lunes, 28 de octubre de 2019

Cineastas lorquinos/ "UNA VIDA ASEGURADA"


En los últimos tiempos, el trabajo de vendedor a domicilio se ha devaluado considerablemente.  Casi todo se puede comprar o en persona o por internet, y quienes no pueden desplazarse o no están habituados a las nuevas tecnologías, son muy recelosos a la hora de dejar entrar a sus hogares a completos desconocidas.  Sin embargo, también existen personas que ven el cielo abierto cuando alguien llama a su puerta, y encuentran en el recién llegado al perfecto interlocutor para compartir sus traumas, sus frustraciones o simplemente sus soledades…

Con guión del reputado guionista Santiago Pajares (n. 1979), “Una vida asegurada” es el nuevo cortometraje del incansable realizador lorquino Jesús Martínez “Nota, que en estos días está pendiente de conocer si entra en la terna final de nominados a los premios Goya por su antepenúltimo trabajo, “Eusebio80” (el penúltimo, “Yayoflautas”, todavía está en pleno circuito competitivo).

Con producción del madrileño Jesús Soria (no confundir con el experto en consumo de la Cadena SER), el cortometraje se rodó casi en su totalidad en Lorca durante el pasado verano, con un reparto de lujo integrado por Núria Prims (“Historias del Kronen”, “Hospital Central”), Luisa Gavasa (“El ministerio del tiempo”, “La novia”) y Daniel Albaladejo (“Camera Café”, “Isabel”).  Si bien es Prims quien lleva el peso interpretativo, la composición de Gavasa se me antoja apasionante e inolvidable.

Como empezábamos diciendo, la historia que narra, con ironía y humor negro, “Una vida asegurada” tiene como trasfondo la soledad que embarga a una parte de la sociedad actual, pero hay que precisar que nuestro amigo Jesús no ha estado solo en la culminación de este proyecto.  Cabe destacar la colaboración de Adolfo “Fete” Clemente a cargo del sonido directo y la composición de la banda sonora, Alberto Zamora en la dirección de fotografía, Tania Pérez-Muelas como directora artística y, cómo no, mi querido José Ruiz Montalván “Monty en diversas tareas de producción.

Me encanta poder afirmar que “Una vida asegurada”, más que un cortometraje, es una película corta, en la que una buena historia muy bien dialogada cuenta con una buena dirección y da lugar a tres buenas interpretaciones.  Como tuve ocasión de decirle a él la noche del estreno, creo que esta vez el amigo “Nota” se ha superado a sí mismo…  y eso ya es decir bastante.

viernes, 25 de octubre de 2019

Cine murciano/ "ERASE UNA VEZ"

La La Lorca

Quizás algunos de los lectores más veteranos de este blog recordaréis la serie de artículos que, bajo el título “Mi vida como damnificado”, narraban mis experiencias personales posteriores al terremoto de Lorca, la ciudad en la que vivo.  De aquello han pasado ya 8 años, pero es ahora cuando la historia de superación de la Ciudad del Sol, que tuvo que volver a levantarse tras la tragedia, ha sido por fin llevada a la pantalla.


Con fondos provenientes de la Fundación Integra, “Erase una vez” ha sido escrita y dirigida por el cineasta murciano (archenero, por más señas) Primitivo Pérez, quien ha desarrollado su carrera sobre todo en el terreno del documental.  A la hora de afrontar este proyecto, la idea no era sólo ubicar la acción en un contexto histórico reciente (el doble terremoto que asoló Lorca aquel fatídico 11 de mayo de 2011), sino sobre todo poner en valor la forma en la que, cual ave Fénix, la ciudad y sus habitantes debieron y supieron resurgir de sus propios escombros, llegando en algunas ocasiones a experimentar significativas mejoras.

Como dije anteriormente, Primitivo Pérez tiene un pasado como documentalista, razón por la cual “Erase una vez” se abre con auténticas imágenes de archivo y entrevistas a diversas personas que de un modo u otro vivieron directamente los seísmos de 2011.  Sin embargo, enseguida comienza la parte argumental, que, como dato anecdótico, además pasa por ser un musical con canciones y coreografías.

Según sus creadores, “Erase una vez” es el primer musical rodado en la región de Murcia, lo cual le proporciona un plus de originalidad.  La música y las canciones son obra de Pedro Contreras, quien ya había colaborado con Primitivo en anteriores ocasiones, mientras que Jon Mitó, formado en la American Musical Theater Academy de Londres, es quien ha diseñado las coreografías.

Como dijimos al principio, el arranque del film es una mixtura de imágenes documentales y entrevistas, a las que sucede un liviano argumento acerca del retorno a Lorca (real o soñado) de una joven que, nada más llegar, vuelve a contactar con sus tres mejores amigos, junto a los que decide poner en marcha un concierto benéfico para ayudar a la reconstrucción de la ciudad.  Ello da pie a la presentación de otros dos personajes, el cura párroco de la iglesia de Santiago y un pintoresco organizador de eventos.  Todos ellos irán alternando las partes dialogadas con otras partes en las que se expresarán cantando y bailando, con la participación de un cuerpo de baile siempre presto a acompañarles.

Delante de las cámaras, el elenco lo conforman un cuarteto de jóvenes salidos de la Escuea Superior de Arte Dramático de Murcia (Rosana Hernández, Pepe Alacid, Juan Angel Campillo y Patricia Miñano) sin experiencia cinematográfica previa, así como un par de veteranos como Tony Beteta y el gran Oché Cortés.  Destacar especialmente al joven Alacid, actor, cantante y pianista que seguro que tendrá un gran futuro a nivel nacional.

Con dirección de fotografía a cargo de Abel Morte, hijo del realizador, “Erase una vez” creo que en justicia no debe ser sometida a un juicio demasiado riguroso, ya que una cuarta parte de su metraje es documental y el resto a lo que  Ver cantar y bailar a estos artistas y bailarines en lugares tan emblemáticos como la Plaza de Colón, la Iglesia de Santiago, el exterior e interior del Teatro Guerra, los aledaños del santuario de la Virgen de las huertas o la Alameda de la Constitución son un aliciente extraordinario que sólo los que vivimos aquí (y máxime quienes fuimos damnificados) sabremos apreciar en su justa medida.
aspira a conmover, ilusionar y animar, tomando como punto de partida un hecho que no constituyó el fin de una comunidad sino el advenimiento de otra, renovada y fortalecida.

Gracias a Primitivo Pérez y su equipo por mostrar al mundo que en este rincón de Murcia existe una ciudad que supo resistir las dolorosas sacudidas de un terremoto y, todavía lacerada por el dolor, reconstruirse a sí misma en un tiempo récord para llegar a ser más grande, más fuerte y más moderna que el día antes del temblor.


P.D.:  Erase una vez en Lorca” se preestrenó el jueves 24 de Octubre de 2019 a las 20:00 horas en el Teatro Guerra de Lorca, bajo los auspicios del CineClub Paradiso al que me honro en pertenecer.

lunes, 14 de octubre de 2019

PILDORAS DE CINE: Octubre 2019


Como estamos pegados a la actualidad política más rabiosa, hoy, el día en que se ha conocido la Sentencia para los acusados del “procés” independentista, pienso que lo que procede es recordar el proceso a seguir cuando la acumulación de películas de las que aún no hemos hablado desaconseja una crítica única y exhaustiva:  ¡llegan nuestras PÍLDORAS DE CINE!.

GÉMINIS
Ha llovido mucho (es un decir) desde los tiempos en que el director taiwanés Ang Lee (65 años) enamoró al mundo entero con sus exquisitas “El banquete de bodas”, “Comer, beber, amar”, “Sentido y sensilidad”, “La tormenta de hielo” o “Brokeback Mountain”.  En los últimos años, más que narrar buenas historias o emocionar al respetable, lo que le motiva parece ser experimentar con las nuevas tecnologías que supuestamente han hecho evolucionar el lenguaje cinematográfico.  Prueba de ello son sus últimos trabajos como “Hulk”, “La vida de Pi” o “Billy Lynn”, en las que la historia acaba resultando una excusa para crear virguerías digitales tan deslumbrantes como vacías.  Géminis” no es ni mucho menos una excepción a esta tendencia.  Un asesino a sueldo cincuentón (Will Smith) tiene que vérselas con un clon rejuvenecido de sí mismo (también Will Smith), que, lógicamente, es capaz de prever sus movimientos y pensamientos.  Pues sí, los dos Will Smith comparten pantalla sin tener que utilizar los típicos trucos de las líneas rectas, pero el joven (el “falso”, para entendernos) no es mucho más expresivo que aquel Peter Cushing pixelado del que muchos no pudimos evitar carcajearnos en “Star Wars: Rogue One”.  Tampoco cuadruplicar el número de fotogramas por segundo (120 frente a los 30 habituales) consigue hacernos olvidar las debilidades de una trama que parece una aventura de James Bond montada por el editor de Jason Bourne pero escrita por el guionista de Johnny English.  Una estupendísima persecución en moto, una profundidad de campo alucinante y un sonido mayestático…  al servicio de un film que por momentos resulta más bien bochornoso.
Calificación: 5,5 (sobre 10)

NOCHE DE BODAS
La bellísima Margot Robbie (29 años) tiene que estar como mínimo preocupada ante el despuntar de Samara Weaving (27), una especie de clon de carne y hueso que no necesita de la locura tecnológica de “Géminis”.  Weaving posée unos rasgos similares a los de Robbie, no es mucho peor actriz y, por supuesto, es mucho más barata (por el momento).  En “Noche de bodas” (aberrante traducción del título original “Ready Or Not”, “¿Estáis listos o no?”), Samara interpreta a una recién casada que descubre demasiado tarde que su nueva familia política tiene la mala costumbre de someter a los miembros recién llegados a un juego que, como poco, puede resultar un poco peligroso.  El tándem de directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett pone en imágenes una historia que a ratos parece terrorífica y a ratos destila un humor negro que la hace divertidísima.  Déjame salir”, “Tú eres el siguiente” e incluso “Jumanji” pueden ser los referentes de este film sorprendente en el que, rizando el rizo de lo metalingüístico, la suegra de la protagonista es nada menos que Andie MacDowell, graduada en casamientos en “Cuatro bodas y un funeral”.
Calificación: 7,5 (sobre 10)

RAMBO: LAST BLOOD
A diferencia de alguno de mis amigos, he de confesar que nunca he sido muy fan de John Rambo.  Sí, me encantó su primera película (“First Blood”: “Acorralado”) y peregriné por las taquillas para ver las sucesivas “Rambo”, “Rambo III” y “John Rambo”, mas no oculto que prefiero con creces al otro personaje icónico de Sylvester Stallone, Rocky Balboa.  A medida que los años iban pasando y el físico, como es lógico, iba decayendo, el amigo Stallone ha tenido que ir adaptándose a la realidad y, en la saga pugilística, meterse a entrenador y pizzero, mientras que su ex boina verde ha sido barquero en Thailandia y, en la actualidad, ranchero en Arizona.  Cuando su adorada sobrina cae en manos de unos pérfidos traficantes mexicanos, Rambo deberá ponerse de nuevo manos a la obra (y al cuchillo) y en la subsiguiente refriega correrá una última sangre…  que no sabemos si será propia o ajena.  El aluvión de críticas negativas y el público rechazo del creador literario del personaje, David Morrell, constituían un serio hándicap a la hora de enfrentarse a esta película, publicitada como “la última vez que Stallone interpreta a John Rambo”, pero, una vez vista, he de reconocer que no me pareció tan mala como muchos afirmaban.  Obviamente está a años luz del dramatismo adulto de “Acorralado” e incluso de la épica patriótica (o patriotera) de “Rambo”, pero, si bien durante la primera hora fallan un guión lleno de tópicos y una puesta en escena adocenada, durante la media hora final estalla una verdadera catarsis ultraviolenta que vale con creces el precio de la entrada.  De algún modo, en esos últimos treinta minutos se condensa la verdadera esencia de John Ramblo, alguien que trata de dejar atrás la violencia y el horror pero que siempre, en última instancia, se ve obligado a recurrir a ellos, ejerciéndolos de un modo tan salvaje como espectacular.  Por cierto, la película ha sido absurdamente criticada por racista (¿y qué esperaban, que los malosos de un cártel mexicano se comportasen como hermanitas de la caridad?) y en su reparto “latino” destacan los españoles Oscar Jaenada y SergioCapitán TruenoPeris-Mencheta.
Calificación: 6,5 (sobre 10)

martes, 8 de octubre de 2019

Cine actualidad/ “MIENTRAS DURE LA GUERRA”


La razón de la sinrazón

En 1936, el insigne escritor y filósofo vasco Miguel de Unamuno (autor, entre otras, de “Niebla” o “San Manuel Bueno, mártir”) ejercía como rector vitalicio de la Universidad de Salamanca.  Desencantado del devenir del gobierno republicano al que en principio había apoyado, Unamuno no vio con malos ojos el golpe de estado del 18 de julio, que supuso de facto la instauración de una autoridad militar que supuestamente iba a limitarse a restaurar el “orden natural de las cosas”.  Sin embargo, tardó muy poco en darse cuenta de que los sublevados habían desencadenado una tormenta de atrocidades incluso superiores a las que pretendían erradicar, por lo que, en un histórico discurso pronunciado en el paraninfo de la universidad el día 12 de octubre, legó al mundo el lema que desacredita para siempre a quienes pretenden imponer su razón utilizando la fuerza:  Venceréis pero no convenceréis”.

Alejandro Amenábar (Santiago de Chile, 1972) llevaba 11 años sin rodar una película en España, concretamente desde que “Agora” se convirtiera en la película más cara producida en nuestro país.  Después de la muy decepcionante “Regresión” (2015), no era muy difícil que el anuncio de un nuevo proyecto ambientado en nuestra Guerra Civil concitase la atención de los espectadores, quienes, en apenas dos semanas de exhibición, se han dejado en taquilla la bonita cifra de 3,2 millones de euros.

Desde que se supo que Amenábar pretendía narrar en su octavo largometraje los primeros días del golpe de Estado de 1936 y cómo ello afectó a un intelectual como Miguel de Unamuno, se fueron sucediendo diversas manifestaciones a favor y sobre todo en contra del proyecto, dados el conocido posicionamiento político e incluso la orientación sexual del realizador.  Sin embargo, una vez vista la película, sorprende poderosamente que en el montaje final se ha pretendido la equidistancia y el respeto formal a los dos bandos en conflicto, a pesar de que, según avanza la trama, se acaba imponiendo la visión ya conocida que el cine patrio de las últimas décadas ha venido emitiendo de manera tópica y estandarizada.  Con todo, las muchas dudas y vaivenes ideológicos que asolan a Unamuno (incluso suavizadas en el film) hacen que el teórico protagonista necesite como contrapunto a las figuras inesperadamente bien tratadas de Franco y Millán Astray.

Aun asumiendo que una película española producida a partir de la muerte del dictador no puede ofrecer una imagen positiva de éste y sus correligionarios, hay que reconocer que en contraposición a un Unamuno contradictorio y vacilante, el Franco a cargo de Santi Prego y, sobre todo, el Millán Astray al que da vida el estupendo Eduard Fernández están presentados con indudable mesura y hasta mimo.  Cuesta muy poco imaginar a un Franco en los albores de su mandato tan comedido y dialogante como el que encarna Prego, y, en cuanto al mutilado fundador de la Legíón, Amenábar, intencionadamente o sin pretenderlo, logra caracterizar a un villano absolutamente apasionante y carismático.

Por lo demás, ni que decir tiene que Karra Elejalde realiza una interpretación asombrosa y sobresaliente (el actor totalmente desaparecido en el personaje), que la fotografía y la ambientación son extraordinarias, que Amenábar no desentona en su poco reconocida labor como compositor y que la dirección de actores (esas secuencias que transcurren en la casa de Unamuno) roza a veces la perfección.

Películas como “Mientras dure la guerra” (título que proviene de la prevista temporalidad de Franco como Jefe del Estado) me parece que siguen siendo necesarias aquí y ahora, para que recordemos lo que fuimos y pensemos en lo que somos y en lo que (no) queremos ser.  Cada vez que alguien decide recurrir a cualquier forma de violencia para imponer su forma de pensar, estamos retrocediendo un peldaño en nuestra evolución como seres racionales.

Luis Campoy

Lo mejor:  Karra Elejalde y Eduard Fernández
Lo peor:  algunos momentos que, pretendiendo ser emotivos, rozan la fina línea de lo ridículo
El cruce:  “Ay, Carmela” + “La lengua de las mariposas”
Calificación:  7,5 (sobre 10)

lunes, 7 de octubre de 2019

Cine actualidad/ “JOKER”


Ríe, payaso

Las películas basadas en comics y, más concretamente, las películas de superhéroes, llevan un montón de años convertidas en fenómenos de masas, por sus cuantiosas recaudaciones y por los intereses mediáticos (fandom, merchandising…) que levantan a su paso.  Sin ir más lejos, “Vengadores: Endgame” de Marvel Studios acaba de convertirse en el film más taquillero de la Historia, desbancando a “Titanic” y “Avatar”.  Toda una hazaña…  al menos desde un punto de vista estrictamente comercial, ya que son varias las voces disidentes que desprecian este tipo de producciones.  Hace unos días, el veterano e ilustre Martin Scorsese decía escuetamente que “las películas de superhéroes no son cine”, y más de un conocido mío opina lo mismo.  Sin embargo, de vez en cuando surge un título, basado en una historieta, capaz de transgredir esa barrera culterano/intelectual y hasta los cinéfilos más recalcitrantes no pueden evitar aguzar el oído y finalmente claudicar ante lo que los críticos más sesudos han bendecido.  Sucedió con “El Caballero Oscuro” de Christopher Nolan, sucedió con “Logan” de James Mangold y está sucediendo ahora con “Joker” de Todd Phillips.

Némesis por antonomasia de Batman, el Joker (“Guasón” en América latina) fue creado por Bob Kane, Bill Finger y Jerry Robinson allá por 1940, con una apariencia física deudora del Conrad Veidt (el Mayor Strasser de “Casablanca”) de “El hombre que ríe” (1928):  tez blanca, cabello verde y una diabólica sonrisa roja de payaso.  En las sucesivas adaptaciones del Hombre Murciélago a la pequeña y gran pantalla, el Joker ha tenido los rasgos (o la voz) de primeras figuras como César Romero, Jack Nicholson, Mark Hamill, Heath Ledger o Jared Leto.  A partir de este momento, todo buen aficionado al cine ya sabe que el gran Joaquin Phoenix se suma a esta ilustre lista…  quizás encabezándola.

Joker” se centra en la figura de un don nadie llamado Arthur Fleck, un comediante fracasado que malvive haciendo de payaso a domicilio en fiestas de cumpleaños o visitas a hospitales.  Cansado de las crueles bromas que una sociedad intolerante con los perdedores y asociales le inflige constantemente, un mal día decide dejar de contener los brotes de violencia que su mente desquiciada ha venido tratando de reprimir, y da rienda suelta a sus impulsos más salvajes y viscerales…

Un mes después de que el otro gran villano vestido de payaso (el Pennywise de “It”) copase nuestras carteleras, nos visita un Joker que ya ha otorgado a Joaquin Phoenix el máximo galardón interpretativo en el Festival de Venecia, y a Todd (“Resacón en Las Vegas”) Phillips la vitola de director de culto.  La verdad es que hay que descubrirse ante el inmenso trabajo de Phoenix, que, para empezar, tuvo que adelgazar nada menos que 23 kilos para dar verosimilitud a su personaje.  Phoenix no sólo acapara la mayoría de los planos de la película, sino que, en más de un sentido, él ES la película.  El espectador es testigo de cómo la crueldad y la incomprensión de quienes le rodean acaban por sumir al pobre Arthur Fleck en un desequilibrio disociativo de la realidad que, en última instancia, le hará cruzar las fronteras a veces difusas de la Ley.  Porque este Joker germinal no es el genio del crimen que hemos visto en otras ocasiones, sino un enfermo que, a pesar de la virulencia de sus acciones, pretende seguir gozando de nuestra comprensión.  Precisamente por esto (yo mismo no pude evitar aplaudir en la ya famosa escena del metro), la película está siendo muy criticada en Estados Unidos y otros países, acusada de fomentar la violencia.  La productora Warner Bros. se ha defendido alegando que la violencia exhibida en “Joker” no es real sino simulada, y que en ningún caso se pretende convertir al protagonista en ningún tipo de héroe.

Ambientada en 1981, ”Joker” no reniega de su adscripción al universo de DC Comics, ya que personajes como Thomas Wayne (interpretado por Brett Cullen, el inolvidable Sam Cain de “Los jóvenes jinetes”) adquieren una singular relevancia, pero desde luego no es la adaptación al uso que el fan más acérrimo de Batman podría anhelar.  En realidad, se trata de un excepcional estudio socio-psicológico de una personalidad psicótica y de la sociedad tanto o más enferma que, de alguna manera, lo ha creado.  Personalmente, he de reconocer que “Joker” me gustó mucho…  al tiempo que se me hacía un poco larga.  Naturalmente, la duración de las escenas es una decisión consciente del realizador, con el propósito más que evidente de que Joaquin Phoenix tenga sobradas ocasiones de lucimiento de cara a la consecución de muchos más premios (¿alguien dijo “Oscar”?);  el hecho de que, en cierto modo, el eterno Robert De Niro le dé el relevo a Phoenix es toda una declaración de intenciones.  Aparte de eso, “Joker” es un film muy dramático y epatante, con una fotografía sublime y una música extraordinaria.  ¿Qué diablos?, os gusten o no los comics o las películas basadas en ellos, ésta tenéis que verla sí o sí.

Luis Campoy

Lo mejor:  Joaquin Phoenix, la dirección de Todd Phillips
Lo peor:  la duración (deliberada) de algunas escenas;  el riesgo de empatizar demasiado con el protagonista
El cruce:  Batman” (Tim Burton) + “El caballero oscuro” + “El maquinista
Calificación:  9 (sobre 10)