jueves, 28 de marzo de 2019

Mi segunda novela


Un libro al año, no hace daño…

Si el año pasado publiqué mi primera novela, “Sangre”, basada en mi cortometraje homónimo de 1995, este año he hecho realidad otro de mis sueños, como es la transformación en libro del guión para mi otra película, “El Butanero siempre llama dos veces” (exhibida en 1993).

Como ya he contado alguna que otra vez, cuando era niño lo fácil era escribir…  pero publicar era muy complicado.  Qué ironía, ¿verdad?  Podías tener grandes ideas, podías desarrollarlas maravillosamente, pero si no ganabas un concurso literario te quedabas con el manuscrito a dos espacios por una sola cara.

Por fortuna, con el siglo XXI llega la abolición de no pocas fronteras creativas, y la autoedición permite que cualquiera que tenga una idea pueda plasmarla en un lujoso libro… abonando de su bolsillo los gastos de publicación.

Cuando alguien me da la enhorabuena por lanzar mi segunda novela, me pregunto si aún creen en la idílica visión del escritor a sueldo de una editorial, la cual le compra le idea y corre con todos los gastos para lanzar una tirada de tropecientos mil ejemplares con distribución orbi et orbe.  La realidad es que, además de concebir una trama y desarrollarla con gran paciencia y disciplina sobre el teclado del ordenador, luego tienes que apoquinar varios cientos de euros para poder tener el fruto entre tus manos.  Y, a continuación, si quieres que obtenga la repercusión que te parece necesaria, debes moverte sin descanso para promocionarlo y que sus ventas te permitan recuperar la inversión.  Este, queridos amigos, es el ABC del escritor aficionado de nuestros días.

Y bueno, cambiando de tema, permitidme recordaros una vez más que el argumento tanto de mi vieja película como de mi nuevo libro, “El Butanero siempre llama dos veces”, gira en torno a un asesino enmascarado que recorre las calles de la ciudad sembrándolas de cadáveres, hasta que un electricista patoso y una estudiante de Teología se cruzan en su camino.  Todo ello, aderezado con montones de referencias a populares películas y narrado en tono ligero y humorístico.

¿Por qué debéis leer mi novela “El Butanero siempre llama dos veces”?  Pues sencillamente porque creo que es divertida, de una manera que no ofenderá vuestra inteligencia; porque podréis jugar a adivinar cuáles son las películas que estoy parodiando; y porque, en plena precampaña de las elecciones más grotescas y chabacanas que recuerdo, estaréis de acuerdo conmigo en que unas cuantas carcajadas nunca vienen mal.

PD:  Mi novela “El Butanero siempre llama dos veces”, al igual que “Sangre” (2018) ha sido publicada por Editorial Círculo Rojo

sábado, 23 de marzo de 2019

Cine actualidad/ “NOSOTROS”


Esa no soy yo

Cuando, hace un par de años, vi la asombrosa “Déjame salir”, experimenté un caudal de sensaciones que me vapulearon todo el tiempo de arriba a abajo.  Por supuesto, era un film de terror (para mí, desde luego, ésa es su auténtica catalogación), pero también contenía una ácida crítica social (riqueza vs pobreza, supremacismo blanco vs pasividad negra) e, incluso, algunos brotes de humor que desconcertaron a buena parte de la audiencia.  Por aquel entonces, jamás había oído hablar de Jordan Peele, su director, pero el resultado final de su primer largometraje me fascinó.

Dos años después, Jordan Peele ya no es un desconocido para el gran público, sino que ostenta el privilegio de haber sido el director de “Déjame salir”, esa película que a tantos nos dejó sin palabras.  Tan glorioso antecedente, unido al lanzamiento de un tráiler soberbio y a la entusiástica acogida de la crítica estadounidense, me hicieron concebir unas altísimas expectativas de cara a “Nosotros”, su segunda película, que por fin pude ver anoche.

El problema de las expectativas es que, en la mayoría de los casos, por desgracia no suelen estar a la altura de la realidad.  Cuanto más esperas de algo, más le exiges y, obviamente, más defectos le encuentras.  Con respecto a “Nosotros”,  tengo que decir que fueron más las cosas que me gustaron que las que me defraudaron, pero, con todo, me temo que Jordan Peele se ha quedado un pasito por debajo de su extraordinaria ópera prima.

El arranque de “Nosotros” (ambientado en 1986) es desasosegante.  Adelaide, una niña (negra) se escapa un instante de sus padres y se introduce en una atracción de feria en la que tiene un extraño encuentro ante un espejo.  Ese suceso traumático marcará parte de su infancia y, cuando, ya de adulta, ha logrado formar su propia y acomodada familia, no puede evitar tener la sensación de que ella y sus seres queridos nunca estarán lo bastante a salvo.  Una noche, reciben la visita de unos extraños desconocidos que resultan ser algo así como los dobles malignos de todos ellos, y, para defenderse, tendrán que enfrentarse, cada uno por separado, con la parte más oscura de sí mismos…

Durante su primera hora, “Nosotros” no defrauda, y Jordan Peele vuelve a conseguir lo más difícil:  crear un clima terriblemente inquietante sin abusar del susto fácil y ramplón, y, además, introducir inesperados elementos cómicos que logran que, entre escalofrío y escalofrío, sueltes alguna agradecida carcajada.  Es en la parte final cuando empiezan a surgir algunos problemas, cuando se le ve el plumero a su realizador.  Uno de los defectos más acusados de cierto cine de terror es que, allí donde debería permitirse al espectador sacar sus propias conclusiones, o, incluso, salir del cine sin tener ni puñetera idea de lo que ha visto, confundido y lleno de (sanísimas) dudas, los directores que se sienten más paternalistas tienen a bien otorgarnos una serie de explicaciones que nadie les ha pedido y que, en la mayor parte de los casos, preferiríamos habernos ahorrado.  El desenlace de “Nosotros”, en el que la líder de los villanos le cuenta a la protagonista, con pelos, señales y todo lujo de detalles, sus motivaciones y pretensiones, remite indefectiblemente a esa secuencia consustancial a cada film de James Bond en la que el malo de turno le explica a 007 sus maquiavélicos planes, sólo para que éste dispongas de toda la información necesaria para impedirlos.  Y, claro, el giro final era tan fácil de intuir que, una vez consumado, uno siente que le han tomado un poco el pelo.

Nosotros” evidencia y amplifica lo que Jordan Peele ya sugería en “Déjame salir” (lo que más miedo debe darnos es la injusticia social, el racismo, la desigualdad), pero, junto a una indudablemente virtuosa puesta en escena, se pierde un poco en una serie de argumentaciones demasiado redundantes.  Con todo, el clima sobrecogedor de su estupenda primera hora, el excelente uso del sonido y la entregada interpretación de Lupita Nyong’o constituyen los puntos fuertes de un film a tener muy en cuenta, en el que también se dejan ver la televisiva Elisabeth Moss (“El cuento de la criada”) y el desternillante (a su pesar) Winston Duke, a quien se deben la mayor parte de las carcajadas que escucharéis en el cine.

Luis Campoy

Lo mejor:  el tono sofocante de la primera hora, el sonido, Lupita Nyong’o, la habilidad del director para hacerte reir cuando más miedo estás pasando
Lo peor:  las farragosas e innecesarias explicaciones, el (demasiado obvio) giro final
El cruce:  “Funny Games” + “La invasión de los ladrones de cuerpos” + “El corazón del Angel”
Calificación:  8 (sobre 10)

jueves, 21 de marzo de 2019

PÍLDORAS DE CINE (Marzo de 2019) (y II)


Aunque hace dos días parecía que estábamos en verano y hoy que estamos en invierno, lo cierto es que la Primavera ha venido y sólo Machado y Vivaldi saben cómo ha sido.  Seguro que, si vivieran, incluso tales maestros de la cultura arderían en deseos de enfrentarse a nuestras… ¡PÍLDORAS DE CINE!

CAPITANA MARVEL
Concebido inicialmente como Capitán Marvel (es decir, como un varón), el guerrero kree Mar-Vell fue creado en 1967 por Stan Lee (guión) y Gene Colan (dibujo) y gozó del honor de pasear por el Universo el nombre de la editorial en la que nació, Marvel Comics (existen otros varios Capitanes Marvel en otros medios de comunicación, pero hoy no toca hablar de ellos).  Quince años después de su “nacimiento”, el “omnipotente” Capitán Marvel falleció de cáncer en 1982, y la capitanía fue recayendo sucesivamente en diversos personajes (Monica Rambeau, Genis-Vell, etc.) hasta que, finalmente, la definitiva elegida fue Carol Danvers, quien ya desde 1968 era conocida como “Ms. Marvel” (“Señorita Marvel”, para entendernos).  La llegada al cine de la Capitana tiene muchísimo que ver con la regeneración que se prepara en el MCU (Universo Cinematográfico de Marvel) en cuanto se estrene (el 26 de abril de este año) “Vengadores:  Endgame”, conclusión de la espectacular “Infinity War” (2018) en la que, si os acordáis, la mitad de la población humana (incluídos los superhéroes) era aniquilada por el villano Thanos.  Es sabido que el papel que desarrollará la Capitana Marvel en “Endgame” será fundamental y decisivo, y por ello se ha puesto en imágenes esta historia iniciática en la que Brie Larson (ganadora del Oscar en 2016 por “La habitación”) encarna a la protagonista.  Beneficiada por la repercusión mediática de ciertas declaraciones realizadas por Larson y, evidentemente, por haber sido estrenada, con muy buen ojo comercial, el viernes 8 de Marzo, Día de la Mujer, “Capitana Marvel” lleva ya amasados 800 millones de dólares en todo el mundo;  mas ¿está justificado tal taquillazo?  Como divertimento estrictamente entendido, “Capitana Marvel” funciona de forma irregular, adoleciendo de bruscos quebrantos de ritmo (el más evidente, la larguísima secuencia que transcurre en casa de Monica Rambeau) y resultando poco creíbles los “rejuvenecimientos” de Samuel L. Jackson y un imposible Clark Cregg.  En su contra también juega el hecho de contar con un villano tan soso como previsible (Jude Law nos brinda uno de sus peores trabajos), pero, a su favor, hemos de reconocer que la música compuesta por Pinar Toprak es de lo mejorcito que hemos escuchado últimamente.
Calificación:  7 (sobre 10)

MULA
Incumplir la palabra dada suele ser motivo de profunda desaprobación, pero, si se trata del gran Clint Eastwood desdiciéndose nuevamente de su promesa de no volver a actuar, la comunidad cinéfila le aplaudirá encantada.  Mula” es la historia verídica de un anciano  norteamericano, Leo Sharp (aquí rebautizado como Earl Stone) quien, para satisfacer determinadas necesidades propias y, más adelante, de su familia y amigos, se convirtió en “mula” o contrabandista de drogas, al servicio de un peligroso cártel mexicano.  Con muchos puntos de contacto con su celebrada “Gran Torino”, “Mula” recupera la figura del héroe solitario enfrentado a todo y a todos, si bien en este caso, no me agradó ver a Eastwood desempeñando una actividad tan poco defendible.  Pero, a la propia dificultad para aceptar la verosimilitud de lo narrado (por muy real que sea la historia original), hay que añadir una realización bastante desganada del viejo Clint, y algún que otro error garrafal como el personaje interpretado por Michael Peña, que no aporta absolutamente nada y está de más en todas las escenas en las que sale.  Ojalá que el legendario realizador tenga todavía la oportunidad de despedirse del Séptimo Arte con un último trabajo a la altura de su categoría.
Calificación:  6,5 (sobre 10)

EL GORDO Y EL FLACO
Durante las postrimerías del cine mudo, Stan Laurel (el Flaco) y Oliver Hardy (el Gordo) constituyeron una de las parejas cómicas más famosas y taquilleras del mundo.  Con el advenimiento del cine sonoro, que relegó paulatinamente al olvido a tantas otras estrellas de la época (Lloyd, Keaton, el propio Chaplin), la popularidad de Laurel & Hardy comenzó a declinar, de manera que, cuando realizaron una gira por Gran Bretaña durante los años 50, los teatros en los que actuaban estaban tristemente vacíos.  El Gordo y el Flaco” (título españolizado del original “Stan & Ollie”) narra los avatares de aquella última tournée del dúo, intercalando algún breve apunte en flashback de sus momentos de esplendor.  El mayor mérito del realizador Jon S. Baird, amén de haber seleccionado a una pareja de actores ciertamente fabulosa (Steve Coogan y John C. Reilly) es el de saber recrear, con las dosis justas de nostalgia y ternura, un tiempo que se pasó, un estilo de cine apenas recordado, un humor que tristemente pasó de modo.  Puede que “El Gordo y el Flaco” no sea una grandísima película, pero sí es una preciosa pequeña película para cinéfilos.
Calificación:  8 (sobre 10)

jueves, 7 de marzo de 2019

PÍLDORAS DE CINE (Marzo de 2019)


Marzo, 2019.  Pasaron los Goya, pasaron los BAFTA, pasaron los Razzies, pasaron los Oscar…  pero, al final, el único premio que realmente prevalece es la satisfacción que nos deja el visionado de una película, a poder ser, en una enorme pantalla de cine.  Sin más dilación, damos paso a una nueva dosis de nuestras…  ¡PILDORAS DE CINE!

COMO ENTRENAR A TU DRAGON 3
Vuelven Hipo y Desdentao en el que podríamos considerar el cierre de la excelente trilogía de Dreamworks Animation.  Confieso que esta saga es, una vez mis hijos ya han dejado de ser niños, una de las pocas fantasías animadas que ha atraído mi atención hasta el punto de no querer perderme ni una entrega.  La historia de amistad y complicidad entre un joven vikingo y un peligroso dragón culmina con el enfrentamiento con un excepcional villano, Grimmel, cuyo impacto en la versión española resulta un poco menos contundente al ser doblado por un inadecuado Melendi.  Con todo, las maravillosas secuencias de vuelo, los paisajes y la música de John Powell (algo machacona en algunas escenas que no la necesitan, todo hay que decirlo) merecen sobradamente la pena.  Puede que no sea la mejor película de la franquicia (en realidad, yo diría que es la peor, a causa de cierta fragilidad en su argumento), pero “Cómo entrenar a tu dragón 3” constituye un fantástico entretenimiento en el que no hay un sólo resquicio para el tedio.
Calificación:  8 (sobre 10)

UNA CUESTION DE GENERO
En la semana del día 8 de Marzo (Día Internacional de la Mujer Trabajadora), pocas películas podrían venir más al pelo que “Una cuestión de género”, basada en la historia real de la ahora jueza Ruth Bader Ginsburg, quien desde el Tribunal Supremo de los Estados Unidos continúa luchando por la igualdad de género al igual que hacía en sus primeros tiempos como abogada.  Con un look televisivo debido a la insípida puesta en escena de la otrora estimulante Mimi Leder (“Deep Impact”), el film cuenta como protagonista con Felicity Jones, a mi entender una de las actrices menos destacadas y menos destacables del panorama actual.  La secundan Armie Hammer, Justin Theroux y un recuperado Sam Waterston (el añorado reportero de “Los gritos del silencio”).  Recomendable a pesar de todo por la enseñanza de cómo un pequeño incidente y el tesón de una mujer lograron cambiar todo un abanico de leyes sexistas, si bien su final excesivamente feliz se adivina desde antes de comenzar la proyección.
Calificación:  6,5 (sobre 10)

DESENTERRANDO SAD HILL
En 1966, el mítico Sergio Leone buscaba localizaciones para ubicar la escena final de su magistral “El bueno, el feo y el malo”.  Dado que uno de los escenarios de todos los spaghetti-westerns solía ser el almeriense desierto de Tabernas (Almería), fue también en España donde se acabó construyendo el decorado que representaba el cementerio de Sad Hill, concretamente en el Valle de Mirandilla, entre Santo Domingo de Silos y Contreras, en la provincia de Burgos.  Una vez concluido el rodaje, el equipo de filmación se marchó por donde había venido, dejando tras de sí un mausoleo de cinco mil tumbas levantadas por soldados que el régimen de Franco puso a disposición del equipo de producción.  Como quiera que nadie se preocupó de preservar aquel gigantesco plató natural, la Madre Naturaleza fue poco a poco apropiándose de lo que era suyo, y la maleza y las zarzas camparon a sus anchas durante más de cuarenta años, hasta que un grupo de fans de la película comenzaron a reunirse y realizaron diversas quedadas con el propósito de volver a dar lustre al viejo cementerio, lo cual constituye el argumento de este documental que ha dirigido Guillermo de Oliveira.  Además de los desinteresados cinéfilos que promovieron tan ardua labor arqueológica, durante el metraje dan la cara desde fans irredentos de la película (como el director de cine Joe Dante y el rockero James Hetfield, líder de Metallica) hasta técnicos y actores  que pusieron su talento al servicio del film (entre ellos, el gran Ennio Morricone y el mismísimo Clint Eastwood), pasando por algunos de los soldados que en su día levantaron el cementerio y el puente en el que se desarrolló otra importante secuencia de batalla.  Decir, para finalizar, que la película se vio en Lorca gracias a la gestión del Cine Club Paradiso, al cual, como siempre digo, me honro en pertenecer.
Calificación:  8 (sobre 10)