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jueves, 25 de febrero de 2010

Cine actualidad/ "LA CARRETERA"


La vida NO es bella

La mayoría de las visiones del futuro que nuestros escritores y cineastas nos proporcionan son de un marcado tono pesimista. ¿Por qué será...? "La carretera" se basa en la celebrada novela homónima de Cormack McCarthy, conocido por haber sido también el "padre" del relato en el que se basó el no menos aclamado film de los Hermanos Coen "No es país para viejos". La acción se sitúa en el año 2029 (mira, parece que se equivocaron los mayas que anunciaban el Fin del Mundo para el 2012). Todo el planeta está arrasado, la Humanidad es poco menos que un recuerdo y los pocos hombres y mujeres que siguen vivos se dividen, a los ojos del niño protagonista, en "buenos" y "malos". Los "buenos", como él mismo y su padre, aspiran poco más que a sobrevivir un día más, primero siguiendo la desolada carretera y más adelante tratando de alejarse de ella para llegar al mar, mientras hordas de hombres "malos" se dedican al pillaje más cruel y sanguinario. ¿Merece la pena la existencia en un panorama así...? ¿Cuánto tiempo puede una buena persona seguir siendo persona y seguir siendo decente en un entorno tan apocalíptico...? Estos son algunos de los dilemas que novela y film plantean. El director de este último, John Hillcoat, realiza un trabajo encomiable, apoyado en la extraordinaria fotografía del español Javier Aguirresarobe. Poner en imágenes un libro como "The Road" (algo así como el reverso tenebroso de la recordada “La vida es bella”) entrañaba no pocos riesgos, porque prácticamente sólo aparecen dos actores protagonistas a lo largo del metraje y porque podía caerse fácilmente en un pesimismo de lo más desolador. Pero Hillcoat ha tenido la fortuna de contar con un actor excepcional, Viggo Mortensen, que no duda en entregarse en cuerpo y alma a su personaje, un padre que se debate entre el necesario ejercicio de la violencia que le permita la protección de su hijo y una no menos vital apología de la humanidad como último reducto de la esperanza. Mortensen compone a la perfección un rol tan físico como emotivo, sucio, afeado y embrutecido por exigencias del guión; ¿cuándo obtendrá un Oscar este hombre? Le acompaña un jovencito llamado Kodi Smit-McPhee, que tiene que dar credibilidad a un adolescente cuya virginidad sexual se refleja también en una inocencia que la brutalidad aún no ha desflorado, que busca la bondad en todas las personas y que conserva en su corazón la Fe imperecedera en que no será necesario utilizar en sí mismo la última bala que le queda al revólver que su padre le obliga a llevar consigo. Indudablemente, este chaval también ha sido elegido por su gran parecido físico con Charlize Theron, quien interpreta en varios flashbacks a su madre, la cual eligió el suicidio antes que vivir una existencia trashumante y peligrosa. Otros actores que aparecen son el veteranísimo Robert Duvall y el australiano Guy Pearce, todos ellos tratando de sacar partido a sus pequeños papeles que apenas sirven para contrapuntear la extraordinaria actuación de Mortensen y su imberbe acompañante. En medio de un panorama desolador, en un apocalipsis alienante en el que los sueños y los nombres ya no importan (los protagonistas tan sólo se llaman "Padre", "Chico", "Viejo"...), lo único que uno puede y debe hacer es preservar la vida, seguir hacia delante sin detenerse y, quienes todavía tienen memoria, aferrarse al balsámico recuerdo de un pasado reciente en el que para subsistir no había que debatirse entre matar o morir.

Luis Campoy

Lo mejor: la fotografía, Viggo Mortensen
Lo peor: a veces se hace un poco tediosa y repetitiva, cosa que, por otra parte, era inevitable
El cruce: “Mad Max, salvajes de autopista” + “La vida es bella”
Calificación: 8,5 (sobre 10)

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