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lunes, 10 de abril de 2006

Mi comentario sobre "V DE VENDETTA"


¿Cómo convenceros de que debéis ir a ver “V de Vendetta”, una película basada en un tebeo…?

Películas que adaptan personajes de comic al celuloide las hay buenas (“Superman”, “Spiderman 2”, los “Batman” que no dirigió Joel Schumacher), regulares (“La Liga de los hombres extraordinarios”, “Hulk”) o simplemente malas (“Flash Gordon”, “El Castigador”, “Batman forever” y, sobre todo, “Batman & Robin”, estas dos últimas dirigidas por un Schumacher particularmente insufrible). A “V de Vendetta”, la película que nos ocupa, la incluyo de lleno en el primer apartado, en el olimpo de los comics que devienen grandes películas.

Inglaterra, 5 de Noviembre de 1605. Guy Fawkes, una especie de prototerrorista del siglo XVII, intenta volar el Parlamento británico y, de paso, eliminar al Rey Jaime I, en un acto de protesta contra un régimen dictatorial que favorece a la aristocracia y olvida y somete a las clases más bajas. Sin embargo, el plan de Fawkes es abortado por las autoridades y éste es condenado a muerte. Más de 4 siglos después, en un Londres sometido por un gobierno totalitario de inequívocas reminiscencias nazis, un misterioso terrorista que cubre su rostro con una careta que reproduce la cara de Guy Fawkes y tan sólo responde al nombre de “V”, rescata a una muchacha de las garras de los “dedos”, agentes de policía que constituyen una prolongación del largo brazo del régimen. Entre la joven, llamada Evey, y el enmascarado V se establece pronto una ambigua relación, que cambiará para siempre la vida de aquélla y tendrá su punto culminante precisamente un día 5 de Noviembre……..

Como todo el mundo sabe, “vendetta” significa “venganza” en italiano, y el término se ha acabado por universalizar, en parte gracias a las películas sobre mafiosos que toman represalia sobre sus enemigos. “V de Vendetta”, el comic, vio la luz en 1982 y fue escrito por Alan Moore y dibujado por David Lloyd. Moore (autor, asimismo, de las historias gráficas que sirvieron de base a “Desde el infierno”, la citada “La Liga de los hombres extraordinarios” y la excelente “Watchmen”, a punto de convertirse en película) concibió su obra en una época en la que las medidas represoras de la primera ministra Margaret Thatcher (conocida popularmente como “La Dama de Hierro”) fomentaban la creatividad y hacían casi atractivo a un asesino anarquista que luchaba denodadamente contra un gobierno que rozaba el fascismo. Llevar a la pantalla este estupendo comic estuvo en la mente del productor Joel Silver (artífice de sagas como “Jungla de cristal”, “Arma letal” y “Matrix”) casi desde el principio, si bien diversas dificultades (el presentar como héroe al que teóricamente debería ser el villano, y, sobre todo, el miedo del guionista Alan Moore ante la posibilidad de que una mala película repercutiese negativamente sobre el prestigio de su obra predilecta) impidieron que el proyecto fuese una realidad… hasta ahora.

Fueron los hermanos Larry y Andy Wachowski, directores de la trilogía de “Matrix”, los más interesados en dar vida fílmica a “V de Vendetta”, pero finalmente se han limitado a tareas de supervisión y producción (aunque las malas lenguas les atribuyen algo más de autoría) y han decidido dar la venia al debutante James McTeigue, director de segunda unidad en las dos últimas entregas de “Matrix” y también en las dos últimas de “Star Wars”. McTeigue, quizás contra pronóstico, se las ingenia para componer un poderoso film de aventuras que no cae en la tentación de intentar acercarse al público infantil y, a pesar de que jamás resulta aburrido, sabe encontrar el ritmo en las escenas intimistas, dosificando inteligentemente las secuencias de acción.

Aprovecho la presente oportunidad para formular mi teoría acerca de cuáles son las claves para que una película de superhéroes goce tanto del favor de la crítica como del éxito entre el público: 1) resultar entretenida, pero dosificar las escenas de acción; 2) trabajar tan intensamente el guión como si tratase de una adaptación de teatro clásico; es un error dirigirse a un hipotético público infantil formado por niños idiotas; 3) prescindir del humor que no sea estrictamente necesario; 4) hacer al protagonista tan creíble y humano como se pueda, explicando los orígenes de su poder o destreza y haciéndolo accesible; 5) no olvidar que, para que un héroe sea digno de admiración, tiene que existir un villano no menos formidable; 6) no ceder a la tentación de supeditar la película al lucimiento de los efectos especiales, en particular aquéllos generados por ordenador. “V de Vendetta”, al igual que, por ejemplo, el último gran peliculón basado en un comic, “Batman begins” (Christopher Nolan, 2005), cumple a rajatabla la mayoría de los 6 puntos que acabo de citar. Su sustrato argumental no por ser futurista (la acción transcurre en un punto indeterminado del siglo XXI) es menos viable: un estado en el que la democracia se ha hincado de rodillas ante el totalitarismo y en el que el héroe de los desfavorecidos es el enemigo de los gobernantes. La riqueza de sus diálogos (sobre todo, los pronunciados por V) es sorprendente, tratándose, al fin y al cabo, de un film sacado de un tebeo. Los tres personajes principales (V, Evey y el inspector que les sigue la pista a ambos) están descritos con los trazos justos para aparecer reales y cercanos. Ni el héroe, V, ni el villano (el dictador Sutler) poseen superpoder alguno, ni sus fines son imposibles de lograr de acuerdo a los medios de que disponen. La película está narrada en tono dramático, lo cual acentúa la sensación de que lo que se nos cuenta “podría suceder”. La realización es más que correcta, apostando por un estilo clásico (aunque hay algunos planos a cámara lenta, no se abusa de este artificioso recurso). Como queda manifiesto que el espectador potencial del producto no son los niños de menos de 14 años, el director se permite el lujo de explicitar algunos actos violentos, eso sí, concentrados en las pocas (pero formidables) escenas de lucha. Finalmente, los planos que contienen efectos especiales son los estrictamente necesarios, con cuidado de quedar siempre supeditados al desarrollo de la trama y nunca a la inversa.

“Remember, remember, the fith of november” (“recuerden, recuerden, el cinco de noviembre”) es una tonadilla infantil que conmemora la “hazaña” fallida de Guy Fawkes, convertida en día de fiesta en el que los ingleses se abandonan a la pirotecnia y los fuegos artificiales. En este mismo sentido, también “V de Vendetta”, tanto comic como película, elogian al terrorista, al enemigo del Estado, mientras que los gobernantes y las fuerzas de seguridad son descritos como instituciones represoras cuyo únicos objetivos son el poder y el control absolutos. Evey, el personaje que acapara más minutos de metraje y, por tanto, el teórico protagonista del film, aprende de la forma más brusca posible el precio a pagar para la consecución de la libertad, y no es otro que la ingenuidad y la inocencia: la lucha armada como única opción no es para los débiles ni los pusilánimes.

Rodada el año pasado, la película tuvo que sobreponerse al handicap de que, una vez filmada la escena del tren repleto de bombas con destino al Parlamento, se produjo en la realidad un hecho trágicamente similar (unos terroristas supuestamente islámicos atentaron contra el metro londinense), si bien los responsables del film decidieron demorar un poco el estreno con tal de mantener la integridad de su filosofía. Llena de momentos imborrables, como casi todas las escenas en las que aparece V, o el momento en que Evey “madura” al ser desposeída de su cabellera, o la historia de la desdichada Valerie (prodigio de concisión narrativa: cuenta una minipelícula en apenas unos minutos y unos pocos planos), o las fichas de dominó cayendo las unas sobre las otras, o la marcha solemne de centenares de ciudadanos vistiendo la careta y la capa del enmascarado, “V de Vendetta” seguramente será recordada por su vibrante acabado formal y su sorprendente intensidad dramática (repitámoslo de nuevo: se trata de la adaptación de un comic). Sin embargo, no dejemos de lado las interpretaciones de sus protagonistas, con una fantástica Natalie Portman que hace olvidar con un solo pestañeo a su Senadora Amidala de la primera trilogía de “Star Wars”; su creación de Evey, cuyo nombre remite al de la primera mujer según la Biblia, es desgarrada y conmovedora, con especial atención a la secuencia de su afeitado craneal, momento ansiado de rodar por la actriz, que alucinaba pensando en ese drástico cambio de imagen que, por otra parte, casi la favorece. Stephen Rea (“Juego de lágrimas”, “Entrevista con el vampiro”) es el inspector Finch, el perseguidor de V y Evey, y lo encontré demasiado inexpresivo en gestos y demasiado pasado en kilos (aunque esto es más bien irrelevante). Stephen Fry (que dio vida al dramaturgo Oscar Wilde en “Wilde”), portentoso, interpreta a Deitrich, el presentador televisivo que acoge a Evey y paga muy cara su “diferencia”. John Hurt (siempre recordado por ser el portador del primer “Alien”) presta su saber hacer y sus arrugas al dictador Sutler. Pero ¿quién demonios es V?. El primer actor que se puso la careta fue James Purefoy, pero algo fallaba en su interpretación, y fue sustituído por el estupendo Hugo Weaving, al que recordamos como el multiclonado agente Smith de la trilogía “Matrix” y también como Elrond, monarca de los elfos y padre de Arwen (Liv Tyler) en otra trilogía, la de “El Señor de los Anillos”. Weaving, a pesar de que nunca jamás enseña una sola porción de su rostro, crea un personaje de impactante presencia, mezcla de majestuosidad y peligrosidad, apoyado en una gesticulación precisa y (esto último es de suponer, por cuanto la copia que yo ví estaba doblada) una voz como mínimo tan poderosa como la de Armando Carreras, quien le dobla maravillosamente al español. Con evidentes reminiscencias tanto de Batman como del Fantasma de la Opera, me parece que tan sólo el hecho de que (obviamente) no habrá una secuela impedirá que V alcance la repercusión de tantos otros héroes nacidos en una viñeta.

Si de algo os valen los consejos que voy desperdigando en esta página, no echéis en saco roto el que os brindo ahora: “V de Vendetta” es entretenimiento inteligente, espectáculo fascinante y, en estos tiempos de debate sobre el modo en que libertad y terrorismo parecen ir indisolublemente ligados, una buena ocasión para sentarse (en una butaca) y reflexionar.

Calificación: 9 (sobre 10)

Luis Campoy

6 comentarios :

Anónimo dijo...

las adaptaciones de comics a la gran pantalla no suelen estar dentro de mis prioridades a la hora de disfrutar de la gran pantalla, pero por casualidades de la vida vi esta pelicula la semana pasada y he de decir que me gustò, y me fascinò la puesta en escena de la "guarida " de V.. esas pilas de libros amontonados, esa decoracion tan tan Fantasma de la Opera.. todo ese mundo me fascina... aunque no coincido contigo en la valoracion de 9 que le otorgas , si que es una pelicula que recomendaria. K

Isa dijo...

Tengo ganas de ver esta película, después de tantos comentarios entusiastas que he leído.
Antes aún de saberlo ya la tenía en mi lista de "películas que debo ver", pero aún así no me atraída demasiado. Simplemente quería verla para poder opinar sobre ella.
Ahora voy teniendo más ganas de verla.

Luis Campoy dijo...

Mi valoración, como digo siempre, es harto subjetiva, y obviamente es más fácil que le dé un "9" a una película que constituye una adaptación de un comic... que, por ejemplo, a otra acerca de un caballero andante que inspira, a partes iguales, la risa y la somnolencia. Por cierto, bienvenido o bienvenida, "K".

J.Álvarez dijo...

Yo acabo de colgar hoy mismo mi crítica sobre la películas, y coincido bastante con tu opinión. Un saludo. Nos vemos. :) Hasta pronto!

Androide Paranoide dijo...

Pues no pensaba verla al pensar que no estaría a la altura del original, pero después de leer algunas críticas como ésta le daré una oportunidad. Estará al menos entretenida.

Anónimo dijo...

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