jueves, 30 de noviembre de 2017

Píldoras de Cine: Noviembre 2017 (y II)

Último día de Noviembre…  Se nos extingue el penúltimo mes del año, se nos va el buen tiempo, ojalá que se termine la sequía…  Todo se acaba, menos nuestra creciente pasión por el Séptimo Arte.  Pero si acaso incluso sentís vacilar esa tan loable afición, para ayudaros a recuperarla, aquí tenéis nuestras infalibles ¡¡PÍLDORAS DE CINE!!

LA LIBRERÍA
La película más británica en mucho tiempo no la ha dirigido un británico… sino una española (sí, española, ¿qué pasa?): Isabel Coixet.  Basándose en una novela de Penelope Fitzgerald, la realizadora de “Cosas que nunca te dije” nos cuenta la historia de una mujer decidida y emprendedora que desea transmitir su amor por los libros a los habitantes de un pequeño pueblo inglés de los años 50.  Con un precioso diseño de producción, vestuario a la mode y una puesta en escena exquisita, “La librería” se beneficia de un estupendo reparto en el que destacan Emily Mortimer, Patricia Clarkson (quien repite con Coixet tras “Aprendiendo a conducir”) y un entrañable Bill Nighy.  En una época en la que la polémica la aseguraba “Lolita” de Nabokov y la fantasía tenía como exponente a “Fahrenheit 451” de Bradbury, todavía imperaban el caciquismo y la falsa moral, ante los cuales la auténtica cultura necesitaba encontrar sus propias vías de supervivencia.  Una hermosa película, plena de virtudes, a la que tan sólo le reprocharía un poquito de frialdad, aun asumiendo que la trama, los personajes y el enclave sociológico así lo requerían.
Calificación:  8 (sobre 10)

ORO
Todavía recuerdo el cinéfilo sopor que me invadió mientras veía “El Dorado” de Carlos Saura allá por 1988.  Casi 30 años después y atemorizado por tener que enfrentarme de nuevo a una historia similar, cuál no sería mi sorpresa cuando “Oro” de Agustín Díaz Yanes se desenvolvió ante mis ojos a un ritmo frenético, tan frenético que, bueno, la segunda mitad está narrada tan atropelladamente que cuesta asimilarla.  Con el respaldo de un texto inédito del cartagenero Arturo Pérez Reverte, “Oro” da la razón a quienes piensan que los españoles del siglo XV y siguientes no descubrieron América…  sino que la expoliaron.  Con todo, y a pesar de que los protagonistas parecen tener por corazones auténticas cajas registradoras, la briosa dirección de Yanes y un montaje trepidante permiten a su inconmensurable reparto lucirse a su antojo.  Raúl Arévalo, José Coronado, Oscar Jaenada, Barbara Lennie, José Manuel Cervino, Antonio Dechent, Juan Diego, Luis Callejo, Andrés Gertrudix... ¡no sabría decir cuál está mejor!  El brillo de tan descomunal elenco, a fe mía que, con sus áureos reflejos, empaña sobremanera las carencias del resto del film…
Calificación:  7 (sobre 10)

NIEVE NEGRA
Posiblemente, los actores argentinos más conocidos sean Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia y Federico Luppi (este último, tristemente fallecido hace apenas unos días).  Los tres aparecen en “Nieve negra”, coproducción hispano-argentina que ha escrito y dirigido Martín Hodara y que transcurre en remotos y nevados paisajes de la Patagonia (aunque en realidad se rodó parcialmente en Andorra).  Sbaraglia es quien carga sobre sus hombros el mayor peso de la función, representando a un hombre torturado por viejos fantasmas que debe enfrentarse con su hosco y virulento hermano (Darín).  Mentira, incesto, locura y asesinato son los ingredientes de un drama sin concesiones cuyos diálogos deben ser estupendos… si bien los que pronuncia Darín suenan tan ininteligibles que casi hay que imaginárselos.  Da un poco de pena que un actorazo como éste, dotado además de esa voz baritonal tan característica, no se esfuerce apenas un poquito en vocalizar más.

Calificación:  7,5 (sobre 10)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Cine actualidad/ “ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS”

Los doce trabajos de Hércules

Prueba de que la originalidad, la creatividad y la innovación son valores que lamentablemente cotizan a la baja, es la incesante cascada de remakes, secuelas y reboots que inunda nuestras pantallas cada año.  En general, no estoy en contra, por principio, de la realización de una nueva versión de una película, siempre y cuando sirva para algo.  Es decir, ¿para qué copiar algo si no es para mejorarlo o enriquecerlo de alguna manera?  No olvidemos que nuestra amada “Ben-Hur” de 1959 versionaba un film anterior de 1925, o que “Los siete magníficos” (1960) no era sino una actualización en clave de western de “Los siete samuráis” (1954), y seguramente en su momento fueron también muchos los que se rasgaron las vestiduras reclamando mayor inventiva a los cineastas de la época.

Por lo que respecta a “Asesinato en el Orient Express”, la estupenda novela policiaca de Agatha Christie publicada en enero de 1934, fue llevada al cine exactamente 40 años después por el insigne Sidney Lumet, quien logró una adaptación prácticamente insuperable gracias a su fina ironía, sus decorados y, sobre todo, a su magnífico e inigualable reparto encabezado por Albert Finney, que apenas tenía 38 años pero se las ingenió para componer el mejor Hércules Poirot de la historia del Cine…

El lujoso Orient Express, el tren de pasajeros más famoso del mundo, parte de Estambul con destino a París.  En el lujoso vagón de Calais viajan 14 pasajeros, incluyendo al famoso detective belga Hercules Poirot, quien se ha incorporado a la singladura a última hora.  Durante la segunda noche del trayecto y justo cuando el convoy se halla detenido a causa de una tormenta de nieve, uno de los viajeros resulta asesinado.  Poirot se ocupará, cómo no, de la investigación, partiendo de la base de que lo más lógico es que el asesino sea uno de los pasajeros y, por tanto, aún continúe a bordo del tren…

Han pasado 28 años desde que el famoso actor shakespeariano Kenneth Branagh debutase como director de largometrajes con “Enrique V” (1989).  Desde entonces, ha dirigido 16 películas (y actuado también en casi todas), en las cuales ha ido ampliando sus miras, desde la teatralidad de los inicios hasta la clara comercialidad de esta última etapa.  “Asesinato en el Orient Express” ha sido un encargo de Twentieth Century Fox, que ha confiado en él gracias a su considerable éxito con “La Cenicienta” de Disney, merced a lo cual Branagh ha dispuesto de un presupuesto generoso y la posibilidad de reunir un casting como mínimo envidiable.  Con todo, es precisamente en el reparto donde hallamos el primer hándicap insalvable al que Branagh se enfrenta...

Dicen que las comparaciones son odiosas, y en casos como el de esta película, esta máxima se antoja tan certera como inmisericorde.  Porque, por muy populares que sean algunos de los actores que Branagh ha logrado aglutinar, si los comparamos con sus precedentes de 1974, el balance oscila entre lo sonrojante y lo nefasto.  El pirata Johnny Depp no hace olvidar ni por un segundo al mítico Richard Widmark.  La española Penélope Cruz asume un rol equivalente al que hiciese nada menos que Ingrid Bergman (y que además le valió un Oscar), y en el mismo pecado lleva la penitencia.  Josh Gad recupera el personaje de Anthony Perkins (sin comentarios), Daisy Ridley (Rey en la nueva trilogía de “Star Wars”) sigue los pasos de Vanessa Redgrave y Leslie Odom Jr. da risa pretendiendo calzarse los zapatos de Sean Connery.  Las otras comparativas no obtienen mejores resultados, sino que resultan aún más decepcionantes:  Serguei Polunin / Michael York;  Lucy Boynton / Jacqueline Bisset;  Tom Bateman / Martin Balsam;  Marwan Kenzari / Jean Pierre Cassel;  es decir, los que en su momento eran estrellas han sido reemplazados por ilustres desconocidos.  Tan sólo en unos pocos casos, el intérprete actual se aproxima o incluso supera al que le precedió hace 43 años, si bien se trata de los personajes menos significativos:  Judi Dench / Wendy Hiller o Willem Dafoe / Colin Blakely.  Michelle Pfeiffer se revela una digna sucesora de Lauren Bacall, mientras que el propio Kenneth Branagh se reserva el personaje bombón de un Hercules Poirot demasiado atlético, caracterizado con un bigotón innecesariamente ridículo que le resta credibilidad.

He empezado por las deficiencias actorales, pero no deja de ser cierto que la nueva “Asesinato en el Orient Express” pierde por goleada en otros terrenos menos evidentes.  Queriendo alejarse de la escrupulosa fidelidad al texto original del guión de Paul Dehn, el libreto actual de Michael Green introduce un prólogo rocambolesco, cambia sin ton ni son el nombre, la raza, la nacionalidad o el parentesco de varios personajes, añade parrafadas casi metafísicas  a costa de mutilar diálogos explicativos y confiere a Poirot un pasado romántico que prefiero no calificar.  El momento en que se visualiza la reconstrucción del asesinato carece de toda fuerza dramática, y las deducciones de Poirot parecen recitadas de memoria, carentes de la espontaneidad deductiva que deberían poseer.

¿Cuál era el objeto de esta nueva versión de una película si no magistral, sí lo bastante correcta como para continuar resistiendo incólume el paso del tiempo?  Se supone que lo que se pretendía era modernizarla, hacerla atractiva para las nuevas generaciones, aquéllas para quienes un secundario del musical “Hamilton” puede equipararse al mejor James Bond de todos los tiempos.  Pero Branagh también se equivoca aquí, abusando del CGI en la visualización de un tren fotografiado de modos a veces tan inverosímiles que me hicieron pensar que “Polar Express” de Robert Zemeckis era, comparativamente, bastante más realista.  Se nota demasiado la estéril pretensión de insuflar a toda costa más espectacularidad donde bastaba con que hubiese más calidad.  Lo dicho, ¿para qué mancillar un clásico si no es para mejorarlo de alguna recóndita manera?  Todavía no consigo dar con la puñetera respuesta…

Luis Campoy

Lo mejor:  el diseño de producción, la música, la fotografía
Lo peor:  el muy deprimente balance de la comparativa entre la versión antigua y la moderna
El cruce:  “Asesinato en el Orient Express” (1974) + “Polar Express”

Calificación:  6,5 (sobre 10)

jueves, 23 de noviembre de 2017

Cine actualidad/ “LIGA DE LA JUSTICIA”

Los Vengadores de DC

Todavía hoy, casi 40 años después, “Superman” de Richard Donner (1978) continúa siendo mi película de superhéroes favorita.  Para mí, el film protagonizado por el lloradísimo Christopher Reeve reunía todos los ingredientes básicos que cualquier adaptación de un comic superheroico debe poseer:  aventura, acción, un poco de humor, algo de drama, un héroe motivador y convincente, un villano a la altura, un guión competente, un diseño de producción solvente y unos efectos especiales espectaculares.  Con el paso del tiempo, muchas han sido las veces en que los personajes de historieta se han asomado a las pantallas, destacando por encima del resto las que han tenido detrás a las dos grandes editoriales norteamericanas:  Marvel y DC.  La primera de ellas se ha caracterizado por una cierta ligereza en sus propuestas y el elevado aporte de comedia, mientras que la segunda había emprendido un camino bien diferenciado en el que la solemnidad, el realismo y el drama adquirían mayor trascendencia… hasta ahora.

Mientras que todas las producciones de Marvel han contado siempre con el beneplácito del público y han constituído, en mayor o menor medida, apreciables éxitos de taquilla, los títulos presentados por DC han corrido una suerte más bien dispar, sobre todo desde la finalización de la trilogía de Batman realizada por Christopher Nolan.  Desde aquel ya lejano 2012, las películas que ha producido Warner Bros. basándose en los personajes de Detective Comics no han logrado, con la excepción de “Wonder Woman”, responder a las expectativas creadas, y sus recaudaciones han decepcionado a propios y extraños.  Tal vez para tratar de revertir la situación, el drama familiar sufrido por el director Bryan Singer ha servido de excusa para que los ejecutivos de Warner contrataran a un artesano auxiliar, Joss Whedon, con claras instrucciones de agilizar el tono sombrío que, como ha quedado dicho, había sido la marca de la casa hasta el momento.  Singer había dirigido tanto “El hombre de acero” como la muy criticada “Batman V Superman” y había completado el rodaje de “La Liga de la Justicia” (permitidme que ponga un “La” que el título español ha obviado), pero el fallecimiento de su hija le obligó a abandonar la posproducción, momento que Warner ha aprovechado para entregarle las riendas del proyecto a Whedon, quien fuera autor de la más lograda producción de Marvel, “Los Vengadores”.  Con plena libertad de movimientos, el creador de “Buffy, la Cazavampiros” ha vuelto a rodar media película, ha aligerado el metraje previsto y, sobre todo, ha inyectado numerosas y reconocibles dosis de humor, impensables hasta ahora en las películas de la marca.

Continuación directa de “Batman V Superman” (cuyo subtítulo ya era “El amanecer de la Justicia”), “Liga de la Justicia” arranca justo tras el final de aquélla, con Superman muerto y enterrado y Batman y Wonder Woman tratando de formar un equipo con nuevos super héroes que ayuden a llenar el inmenso vacío dejado por el Hombre de Acero.  Aquaman, Flash y Cyborg serán los elegidos, y los cinco deberán enfrentarse al temible (es un decir) Steppenwolf, empeñado (¿cómo no?) en conquistar el mundo para remodelarlo a su antojo….

Coincidiendo en el tiempo con el estreno de “Thor: Ragnarok”, en la que también el humor y la irreverencia campan a sus anchas, Joss Whedon nos presenta la más marveliana de las producciones de DC.  La parte buena es que hay mucha más acción y los diálogos chispeantes proliferan por doquier, y la mala que, aunque Whedon fue contratado para replicar sus celebrados “Vengadores”, a la que más se parece “Liga de la Justicia” es a la segunda parte de aquélla, “Vengadores: La Era de Ultrón”.  Toda la escenas que aquí transcurren en Rusia recuerdan sospechosamente a la Sokovia ultroniana, desde los patrones de conducta de los personajes autóctonos hasta la paleta de color empleada.  Asímismo, y ésto es algo que cada vez me está saturando y rayando más, el inacabable despliegue de efectos visuales digitales acaba por cansar, pues le resta al conjunto cualquier mínima credibilidad.  Las escenas de acción resultan repetitivas y adocenadas, y me hicieron pensar en el tópico combate final de “Wonder Woman”, lo más flojo de una película muy estimable.

Los reshoots o escenas vueltas a filmar por Joss Whedon sólo son apreciables si te fijas con mucha atención (más allá de los apuntes cómicos referidos), pero los retoques del rostro de Ben “Batman” Affleck sí cantan bastante, ya que el presumido actor (45 años) se había sometido a un tratamiento de botox al acabar el rodaje principal, de modo que en la misma secuencia podemos verle, en planos alternativos, o con su chulería habitual o con una inexpresividad aún más acentuada;  nuevamente, el cirujano plástico mató a la estrella de la pantalla.  ***AHORA, SPOILER***  Asímismo, el resucitado Superman de Henry Cavill también resulta un poco “extraño” en algunos momentos, y ello se debe a que, cuando fue requerido para volver a filmar, el intérprete estaba inmerso en el rodaje de la nueva entrega de “Mission: Impossible” y no se le permitió afeitarse el enorme bigote natural que se había dejado crecer, por lo cual, una vez más, los “magos” de la informática tuvieron trabajo extra realizándole un afeitado digital.  La dependencia que el cine actual ha ido adquiriendo con respecto a los ordenadores me resulta más triste cada vez.  ***FIN SPOILER***

“Liga de la justica” no aburre (estaría bueno, durando “apenas” dos horas), pero tampoco es el gran film que la reunión de los más grandes héroes de DC se merecía.  Descompensado entre las escenas grandilocuentes realizadas por Zack Snyder y el exceso de humor desmitificador insuflado por Joss Whedon, cuenta con unos personajes muy carismáticos sobre el papel, pero que en la pantalla resultan más bien desaprovechados.  Batman a veces parece una parodia de sí mismo, Aquaman nunca llega a demostrar su verdadero potencial, Flash (la gran sorpresa del film) no deja de ser el alivio cómico y poco más y Cyborg adolece de una total falta de carisma.  Sólo la hermosa Wonder Woman y ***SPOILER*** el estupendo Superman que ha acabado encarnando Cavill ***FIN SPOILER*** merecen realmente la pena, aunque resulta triste que tanto despliegue de superpoderes tenga enfrente a uno de los villanos más ridículos y peor representados que se recuerdan.  Definitivamente, y aun a pesar de haber compartido director, “Los Vengadores” de Marvel continúan siendo inalcanzables para los “Justicieros” de DC.

Luis Campoy

Lo mejor:  Algunos chistes de Flash;  la clase y belleza de Gal Gadot;  la recuperación de algunas notas de los temas musicales originales de Batman y Superman;  ***SPOILER*** el regreso del Hombre de Acero
Lo peor:  el tontorrón y pixelado villano;  la (innecesaria) cirugía plástica de Ben Affleck
El cruce:  “Batman V Superman” + “Vengadores:  La Era de Ultrón” + “Batman” de Tim Burton

Calificación:  6,5 (sobre 10)

lunes, 13 de noviembre de 2017

PÍLDORAS DE CINE (Noviembre 2017)

Noviembre, el mes de las violetas de Cecilia y de la lluvia de los Guns ‘n’ Roses…  Los cielos se humedecen (en algunas zonas) y las castañeras comienzan a dejarse ver.  Pocas cosas pueden apetecer más que disfrutar una buena película en una buena sala y, para antes o para después, nada mejor que automedicarse con unas infalibles…  ¡¡PÍLDORAS DE CINE!!

MUSA
Este año, los dos co-directores de “REC” nos han presentado sendas películas por separado.  Vistas las dos, hay que reconocer que a Paco Plaza le ha ido mucho mejor con “Verónica” que a Jaume Balagueró con “Musa”.  Balagueró ha adaptado una novela, “La dama número 13” de José Carlos Somoza, para narrar una historia en la que la acción se traslada a una húmeda Irlanda bellamente fotografiada por Pablo Rosso.  La magnífica puesta en escena no consigue obviar las deficiencias de un guión plagado de tópicos que en algún que otro momento trascienden las fronteras del ridículo (esas “diabólicas” musas ataviadas de manola cuyo cuartel general se ubica en un grasiento bareto de carretera…).  El reparto, de lo más ecléctico, lo lidera el británico Elliot Cowan, al que acompañan gente tan dispar como Ana Ularu, Franka Potente, Manuela Vellés, Leonor Watling, una recuperada Joanne Whalley o el mismísimo Doc Brown de “Regreso al futuro”, Christopher Lloyd, por cierto, desaprovechadísimo.  Es un chiste fácil, pero me temo que a Balagueró le han abandonado las musas esta vez…
Calificación:  6,5 (sobre 10)


FELIZ DÍA DE TU MUERTE”
¿Qué pasa cuando ponemos en una coctelera “Scream”, “Atrapado en el tiempo” y “Clueless (Fuera de onda)” y batimos bien la mezcla?  Pues que sale un producto tan divertido y estimulante como este “Feliz día de tu muerte” que ha dirigido Christopher Landon, hijo del llorado e inolvidable Michael Landon.  En un registro muy distinto de aquellas moralinas que hicieron famoso a su padre, Landon nos cuenta la historia de una joven universitaria condenada a revivir una y otra vez el día en que es asesinada.  Si bien me esperaba una puesta en escena algo más vigorosa o incluso un poco más de truculencia, lo cierto es que la película garantiza un buen/mal rato en el que el terror y el humor se suceden con mucha habilidad.  Lo mejor:  la protagonista, una excelente Jessica Rothe a la que habrá que seguirle la pista muy de cerca.
Calificación:  8 (sobre 10)


ENGANCHADOS A LA MUERTE
En 1990, el hoy defenestrado Joel Schumacher dirigió “Línea mortal”, una película sobre estudiantes que coqueteaban con cruzar durante unos minutos el umbral de la muerte y luego regresar para contrastar sus experiencias.  De aquel film poco o nada se recuerda (como mucho, la anécdota de que todos los jóvenes protagonistas se despelotaban de cintura para arriba…  a excepción de una rutilante Julia Roberts recién salida de “Pretty Woman”), de modo que pocos espectadores se han dado cuenta de que la recién estrenada “Enganchados a la muerte” comparte título original (“Flatliners”) con aquella, aunque nadie tiene claro si se trata de un remake, una secuela, un reboot o las tres cosas a la vez.  El único nexo en común sería la presencia de un ya maduro Kiefer Sutherland, cuyo personaje en “Enganchados a la muerte” no sería el mismo, en teoría, que el que interpretara en “Línea mortal”.  Los nuevos protagonistas son Ellen Page, Diego Luna y Nina Dobrev, y sus desventuras resultan tan intrascendentes que nada nos importa si viven, mueren o se van a Bélgica de vacaciones.  Dirige el danés Niels Arden Oplev (el mismo de la trilogía original de “Millennium”) y lo único destacable son esos tres o cuatro sustos que hacen que los espíritus sensibles demos un aterrorizado respingo en la butaca.

Calificación:  6 (sobre 10)