martes, 20 de marzo de 2018

Píldoras de Cine: MARZO 2018

Superada ya totalmente la resaca de los Oscar, proseguimos con nuestra tónica habitual, y nada mejor que hacerlo retomando nuestras famosas y adictivas PÍLDORAS DE CINE…

TOMB RIDER
15 años después de la segunda y última aparición de Angelina Jolie como Lara Croft, los ejecutivos de Crystal Dynamics y el conglomerado formado por Metro Goldwyn Mayer y Warner Bros. Pictures han decidido traer de vuelta a la heroína de video juego, que esta vez tiene los rasgos (menos neumáticos) de la actriz Alicia Vikander.  Menos mala que lo que presagiaban sus (nefastos) trailers, la nueva película viene firmada por el noruego Roar Uthaug, y lo que más me llamó la atención fueron las indisimuladas referencias a la saga de Indiana Jones, en especial a “La Última Cruzada”, de la cual toma prestadas no pocas similitudes argumentales y múltiples referencias visuales.  A Vikander la acompañan Dominic West (su padre) y Walton Goggins (el villano, que incluso se llama Vogel, como uno de los nazis de la citada “Indiana Jones y la Ultima Cruzada”).  Acción muy física, poco humor y nada de romance son los ingredientes de un reinicio de cuyo éxito en taquilla dependerá la realización de futuras entregas de la pizpireta heroína.
Calificación:  6,5 (sobre 10)

GORRION ROJO
Mucho más que un vehículo al servicio de una espectacular Jennifer Lawrence, “Gorrión Rojo” mezcla con acierto el relato de espías a lo John Le Carré con una violencia que recuerda al David Cronenberg de “Promesas del Este”.  Los gorriones rojos son unas agentes secretas del espionaje ruso que han sido adiestradas para utilizar tanto su cuerpo como todos sus recursos sensuales al servicio del Kremlin.  Un paso más allá de “Atomic” (que el año pasado protagonizó Charlize Theron), “Gorrión Rojo” proporciona un relato psicológico más profundo, escenas de acción más realistas y sobre todo un formidable elenco de secundarios, entre los que destacan Joel Edgerton, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Matthias Schoenaerts, Ciaran Hinds e incluso una recuperada Mary Louise Parker.
Calificación:  8 (sobre 10)

LLÁMAME POR TU NOMBRE
Ambientada en 1983 en la campiña italiana, la nueva película de Luca Guadagnino (“Cegados por el sol”) ha obtenido el Oscar al Mejor Guión Adaptado, merced al trabajo del veterano James Ivory sobre el material original de Andre Aciman.  Un bienintencionado melodrama acerca de tolerancia y libertad, centrado en el primer amor (homosexual) de un adolescente que se enamora del ayudante norteamericano de su padre.  El joven Timothée Chalamet es el gran descubrimiento de esta cinta que también cuenta con Armie Hammer y el últimamente muy activo Michael Stuhlbarg (el espía arrepentido de “La forma del agua”), todos ellos ciertamente inspirados.  Lo peor:  que todavía, en pleno siglo XXI, seis personas abandonases la sala cuando los protagonistas masculinos empezaron a dar rienda suelta a su pasión.
Calificación:  7,5 (sobre 10)

WINCHESTER
Los espíritus de las personas asesinadas por disparos del famoso rifle de repetición Winchester no descansan pacíficamente en sus tumbas, sino que deambulan torturadas por los pasillos del edificio propiedad de la viuda del inventor de la popular arma.  Este sería el punto de partida de “Winchester”, una modesta producción de género terrorífico firmada por los Hermanos Spierig.  Con el reclamo de dos protagonistas prestigiosos, Jason Clarke y Helen Mirren, “Winchester” acumula un tópico tras otro, basa sus pocos sustos en los consabidos subidones de volumen y sus sorpresas argumentales nunca llegan a ser tales.  Una pequeña decepción para quien ésto suscribe…
Calificación:  5 (sobre 10)

lunes, 5 de marzo de 2018

Oscars 2018: Reivindica como puedas


El tío Oscar ya es un bisabuelo nonagenario.  ¡Nada menos que noventa ediciones de los premios más famosos y representativos de la industria del Cine!  Para la gala celebrada esta pasada madrugada en el Dolby Theatre (antiguo Kodak Theatre) de Los Angeles, se esperaba una reivindicación masiva por parte de las mujeres de la industria, basada en movimientos como Me Too y Time’s Up y con los escándalos sexuales protagonizados por Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Dustin Hoffman o Woody Allen en la memoria de todos.  Por fortuna, la ceremonia conducida por el televisivo Jimmy Kimmell (50 años) se ha quedado en un tono un poco más comedido, e incluso las actrices han optado por un look diferente al negro riguroso que ha caracterizado las últimas entregas de premios internacionales.

Uno de los mayores defectos atribuídos a los Oscar es su habitual previsibilidad.  De vez en cuando Hollywood da la campanada a la hora de emitir el listado de las películas y personas nominadas, pero cuando ha de convertir las nominaciones en estatuillas, casi siempre los pronósticos se van cumpliendo milimétricamente.  En este sentido, los galardones interpretativos no han sorprendido a casi nadie.  Sam Rockwell (el agente racista y desquiciado de “Tres anuncios en la afueras”) y Allison Janney (la madre cínica y desnaturalizada de “Yo, Tonya”) destacaban en todas las quinielas, como también el veterano Gary Oldman, extraordinario en su papel de Winston Churchill de “El instante más oscuro”.  Quizás fuese en el Oscar a la Mejor Actriz donde hubiese un poco más de misterio, pero al final la coeniana Frances McDormand (“Tres anuncios en las afueras”) ha batido a su rival más directa, la “muda” Sally Hawkins de “La forma del agua”.

En cuanto a premios puramente técnicos, era lógico pensar que la lucha estaría entre la citada “La forma del agua” y “Dunkerque”, de Christopher Nolan.  Para algunos, el film bélico de Nolan hubiera merecido mucho, muchísimo más, aunque yo desde el principio le reproché su poco acierto a la hora de presentar personajes realmente humanos y atractivos con los que el público pudiera identificarse, si bien a su grandiosa puesta en escena poco hay que reprocharle.  Al final, “Dunkerque” se ha “conformado” con los Oscar al Montaje, el Sonido y los Efectos Sonoros (justísimos).  Por su parte, “La forma del agua” recibía los reconocimientos  a la Música (Alexandre Desplat) y el Diseño de Producción.  La fascinante “Blade Runner 2049” de Denis Villeneuve triunfaba en el ámbito de la Fotografía (magistral Roger Deakins) y los Efectos Visuales (este último algo más discutido, ya que competía con “Star Wars: Los últimos Jedi”, “La guerra del planeta de los simios”, “Guardianes de la galaxia Vol. 2” o “Kong: La isla Calavera”).  Para mí, “Blade Runner 2049” merecía más el Diseño de Producción y “Star Wars” los Efectos en sí, pero, obviamente, yo no entrego los galardones.  Lo de que “El hilo invisible”, que retrata la vida de un peculiar modisto al que encarna Daniel Day Lewis, iba a adjudicarse el premio al Mejor Vestuario, era tan obvio que no merece mayor comentario.

En muchos aspectos, ha sido el año de lo latino:  la chilena “Una mujer fantástica” se convierte en Mejor Película de Habla No Inglesa pasando por encima de la sueca “The Square”, y la maravillosa “Coco” (producción norteamericana de Walt Disney/Pixar pero que ensalza el folklore mexicano), además del cantadísimo galardón como Mejor Película de Animación, se lleva de calle el trofeo a la Mejor Canción por “Recuérdame” (un poco chapucera la interpretación del tema en el escenario, a cargo entre otros del actor Gael García Bernal).

En el apartado literario, me hace especial ilusión la victoria de “Déjame salir” como Mejor Guión Original, y es que la película de Jordan Peele (asímismo autor del libreto) fue una de las que más me gustó durante el pasado año.  El premio al Mejor Guión Adaptado ha recaído en el veteranísimo James Ivory (89) por “Call Me By Your Name” (“Llámame por tu nombre”), que incluso iba a dirigir él mismo pero que al final acabó realizando Luca Guadagnino.

Lógicamente, he dejado para el final los premios gordos de la noche.  Sinceramente, nunca pensé que “Dunkerque”, “Lady Bird”, “El hilo invisible” o “Los archivos del pentágono” tuvieran la más mínima posibilidad de proclamarse como Mejor Película, porque se presentía un duelo cerrado entre “La forma del agua” y “Tres anuncios en las afueras”.  Para mí, “Tres anuncios…” ha sido la mejor película de 2017, así de claro y así de simple, y cualquier premio interpretativo, literario o el global como Mejor Película la hubiesen honrado como se merecía.  Pero no.  Guillermo del Toro (mexicano también y siguiendo la estela de su compatriota Alejandro González Iñárritu) fue distinguido como Mejor Director por “La forma del agua”, y, en el instante decisivo de la madrugada, los reincidentes Bonnie & Clyde (Warren Beatty y Faye Dunaway) leyeron, esta vez sin equivocarse, que la Mejor película del Año era…  La forma del agua”.  Ya dije en mi artículo al respecto de “La forma…” que Guillermo del Toro tenía películas mejores y en las que brillaba más su descomunal inventiva, y que en este caso se había limitado a reciclar conceptos (el clásico “La mujer y el monstruo” y su propia y superior “Hellboy”), pero resulta evidente que, al final, lo que se ha premiado no ha sido tanto la calidad intrínseca como el mensaje de aceptación y tolerancia, y no hay que olvidar que “En la forma del agua” la protagonista es una chica muda (discapacitada) que se enamora de un hombre-pez (diferente) y es ayudada por una amiga negra y un vecino homosexual.  Sobran las palabras.  En una edición tan reivindicativa y políticamente correcta, la fantasía (pero menos) derrota al drama, pero yo siempre pensaré que un anfibio le birló el Oscar a quien realmente lo merecía.

Luis Campoy