Cine/ "VALKIRIA"


Entretenido thriller político-militar

Durante mi adolescencia, tuve oportunidad de conocer bastante bien la parafernalia del III Reich merced a mi relación con mi buen amigo Eugenio, a quien interesaban todos aquellos temas por motivos, digamos, estéticos. No hace falta que os diga que no hay ideología más opuesta a la mía que el nacionalsocialismo, y, sin embargo, viendo “Valkiria”, me sentí, al tiempo que humanamente horrorizado ante la aparición de Adolf Hitler, insospechadamente rejuvenecido al volver a escuchar nombres casi olvidados y al volver a contemplar enseñas y uniformes no por ominosos menos cargados de recuerdos. Hitler es, sin duda, uno de los peores villanos de la Historia de la Humanidad, a la altura de, por ejemplo, Atila el Huno, Nerón, Augusto Pinochet o, más recientemente, Osama Bin Laden. Su insaciable ambición de poder (algo característico en cualquier gobernante de carácter totalitario) se vio acompañada por la puesta en práctica no sólo de grandilocuentes planes anexionistas que llevaron a la guerra a medio mundo, sino también y sobre todo del genocida Holocausto contra el pueblo judío. Pero no todos los alemanes eran como él. Ya en 1938, cuando el hombrecillo del flequillo y el bigote apenas llevaba cuatro años en el poder, se produjeron los primeros intentos de derrocarlo, fallando todos ellos en el último momento. El plan más elaborado y con mayores visos de defenestrar al Führer tuvo lugar el 20 de Julio de 1944, y se conoce como “Operación Valkiria”. Las valkirias (o valquirias), como sabéis, eran una especie de sacerdotisas de los dioses nórdicos que recogían del campo de batalla a los guerreros más heroicos, con el fin de llevarlos al Valhalla o Paraíso, e, inspirándose en ellas, Richard Wagner, involuntario compositor de la banda sonora del nazismo, escribió una de sus más celebres piezas, “La Cabalgada de las Valkirias”, que todos asociamos a la película de Francis Coppola “Apocalypse Now”. Asímismo, “Valkiria” era el nombre clave de un plan de seguridad custodiado por la jefatura suprema de la Wermacht (el ejército alemán) que sólo se pondría en marcha en caso de muerte repentina de Hitler. Como justamente era ésto lo que un grupo de militares alemanes contrarios a la megalomanía nazi perseguía, bajo esta misma denominación se conjuró una operación secreta en la que participaron también algunos políticos e intelectuales, siendo un joven militar de ascendencia aristocrática, el conde Claus Von Stauffenberg, el encargado no sólo de llevarlo a cabo en la práctica (mediante la colocación de una bomba en la “Guarida del Lobo” (el búnker donde se escondía Hitler) sino también de coordinar la sucesión militar y política en el hipotético “día después”, firmando un rápido armisticio con los aliados que pusiese fin inmediato a la Segunda Guerra Mundial. Stauffenberg tenía sólo 36 años pero era ya todo un veterano y un héroe de guerra, habiendo perdido un ojo, una mano y algunos dedos de la otra en un bombardeo en Africa. Obviamente, de todos es sabido que el complot que nos narra “Valkiria”, la película de la que os hablo y que ha dirigido Bryan Singer, el autor de “Sospechosos Habituales” y “X-Men”, constituyó un rotundo fracaso (Hitler murió a consecuencia de una explosión, sí, pero un año después de los sucesos aquí narrados, y, además, suicidándose cobardemente) y, lógicamente, costó la vida a todos y cada uno de los conspiradores. Por lo tanto, el presente film es la crónica llena de tensión y suspense acerca de los preparativos de un acto heroico devenido en derrota, y ¿quién mejor que Tom Cruise para dar vida al héroe y mártir, un gallardo y apuesto Stauffenberg? Con un pintoresco parche en el ojo, Cruise ejerce de protagonista pero también de productor de la película, en un visible intento de reverdecer viejos laureles y de volver a saborear las mieles de un éxito que se le resiste desde que se ha erigido en apóstol número uno de la Iglesia de la Cienciología y enamorado saltimbanqui de su actual pareja, la también actriz Katie Holmes. Más atinado como productor que como actor, nuestro hombre se ha rodeado de un equipo técnico y un elenco artístico infalible, y ni siquiera los innumerables retrasos y la inacabable sucesión de problemas que han aquejado al rodaje y la posproducción del film han mermado la calidad y el resultado final de éste, que siempre interesa y emociona y jamás se hace lento o pesado. Bryan Singer se recupera, también, del fiasco de “Superman Returns”, y los actores secundarios, en su mayoría británicos (Kenneth Branagh, Terence Stamp, Tom Wilkinson, Bill Nighy), están simplemente espléndidos. A pesar de la manía que últimamente todo el mundo parece haberle tomado a Tom Cruise, yo os la recomiendo: “Valkiria” es un trhiller político-militar muy bien llevado, entretenido y primorosamente interpretado.

Luis Campoy

Lo mejor: los actores secundarios, la ambientación
Lo peor: que la gente no acuda a verla simplemente porque la protagoniza Tom Cruise
El cruce: “El hundimiento” + “La noche de los generales” + “Chacal
Calificación: 8,75 (sobre 10)

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