lunes, 31 de agosto de 2020

Cine actualidad/ “TENET”


Física y acción

 

Tenet”, la película más esperada del año, narra la historia de un agente al servicio de una agencia secreta al que le es asignada la misión de impedir el estallido de la Tercera Guerra Mundial, cuya victoria logrará quien sea capaz de dominar no las armas, la economía o el petróleo… sino el flujo del tiempo.

 


Pero… ¿qué diablos significa “tenet”?.  “Tenet” es un palíndromo, es decir, una palabra que se lee igual al derecho que al revés, lo mismo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.  Su origen se remonta al llamado “cuadrado mágico Sator”, formación de cinco palabras del alfabeto latino que se ha encontrado en diferentes yacimientos arqueológicos de varias localizaciones de Europa.  En concreto, “tenet” ocupa las líneas centrales tanto vertical como horizontalmente formando una cruz, siendo “sator” y ”arepo” y sus reflejos “rotas” y “opera” los restantes vocablos que allí aparecen.  Sus posibles significados, una vez agrupadas las letras de una u otra manera, son de lo más variopinto y van desde lo puramente agrícola hasta lo esotérico, pasando por una alegoría del “padre nuestro” de la liturgia cristiana.

 

La nueva propuesta de Christopher Nolan tras “Interstellar” y “Dunkerque” ha sido considerada por algunos como una especie de spin-off de “Origen”, si bien lo único cierto es que ambas transcurren en un mismo universo.  De nuevo, Nolan (esta vez guionista en solitario, al carecer del apoyo habitual de su hermano Jonathan) recurre a su innegable atracción por lo científico para desarrollar una trama en la que la física cuántica tiene mucho que ver, con conceptos como “entropía”, “inversión temporal”, “paradoja del abuelo” o “movimiento de pinza temporal” que harán las delicias de los amantes de la ciencia y quizás asusten un poco a los que sólo pretenden evadirse con una ficción.

 

Pero tampoco hay que enfrentarse a “Tenet” con el temor de no captar los entresijos de su enrevesado hilo argumental.  Al fin y al cabo, el propio realizador ha reconocido que tenía el deseo de realizar una película de James Bond, y, al no poder ingresar en dicha franquicia, concibió una especie de sucedáneo mayestático, con un presupuesto y unos medios que hacen palidecer a la mayoría de los films de 007.  Entendido de este modo, el “protagonista” (ese es el sucinto nombre al que responde el personaje de John David Washington, hijo del gran Denzel) de “Tenet” sería un sosías del mismísimo Bond, ayudado por otro agente que parece saber mucho de todo (excelente Robert Pattinson) y haría las veces de Felix Leiter, su habitual contacto en la CIA;  al villano de turno, Andrei Sator (¿“Sator”? ¿dónde habremos leído esa palabra antes?) lo interpreta un excesivo Kenneth Branagh imitando el acento ruso, y la inevitable “chica Bond” (perdón, “chica Tenet”) tiene el rostro y la elegancia de la grácil Elizabeth Debicki.

 

Rodada con un poderío visual que te apasiona y te atrapa de principio a fin, “Tenet” cuenta con los mejores profesionales en los apartados técnicos:  Hoyte Van Hoytema en la fotografía, Ludwig Goransson en la música (yo, personalmente, no eché en falta al músico de cabecera de Nolan, Hans Zimmer) y Jennifer Lame en el montaje, si bien son asimismo reivindicables el diseño de producción, los efectos visuales y, sobre todo, el sonido, de los mejores que he escuchado en mucho tiempo.

 

Tras varios aplazamientos debidos a la inseguridad generada por la pandemia de Covid-19. “Tenet” llegó a las salas europeas la pasada semana, y próximamente lo hará al mercado estadounidense y el asiático.  Si acaba siendo o no la película que salve a la exhibición cinematográfica de la ruina (como parece que se le exige), aún es pronto para saberlo, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que es la película que tenéis que ir a ver al CINE, porque es donde más y mejor vais a disfrutar sus extraordinarias cualidades visuales y sonoras.

 

Luis Campoy

 

Lo mejor:  la puesta en escena y la factura técnica en general;  el personaje de Robert Pattinson

Lo peor:  la intencionada y autoconsciente complejidad de la trama, que hará que, mientras unos la disfrutan, otros se declaren incapaces de seguirla;  el doblaje español del Protagonista, soso a más no poder

El cruce:  James Bond + “Regreso al futuro 2” + “Terminator

Calificación:  8 (sobre 10)

martes, 18 de agosto de 2020

Píldoras de Cine: AGOSTO DE 2020

Entre brotes (de todo menos verdes) y rebrotes, va discurriendo el mes de Agosto, el mes veraniego por excelencia.  Los españolitos teníamos muchas ganas de salir de nuestras casas, pero parece que nos apetecía más emborracharnos que culturizarnos.  Consecuencia:  llenazos en bares y discotecas… y cines semi vacíos.  A todos nos gusta ver de vez en cuando una película, pero crecen los que se conforman con “disfrutarla” en una pantallita de dimensiones ridículas.  Para todos los cinéfilos de pro y también para los de pega, os traigo una vez más nuestras reveladoras ¡¡PÍLDORAS DE CINE!!.

 

 

LA CAZA

El arranque de “La caza” es apabullante y extraordinario (tanto más cuando menos se sabe de la trama):  una serie de personas se hallan, sin comerlo ni beberlo, en el centro de una cacería en la que las presas son… ellos mismos.  El desprevenido espectador se encuentra atrapado sin comprender la truculencia de las muertes que se despliegan ante sus ojos y sin poder identificarse con ningún personaje, porque todos los que parece que van a ser protagonistas, van muriendo a discreción.  Un buen rato después, averiguas que todo gira en torno a una distopía en la que los ricos tienen permitido cazar a los pobres, al igual que en “La purga” (otra producción del mismo estudio, Blumhouse) se podía cometer cualquier atrocidad durante una noche al año.  Las lecturas políticas que se han hecho en los USA no me parecen pertinentes ante lo que no es sino un excelente espectáculo de acción (e incluso terror) dotado de un ritmo frenético y con una puesta en escena (sonido, montaje, efectos especiales) sobresaliente.  Dirige un tal Craig Zobel y entre sus guionistas está nada menos que Damon Lindelof, co-creador de “Perdidos” y que dejó su impronta en los libretos de “Cowboys & Aliens” o “Prometheus”.  Otra buena decisión es la de poner al frente del reparto a nombres poco conocidos como Betty Gilpin, quien además se luce en una pelea al más puro estilo “Kill Bill” contra una repelente Hillary Swank.

Calificación:  8 (sobre 10)

 

COLOR OUT OF SPACE

Mis primeros contactos con H.P. Lovecraft se remontan a los lejanos años 70, cuando en algunas antologías de terror que leí se incluían relatos suyos como “La llamada de Cthulhu” o “El color que vino del espacio” (traducido también como “El color que cayó del cielo”).  Sobre este último cuento versa la nueva película de un autor “maldito” como Richard Stanley, que se hizo popular por sus desavenencias con Marlon Brando durante el rodaje de “La isla del Dr, Moreau” (1997).  Después de casi un cuarto de siglo sin ponerse al frente de un proyecto mínimamente comercial, Stanley presenta su película lovecraftiana con el reclamo de Nicolas Cage liderando el elenco, que es lo que a algunos nos hará acercarnos al cine a visionarla.  Las consecuencias de la caída de un misterioso meteorito en una granja del medio oeste norteamericano permiten a Cage desatar un carrusel de muecas y tics que, sin embargo, no se antojan desproporcionados ante el horror que vive su familia.  No esperaba nada de “Color Out Of Space” pero, a medida que avanzaba, se apoderó de mi una sensación de desasosiego e inquietud que tuvo su punto culminante en un par de secuencias tan impactantes que sé que me perseguirán mientras viva.  Sólo por eso le perdono al film sus varios defectillos que, en cualquier caso, tampoco empañan algunas virtudes como el tratamiento del color (imprescindible, dado el título), los diálogos o el descubrimiento de una joven gran actriz como puede llegar a ser Madeleine Arthur.

Calificación: 6,5 (sobre 10)

 

PADRE NO HAY MÁS QUE UNO 2

El año pasado, el inefable Santiago Segura logró un descomunal taquillazo con “Padre no hay más que uno” (remake de la argentina “Mamá se fue de viaje”), que dirigió y protagonizó interpretando a un padre de familia numerosa que tenía que lidiar a solas con su cinco retoños.  En este verano tan peculiar y mientras que otras distribuidoras optan por posponer sus estrenos, Segura se ha marcado un nuevo tanto adelantando la llegada de la (lógica) secuela, que ha aterrizado en nuestros cines con un éxito parece que inapelable.  Conste que don Santiago goza de mi simpatía y aprecio irrenunciables desde sus inicios, pero tengo que decir que “Padre no hay más que uno 2” me parece bastante inferior a su predecesora.  Si bien el entorno hogareño conserva el mismo encanto y buen rollo (no hay que olvidar que dos de las hijas de Segura forman parte también de su familia de ficción), las situaciones son un pelín menos divertidas y los chistes auténticamente graciosos aparecen más espaciados.  Y esa subtrama relacionada con el personaje de la carismática Loles León, que implica un “sorprendente” giro de guión que no vamos a revelar, está resuelta con desgana y algo de precipitación.  Por supuesto, mejor pasar una calurosa tarde en un cine junto a Segura y compañía que jugar a la ruleta del Covid en un bar aglomerado, pero hay que esperar que para la tercera parte (que ya se anuncia para 2021), el amiguete se trabaje un poquito más el guión.

Calificación: 6 (sobre 10)