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sábado, 4 de agosto de 2012

Cine actualidad/ "PROMETHEUS"


Promesas frustradas

El 28 de Septiembre de 1979, viernes para más señas, me adentré en el Cine Ideal de Alicante para ver una película de la que llevaba meses oyendo hablar.  Su protagonista, una joven desconocida con un nombre rarísimo (Sigourney), ilustraba la portada del “Fotogramas” de aquel mismo mes, que, por cierto, fue el primero que compré en mi vida

La primera vez que había oído hablar de “Alien” (pronunciado “Eilian”) fue al periodista cinematográfico Alfonso Eduardo, quien, junto al llorado e imitadísimo Alfonso Sánchez, presentaba el programa de TVE “Revista de Cine”.  Supongo que, cuando esa tarde, entré a aquella sala portando en mis manos la revista de cine por excelencia, una especie de ciclo se estaba cerrando…

El director Ridley Scott se había curtido en el mundo de la publicidad y apenas había realizado un largometraje, “Los duelistas”, hasta que llegó a sus manos un guión escrito por un tal Dan O’Bannon acerca de una nave espacial en la que entre la tripulación de siete pasajeros se infiltraba una agresiva criatura alienígena (ésta y no otra es la traducción del rimbombante “Alien”).  El espectacular éxito del film lanzó instantáneamente a la fama tanto a Ridley como a la protagonista Sigourney Weaver, quien, a diferencia de Scott, sí aceptó continuar vinculada a la saga en tres nuevas entregas:  “Aliens, el regreso” (James Cameron, 1986), “Alien 3” (David Fincher, 1992) y “Alien Resurrección” (Jean-Pierre Jeunet, 1997).  Por su parte, los otros creadores de la franquicia, los productores David Giler, Ronald Shusett y Walter Will acabaron por ceder a los cantos de sirena del mundo del comic (la editorial Dark Horse llevaba desde 1989 publicando una colección titulada “Alien Vs. Predator”) y adulteraron aún más la serie, enfrentando a los Aliens con los Depredadores vistos por primera vez en el film protagonizado por Arnold Schwarzenegger en 1987.  Paralelamente, la carrera posterior de Ridley Scott había ido oscilando entre una obra maestra incuestionable como “Blade Runner” y tropiezos sin paliativos como “La teniente O’Neil” o “Un buen año”, pasando por triunfos de taquilla como “Gladiator” y cintas de alto prestigio crítico como “Thelma & Louise”.  Hace un par de años, tras el estreno de su irregular versión de “Robin Hood”, empezó a rumorearse que Scott (que ya tenía 72 abriles) había aceptado realizar una secuela de su mítica “Alien”, supuestamente para borrar el mal recuerdo de las últimas 4 apariciones en pantalla del monstruo baboso.  Posteriormente, se dijo que el proyecto, que ya tenía título previsto, “Prometheus”, no iba a ser una continuación sino un antecedente, una “precuela” de la saga existente, y, poco después, el mismo director se empeñó en tratar de convencer a todo el mundo de que no iba a tratarse ni de una cosa ni de la otra, sino de un film completamente distinto aunque ambientado en un universo similar…

Los primeros trailers de “Prometheus” no sólo narraban en pocos minutos el argumento del film, sino que contenían imágenes ciertamente ilusionantes, que permitían concebir la esperanza de que el regreso de Ridley Scott a la franquicia de “Alien” iba a constituir poco menos que un hito en la Historia del Séptimo Arte.  Lamentablemente, muy, pero que muy lamentablemente, las esperanzas y las expectativas empiezan a naufragar desde el mismísimo primer minuto del metraje.  Si yo fuese un niño de diez años y sólo me fijase en el esquema argumental del film, quizás, sólo quizás, tendría ahora mismo otra opinión.  El hecho de que se nos cuente cómo una nave espacial transporta a un equipo de científicos a un remoto planeta donde se supone que una estirpe de extraterrestres antropomorfos creó a la especie humana, reviste un interés indudable y se prestaba a un desarrollo apasionante.  Sin embargo, ya el propio diseño del Creador o “Ingeniero” que abre el film lo que te suscita no es la sempiterna pregunta metafísica del “¿Quién soy y de dónde vengo?” sino un mucho más prosaico “¿Cómo diablos ha podido filmar el gran Ridley Scott una memez de esta magnitud?”.  A partir de ese instante (¡y me estoy refiriendo a los primeros sesenta segundos de película!), todo lo que sucede es, siendo muy generosos, infantil, inverosímil y absolutamente frustrante;  vamos, que si te dicen que el director ha sido el hijo de diez años de don Ridley y el guionista, un nieto recién salido de la guardería, puedes creértelo sin mayores problemas.

Sin poder (y sin querer) evitarlo, había leído diversas críticas en las que el denominador común era la decepción unánime ante un proyecto que había levantado tanta expectación.  Ahora pienso que se quedaron cortas.  Porque, más allá de un chasco en toda regla, “Prometheus” es una película mediocre, mal escrita y, a ratos, mal dirigida, sin inspiración y sin alma.  Es cierto que, como he dicho anteriormente, su argumento da pie a plantearse multitud de cuestiones de índole incluso filosófica, pero pienso que descender a ese nivel es como conformarse con morder un pedazo de carbón cuando los Reyes Magos no te han traído el regalo maravilloso que les habías pedido.  “Prometheus” es indigna de Ridley Scott, y el solo hecho de leer el nombre de este señor en sus títulos de crédito es un escupitajo en la memoria del film original de 1979.  Así de claro.  Vale que hay alguna que otra secuencia resuelta con maestría y oficio (en especial la de la cesárea), pero un cineasta como Scott no debería haber aceptado no ya el pésimo guión, sino el patético diseño del Ingeniero (un hilarante cruce entre el Dr. Manhattan de “Watchmen”, el Vigilante de Marvel y el Calamardo de “Bob Esponja”) o el deleznable maquillaje bajo el que se oculta Guy Pearce, por poner apenas unos ejemplos de los múltiples puntos flacos de esta tan esperadísima cinta.

Sorprende, y se agradece, la entregada composición de Noomi Rapace, la Lisbeth Salander de las películas suecas de “Millennium”, en un papel tan diferente a todo lo que hemos visto de ella que realmente parece que no pueda ser la misma actriz.  También sorprende, pero negativamente, el poco, poquísimo partido que se les saca a actores tan famosos y competentes como Charlize Theron, Michael Fassbender o el citado Guy Pearce, que ni demuestran nada ni tienen ocasiones de lucimiento.  ¿Y qué decir del hasta ahora desconocido Logan Marshall Green?  Calificar su interpretación de pésima e irritante sería pecar de exceso de benevolencia...

Vuelvo a decir que los “apasionantes” apuntes religioso-metafísicos de la historia, así como la mayoría de los efectos visuales, los decorados, los vestuarios y el estupendo montaje son como enormes árboles que pretenden no dejarnos ver el bosque:  y ese bosque se llama:  “El ilustre creador de ‘Alien’ filma y firma un bodrio que mancha su filmografía”.  Así de duro.  Así de cruel.

Luis Campoy

Lo mejor:  Noomi Rapace
Lo peor:  el prólogo con un ser que pretende ser divino y se queda en ridículo, los actores en general y Logan Marshall-Green en particular, el casposo maquillaje de Guy Pearce
El cruce:  “Alien” + ”Aliens” + “Alien 3” + “Blade Runner”
Calificación:  4,75 (sobre 10)

1 comentario :

Crónicas de este Universo dijo...

El viernes asistí al estreno de Prometeus en la sala del Parque Almenara y nos vimos al salir, con solo verle la cara a Luis ya me di cuenta que estábamos igual de defraudado por lo visto en la pantalla, ¿como se puede tirar tan bravamente la franquicia a la basura?, tendrá alguna redención "el corte del director" cuando esto se produzca.
Algunas secuelas como la de Jeunet son incluso mejores, incluso algún "Versus" es mas creíble que esta peli. en fin, dentro de un par de años asistiremos a la segunda parte de esta que acabamos de ver y nos sentiremos igual.