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lunes, 20 de diciembre de 2010

Cine actualidad/ "BALADA TRISTE DE TROMPETA"

El payaso que mordió a Franco




Madrid, 1973. El Presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, pasa con su coche oficial justo por delante de un payaso vestido de obispo y armado hasta los dientes. Segundos después, una terrible explosión lanza por los aires el coche de Carrero, víctima del célebre atentado de ETA conocido como “Operación Ogro”. El payaso no es sino un testigo presencial, pero ni siquiera el magnicidio le aparta de su destino: un Valle de los Caídos más oscuro y lúgubre de lo que jamás se ha visto…



Esta secuencia de “Balada triste de trompeta”, el nuevo film como director de Alex De la Iglesia, Presidente de la Academia del Cine español, es simplemente uno de los muchos momentos afortunados de una película sorprendente y que te deja clavado en la butaca desde el inicio, el cual transcurre en plena Guerra Civil. España y su historia son el escenario perfectamente reconocible en el que se sitúa la historia de Javier, un pobre hombre condenado a ser el Payaso Triste del Circo, el blanco de todas las burlas, la víctima de la crueldad ajena. Cuando se enamora de la trapecista, pareja de su jefe, el violento y sádico Payaso Gracioso, comienza su particular vía crucis, durante el cual, con todo, tendrá la oportunidad de redimirse ante sí mismo de toda una vida de pasividad y cobardía…



Como todas las películas habidas y por haber, "Balada triste de trompeta" es susceptible de ser analizada desde varios puntos de vista, dependiendo del enfoque particular de cada espectador. Si nos atenemos estrictamente al plano argumental, habría que reseñar que se recurre gratuitamente a determinados tópicos harto frecuentes en nuestro cine, que hay un montón de personajes superfluos, que la evolución de los tres protagonistas no está del todo justificada y que en el último tercio del metraje se abusa de una violencia (pienso que) gratuita que parece más propia del género terrorífico. Todos esos inconvenientes, con todo, no desmerecen los grandes logros estéticos del film, que se basan en la portentosa puesta en escena y en la espléndida banda sonora.



Ya desde el principio se aprecia que Alex de la Iglesia está en plena forma como narrador cinematográfico. La maravillosa fotografía de Kiko de la Rica, la composición de los planos y un montaje superlativo te dejan boquiabierto (a mí al menos, así me dejaron), y la partitura firmada por el jumillano Roque Baños es su perfecto acompañamiento. Ya he dicho alguna vez que Baños no tiene ningún pudor a la hora de "inspirarse" en trabajos ajenos (John Williams, James Newton Howard) e incluso propios ("Alatriste"), pero es indudable el poderío de su orquestación, patente sobre todo en unos antológicos títulos de crédito.



Un sensacional Antonio de la Torre como el payaso sádico, un Carlos Areces un pelín deficitario como el payaso triste y una sorprendente Carolina Bang como la trapecista encarnan a los tres protagonistas principales, pero otro de los alicientes de la película es el nutrido elenco de actores secundarios, en el que militan Sancho Gracia, Fernando Guillén Cuervo, Manuel Tejada, José Manuel Cervino, Luis Varela, Terele Pávez, Joaquín Climent, Fran Perea, Fofito o el mismísimo Santiago Segura. Se nota que De la Iglesia mantiene muy buenas relaciones con la mayoría de la familia del cine español.



Desde la Guerra Civil hasta los años setenta, desde "Los payasos de la tele" hasta "Kojak", desde la construcción del Valle de los Caídos hasta las famosas cacerías en las que participaba el Caudillo, todo en "Balada triste de trompeta" (que toma su título de una célebre canción de Raphael) está plasmado con una imaginación y una energía muy pocas veces vistas en nuestro cine. Quizás por éso, yo, personalmente, le perdono sus pequeños defectos y me declaro admirador de sus notabilísimas virtudes. “Balada triste de trompeta” es, para mí, la mejor película de Alex de la Iglesia.



Luis Campoy



Lo mejor: la puesta en escena, la fotografía, la banda sonora, Antonio de la Torre


Lo peor: la violencia granguiñolesca y no del todo justificada


El cruce: “Ay, Carmela” + “El día de la Bestia” + “Muertos de risa” + “Con la muerte en los talones”


Calificación: 9 (sobre 10)

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