miércoles, 24 de abril de 2019

Cine actualidad/ “CEMENTERIO DE ANIMALES”


No quiero que me entierren en el cementerio de animales

Cementerio viviente” (1989) de Mary Lambert, basada en la novela “Pet Sematary” (1983) del maestro Stephen King, se convirtió desde el mismo día en que la ví en una de las películas de terror que más miedo me habían dado en toda mi vida…  y, por ampliación de contexto, en una de mis películas favoritas.

Treinta años después, se ha producido el temido remake a cargo del tándem formado por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, el cual en teoría iba a ser más fidedigno al texto de King (de hecho, el título español es el mismo que tuvo el libro cuando se publicó en nuestro país:  Cementerio de animales”).  Esto último es, obviamente, falso, y ya en los trailers (malditos trailers) se apreciaba la gran diferencia con respecto al texto original:  se ha cambiado la identidad del hijo fallecido y resucitado merced a los poderes de un viejo cementerio de los indios micmacs que es capaz de traer de vuelta a los muertos.

Mientras veía la nueva película, la comparación con la anterior era inevitable, y tengo que admitir que, salvo la interpretación de mi admirado Jason Clarke, todo (pero todo) es sensiblemente inferior a lo que ví hace ya tres décadas.  El resto de los actores, la caracterización de los personajes (asombrosa la falta de carisma de John Lithgow en contraste con el encantador Fred Gwynne;  innecesario el parecido de los nuevos Ellie, Gage y Zelda con respecto a los antiguos;  monumental el miscasting del nuevo “ángel bueno” Pascow), el nulo acierto en la traducción de los diálogos e incluso los poco lucidos efectos especiales constituyen algunos de los aspectos negativos de esta “relectura” en la que, paradójicamente, lo que más me gustó fue justamente lo que no estaba en el relato ni en la película originales:  las escenas en las que el “zombie” es capaz de hablar y razonar…  antes de convertirse en una inmisericorde máquina de matar.

Como anécdota, decir que, de algún modo, el mítico grupo The Ramones vuelve a estar presente en el remake.  Por un lado, en la escena del film antiguo en la que se producía el atropello mortal, el conductor del camión iba escuchando una canción de aquéllos titulada “Sheena Is A Punk Rocker”, mientras que ahora ya no se oye la canción pero el camionero recibe una llamada telefónica de una tal… Sheena.  Por otra parte, la fabulosa canción del título, “Pet sematary”, vuelve a resonar en los créditos finales, si bien versionada por Starcrawler.

Luis Campoy

Lo mejor:  las escenas del padre con la hija resucitada
Lo peor:  la (odiosa) comparación con el film de 1989
El cruce:  Cementerio viviente” + “Slender Man
Calificación.  6,5 (sobre 10)

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