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lunes, 25 de octubre de 2010

Cine actualidad/ "DEJAME ENTRAR"


La sangre como metáfora



Durante un gélido invierno repleto de nevadas, Owen, un niño triste y solitario cuyos padres están a punto de separarse, sufre el acoso de los matones del instituto. Incapaz de encontrar consuelo en nadie, Owen entablará amistad con Abby, una niña recién llegada al vecindario, que se convertirá en su mejor y única amiga e incluso en su protectora. Sólo hay un problema: Abby sólo sale de noche, no come y únicamente bebe... sangre.



Si nos ponemos a hablar de "Déjame entrar", versión USA, que ha dirigido Matt Reeves, el celebrado autor de "Monstruoso", tan sólo se me ocurrirían cosas buenas. La ambientación es fabulosa (esos paisajes níveos, esas atmósferas pesadas en las que la propia soledad constituye una amenaza...), los actores infantiles (Kodi Smit-McPhee, el niño de "La carretera" y Chloe Moretz, la niña de "Kick-Ass") están los dos espléndidos y la película está narrada con un ritmo sosegado que, sorprendentemente, nunca induce al aburrimiento. Hasta aquí, todo chapeau.



El problema es que existe un "Déjame entrar" sueco, la versión original, que dirigió Tomas Alfredson hace un par de años y que constituye la fuente de la que Matt Reeves (que también ha firmado el guión del remake) ha bebido sin ningún tipo de pudor. Una vez más, cabe preguntarse para qué diablos es necesaria una nueva versión que reitera la misma historia, los mismos personajes y hasta las mismas situaciones, tan sólo variando la localización de los acontecimientos (quedaría feo que un film yanqui transcurriese en una helada ciudad sueca), el nombre de los personajes, y, lógicamente, las caras de los actores que los interpretan. Todo lo bueno de este "Déjame entrar" estadounidense ya se encontraba en su predecesora europea, por lo cual quienes ya vieran aquella cinta se preguntarán, muy juiciosamente, por qué razón deberían molestarse ahora en ver su fotocopia.



Sin embargo, los amantes del cine fantástico que no conozcan la pieza original quedarán gratamente sorprendidos con este film, aparentemente pequeño e intimista, que sabe utilizar temáticamente casi todos los tópicos asociados con el vampirismo. Tal y como yo mismo hice en mi segunda (y nunca estrenada) película, "Sangre" (1995), la historia está llena de alusiones a la inocencia y su pérdida, al sexo y la violencia y al poder de la sangre como catalizador de cambios. El hecho de que los dos protagonistas tengan apenas doce años impide que el enamoramiento que surge entre ellos pueda consumarse, pero la condición vampírica de la niña está tratada con suma inteligencia, de modo que la sangre que enrojece determinadas secuencias puede considerarse una especie de metáfora del despertar sexual, concepto también esbozado en esa tierna secuencia en la que Abby, aterida de frío, se desnuda y se acuesta al lado de Owen, también desnudo, buscando desesperadamente su calor, pero, en el fondo, su comprensión y su aprobación.



Sumamente respetuosa para con los patrones clásicos de la literatura y el cine sobre chupasangres (el vampiro sólo se encuentra a sus anchas por la noche, la luz del sol es capaz de desintegrarle, viaja en un arcón que bien parece un ataúd, muerde a sus víctimas en la yugular, y, a pesar de todas sus habilidades, para acceder a un espacio cerrado necesita que el propietario le permita voluntariamente la entrada, de ahí el título del film), este "Déjame entrar" pasaría por ser una película excelente, romántica, poética y terrorífica... si no fuera porque no deja de ser una fotocopia. Con todo, si logramos abstraernos de este "pequeño" detalle, el esfuerzo merecerá la pena.



Luis Campoy



Lo mejor: Chloe Moretz (esta pequeña gran actriz de 13 añitos debería estar en manos de psicólogos, porque sus últimos papeles rebosan sangre y violencia)


Lo peor: ver este remake después de haber visto la cinta original


El cruce: "Entrevista con el vampiro" + "Noche de miedo" + "El misterio de Salem's Lot"


Calificación: 8 (sobre 10)

1 comentario :

Matías dijo...

Hola muyayo, soy un asombrado y agradecido espectador de la versión original. Es una de esas películas que han llegado para quedarse y que se pueden recomendar sin duda de ninguna clase. INMENSOS los protagonistas y el director. Bueno, a la peque vampiro hay que dedicarle una calle o un parque o algo.
De momento no tengo ningún interés en la versión mericanski.