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miércoles, 25 de febrero de 2009

Oscars 2008: la cosecha





Lo prometido es deuda y aquí tenéis este nuevo artículo acerca de los Oscar correspondientes al año 2008 (Edición número 81) que se entregaron el pasado domingo día 22 de Febrero (madrugada del lunes para nosotros) en el Teatro Kodak de Los Angeles. En esta ocasión, lo que os cuento ya no es un pronóstico o una quiniela, sino una breve reseña de lo sucedido, que se pareció bastante, en líneas generales, a lo que la mayoría esperábamos que sucediera. Que la ganadora iba a ser “Slumdog Millionaire” era, como suele decirse, un secreto a voces. Nos sé si, como en su momento dije, se trata de una especie de “efecto Obama” (el triunfo de lo exótico, de lo racial), pero era evidente que los premios gordos no iban a ser para expresidentes embusteros (“El Desafío: Frost contra Nixon”), ni para mártires del movimiento gay (“Un hombre llamado Harvey Milk”), ni para guardianes nazis analfabetas (“El Lector”) y ni siquiera para el niño nacido anciano que vive su vida hacia atrás (“El curioso caso de Benjamin Button”). La historia de ese “perro de las chabolas” hindú que consigue ganar cierto famoso concurso televisivo, que, en su versión hispana, presentara con tanto éxito Carlos Sobera, ha conmovido al público y los académicos, incluso bastante más de lo esperado: finalmente ha merecido nada menos que 8 oscars. Que los Oscar no significan lo mismo que hace veinte años todos lo sabemos, pero tampoco su valor es el mismo que tuvieron en los gloriosos viejos tiempos. Objetivamente, ¿se merece “Slumdog Millionaire” más estatuíllas doradas que, por ejemplo, “La lista de Schindler” o “El silencio de los corderos”?. ¿Son justos los 8 premios para “Slumdog…” teniendo en cuenta que un film grandiosamente épico como “Ben-Hur” “apenas” logró 3 más (11)?. En fin, todas estas preguntas son absolutamente improcedentes, especialmente la que hace referencia a la justicia o injusticia de la decisión, pues, como tantas veces he dicho, estos galardones no son una ciencia exacta que se mide por criterios asépticos y objetivos, sino que lo que suele pretenderse es coronar a determinadas producciones con el fin de cumplir un determinado propósito, no siempre artístico, no siempre cinematográfico. Que el film de Danny Boyle pueda ser el mejor del año, y su director haber cuajado el mejor trabajo de realización puede que, desde cierto punto de vista, no sea una exageración, pero eso no implica, objetivamente, que su guión (adaptado) sea el mejor, que su fotografía sea la mejor o que su partitura musical y su canción sean las mejores. En años como éste se nota que ha habido un consenso generalizado, lo cual, entre otras cosas, perjudica seriamente a las películas rivales, que acaban consolándose con la pedrea. Sea como fuere, en esta Edición tan previsible, la mayor sorpresa de todas, probablemente, ha sido el galardón al Mejor Actor Principal, que no ha recaído en el favorito unánimemente reconocido (Mickey Rourke por “El luchador”) sino en Sean Penn (“Mi nombre es Harvey Milk”), lo cual no quiere decir otra cosa que el bueno de Rourke seguirá teniendo motivos para emborracharse a costa de su “rechazo” por parte del sistema. Nada que objetar a la elección de Kate Winslet (“El Lector”) como Mejor Actriz (de verdad que se lo merece), y, en cuanto a la categoría secundaria, me alegro por nuestra Penélope Cruz (“Vicky Cristina Barcelona”), si bien ya sabéís que no me gusta la película y ella me pareció bastante sobreactuada. Lo del premio a título póstumo para el malogrado Heath Ledger (“El caballero oscuro”) era el secreto peor guardado de la noche, tanto que todo el mundo ya lo daba por hecho incluso antes de poder ver el trabajo del actor, pues los rumores empezaron a correr seis meses antes de estrenarse la película. También estaba cantado lo de “Wall-E” (otra que me defraudó, aunque parece que he sido el único), y en cuanto a esa otra película de animación que competía en la categoría de Mejor Película Extranjera (la israelí “Vals con Bashir”), ya avisé de que era un mal momento para premiar a una producción proveniente de Israel, el país que ha estado masacrando a los pobres palestinos de Gaza. Muy buena la actuación de Hugh Jackman en su calidad de maestro de ceremonias (¡esos números musicales con Anne Hathaway, Beyoncé, Zac Efron y compañía…!), y muy triste el luctuoso “In Memoriam” en el que, por si lo habíamos olvidado, pudimos recordar que 2008 no sólo fue el año en que triunfó “Slumdog Millionaire” o el año en que volvió Indiana Jones, sino que, sobre todo, fue el año en que nos dejaron Stan Winston, Sydney Pollack, Cyd Charisse, Charlton Heston o Paul Newman. Ni siquiera el colorido de la India puede pintar el vacío en que nos sumimos cuando se apagan estrellas así.

3 comentarios :

Katy Cristina dijo...

De cine sé muy poco y lo sabes, pero quiero felicitarte, ya que hoy es un día muy especial para ti, tus padres, tus niños y para mi; porque un día como hoy naciste para llenar de dicha y felicidad un hogar, en el que esperaban tú llegada. Les doy gracias a tus padres porque gracias a ellos llegastes a mi vida para llenarla de alegria y amor.
FELIZ CUMPLEAÑOS MI NIÑO.

Anónimo dijo...

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!...con retraso.

besitos

MARISA

Luis Campoy dijo...

Muchísimas gracias... a las dos. Y muchos besos.