viernes, 30 de junio de 2017

Cine actualidad/ “WONDER WOMAN”

Amazona en tiempos revueltos

Nunca me atrajo Wonder Woman como heroína de comic.  Jamás he leído un tebeo suyo, y sólo la conozco por haber acompañado a Superman o Batman en alguna aventura, amén de por su participación en la (estupenda) serie de animación de “La Liga de la Justicia” (2001-2004).  Sí recordaba que había gozado de cierta popularidad en la década de los setenta cuando la interpretó la exuberante Lynda Carter, cuya imagen de formas opulentas se quedó grabada en la memoria de varias generaciones, razón por la cual muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando la israelí Gal Gadot, usuaria de una talla de sostén bastante más modesta, fue la elegida para encarnar a WW en “Batman v Superman”.  Lo cierto es que, en un film tan polémico y decepcionante como “BvS”, la aparición de la Mujer Maravilla fue de lo más destacado y destacable, para tranquilidad de los ejecutivos de DC y Warner Bros., que ya tenían en producción la película en solitario dedicada a la intrépida amazona…

Temiscira, Grecia, 1918.  Mientras la Primera Guerra Mundial se halla en su fase decisiva, la joven Diana, hija de Zeus, se ha criado entre las valientes y aguerridas amazonas, creadas por el padre de los dioses para proteger a la Humanidad de los desmanes del malévolo Ares, el Dios de la Guerra.  Un día, una avioneta traspasa por accidente el campo de fuerza que mantiene a Temiscira aislada del mundo.  Así es como Diana, hasta ahora recluída en su burbuja de belleza y honor, decide tomar partido y viajar a una Europa beligerante en la que habrá de enfrentarse a los ejércitos alemanes,  que avanzan empeñados en aniquilar y destruir…

Si algo ha venido caracterizando hasta ahora al universo cinematográfico de DC ha sido su preocupante inclinación hacia la solemnidad, la oscuridad y el tremendismo.  En oposición a esos parámetros, el arranque de “Wonder Woman” no sólo te deja boquiabierto ante su intrínseca belleza, sino que supone un antídoto a base de luz y alegría.  Mejorando la iconografía de “Furia de Titanes” o “Immortals”, esta representación del panteón de las leyendas griegas luce maravillosamente y uno no desearía que durase tan poquito tiempo en pantalla.  No obstante, la llegada de Diana y el piloto Steve Trevor a un Londres sacado de “Animales fantásticos (y donde encontrarlos)” y, sobre todo, las escenas que tienen lugar en las proximidades de la idílica aldea de Veld nos hacen comprender que estamos presenciando un espectáculo con aspiraciones de grandeza, una película que pretende ser algo más que el enésimo film de super héroes.  Por desgracia, los últimos 20 minutos echan por tierra todos estos logros, pero aún así el bagaje anterior es digno de ser recordado con agrado.

Sublime.  Esta es la definición con la que catalogo la interpretación que hace Gal Gadot de la hermosa y valiente protagonista.  Gadot está perfecta, mostrando en su mirada un carrusel de emociones que van desde la inocencia y la ingenuidad hasta la determinación más resuelta.  Ya estoy deseando ver a esta mujer en otros papeles más mundanos...  Por su parte, Chris Pine está sorprendentemente bien, en la que puede ser la mejor interpretación de su carrera, todo lo contrario que un desaprovechadísimo David Thewlis, ridículo como un villano tan previsible como infantil.  Un gran logro del guionista Allan Heinberg es la caracterización de los personajes secundarios, que incluyen a la tía y la madre de Diana (impresionantes Robin Wright y Connie Nielsen), los malvados alemanes Ludendorff y Maru (Danny Huston y la española Elena Anaya), la secretaria de Trevor (Lucy Davis) y, sobre todo, el comando que acompaña a Diana y Trevor más allá de las líneas enemigas, compuesto por unos carismáticos Ewen Bremner, Said Taghmaoui y Eugene Brave Rock;  como dije anteriormente, da penita no poder profundizar más en sus historias y motivaciones.

El combate de las amazonas contra los invasores alemanes;  la pelea en el callejón, muy deudora del “Superman” de Richard Donner;  la extraordinaria secuencia que arranca en la trinchera y desemboca en la liberación de Veld, donde están concentrados la fuerza, la violencia, la compasión y la poesía que definen esta hermosa película, representan los mayores logros obtenidos por la realizadora Patty Jenkins (muy adecuado que haya sido una mujer la encargada de desarrollar este proyecto);  por el contrario, la larga y aburrida pelea final, tópica y redundante donde las haya y rica en bravatas absurdas (pésimo el doblaje de David Thewlis) y en los inevitables rayitos y objetos arrojadizos, suponen un lamentable agujero negro que no se traga todo lo bueno pero casi lo logra.  Qué pena que una propuesta tan satisfactoria, realizada con tan amor y tanto mimo y a la que sin dudar le hubiera puesto un sobresaliente, se vea lastrada por esta estúpida concesión al género comiquero mal entendido.

Luis Campoy

Lo mejor:  Gal Gadot, Chris Pine, la música de Rupert Gregson-Williams
Lo peor:  David Thewlis y su horroroso doblaje;  la ridícula batalla final
El cruce:  “Furia de titanes” + “Superman” + “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”

Calificación:  8,5 (sobre 10)

martes, 20 de junio de 2017

Cine actualidad/ “LOS VIGILANTES DE LA PLAYA”


Meciéndose a cámara lenta

Creo que nunca ví un episodio completo de “Los vigilantes de la playa”.  Si mal no recuerdo, en España fue emitida en primera instancia por La 1 de TVE, y acabó su periplo, bastantes años después, en las mañanas estivales de Antena 3.  Lo cierto es que ya entonces me parecía de lo más cutre su mezcla de aventuras y humor, y de los bañadores rojos te acababas por cansar cuando te dabas cuenta de que detrás no había mucho más…..

16 años después del final de la serie, y tras una década de preparativos y rumores, los socorristas de las doradas playas de California (Malibu, Santa Monica y Venice Beach son las más significativas de la zona) dan el salto a la gran pantalla, si bien, aunque se mantienen los nombres de sus personajes, los actores originales, derrotados por el paso inevitable del tiempo, han cedido el testigo a nuevos intérpretes.  Todo el mundo sabe que David Hasselhoff, el inolvidable Michael Knight de “El coche fantástico”, fue el alma mater de la serie, el máximo adalid del proyecto, dando vida al líder del equipo de aguerridos socorristas, y que su compañera más famosa tuvo los rasgos de la rubia y neumática Pamela Anderson.  Los nuevos Vigilantes de 2017 cuentan con el liderazgo del casi infalible Dwayne “The Rock” Johnson, al que acompañan Zac Efron, Kelly Rohrbach, Alexandra Daddario, Jon Bass, Ilfenesh Hadera y la villana Priyanka Chopra.  Los citados Hasselhoff y Anderson realizan sendos cameos hacia el final de la función.

Como ya dije hace unos meses con motivo de mi crítica de “Fast and Furious 8”, hay películas para todos los gustos y colores, de modo que incluso un film que se basa exclusivamente en la acción y los efectos especiales tiene una parroquia devota de antemano, un público fiel que se lanzará a degustarla con fruición.  El problema de los nuevos “Vigilantes de la playa” es que el director (el muy poco fiable Seth Gordon) apuesta claramente por el humor en detrimento de la acción y la espectacularidad, haciéndolo además en base a una comicidad que abusa sin paliativos de la sal gorda y la escatología.  Tetas, culos y pollas (con perdón) gozan de enorme preponderancia, mientras que los supuestamente impactantes tours de force visuales se quedan siempre a medio camino.

Podríamos decir que lo mejor de la función es, sin duda, la química e interrelaciones de los personajes, con un Dwayne Johnson aceptable que esta vez actúa con el piloto automático, un simpático Jon Bass que se hace menos repelente de lo que su papel podría presagiar y un estupendo Zac Efron que, contra todo pronóstico, se lleva el gato al agua en cuanto a empatía con el público.  Con respecto a las féminas, sólo merece destacarse la actuación de la perversa Priyanka Chopra, mientras que Kelly Rohrbach causa un poco de vergüenza ajena por el uso autoconsciente de su innegable sex-appeal y, por el contrario, la pobre Alexandra Daddario, que, en teoría, podría haber sido la bomba sexual de la década, está tristemente desaprovechada, tanto física como interpretativamente.  Una pena.

Resumiendo:  prohibido acudir a ver “Los vigilantes de la playa” con otra pretensión que la de pasar un rato fresquito, echar un par de risas y visualizar unos cuerpos atractivos que se mecen a cámara lenta.  No hay más peras en este olmo.

Luis Campoy

Lo mejor:  Zac Efron
Lo peor:  el humor zafio y vulgar;  la ausencia de escenas de acción realmente espectaculares
El cruce:  “Los vigilantes de la playa” (serie TV) + “American Pie” + “Cars 2”

Calificación:  5,5 (sobre 10)

miércoles, 14 de junio de 2017

Las pelis del Cine Club/ “EL CIUDADANO ILUSTRE”

Retorno al pasado

¡Por fin Argentina obtiene el Premio Nobel de Literatura!  Daniel Mantovani, nacido en el pequeño pueblo de Salas en 1954, acepta con desgana el reconocido galardón, y enseguida regresa a su mansión de Barcelona, España, donde reside desde hace muchísimos años.  A su ciudad natal no ha regresado desde que la abandonó cuarenta años atrás, pero una invitación de sus conciudadanos a un acto en el que se le nombraría Ciudadano Ilustre de Salas le hace romper su exilio y aceptar un retorno a los orígenes que no se desarrollará tan plácidamente como espera…

Este sería el punto de partida de “El ciudadano ilustre”, la película argentino-española que el Cine Club Paradiso de Lorca proyectó la pasada semana.  Sus directores, la dupla formada por Mariano Cohn y Gastón Duprat, ya habían deslumbrado con sus anteriores El artista”, “El hombre de al lado” y “Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo”.  Con su última obra conjunta, Cohn y Duprat consiguen la difícil hazaña de entretener, desconcertar y mantener en vilo al espectador, en base a una historia de Andrés Duprat (hermano de Gastón) que sabe combinar con inusitada habilidad la comedia, el drama e incluso el thriller.

Siguiendo el ejemplo de escritores latinoamericanos como García Márquez, que se inspiró en su pueblo natal de Aracataca para crear la ficticia Macondo, Daniel Mantovani ha ubicado la totalidad de su obra literaria en la villa de Salas, lo cual complace a algunos de sus convecinos e irrita sobremanera a otros.  Por fortuna, volví a visionar la película de la forma más virginal posible:  no vi un solo tráiler ni quise leer previamente su argumento, de manera que experimenté las mismas sensaciones que su protagonista, incluyendo la inquietud ante un final que se presta a varias dobles lecturas.

Para mí, la mayor virtud de “El ciudadano ilustre” es su maravillosa dirección de actores, tan lograda que parecería que la mayoría de los intérpretes no actúan sino que simplemente improvisan.  Y de entre todos ellos destaca el magnífico Oscar Martínez, que se alzó con la Copa Volpi en el festival de Venecia.  A Martínez sólo recuerdo haberle visto con anterioridad en la  magnífica “Relatos salvajes”, pero estoy deseando volver a disfrutar otros trabajos suyos.  Le acompañan Andrea Frigerio, Manuel Vicente, Iván Steinhardt y el televisivo Dady Brieva, que es el único que desentona un poco del resto de sus compañeros, merced a una composición que raya en la sobreactuación.

“El ciudadano ilustre” ganó merecidamente el Goya a la Mejor Película Iberoamericana, y por su inesperado desarrollo, sus estupendos diálogos y la excelente labor de su protagonista, la recomiendo a quienes deséen disfrutar un divertimento muy inteligente.

Luis Campoy

Lo mejor:  la dirección de actores y especialmente el protagonista Oscar Martínez
Lo peor:  nada en particular
El cruce:  “El artista” + “Relatos salvajes”

Calificación:  8,5 (sobre 10)

lunes, 12 de junio de 2017

Cine actualidad/ “LA MOMIA”

Un nuevo mundo de dioses y monstruos

Inspirándose muy vagamente en la novela “La joya de las siete estrellas” de Bram Stoker (autor asimismo de “Dracula”), Karl Freund dirigió en 1932 el clásico de terror “La Momia”, protagonizado por un sinuoso Boris Karloff recién salido de su superéxito “Frankenstein”.  Karloff interpretaba al villano Imhotep, que era vuelto a la vida accidentalmente tras haber sido embalsamado como parte de un macabro ritual que perseguía su condena eterna.  Universal Pictures, que por aquel entonces ya había producido “Dracula” y la citada ”Frankenstein”, comprendió que tenía entre manos un verdadero filón de personajes teroríficos, y en años sucesivos llevó a la pantalla a otros iconos de lo fantástico y macabro como el Hombre Lobo, el Hombre Invisible o el Doctor Jekyll y su reverso Mr. Hyde.

Pero eso fue hace 7 décadas, y los años gloriosos de Universal pertenecen a un pasado sumido en el olvido y la nostalgia.  ¿O no…?  Recientemente, en 2014, la productora del logotipo del globo terráqueo ya intentó reverdecer viejos laureles, si bien su remake de ”Dracula” protagonizado por Luke Evans se estrelló en taquilla.  Lejos de darse por vencidos, los ejecutivos de la major vuelven a intentarlo en este 2017, con el anuncio de la creación de un “Universo Oscuro” (“Dark Universe”) en el que irán apareciendo los míticos personajes anteriormente mencionados.  Es precisamente “La Momia” la encargada de inaugurar la nueva franquicia, con un presupuesto mucho más ambicioso y la contratación de una super estrella como Tom Cruise en calidad de máximo reclamo publicitario.

Ya en 1999, Universal había encargado al artesano Stephen Sommers una puesta al día del mito con “La Momia”, que ciertamente obtuvo un importante éxito comercial y generó una secuela aún mejor, “El regreso de la Momia”…  y una tercera entrega que casi es preferible olvidar (“La tumba del Emperador Dragón”).  La nueva versión de este año se distancia totalmente de la de Sommers, comenzando por su ambientación (se prescinde de ubicar la acción a principios del siglo pasado, como en el original literario, y se traslada al presente) y continuando por la tonalidad (de la exquisita y cálida fotografía de Adrian Biddle se pasa a la más acerada a cargo de Ben Seresin, que abusa de azules metalizados y negros).  La propia presencia de Tom Cruise, que se anunciaba como el mayor gancho comercial del film, me parece uno de sus mayores errores en cuanto a la suspensión de credibilidad que origina.  A la propia esencia del argumento, ya de por sí repleto de criaturas fantásticas, se le suma el protagonismo de un actor especialista en llevar a cabo personalmente las escenas de acción más inverosímiles, y todo ello a sus 54 años, cuando su personaje representa tener más o menos los mismos que el de su compañera de reparto Annabelle Wallis (que cuenta 32).

En líneas generales, esta “Momia” de 2017 cumple con su objetivo de resultar entretenida y a ratos terrorífica.  El guionista metido a director Alex Kurtzman (la presente es su segunda realización) basa su trabajo en construir 4 o 5 grandes set-pieces que ciertamente te dejan boquiabierto, pero, paradójicamente, fracasa a la hora de crear el elemento narrativo que debería unirlas y cohesionarlas.  Diálogos estúpidos y situaciones de lo más ridículas, chistes sin gracia y un desaprovechadísimo Russell Crowe completan el bagaje negativo de una película de la que, muy probablemente, la franco-argelina Sofia Boutella saldrá como la más beneficiada.

Luis Campoy

Lo mejor:  las escenas de acción
Lo peor:  la insoportable levedad de su argumento
El cruce:  “La Momia” (1999) + “La Liga de los hombres extraordinarios” + “Un hombre lobo americano en Londres”

Calificación:  6 (sobre 10)

miércoles, 7 de junio de 2017

Las pelis del Cine Club/ "ELLE"

Violada pero invencible

Antes de lograr su mayor éxito en el cine norteamericano, “RoboCop” (1987), el holandés Paul Verhoeven ya se había labrado una sólida carrera en Europa con títulos como “Delicias holandesas”, “Delicias turcas”, “El cuarto hombre” o “Los señores del acero”.  No es de extrañar, pues, que, ya lejanos sus años de oro hollywoodienses, Verhoeven haya vuelto a casa para hacerse cargo de producciones más modestas pero tanto o más interesantes como “El libro negro” o la que hoy nos ocupa, “Elle”.

Basada en la novela “Oh…” de Philippe Dian, “Elle” (“ella”, en francés) cuenta la historia de Michelle LeBlanc, una endurecida ejecutiva de una empresa de videojuegos quien, al ser violada en su domicilio, decide no denunciar al agresor y mantener la violación en secreto, adoptando una serie de comportamientos que desconciertan a sus amigos y familiares…

La película comienza con unos títulos de crédito de lo más clásicos revestidos por la excelente banda sonora de Anne Dudley (sí ,la misma que con sus arreglos minimalistas destrozó la partitura original de “Los Miserables”), y enseguida nos topamos con la supuesta escena cumbre:  la violación de la protagonista.  Sin embargo, Paul Verhoeven tiene las ideas muy claras y su intención no es ni mucho menos que nos compadezcamos de Michelle.  Todo lo contrario, sus decisiones y actitudes nos van revelando la personalidad de una persona  sumamente endurecida y que parece no sentir empatía alguna hacia sus semejantes:  su ex marido e hijo, sus padres, sus amigos, sus empleados……  a todos los trata con una mezcla de autoridad y desprecio, como si todo le resbalara, como si lo único importante fuese ella y sólo ella (de ahí el título original).

Conforme avanza el metraje, “Elle” deslumbra por la formidable puesta en escena de Paul Verhoeven y la hierática interpretación de la diva francesa Isabelle Huppert, al tiempo que causa la sorpresiva extrañeza del espectador, quien no sabe nunca a qué carta quedarse con la protagonista, caracterizada de un modo poco menos que cruel e inmoral, indigno a priori de una heroína que además la hemos conocido siendo brutalmente violada, lo que automáticamente había generado nuestra compasión y solidaridad.  Tampoco se libran  los otros seres humanos que pueblan tan peculiar microcosmos, desde la abuela cachonda hasta el programador pervertido, pasando por la vecina ultracatólica y el hijo bonachón, los personajes mejor tratados por el guionista David Birke.

“Elle” ha ido cosechando numerosos premios durante su periplo internacional, entre otros el Goya a la Mejor Película Europea.  Superada la perplejidad inicial, vencida la reticencia ante un guión pleno de caracteres incomprensibles y situaciones inverosímiles, a poco que uno se deje llevar ante la férrea y excelente dirección de Paul Verhoeven, de verdad que comprenderá que “Elle” es, efectivamente, una de las mejores películas europeas de los últimos tiempos.

Luis Campoy

Lo mejor:  la dirección del maestro Paul Verhoeven
Lo peor:  las actitudes de los personajes, empezando por la protagonista
El cruce:  “Instinto básico” + “Viaje a Sils Maria” + “Tres colores:  Rojo”

Calificación:  8 (sobre 10)

martes, 6 de junio de 2017

Y volver, volver.........

Decíamos ayer.......

Dos semanas después de la última entrada, por fin este blog puede volver a funcionar.

Han sido 15 días bastante duros, en los que uno se da cuenta de que, a la hora de gestionar un dominio, los dominados somos nosotros.

En fin, parece que las cosas vuelven a la normalidad, ¡y que dure!.

Este reencuentro con vosotros, lectores, no hubiera sido posible sin la ayuda y apoyo de mis queridos Fran I y Fran II, Matías, Monty y Joserra, a quienes mando un cibernético abrazo desde aquí.

¡Nos seguimos leyendo muy pronto!