11 años desde que “Iron Man” (Jon Favreau, 2008) inició lo que se conoce como el MCU (Marvel Cinematic Universe), lo cual se ha traducido en la producción de nada menos que 22 películas, incluyendo esta “Endgame”, la cual sirve de desenlace a la autodenominada “Fase 3”.  Lo de “desenlace” se suponía que en este caso iba totalmente en serio, de modo que todos sospechábamos que alguno o varios de los héroes fundacionales del citado MCU (Iron Man, Capitán America, Thor, Hulk, Viuda Negra, Ojo de Halcón…) iban a pasar a mejor vida, presumiblemente de manera (super) heroica.  Para corroborar esta suposición, en el plan ya anunciado para la Fase 4 no se incluye ninguna nueva producción protagonizada por dichos personajes (con una excepción) y, por si fuera poco, los actores que los interpretan han finalizado (y no han renovado) sus contratos con la productora.  Así pues, lo de “Endgame” (“Final del juego”) no es en absoluto una coña, y todos los aficionados éramos conscientes de ello.

AVISO LEGAL:  Con el fin de poder transmitiros íntegramente mis sensaciones, os informo de que, a partir de este momento y hasta nueva orden, el texto que viene contiene numerosos SPOILERS.  Estáis advertidos. 
Tal como comenté hace un año con motivo del estreno de “Vengadores: Infinity War”, gran parte del impacto emocional que causaba presenciar las “muertes” de Spiderman, Pantera Negra, Star-Lord, Doctor Extraño o Nick Furia quedaba disminuido ante la certeza de que todos esos personajes iban a volver a aparecer en otros proyectos de Marvel.  Sin embargo, la evidencia de que los Vengadores fundacionales terminaban un ciclo en “Endgame” me hizo visionar la película con el corazón encogido y un nudo en la garganta.  Personalmente, no comprendo por qué en las películas los personajes (buenos y malos) suelen morir con tanta facilidad, cuando en los comics perviven durante décadas y décadas, pero finalmente había logrado aceptar que, de alguna manera sumamente gloriosa, el Capitán América (mi favorito), Iron Man, Hulk y Thor iban a desaparecer para nunca retornar.  Sin embargo, quien muere primero es…  ¡la Viuda Negra!, a pesar de que su película en solitario ya está confirmada para el año 2020 (ahora parece evidente que dicha película será una precuela, pero ¿quién sabe…?).  No obstante, cuando Iron Man/Tony Stark (Robert Downey, Jr.) se enfunda el Guantelete del Infinito, a sabiendas de lo que ello le va a ocasionar, la tristeza se apodera de las plateas y a mi, particularmente, me fue imposible retener unas lagrimillas.  La muerte y funeral de Stark son, posiblemente, los instantes más conmovedores de todo el MCU, pero, aun así, todavía quedaba por conocer el destino final del resto de los Vengadores primigenios.  Bruce Banner mantiene su nuevo status de “Profesor Hulk”, Thor se enrola en los Guardianes de la Galaxia, Ojo de Halcón retorna a su idílica vida campestre con su idílica familia…  pero ¿qué le sucede al Capitán America?  Pues, al menos, aunque es cierto que se lo quitan de en medio a nivel de acción, Steve Rogers sobrevive al final de “Endgame”…  aunque transformado en un viejecito inofensivo que optó por retroceder en el tiempo y vivir su plenitud junto a su amada Peggy Carter.  Lo digo una vez más, me parece una equivocación tener que prescindir de estos queridos y admirados personajes, pero, dentro de lo malo, la resolución a la subtrama del Capitán me parece un inesperado acierto.

Por lo demás, sentimentalismos aparte, “Vengadores: Endgame” se permite el lujo de alargar su duración hasta las tres horas y un minuto, supuestamente porque era necesario despedir a los protagonistas con el bombo y platillo que se merecían.  De este modo, tenemos una primera hora repleta de escenas alargadas conscientemente para dar lugar a que los actores se luzcan;  una segunda hora en la que se produce un viaje en el tiempo que recuerda poderosamente al que se narraba en “Regreso al Futuro II”;  y un tramo final en el que, esta vez sí, se desarrolla una de esas peleas que, desde ya, pasarán a los anales delo mejorcito del cine de acción.  La parte más “intimista” (la inicial) desde luego que debió ser recortada para darle mayor agilidad al ritmo del film;  el “retorno al pasado” es una absoluta delicia, una maravilla incontestable…  que sólo será valorada en su plenitud por los más frikis del MCU;  y, en lo tocante al combate decisivo que ocupa el último tercio del film, de verdad que me faltan adjetivos para calificar lo que este maduro amante de los comics fue capaz de sentir mientras sus héroes de la niñez adquirían vida propia y eran incluso capaces de superar las increíbles hazañas que llevaban a cabo en las viñetas.  El sublime momentazo en el que el Capitán América es capaz de sostener en su mano el martillo Mjolnir de Thor o cuando, pocos minutos después, los héroes “fallecidos” surgen uno a uno de la bruma y se alinean en contra de Thanos y sus huestes, lograron mi aplauso espontáneo, en un gesto que muchos más espectadores del cine se permitieron también.
FIN DEL SPOILER

Pocas veces se ha podido reunir un reparto tan gigantesco y tan deslumbrante como el de “Vengadores: Endgame”.  Además de a los ya “habituales” Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Samuel L. Jackson, Tom Holland, Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston, Paul Rudd, Evangeline Lilly, Josh Brolin (Thanos), Brie Larson, Gwyneth Paltrow, Chadwick Boseman, Tessa Thompson, Chris Pratt, Zoe Saldaña, Karen Gillan, Dave Bautista, Bradey Cooper (voz del mapache Rocket) o Vin Diesel (voz del árbol Groot), se ha conseguido recuperar (aunque tan sólo sea por unos breves segundos) a Robert Redford, Michael Douglas, Michelle Pfeiffer, William Hurt, Tilda Swinton, Natalie Portman, Hugo Weaving, Rene Russo, Angela Bassett, Hayley Atwell y John Slattery.  ¡Lo nunca visto!  Los hermanos Anthony y Joseph Russo (los directores) han demostrado ser unos maestros de la motivación y el reclutamiento y, a partir de ahora, ¡los artífices de una de las películas que un servidor ha podido disfrutar más en toda su vida! (eso sí, sin pretender que la glosa de sus méritos opaque el brillo del panteón intocable de lo mejorcito de la Historia del Cine).  Para aseverar que “Endgame” es una gozada sin paliativos, no hace falta exagerar en los epítetos ni realizar comparaciones improcedentes, que está el personal muy susceptible estos días…

Luis Campoy

Lo mejor:  la batalla final (uno de los momentos cumbre del cine de acción de toda la Historia);  el espectacular y alucinante reparto
Lo peor:  la excesiva duración, fácilmente recortable;  el doblaje de Spiderman, insoportable
El cruce:Vengadores: Infinity War” + “Regreso al Futuro II” + todo el MCU al completo
Calificación:  9 (sobre 10)

miércoles, 24 de abril de 2019

Cine actualidad/ “CEMENTERIO DE ANIMALES”


No quiero que me entierren en el cementerio de animales

Cementerio viviente” (1989) de Mary Lambert, basada en la novela “Pet Sematary” (1983) del maestro Stephen King, se convirtió desde el mismo día en que la ví en una de las películas de terror que más miedo me habían dado en toda mi vida…  y, por ampliación de contexto, en una de mis películas favoritas.

Treinta años después, se ha producido el temido remake a cargo del tándem formado por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, el cual en teoría iba a ser más fidedigno al texto de King (de hecho, el título español es el mismo que tuvo el libro cuando se publicó en nuestro país:  Cementerio de animales”).  Esto último es, obviamente, falso, y ya en los trailers (malditos trailers) se apreciaba la gran diferencia con respecto al texto original:  se ha cambiado la identidad del hijo fallecido y resucitado merced a los poderes de un viejo cementerio de los indios micmacs que es capaz de traer de vuelta a los muertos.

Mientras veía la nueva película, la comparación con la anterior era inevitable, y tengo que admitir que, salvo la interpretación de mi admirado Jason Clarke, todo (pero todo) es sensiblemente inferior a lo que ví hace ya tres décadas.  El resto de los actores, la caracterización de los personajes (asombrosa la falta de carisma de John Lithgow en contraste con el encantador Fred Gwynne;  innecesario el parecido de los nuevos Ellie, Gage y Zelda con respecto a los antiguos;  monumental el miscasting del nuevo “ángel bueno” Pascow), el nulo acierto en la traducción de los diálogos e incluso los poco lucidos efectos especiales constituyen algunos de los aspectos negativos de esta “relectura” en la que, paradójicamente, lo que más me gustó fue justamente lo que no estaba en el relato ni en la película originales:  las escenas en las que el “zombie” es capaz de hablar y razonar…  antes de convertirse en una inmisericorde máquina de matar.

Como anécdota, decir que, de algún modo, el mítico grupo The Ramones vuelve a estar presente en el remake.  Por un lado, en la escena del film antiguo en la que se producía el atropello mortal, el conductor del camión iba escuchando una canción de aquéllos titulada “Sheena Is A Punk Rocker”, mientras que ahora ya no se oye la canción pero el camionero recibe una llamada telefónica de una tal… Sheena.  Por otra parte, la fabulosa canción del título, “Pet sematary”, vuelve a resonar en los créditos finales, si bien versionada por Starcrawler.

Luis Campoy

Lo mejor:  las escenas del padre con la hija resucitada
Lo peor:  la (odiosa) comparación con el film de 1989
El cruce:  Cementerio viviente” + “Slender Man
Calificación.  6,5 (sobre 10)

miércoles, 10 de abril de 2019

Cine actualidad/ “SHAZAM!”


Adolescencia superheroica

Antes de ser una popular app musical que te permite averiguar el título de una canción, Shazam era simplemente una palabra mágica que ponía en marcha un hechizo de transmutación.  Al pronunciarla, un adolescente intercambiaba su cuerpo con el de un superhéroe llamado ¡Capitán Marvel! (enseguida hablamos de ésto).  El caso es que la palabreja en cuestión no era sino un acrónimo formado por la primera letra del nombre de seis famosos personajes de la antigüedad (Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio), los cuales “prestaban” sus cualidades a la persona que los había convocado.  La primera vez que se formuló tan pintoresco hechizo fue en 1939, y por aquel entonces la editorial que publicaba la historieta se llamaba simplemente Fawcett Comics.  Años después, una de las dos majors de la industria comiquera estadounidense, DC, adquirió Fawcett y, con ella, todo su catálogo de publicaciones.  De esta manera, se produjo una curiosa circunstancia:  había no uno sino dos Capitanes Marvel en el mercado (el otro venía siendo publicado, cómo no, por Marvel Comics), lo cual no podía ser tolerado por los jerifaltes de la Casa de las Ideas en la que habían nacido Spiderman, los Vengadores y los Cuatro Fantásticos. Tras una larguísima serie de pleitos y sentencias judiciales, Marvel se salió con la suya y prohibió a DC el uso de la denominación “Capitán Marvel”, tras lo cual el héroe que se aparecía al pronunciar el conjuro pasó a denominarse también… “¡Shazam!”.

La película que nos ocupa narra, obviamente, los orígenes del “polémico” personaje, así como de uno de sus villanos más reconocibles, el Doctor Sivana.  Sin embargo, el hilo argumental se centra en un chico de 15 años llamado Billy Batson, huérfano de padre y abandonado por su madre, que es adoptado por una pintoresca familia de acogida.  Es tratando de ayudar a uno de sus nuevos hermanos cómo Billy se encuentra, sin proponérselo, con un anciano hechicero que le otorga una serie de poderes alucinantes que le permiten transformarse en un héroe adulto durante un corto período de tiempo.  Cuando el malvado Sivana es capaz de controlar a los terroríficos Siete Pecados Capitales, Billy/Shazam tendrán que hacerle frente, con lo que la lucha milenaria entre el Bien y el Mal se entablará una vez más…

Después de una serie de fracasos comerciales y adaptaciones muy cuestionadas, DC Comics y Warner Bros. parecían haber dado en la diana con “Wonder Woman” y la reciente “Aquaman”.  La cuestión era:  ¿podría una película cuyos avances se centraban tan sólo en un sentido del humor algo gamberro ser capaz de continuar por el buen camino?  La respuesta es un rotundo ¡SÍ!.  Los trailers de “Shazam!” en absoluto hacen justicia a lo que es en realidad este film:  una comedia de aventuras en la que el melodrama alcanza gran trascendencia en el desarrollo de los personajes.  Desde el principio, vemos cómo tanto héroes como villanos son descritos con mimo y buen gusto, con auténtico cariño por parte del guionista Henry Gayden, que se toma su tiempo a la hora de presentar tanto a un joven Sivana como al protagonista Billy y su entrañable y carismática familia, en la que tanto los padres de acogida como sus hermanos se hacen tanto de querer que casi da rabia la “intromisión” del elemento superheroico que en teoría iba a acaparar el interés del espectador.

Lo mejor de “Shazam!” no es en absoluto la consabida historia iniciática de un héroe con capa, ni tampoco sus (arquetípicos) enfrentamiento con el (poco lucido) villano de turno.  No, lo que en realidad dota a la película de esencia y corazón es ese evidente homenaje (hay una escena que a nadie pasará desapercibida) a clásicos como “Big”, en los que también se lograba hacer disfrutar a la platea mientras se les sabía acariciar la fibra sensible.  La escena en la que Billy se enfrenta por fin a su madre biológica es un excelente exponente de cómo incluso en un “tebeo” pueden ocultarse las emociones y alguna que otra lagrimilla.

David F. Sandberg (“Annabelle Creation”) ha sido el responsable de poner en imágenes el film, cuyos protagonistas son Zachary Levy (Shazam adulto) y Mark Strong (demasiado actor para tan poco villano), aunque los que más méritos interpretativos acumulan son Asher Angel como Billy y, sobre todo, un estupendo Jack Dylan Grazer como el encantador Freddy Freeman, verdadero robaescenas que acapara los mejores momentos de la película.

Luis Campoy

Lo mejor:  el tono de comedia melodramática juvenil
Lo peor:  al igual que sucedía en “Wonder Woman”, una historia deliciosa y encantadora se echa un poco a perder por culpa de la anodina pelea final con los villanos de turno, que dejan mucho que desear
El cruce:  Big” + “Familia al instante” + “Superman IV
Calificación:  8,5 (sobre 10)

lunes, 1 de abril de 2019

PILDORAS DE CINE (Abril 2018)


Comenzamos el mes de abril con el equivalente al Día de los Inocentes en el mundo anglosajón.  Hoy, Lunes, día Uno del mes Cuatro, se celebra el “April Fool’s Day”, o, lo que es lo mismo, el “Día de los Tontos de Abril” o “Día de las Bromas”.  Para que veáis que nuestro amor por el Séptimo de los Artes no es ninguna broma, aquí os dejo una dosis más de nuestras ¡PÍLDORAS DE CINE!

DOLOR Y GLORIA
La vigésimo primera película de nuestro Pedro Almodóvar está siendo, comercialmente, el mejor estreno español en lo que va de año, y es el film del realizador mejor considerado por crítica y público en estos últimos años.  Como por todos es sabido, el protagonista Salvador Mallo (encarnado por un pletórico Antonio Banderas) es un trasunto del propio Almodóvar:  un director de cine que creció muy apegado a su madre, con una rigurosa formación religiosa y una difícil relación con algunos de sus actores.  En “Dolor y gloria” se encuentran los mismos ingredientes de cualquier otra producción almodovariana (preeminencia del melodrama , quebrado por no pocas dosis de un humor grotesco;  cuidadísima fotografía y diseño de producción y vestuario;  imaginativo uso del color), y en ella se pueden apreciar referencias a films anteriores como “Volver” o “La mala educación”.  Por fortuna, el equilibrio entre drama y comedia está mucho más medida y las habituales concesiones al colectivo LGTB son menos estridentes, razón por la cual está llegando a un mayor número de espectadores.  Penélope Cruz y Julieta Serrano interpretan a la madre en distintas épocas (¿quién se iba a fijar en que Cruz tiene los ojos castaños y Serrano, azules?) mientras que Asier Etxeandia y Leonardo Sbaraglia dan vida a dos personajes del ayer que regresan a la actualidad del cineasta.  ¡(Do)loor y gloria para esta estupenda obra capaz de arrastrar a las salas a tantos aficionados dispuestos a rendirse ante el poderío de la cinematografía patria!
Calificación:  8,5 (sobre 10)

DUMBO
De un tiempo a esta parte, Disney está llevando a cabo una “revisualización” de sus viejas películas animadas, ahora en imagen real.  La cenicienta”, “El libro de la selva” y “La bella y la bestia” fueron algunas de las anteriores propuestas de la compañía, y ahora le toca el turno a “Dumbo”, que ha adaptado el ya sesentón Tim Burton, quien precisamente inauguró la tendencia con “Alicia en el País de las Maravillas”.  La historia original de Helen Aberson y Harold Pearl sobre el simpático elefantito de enormes orejas que le permiten volar vuelve a la pantalla con una duración que casi duplica a la del clásico de dibujos de 1941, y con no pocas diferencias merced a un guión lleno de tópicos redactado por el temible Ehren Kruger (da más miedo que Freddy, oiga).  Tim Burton está a años luz de sus mejores trabajos, el tono es excesivamente infantil y los personajes de Colin Farrell y Michael Keaton son a cada cual más risible.  Sin embargo, el ambiente circense, el encanto de Danny De Vito, la fraternidad entre la troupe de freaks, la extraordinaria partitura de Danny Elfman, los tiernos ojillos del pequeño Dumbo y las fabulosas secuencias de vuelo consiguieron tocarme la fibra y fui capaz de disfrutar como un crío a pesar de que mi cerebro no paraba de sacar defectos.  Sin duda, fui víctima de la verdadera magia del cine, que unas veces te toca y otras pasa de largo como un paquidermo volador asido a una leve pluma.
Calificación:  7,5 sobre 10)