lunes, 30 de octubre de 2017

Cine actualidad/ “THOR: RAGNAROK”

El Dios de la sonrisa

Cuando éramos críos, mi superhéroe favorito siempre fue, como he contado muchas veces, el amistoso vecino Spiderman.  Era otro amigo, Alfonso, alias “Dake” quien tenía predilección por el rubio y espigado Dios del Trueno de Marvel, el poderoso Thor.  Creado por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby en 1962, el personaje bebía de las fuentes de la mitología nórdica pero no alcanzó su punto álgido hasta que en 1983 el escritor y dibujante Walt Simonson se hizo con las riendas de la colección.  En el ámbito cinematográfico, Thor obtuvo el protagonismo de una película en 2011, como paso previo a su incorporación en el universo de “Los Vengadores”, en la que compartiría estrellato con Iron Man, el capitán América, Hulk, la Viuda Negra y Ojo de Halcón.  En sus dos primeras incursiones en solitario, la citada “Thor” y su secuela, “El mundo oscuro” (2013), sus respectivos directores, Kenneth Branagh y Alan Taylor, se empeñaron en otorgarle una solemnidad y grandilocuencia que, tal vez, sobre el papel, parecían buenos aditamentos.  Sin embargo, el resultado en ambas ocasiones fue más bien tedioso y deficitario, razón por la que los dirigentes de Marvel optaron por contratar a un realizador de talante radicalmente distinto, de cara a la elaboración de una tercera entrega.  El elegido ha sido el neozelandés Taika Waititi, conocido por “Lo que hacemos en las sombras” y que posée un talante en principio muy poco adecuado para desarrollar una historia protagonizada por Thor…

Tras los sucesos narrados en “Vengadores 2:  La Era de Ultrón”, el Dios del Trueno viaja a su mítico reino de Asgard ya que ha tenido una premonición de que la llegada del Ragnarok (la guerra del fin del mundo) está próxima.  En su ausencia, su hermanastro Loki ha suplantado a su padre Odín, el rey de los dioses, pero las cosas se van a poner realmente fastidiadas con la llegada de Hela, la malvada Diosa de la muerte…

Desde el principio de “Thor:  Ragnarok” queda patente que la seriedad y asepsia de las dos películas anteriores ya era cosa del pasado.  La principal aportación de Taika Waititi radica en el tono que imprime a la historia, tanto a nivel temático como estético.  Nunca antes habíamos vislumbrado a Thor, Loki y el increíble Hulk tan divertidos, ocurrentes y “cachondos”, lo cual no desentona en una historia en la que el humor es una pieza clave y fundamental.  Lo que Waititi ha construído es un tebeo marvelita con mayúsculas, el polo opuesto a “Batman V Superman”, por poner un ejemplo.  Una aventura en la que la comedia y la acción se erigen en protagonistas, ambientadas primero en un Asgard menos suntuoso que otras veces y, posteriormente, en un planeta Sakaar lleno de colorines.  Todas las secuencias que se desarrollan en el circo y en torno a éste constituyen el gran acierto del film, no sólo por la claridad con la que se visualizan los combates, sino sobre todo por el acierto de las escenas en las que Thor y Hulk tienen ocasión de hacer las paces charlando y no a tortazos.  El difícil arte del diálogo brilla como pocas veces en este tipo de películas, y de paso permite que los actores Chris Hemsworth y Mark Ruffalo exploren otras facetas interpretativas poco habituales.

“Thor: Ragnarok” es, desde luego, la película más entretenida del Dios del Trueno (no hacía falta mucho para éso), aunque también tengo que decir que, en no pocos momentos, esas concesiones al humor que antes he elogiado se vuelven un poco en su contra, rozando el ridículo con la punta del martillo.  Con todo, he de reconocer que me lo pasé genial, aunque, ¿qué queréis que os diga?, me sigo quedando con “mi” Spiderman de toda la vida que, por cierto, tampoco es el que Marvel nos ha presentado últimamente en la reciente “Homecoming”.

Luis Campoy

Lo mejor:  el sentido del humor y la aventura, los excelentes diálogos;  la aparición del Doctor Extraño
Lo peor:  el desperdicio de grandes actores como Karl Urban o Idris Elba

El cruce:  “Thor” + “Guardianes de la galaxia”
Calificación:  7,5 (sobre 10)

martes, 24 de octubre de 2017

Píldoras de cine (Octubre 2017)

Ya metidos en un otoño obstinado en aferrarse a su pasado reciente, y mientras que, allá arriba, el comportamiento de los unos pugna por ser más irresponsable que el de los otros, alguien se preguntará si, con la que está cayendo, no es una frivolidad continuar hablando de cine.  Au contraire, el Séptimo Arte es siempre el antídoto y la cura, y ésta es su mínima (por lo pequeña) expresión:  nuestras Píldoras de Cine.

GEOSTORM
Confieso que era un poco reacio a ver esta película a juzgar por lo tontorrones que eran sus trailers, pero la escasez de estrenos me condujo al cine y, contra todo pronóstico, no me arrepentí en absoluto.  El enésimo film de catástrofes que nos venden desde Yanquilandia mezcla sin pudor “Armageddon”, “El día de mañana” y “2012” (no en vano su director, Dean Devlin, fue guionista de las dos últimas), y el resultado es un blockbuster tan descerebrado como irresistiblemente entretenido.  Personajes arquetípicos, diálogos repletos de frases hechas y situaciones inverosímiles, sí, pero todo ello narrado a un ritmo vertiginoso y sin apenas tiempos muertos, tamizado de un humor blanco y beneficiándose de unos efectos especiales muy aparentes.  Si vas esperando ver un peliculón te llevarás un buen chasco, pero si sólo quieres pasar un buen rato, te sorprenderá.  Gerard Butler, Jim Sturgess, Ed Harris y Andy Garcia aportan su granito de arena a este film que juega en la misma liga que “Fast & Furious” o “Transformers”.
Calificación:  7 (sobre 10)


EL MUÑECO DE NIEVE
Todo lo contrario de lo que me sucedió con “Geostorm” me vino a pasar con “El muñeco de nieve”.  A priori, los mimbres eran excelentes (un buen reparto liderado por mi adorado Michael Fassbender, un director eficaz como Thomas “El Topo” Alfredson y una sólida base literaria como el best-seller de Jo Nesbo), y sin embargo, prácticamente desde el mismo inicio, todo falla:  los actores parecen desganados, la dirección recuerda a la del más cutre telefilm de sobremesa, los personajes de relleno sólo hacen que estorbar y la identidad del asesino resulta evidente hacia la mitad del metraje.  Lástima de ilusiones depositadas en tan decepcionante largometraje.
Calificación:  5,5 (sobre 10)


ANNABELLE CREATION
El enorme éxito de “Expediente Warren” en 2013 propició no sólo una secuela directa (“Expediente Warren 2:  El caso Enfield”), sino varios spin-offs o films derivados.  El primero de ellos, “Annabelle” tenía como protagonista a la muñeca diabólica ya presentada en la primera película de los Warren, y gozó de un triunfo en taquilla bastante incontestable.  La nueva entrega de la franquicia retrocede atrás en el tiempo, para explicarnos el origen de la malvada pepona.  Por fortuna, el consabido despliegue de sustos y subidones de sonido está esta vez muy bien narrado y se toma su tiempo en potenciar la fotografía, la decoración y los vestuarios.  Las películas de terror protagonizadas por niños me dan aún más miedo porque me duele ver sufrir a los pobres inocentes, y confieso que en ésta pasé tan buen/mal rato que no sabía si desear que se prolongase o que se acabase de una vez.  Para amantes del terror, los sustos, las casas encantadas y las posesiones demoníacas.

Calificación:  7,5 (sobre 10)

lunes, 9 de octubre de 2017

Cine actualidad/ “BLADE RUNNER 2049”

Replicando un clásico

Era 1982, el año de “Gandhi”, “La Cosa”, “Acorralado”, “Poltergeist” y, sobre todo, el año de “E.T., El extraterrestre”, que se acabaría convirtiendo en la película más taquillera de la historia del cine (hasta ese momento).  El director de “Alien, el Octavo Pasajero”, Ridley Scott, a quien todavía se le seguía reprochando su pasado publicitario, presentaba en sociedad su nuevo trabajo, titulado “Blade Runner”.  La crítica no fue unánime, pero sus admiradores valoraron en ella su extraordinaria puesta en escena, sustentada en la fotografía, los efectos visuales e incluso el vestuario, así como su argumento que, por un lado, transitaba los caminos de la ciencia ficción más posmoderna y, por otro, actualizaba los tópicos del cine negro, incluyendo una voz en off que convertía al protagonista, Rick Deckard, en un alter ego de Sam Spade o Philip Marlowe.  Treinta y cinco años después y cuando ya “Blade Runner” lleva décadas considerada una obra maestra incontestable del Séptimo Arte, algunos de sus responsables (Ridley Scott, ahora como productor;  el guionista Hampton Fancher;  y el protagonista Harrison Ford) se han reunido para dar luz verde a una continuación que, poco a poco, había ido encandilando a los millones de fans del film original.

Treinta años después de que el agente Deckard desapareciera tras cumplir su misión más arriesgada, los replicantes (androides con apariencia humana, prácticamente indistinguibles) continúan conviviendo con los humanos.  Un nuevo Blade Runner conocido simplemente como K recibe el encargo de investigar la posibilidad de que una replicante hembra lograra quedar embarazada y, por tanto, generar vida propia, y sus pesquisas le pondrán tras la pista del mismísimo Rick Deckard….

Muchas personas opinan que la mera idea de realizar un remake o una secuela de una película considerada “de culto” es, en sí misma, una especie de sacrilegio.  Diríase que piensan que, simplemente por acercarse a la obra original, ésta queda mancillada o adulterada, cuando ésto no es ni mucho menos así.  La mayoría de las nuevas versiones o continuaciones de las grandes obras cinematográficas no llegan a sus predecesoras ni a la suela de los zapatos, pero lo cierto es que el fracaso de la copia no deteriora la calidad del producto primigenio.  En cuanto a “Blade Runner 2049”, no cabe duda de que el reto era especialmente complicado, y prueba de ello es que el mismísimo autor del film de 1982, a pesar de que no ha tenido reparos en dirigir un par de continuaciones (sensiblemente inferiores) de su también celebradísima “Alien”, ha preferido hacerse a un lado y delegar en un nuevo realizador.

El canadiense Denis Villeneuve, que me dejó un tanto confundido con “Prisioneros” pero me impactó con “Sicario” y me maravilló con “La llegada” ha sido el elegido para llevar a la pantalla la esperadísima secuela de “Blade Runner”.  La presencia de Ridley Scott como productor ejecutivo y nuevamente con Hampton Fancher en la escritura del guión aseguraban que el producto resultante iba a mantenerse fiel al espíritu original, como así indudablemente ha sido.  Lo primero que hay que decir es que el aspecto visual de “Blade Runner 2047”, ya entrevisto en sus trailers, es fascinante, alucinante, bellamente sobrecogedor.  La composición de cada plano, la textura y el colorido (atribuíbles al gran Roger Deakins) enlazan en ocasiones  con el magistral trabajo de Jordan Cronenweth, al tiempo que, en otros momentos, se aleja totalmente de él, al ubicar diversas localizaciones en escenarios rurales iluminados con luz supuestamente natural.  Esto, lo reconozco, me descolocó un poco, algo que ya me sucedió en “El caballero oscuro”:  en historias netamente urbanitas y asociadas a la noche y sus neones, la irrupción de secuencias diurnas constituye un (premeditado) punto de ruptura del que me cuesta recuperarme.  Por lo demás, “Blade Runner 2049” establece con “Blade Runner” infinidad de lazos estéticos, musicales y, sobre todo, temáticos.  Los paralelismos son evidentes:  el primer androide al que se nos muestra, en ambas películas, es violento y brutal (en 1982, Leon Kowalski/Brion James, ahora SapperMorton/Dave Bautista;  el creador de los replicantes (anteriormente Eldon Tyrell/Joe Morton, ahora Niander Wallace/Jared Leto) tiene su sede en un edificio decorado e iluminado como si de una iglesia o templo se tratase;  el protagonista se enamora de un ser artificial (primero Rachael/Sean Young, ahora Joi/Ana de Armas);  los replicantes “malvados” lloran mientras ejecutan sus misiones (primero Roy Batty/Rutger Hauer y ahora Luv/Sylvia Hoeks);  el primer creador de replicantes, Tyrell, muere asesinado por Roy cuando éste le hunde los ojos en el cráneo, y el nuevo fabricante, Wallace, es ciego y sus ojos están, por lo tanto, inutilizados);  finalmente, los policías protagonistas de ambos films tienen sueños confusos y no pueden evitar la empatía con los “criminales” que deben retirar.  Naturalmente, la repetición de mecanismos argumentales es algo habitual y consustancial a cualquier secuela, pero tengo la sensación de que “Blade Runner 2049” es una película demasiado buena y válida por sí misma como para estar tan esclavizada al film de 1982, además de que la supeditación a los mismos parámetros hace que algunos momentos resulten un poco fríos, artificiosos.  Algo parecido sucede con la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Benjamin Wallfish, ciertamente estimable pero cuyos acordes y sonoridades son innegablemente deudores del famosísimo score creado por Vangelis.

En absoluto me ha decepcionado “Blade Runner 2049”.  Muy al contrario, me ha parecido un excelente film de ciencia ficción, al que apenas me atrevería a poner unos pocos reparos:  su propia condición de secuela, su (lógica) dependencia de la “Blade Runner” original, le restan algo de valor y se lo otorgan al magistral trabajo de Ridley Scott;  gran parte del relato se centra en la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), pero cuando éste por fin aparece, el personaje carece de relevancia y protagonismo, quedando poco menos que en una excusa argumental;  la duración de la película (163 minutos) me parece a todas luces excesiva, existiendo algunos tiempos muertos y escenas que, menos alargadas, hubiesen resultado sustancialmente mejores.  A pesar de todo, y, aunque no logra situarse al mismo nivel de la “Blade Runner” original (algo lógico y normal, que jamás creí posible), “Blade Runner 2049” es una dignísima continuación, un sensacional producto de ficción científica y, por si no lo había dejado claro, una muy buena película.

Luis Campoy

Lo mejor:  el apartado visual, portentoso, mayúsculo, fascinante
Lo peor:  que una película tan buena dependa tanto de un film anterior;  las casi 3 horas de metraje
El cruce:  “Blade Runner” + “El caballero oscuro”

Calificación:  8,5 (sobre 10)

martes, 3 de octubre de 2017

Cine actualidad/ “LA LLAMADA”

La brújula hacia la felicidad

El otro día, en nuestro grupo cinéfilo de WhatsApp, hablábamos de ”War Horse” (“Caballo de batalla”), una de las últimas películas del insigne Steven Spielberg, y que en su momento fue duramente criticada porque manipulaba descaradamente al espectador, obligándole a sumergirse en un carrusel de sentimientos que el veterano realizador manejaba a su antojo.  Salvando las distancias y eludiendo odiosas comparaciones, mientras veía “La llamada” volví a sentir que viajaba en una especie de tíovivo emocional, quedando mis emociones en manos de un par de hábiles titiriteros que en más de un instante me condujeron a las puertas del llanto…

“La brújula” es un campamento de verano coordinado por monjas, en el que dos jovencitas amantes de la música latina tienen no pocos enfrentamientos con las religiosas, a causa de la rígida moral imperante.  Hasta que un día, una de las díscolas muchachas tiene una extraña visión que le hace replantearse su existencia para siempre….

No todo en la cartelera teatral madrileña es “El Rey León” o la enésima comedieta de Arturo Fernández.  El 2 de mayo de 2013, dos jóvenes autores, Javier Ambrossi y Javier Calvo, ofrecieron en el hall del Teatro Lara de la capital de España la primera representación de “La Llamada”, un musical cuyo libreto habían escrito a cuatro manos y que contaba con canciones compuestas por Alberto Jiménez.  La propuesta gozó desde el principio del favor del público, ya que supo aunar el humor, el optimismo, la tolerancia y las ganas de vivir, al ritmo de unos temas pegadizos entre los cuales también destacaban algunos populares hits de Whitney Houston.  El 18 de octubre de aquel año, la obra se exhibía en el escenario principal de aquel mismo local, donde hoy en día, cuatro años después, aún continúa en cartel.

Evité en lo posible “contaminarme” sabiendo más de la cuenta acerca de “La llamada”, más allá del tráiler que cine y teles vomitaban constantemente.  Una vez en la sala, y desde el mismísimo inicio, me alegré lo indecible de desconocerlo casi todo acerca de aquel delicioso espectáculo.  Porque, efectivamente, lo primero que pensé, cuando todavía podía pensar, era que lo que estaba presenciando era una verdadera delicia.  Los inspirados diálogos, los apuntes musicales, las sensibles y creíbles interpretaciones e incluso los inofensivos toques religiosos me embrujaban, me hechizaban, y a los pocos minutos comprendí que Los Javis (apodo al que atiende el tándem de directores) me habían conquistado por entero.

No sé hasta qué punto mis años de casi olvidada formación cristiana tomaron el control, o si mi nunca eludida vena cursi salió a flote y no se volvió a hundir, mas lo cierto y verdad fue que durante casi dos horas me sentí feliz, iluminado y emocionado;  reí, casi lloré y en algunos momentos incluso dudé que una simple película fuese capaz de contener, manifestar y provocar tantos y tan hermosos sentimientos como me embargaron.

Naturalmente, “La llamada” no sería lo mismo sin las excelentes composiciones de su cuarteto protagonista.  Macarena García y Anna Castillo, que soportan el mayor peso de la función, pasaron ambas por la serie de sobremesa ”Amar en tiempos revueltos” (actualmente “Amar es para siempre”), y sus respectivas miradas (sobre todo la de la primera) rezuman bondad, pureza y fe.  A su vez, Belén Cuesta y Gracia Olayo, también compañeras de las anteriores en el estreno teatral de la obra, destilan autenticidad y producen ganas de meterse dentro de la pantalla y propinarles un inmenso abrazo.  Por su parte, el británico Richard Collins-Moore cuaja una interpretación…  divina.

A veces, la estética, la fotografía y la técnica cinematográficas quedan en segundo plano de un análisis, en esos raros casos en los que los sentimientos nublan la razón y prevalecen por encima de todo.

Luis Campoy

Lo mejor:  sabe jugar con los sentimientos hasta lograr que te olvides del espacio y el tiempo
Lo peor:  cuando se acaba, te pones a analizarla y descubres todos sus trucos
El cruce:  “Sonrisas y lágrimas” + “Dirty Dancing” + “Marcelino pan y vino”

Calificación.  8 (sobre 10)

lunes, 2 de octubre de 2017

Cine actualidad/ “madre!”

No te dejará indiferente

Con el paso del tiempo, he aprendido que el impacto real que te causa una película no lo asimilas al instante, sino una vez transcurridas unas horas o, mejor aún, unos días.  Es entonces y sólo entonces cuando se es capaz de analizarla más objetivamente, una vez roto el vínculo emocional que, al encenderse la luces de la sala, está aún en su punto más álgido…  Con respeto a “madre!”, la nueva película de Darren Aronofsky, probablemente si hubiera escrito esta crítica a las 20:00 horas del pasado viernes, estoy seguro de que no hubiera dicho lo mismo que ahora voy a expresar…..

Una mujer joven y su marido, ya maduro, viven en una enorme casa en mitad de un bosque.  Ella se ocupa de la restauración de la vivienda, y él es un poeta que busca inspiración para volver a crear.  Un día, reciben la visita de unos visitantes inesperados y, a partir de ese momento, empiezan a sucederse una serie de acontecimientos que convertirán su aparente paraíso en un auténtico purgatorio…

Últimamente, estoy adquiriendo la sana costumbre de afrontar determinadas películas desde la más virginal desinformación.  De “madre!” no conocía prácticamente nada, a excepción de su director y reparto, y creo que fue por eso que recibí una monumental sorpresa y el impacto devastador de un puñetazo en el estómago…  que me dejó sin respiración.

Darren Aronofsky es un director neoyorquino de 48 años de edad, que saltó a la fama inmediata con su primera película “Pi: Fe en el caos” y que, desde entonces, a base de sucesivas empanadas mentales y provocaciones varias, se ha labrado una carrera en la que destacan sus dos últimas producciones, “Cisne negro” y “Noé”.  Con “madre!”, Aronofsky retoma el formato de thriller de “Cisne negro” y le insufla la mística religiosa de “Noé”, dando lugar a una obra  que, con toda seguridad, disgustará a muchísima gente, al tiempo que logrará que unos pocos la amen apasionadamente.  La inocencia casi virginal de una límpida Jennifer Lawrence la convierte en la perfecta heroína, capaz a duras penas de defender su hogar y su matrimonio ante la intrusión de una serie de personajes a cada cual más ominoso e inquietante.  Mas la peripecia de la joven aspirante a madre, siendo realmente desasosegante, poco a poco va evidenciando que esconde un sinfín de impactantes metáforas religiosas basadas en los textos sagrados del cristianismo.

Visualizada con una estética bellísima y logrando unas extraordinarias interpretaciones de Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris y Michelle Pfeiffer, “madre!” logra que el espectador pase un mal rato inolvidable…  para bien o para mal.  Su apariencia de film de terror, los inevitables sustos que no hacen sino confundir y su (previsible) revelación final son sólo algunos de los ingredientes de un cocktail de terrible y dolorosa degustación, un poema macabro cuyos versos nacen de conocidos pasajes de la Biblia y el Nuevo Testamento, en una evocación muy poco sutil que tiene como punto álgido una secuencia terriblemente indescriptible de la que es imposible abstraerse, ni siquiera al cabo de varios días.  “madre!” es tan brillante en su puesta en escena como cruel y brutal en su temática, y su propósito es aferrar al espectador por las tripas y retorcérselas con saña una y otra vez.  Prueba de que no es apta para todo tipo de públicos son las calificaciones negativas que ha obtenido en diversas páginas de internet o los silbidos y abucheos que la acompañaron en su exhibición en el reciente festival de Venecia.  Cuando yo salí del cine, escribí que no estaba seguro de si acababa de ver “una genial obra maestra de autor, o una estupidez histriónica llena de simbolismos absurdos y gratuitos”.  Hoy, sin duda, me inclino mucho más por la primera opción.

Luis Campoy

Lo mejor:  la puesta en escena, Jennifer Lawrence, la osadía de crear una obra única y provocadora
Lo peor:  la crueldad con la que golpea al espectador, la simpleza de su mensaje final
El cruce:  “La semilla del diablo” + “La visita” + “Déjame salir”

Calificación:  8,5 (sobre 10)