lunes, 5 de marzo de 2018

Oscars 2018: Reivindica como puedas


El tío Oscar ya es un bisabuelo nonagenario.  ¡Nada menos que noventa ediciones de los premios más famosos y representativos de la industria del Cine!  Para la gala celebrada esta pasada madrugada en el Dolby Theatre (antiguo Kodak Theatre) de Los Angeles, se esperaba una reivindicación masiva por parte de las mujeres de la industria, basada en movimientos como Me Too y Time’s Up y con los escándalos sexuales protagonizados por Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Dustin Hoffman o Woody Allen en la memoria de todos.  Por fortuna, la ceremonia conducida por el televisivo Jimmy Kimmell (50 años) se ha quedado en un tono un poco más comedido, e incluso las actrices han optado por un look diferente al negro riguroso que ha caracterizado las últimas entregas de premios internacionales.

Uno de los mayores defectos atribuídos a los Oscar es su habitual previsibilidad.  De vez en cuando Hollywood da la campanada a la hora de emitir el listado de las películas y personas nominadas, pero cuando ha de convertir las nominaciones en estatuillas, casi siempre los pronósticos se van cumpliendo milimétricamente.  En este sentido, los galardones interpretativos no han sorprendido a casi nadie.  Sam Rockwell (el agente racista y desquiciado de “Tres anuncios en la afueras”) y Allison Janney (la madre cínica y desnaturalizada de “Yo, Tonya”) destacaban en todas las quinielas, como también el veterano Gary Oldman, extraordinario en su papel de Winston Churchill de “El instante más oscuro”.  Quizás fuese en el Oscar a la Mejor Actriz donde hubiese un poco más de misterio, pero al final la coeniana Frances McDormand (“Tres anuncios en las afueras”) ha batido a su rival más directa, la “muda” Sally Hawkins de “La forma del agua”.

En cuanto a premios puramente técnicos, era lógico pensar que la lucha estaría entre la citada “La forma del agua” y “Dunkerque”, de Christopher Nolan.  Para algunos, el film bélico de Nolan hubiera merecido mucho, muchísimo más, aunque yo desde el principio le reproché su poco acierto a la hora de presentar personajes realmente humanos y atractivos con los que el público pudiera identificarse, si bien a su grandiosa puesta en escena poco hay que reprocharle.  Al final, “Dunkerque” se ha “conformado” con los Oscar al Montaje, el Sonido y los Efectos Sonoros (justísimos).  Por su parte, “La forma del agua” recibía los reconocimientos  a la Música (Alexandre Desplat) y el Diseño de Producción.  La fascinante “Blade Runner 2049” de Denis Villeneuve triunfaba en el ámbito de la Fotografía (magistral Roger Deakins) y los Efectos Visuales (este último algo más discutido, ya que competía con “Star Wars: Los últimos Jedi”, “La guerra del planeta de los simios”, “Guardianes de la galaxia Vol. 2” o “Kong: La isla Calavera”).  Para mí, “Blade Runner 2049” merecía más el Diseño de Producción y “Star Wars” los Efectos en sí, pero, obviamente, yo no entrego los galardones.  Lo de que “El hilo invisible”, que retrata la vida de un peculiar modisto al que encarna Daniel Day Lewis, iba a adjudicarse el premio al Mejor Vestuario, era tan obvio que no merece mayor comentario.

En muchos aspectos, ha sido el año de lo latino:  la chilena “Una mujer fantástica” se convierte en Mejor Película de Habla No Inglesa pasando por encima de la sueca “The Square”, y la maravillosa “Coco” (producción norteamericana de Walt Disney/Pixar pero que ensalza el folklore mexicano), además del cantadísimo galardón como Mejor Película de Animación, se lleva de calle el trofeo a la Mejor Canción por “Recuérdame” (un poco chapucera la interpretación del tema en el escenario, a cargo entre otros del actor Gael García Bernal).

En el apartado literario, me hace especial ilusión la victoria de “Déjame salir” como Mejor Guión Original, y es que la película de Jordan Peele (asímismo autor del libreto) fue una de las que más me gustó durante el pasado año.  El premio al Mejor Guión Adaptado ha recaído en el veteranísimo James Ivory (89) por “Call Me By Your Name” (“Llámame por tu nombre”), que incluso iba a dirigir él mismo pero que al final acabó realizando Luca Guadagnino.

Lógicamente, he dejado para el final los premios gordos de la noche.  Sinceramente, nunca pensé que “Dunkerque”, “Lady Bird”, “El hilo invisible” o “Los archivos del pentágono” tuvieran la más mínima posibilidad de proclamarse como Mejor Película, porque se presentía un duelo cerrado entre “La forma del agua” y “Tres anuncios en las afueras”.  Para mí, “Tres anuncios…” ha sido la mejor película de 2017, así de claro y así de simple, y cualquier premio interpretativo, literario o el global como Mejor Película la hubiesen honrado como se merecía.  Pero no.  Guillermo del Toro (mexicano también y siguiendo la estela de su compatriota Alejandro González Iñárritu) fue distinguido como Mejor Director por “La forma del agua”, y, en el instante decisivo de la madrugada, los reincidentes Bonnie & Clyde (Warren Beatty y Faye Dunaway) leyeron, esta vez sin equivocarse, que la Mejor película del Año era…  La forma del agua”.  Ya dije en mi artículo al respecto de “La forma…” que Guillermo del Toro tenía películas mejores y en las que brillaba más su descomunal inventiva, y que en este caso se había limitado a reciclar conceptos (el clásico “La mujer y el monstruo” y su propia y superior “Hellboy”), pero resulta evidente que, al final, lo que se ha premiado no ha sido tanto la calidad intrínseca como el mensaje de aceptación y tolerancia, y no hay que olvidar que “En la forma del agua” la protagonista es una chica muda (discapacitada) que se enamora de un hombre-pez (diferente) y es ayudada por una amiga negra y un vecino homosexual.  Sobran las palabras.  En una edición tan reivindicativa y políticamente correcta, la fantasía (pero menos) derrota al drama, pero yo siempre pensaré que un anfibio le birló el Oscar a quien realmente lo merecía.

Luis Campoy

1 comentario:

Alí Reyes dijo...

Precisanmente. Me interesa ver esa interpretación Churcil. Se le hablan maravillas