Las películas de mi vida/ "SER O NO SER"

Una comedia inteligente y magistral




Polonia, 1939. Como preámbulo de una invasión que todavía no se ha producido pero se intuye inminente, Adolf Hitler se pasea por las calles de Varsovia. Afortunadamente, tan apocalíptica imagen pertenece a un montaje teatral que satiriza al III Reich y que enseguida será prohibido por la Censura polaca... El primer actor de la compañía, Joseph Tura (Jack Benny), se ve obligado a "conformarse" con encarnar a Hamlet en la obra homónima de William Shakespeare, la cual sueña con interpretar algún día en la propia Inglaterra. Su joven esposa y primera actriz, Maria Tura (Carole Lombard), aprovecha el famoso monólogo "Ser o no ser... he aquí el problema..." para citarse con su joven admirador, el Teniente Sobinski (Robert Stack), sabedora de que ni siquiera su celoso marido abandonaría la escena para sorprenderla en tan comprometedora situación. Pero las pequeñas historias personales carecen de importancia cuando, esta vez sí, los tanques alemanes invaden Polonia, y Sobinski y otros militares huyen a Inglaterra, desde donde se organiza y coordina la resistencia a nivel europeo. Es allí donde un supuesto patriota polaco, el Profesor Siletsky (Stanley Ridges), se ofrece a llevar cartas tranquilizadoras a los familiares de todos los aviadores, que, ingenuamente, le confían las direcciones de sus seres queridos. También Sobinski cae inicialmente en la trampa, pero enseguida se da cuenta de la pantomima cuando le pide que le haga llegar un mensaje a su amada Maria Tura, a la sazón la más famosa actriz de Polonia, y Siletsky demuestra no conocerla. El Alto Mando de la RAF encomienda al joven teniente la misión de viajar a Varsovia y neutralizar a Siletsky antes de que entregue la lista de los miembros de la Resistencia al Coronel Erhardt (Sig Ruman), jefe de las fuerzas de ocupación nazis. Por su parte, movido por la curiosidad, Siletsky manda que le lleven a Maria Tura a su hotel, y allí le propone que ejerza de espía para el III Reich. Desesperada, la joven logra pedir auxilio a sus amigos de la Compañía teatral, que se disfrazan de nazis utilizando los uniformes que iban a emplear en la obra clausurada. Siletsky cae inicialmente en la trampa y se deja conducir a un Teatro camuflado como Cuartel General de la Gestapo, pero los exagerados celos de Tura, que tenía que hacerse pasar por el Coronel Erhardt, alertan al Profesor, quien, no obstante, logra huir, sólo para ser abatido entre las bambalinas por Sobinski. Pero Siletsky está citado con el verdadero Erhardt y debe asistir a ese encuentro, por lo que Tura tiene que disfrazarse, ahora, de Siletsky, y de la credibilidad de su interpretación dependerá el futuro de toda la Resistencia...

La primera vez que ví la maravillosa "Ser o no ser" fue en mi Alicante natal, allá por 1981, concretamente en los llorados minicines Astoria. Se trataba de un ciclo en el que se recuperaban algunos títulos fundamentales de la historia del Séptimo Arte, y la característica primordial era que algunas de estas obras se exhibían en versión original con subtítulos en castellano. Debo admitir que la primera impresión que me causó "To be or not to be" nunca ha sido igualada por ninguna visualización posterior, ¡y éso que la he vuelto a ver más de cuatro y más de cinco veces...! Maltratada por la ridícula censura franquista, como tantas otras películas de contenido antifascista o simplemente antibelicista, esta obra maestra del director de origen alemán Ernst Lubitsch (1892-1947), autor también de “Ninotchka”, “El Diablo dijo no” o “El bazar de las sorpresas”, lucía en aquellos años 80 mejor que nunca, y su habilidoso guión me sorprendió por su perfecto equilibrio. Uno de los mayores fallos en los que caen los films que intentan combinar varios géneros (comedia y aventura, humor y terror, etc.) es la casi inevitable descompensación, la imposibilidad de cocinar un guiso en el que todos los ingredientes tengan las proporciones justas. Lo de "Ser o no ser" es una filigrana de alta cocina, un prodigio raras veces igualado en el que el drama y la comedia, el cine bélico y la sátira política están primorosamente equilibrados y resultan, alternativamente, divertidos, conmovedores, desasosegantes y, nueva y demoledoramente, hilarantes, pero, éso sí, siempre, siempre, entretenidos.

El genial Jack Benny (1894-1974) hizo aquí el papel de su vida; nunca antes y nunca después alcanzó cotas tan altas como en esta oportunidad. Carole Lombard (1908-1942), casi recién casada con el famosísimo Clark Gable, ni siquiera pudo ver el estreno de la que sería considerada su mejor película, pues pereció en un fatal accidente de aviación cuando regresaba de un acto para vender bonos de guerra. Sig Ruman (1884-1967), habitual secundario cómico en algunos films de los Hermanos Marx, le da el punto justo a su pérfido pero campechano Coronel Erhardt, y un jovencísimo Robert Stack (1919-2003), el Eliot Ness televisivo de "Los intocables" y, mucho después, secundario de lujo en "Aterriza como puedas", dota de gallardía e idealismo a su enamorado Teniente Sobinski. Son tantos los magistrales hallazgos y los momentos inolvidables que jalonan "Ser o no ser" que sería imposible reflejarlos todos.

Como dije antes, pocas veces se ha conseguido aunar tan bien lo dramático con lo cómico; lo que al principio es un chiste fácil a costa de los nombres de los comercios polacos adquiere un nuevo sentido, lírico y terrible, cuando se los vuelve a mostrar, derruídos, tras la invasión germana. La crítica despiadada pero sutil acerca de Hitler ("Un hombrecillo con bigote" cuyo nombre apenas servirá para bautizar a un queso), el nazismo (todo se soluciona alzando la mano y vociferando “Heil Hitler!”; el Coronel Erhardt, a quien los Aliados apodan "Campo de Concentración", se mofa: "Nosotros ponemos el campo, y los polacos se concentran”) y la estúpida sumisión inherente a los regímenes totalitarios (en el epílogo, el falso Hitler ordena a los pilotos del avión alemán que salten al vacío, y éstos obedecen sin rechistar… y sin paracaídas) tuvo el valor y el mérito de exhibirse en los cines norteamericanos casi simultáneamente a los sucesos narrados, en plena II Guerra Mundial y pocos días después del ataque japonés a Pearl Harbor. Yo espero sinceramente que los pequeños hándicaps que un espectador común y corriente pudiese tener que afrontar a la hora de ver esta película (es en blanco y negro y las copias que circulan dobladas al español adolecen de un sonido que deja bastante que desear) no os impidan disfrutarla como lo que es: tal y como dije anteriormente, nada más y nada menos que una OBRA MAESTRA absoluta, la segunda película a la que puntúo con un 10.



Luis Campoy



Lo mejor: el guión, la dirección de actores, Jack Benny, Carole Lombard, la increíble habilidad de Ernst Lubitsch para narrar en una comedia un drama brutal como la guerra


Lo peor: el lamentable sonido de las copias dobladas al español


Calificación: 10 (sobre 10)




(Nota:  este artículo, resumido, se entregó ayer a los espectadores que acudieron a ver la película en su exhibición por el CineClub PARADISO en el Teatro Guerra de Lorca)


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