martes, 17 de septiembre de 2019

Píldoras de Cine: SEPTIEMBRE 2019 (y II)


El verano languidece entre danas y gotas frías y el otoño ya nos roza con sus dedos grises y arrugados.  Ante la inminente languidez que se avecina, toca parapetarse bajo un paraguas cinematográfico y consumir la consabida ración de nuestras ¡PÍLDORAS DE CINE!.

A DOS METROS DE TI
En realidad, podría decirse que no está claro cuál es el título español de esta película con y para adolescentes , ya que, si bien la publicidad y los carteles nos la venden como “A dos metros de ti”, las letras que aparecen en la pantalla rezan “A dos pasos de ti” (título, por cierto, de una novela del escritor catalán Alex Gayá).  Lo que sí es evidente es que sus responsables (la novelista Rachel Lippincot y el director Justin Baldoni) son buenos conocedores de “Bajo la misma estrella”, la novela de John Green llevada al cine con Shailene Woodley y Ansel Elgort de protagonistas, ya que las coincidencias, reminiscencias y parecidos son más que razonables.  Nuevamente conocemos a una joven enferma (esta vez, de fibrosis quística) que, mientras permanece ingresada en un moderno hospital, no puede evitar enamorarse de un muchacho aquejado de la misma dolencia, al cual no puede acercarse a menos de dos metros, distancia de seguridad para no contagiarse más el uno del otro ni agravar sus respectivos niveles de enfermedad.  Naturalmente, tanto la chica como el chico son guapos a rabiar, el hospital en que se hallan recluídos es un lugar de ensueño, las enfermeras son adorables y los padres de ambos pugnan entre ellos por ver quién es más atractivo, amoroso y comprensivo.  Por lo demás, si no te fijas en la estética de telefilm y, por supuesto, si no has visto la citada “Bajo la misma estrella”, hay que reconocer que “A dos metros de ti” sabe manipular nuestros sentimientos y toca la fibra en más de una ocasión;  bien pensado, tampoco es tan mal bagaje para estos tiempos que corren.
Calificación:  6 (sobre 10)

PADRE NO HAY MÁS QUE UNO
El amiguete Santiago Segura escribe (a partir del guión de la argentina “Madre no hay más que una”), dirige y protagoniza un film familiar y supertaquillero en el que encarna a un padre que, alegando problemas laborales, renuncia a irse de viaje junto a su mujer y, a cambio, le toca quedarse en casa con sus cinco hijos, con los cuales nunca ha mantenido una estrecha relación.  En las antípodas del cinismo, humor negro y corrosividad de “Torrente”, “Padre no hay más uno” se asemeja más a “La gran familia”, “Los Serrano” o “Con ocho basta”, pues se trata de un entretenimiento tan divertido como inocuo, en el que las buenas intenciones y el cariño innato derivado de la consanguineidad se imponen sobre todas las dificultades y penalidades.  Hay que reconocerle a Segura su buena mano para dirigir a los actores infantiles, logrando que los intérpretes adultos (Toni Acosta, Silvia Abril o Leo Harlem) resulten totalmente accesorios e innecesarios.  Como premio a su talante y positivismo, ya se ha puesto en marcha una segunda parte que tiene previsto estrenarse en 2020, antes de que los niños actores crezcan y resulten menos encantadores.
Calificación:  7 (sobre 10)

CHICOS BUENOS
En el tráiler de “Chicos buenos”, el actor Seth Rogen, que aquí sólo ejerce de productor, explica a los jóvenes protagonistas del film (todos ellos menos de 14 años) que, aunque han podido leer el guión e interpretar los diálogos del film, repleto de palabras malsonantes y obscenidades, paradójicamente no podrán ser espectadores de su propia película.  En realidad, “Chicos buenos” casi podría parecer la hermana pequeña de la nunca bien ponderada “Supersalidos”, de la cual la también reciente “Superempollonas” aspiraba a ser una versión femenina.  Las peripecias de Max, Lucas y Thor contienen las adecuadas dosis de aventura, ternura y comedia como para que su amplio repertorio de “guarreridas” (Chiquito de la Calzada dixit) acabe resultando aceptable y llevadero.  Lo mejor, la interpretación del trío protagonista, con un Jacob Tremblay (“La habitación”, “Wonder”) bajo mínimos al que sus colegas Brady Noon y Keith L. Williams le arrebatan los mejores momentos.
Calificación:  7 (sobre 10)

viernes, 13 de septiembre de 2019

Cine actualidad/ “IT, CAPITULO 2”


Vuelve la coulrofobia

Hace dos años, la adaptación cinematográfica de parte de la magistral novela de Stephen King, “It (Eso)”, dirigida por el argentino Andrés “Andy” Muschietti (1973), se convirtió nada menos que en la película de terror más taquillera de toda la Historia del Cine.  Partiendo de esa premisa, y dado que, como digo, todavía quedaba casi la mitad del libro por llevar a la pantalla, los productores no dudaron en encargar a Muschietti la realización de una secuela, que exactamente veinticuatro meses después llega a nuestras pantallas.

Veintisiete años han transcurrido desde que los niños que formaban el “Club de los Perdedores” creyeron haber vencido a la diabólica amenaza que, con el aspecto de un payaso, había asolado la pequeña localidad de Derry.  Sin embargo, la reiteración de una serie de muertes y desapariciones les hacen comprender que el Mal sólo estaba aletargado y que es necesario que vuelvan a reunirse si quieren hacerle frente…

Quizá la razón más evidente por la que la primera “It” de 2017 obtuvo el desmesurado éxito del que gozó fuese su estimulante colección de sustos, algunos de ellos bastante crueles y traumáticos, pero para mi lo más sobresaliente fue el mayúsculo acierto en la elección y dirección de los actores infantiles, todos ellos encantadores y creíbles y alguno incluso excelente.  Como quiera que la continuación transcurre casi tres décadas después, lo que ahora correspondía era narrar la historia de los mismos personales pero ya adultos, para lo que se ha tenido que realizado un casting a la inversa (cuando se representa a un personaje en diferentes edades, lo primero que se elige es al actor adulto, y, basándose en sus rasgos, se selecciona al respectivo actor infantil), del cual deviene un reparto extraño y no del todo compacto.  Quienes dan vida a los Perdedores maduros más secundarios (Bill Hader/Richie, James Ransone/Eddie, Jay Ryan/Ben, Isaiah Mustafa/Mike o Andy Bean/Stan) cumplen bastante bien en general y no desentonan demasiado, pero los nombres más llamativos del reparto, los que debían resultar atractivos para el gran público, los que debían liderar el elenco, me dejaron muy mal sabor de boca.  James McAvoy resulta un Bill muy descafeínado (como si McAvoy se hubiese quedado sin un ápice de su talento tras sus dos magistrales encarnaciones de La Bestia en “Múltiple” y “Glass” y se limitase a gesticular con el piloto automático puesto) y, sobre todo, Jessica Chastain (quien fue elegida simplemente por ser pelirroja) me parece totalmente perdida y carente del atractivo que sí desplegaba la adolescente Sophia Lillis en su composición de la joven Beverly.  Confieso que vi tan sosos e inadecuados a McAvoy y Chastain que eso me condicionó toda la película.

El paso de la niñez a la edad adulta no siempre es sencillo y en el camino se pierde mucha frescura y alegría;  eso es exactamente lo que sucedido entre “It” e “It, Capítulo 2”, cuyo tono es más triste y desencantado, lo cual se traduce en la existencia de no pocas escenas que se notan de relleno (para espaciar los tiempos entre susto y susto).  Pienso en el primer encuentro en el restaurante chino y posteriormente en un par de secuencias localizadas en el hotel donde todos los protagonistas se hospedan, y casi me sonrojo ante los diálogos sin chispa y las interpretaciones notoriamente desganadas (hasta añoré con simpatía la vieja versión televisiva de 1990).  Pero, afortunadamente, cuando vuelve a aparecer el sorprendente Bill Skarsgard interpretando al ominoso payaso Pennywise, la cinta da un vuelco cualitativo y el director Muschietti consigue cautivarnos con la planificación de algunas escenas que vuelven a ser icónicas y que creo resultarán inolvidables.  Por ejemplo, la que transcurre en el laberinto de espejos del parque de atracciones y, sobre todo, el momento en que una pobre chiquilla con una mancha en la cara descubre la inmensa maldad e inhumanidad que inundan el negro corazón del villano de tez blanquecina;  sólo ya por esos y otros retazos de virtuosismo, “It, Capítulo 2” merece la pena.

Por lo demás, y teniendo que hacer una puntualización sobre que las investigaciones acerca del origen de Pennywise y su conexión con antiguas leyendas indígenas podrían haberse obviado y así la duración y el ritmo del film hubiesen mejorado bastante, he de reconocer que, aunque la primera entrega me parece bastante superior, la continuación de “It” resulta bastante digna y, a ratos, da tanto miedo como la primera.

Luis Campoy

Lo mejor:  el acierto en la elección de algunos de los actores que interpretan a los perdedores adultos (con Bill Hader y James Ransone a la cabeza);  la aparición del novelista Stephen King, simplemente apoteósica
Lo peor:  las insípidas interpretaciones de James McAvoy y Jessica Chastain,  las absurdas e innecesarias explicaciones acerca de la naturaleza del villano
El cruce:  It” (2017) + “It” (1990) + “Poltergeist
Calificación:  6,5 (sobre 10)

martes, 3 de septiembre de 2019

PÍLDORAS DE CINE (Septiembre de 2019)


Se acaba lo bueno (las vacaciones) y viene lo…  lo necesario (el trabajo).  Ahora y siempre, para retener el placer y minimizar el tedio, lo que nos queda son nuestras sabrosas ¡PILDORAS DE CINE!

QUIEN A HIERRO MATA
El valenciano Paco Plaza (1973) cambia los terrores fantásticos de “REC” y “Verónica” por las consecuencias de un terror muy real que se ha vivido y aún se vive en demasiadas partes del mundo:  el narcotráfico.  Luis Tosar (47 años) interpreta a un enfermero de una residencia de ancianos que tiene que cuidar a un viejo capo de la droga gallego aquejado de una enfermedad degenerativa.  El guión, que han redactado a cuatro manos Juan Galiñanes y Jorge Guerricaechevarría (escritor habitual de Alex de la Iglesia) sabe oscilar hábilmente entre el drama y el thriller y ofrece al final un giro impactante e inesperado.  Decir que lo mejor de la película es la interpretación de Tosar no sería ninguna novedad (el lucense siempre roza la perfección en cada trabajo), pero sí que hay que descubrirse ante la espléndida dirección de los actores secundarios, entre los que destacan Xan Cejudo, Ismael Martínez y Enric Auquer.  Trato de buscarle a esta muy interesante película los fallos y errores que mis compañeros de visionado le hallaron, pero no lo consigo;  a mí me gustó bastante y, veinticuatro horas después, todavía continúo impresionado.
Calificación: 8 (sobre 10)

OBJETIVO:  WASHINGTON DC
A la “Saga Fallen” (integrada en el original inglés por “Olympus Has Fallen”, “London Has Fallen” y la recién estrenada “Angel Has Fallen”) la conocemos mejor en España como la “Saga Objetivo”, ya que las tres películas citadas han sido traducidas aquí como, respectivamente, “Objetivo: La Casa Blanca”, “Objetivo: Londres” y, ahora, “Objetivo: Washington DC”.  En todas ellas, el fornido Gerard Butler cambia la espada y los abdominales de Leónidas por la pistola y el chaleco antibalas de Mike Banning, de profesión: guardaespaldas del Presidente de los Estados Unidos.  Quien también ha cambiado en esta tercera entrega es el presidente en sí, ya que el Benjamin Asher que interpretaba el estupendo Aaron Eckhart ha desaparecido del mapa y su lugar lo ocupa el antiguo vicepresidente Allan Trumbull, encarnado nuevamente por el gran Morgan Freeman.  Ni que decir tiene que quien espere una intriga de índole política tipo “El ala oeste de la Casa Blanca” mejor debería cambiarse de sala, porque lo que “Objetivo: Washington DC” ofrece es simplemente una colección de buenas escenas de acción hilvanadas por un mínimo hilo argumental trufado de tópicos, donde se adivina la identidad del villano desde el primer instante y los diálogos son una colección de frases hechas sin sustancia.  Danny Huston (por si alguien no lo sabía, hijo de John Huston y hermano de Anjelica Huston), Jada Pinkett-Smith (esposa de Will) y el eterno “hombre pobre” Nick Nolte también deambulan por el film.  Muy inferior a la notable primera parte, “Objetivo: Washington DC” está funcionando muy bien en la taquilla de todo el mundo, de modo a casi nadie extrañaría una nueva entrega, con un Mike Banning ya cincuentón defendiendo al primer mandatario de turno ante cualquier amenaza proveniente de la tierra, el mar o el aire.
Calificación: 6 (sobre 10)

INFIERNO BAJO EL AGUA
Sería un error tomarse en serio una película sobre caimanes asesinos en cuyos créditos finales suena la canción de Bill Haley And His Comets “See You Later Alligator”.  Partiendo de esta premisa y asumiendo que tiene algún que otro susto y logra mantener la tensión en sus escasos 87 minutos de metraje, “Infierno bajo el agua” (infernal traducción del mucho menos explícito “Crawl”, “Arrastrarse”) supone un modesto pero simpático intento de clonar los ingredientes de la simpar “Tiburón” (1975) de Steven Spielberg.  Al frente del reparto, la “laberíntica” Kaya Scodelario, en la piel de una nadadora espoleada por las ansias de triunfo de su padre (Barry Pepper), al que tiene que salvar de una inundación y del ataque de un par de cocodrilos con bastante mala leche.  Nada nuevo bajo el sol (perdón, bajo el agua), pero al menos se pasa un rato entretenido al fresco, lo cual siempre es de agradecer.
Calificación: 6 (sobre 10)