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lunes, 28 de agosto de 2017

Cine actualidad/ "VERÓNICA"

Expediente Vallecas

El 14 de Agosto de 1991, una joven de 18 años, Estefanía Gutiérrez Lázaro, ingresa en un hospital madrileño aquejada de violentas convulsiones, falleciendo horas después sin que los médicos hubieran sido capaces de ayudarla.  Días antes, Estefanía había realizado en compañía de unas amigas del instituto una sesión de ouija que terminó fatalmente, con la pobre Estefanía como principal y mayor damnificada.  A estos misteriosos sucesos se los conoce como “Caso Vallecas” o “Expediente Vallecas”, y han servido de inspiración al director Paco Plaza para la realización de su nueva película “Verónica”.

Tras varios exitosos cortometrajes, Paco Plaza (Valencia, 1973) debutó en el terreno del largo con “El segundo nombre”, constituyendo la trilogía “REC”, que realizó junto a su amigo Jaume Balagueró, su mayor éxito comercial hasta la fecha.  A la hora de trasladar a la pantalla el ”Expediente Vallecas” lo primero que Plaza y su guionista Fernando Navarro hicieron fue liberarse del peso de la fidelidad extrema a lo sucedido, así como liberar a la familia de la innecesaria sobreexposición pública.  De este modo, Estefanía ha pasado a llamarse Verónica, y a tener los rasgos de la debutante Sandra Escacena, de dieciséis años, desde ya una de las mayores promesas del cine español.

Si analizamos la película en el sentido estrictamente argumental, las referencias son tan numerosas (“Ouija”, “Poltergeist”, “Insidious”, “La centinela”, “Babadook” o la reciente “Siete deseos”) que erróneamente podríamos pensar que nos hallamos ante un producto carente de la más mínima originalidad.  Por el contrario, es preciso reseñar que “Verónica” exhibe unas ambiciones cinematográficas de primer nivel que se traducen en una asombrosa puesta en escena, empezando por una primorosa fotografía a cargo de Pablo Rosso y un cuidadísimo diseño de producción que nos traslada infaliblemente a aquellos primeros años noventa que tan frescos quedan aún en nuestro recuerdo.  La ropa, los automóviles, la decoración de las viviendas y los contenidos televisivos de la época (con especial atención a ese inolvidable momento “Centella”) están retratados magistralmente, mostrando un cuidado y mimo poco habituales.  Mas donde brilla especial y esencialmente “Verónica” es en el terreno interpretativo, en el que el director ha sabido aleccionar a los protagonistas infantiles hacia una composición naturalista basada en la espontaneidad de no sentirse dirigidos;  Plaza se las ingenió para ubicar las cámaras fuera de la vista de los pequeños, con lo cual consigue una veracidad raramente vista en el ámbito de nuestra cinematografía.  ¡Chapeau tanto para el realizador como para el (genial) director de casting!.  La citada Sandra Escacena aprovecha cada plano para lucir su talento natural, recordando de algún modo a la versión infantil de la que aquí es su madre, Ana Torrent, inolvidable niña prodigio en “El espíritu de la colmena”, “Cría cuervos”, y “El nido” y actualmente presente en el serial “Amar es para siempre”.

Enmarcada en un momento de cambio socio-político en nuestra España pre-olímpica, “Verónica” refleja también los cambios psicológicos y hormonales que afectan a la joven protagonista, obligada a afrontar una temprana madurez mientras el más allá trata de entrometerse en su vida cotidiana, intrusión a la que hará frente hasta el límite de sus fuerzas.  Una heroína de la vida cotidiana, que no por casualidad escucha incesantemente a la banda de moda en aquellos años, los Héroes del Silencio del carismático Enrique Bunbury.

Luis Campoy

Lo mejor:  el fabuloso casting y la maravillosa dirección de actores;  la fotografía y el diseño de producción, excelentes
Lo peor:  la historia parece de sobras conocida, de tantas referencias como contiene
El cruce:  “Ouija” + “Poltergeist” + “Siete deseos” + “La centinela”

Calificación:  8 (sobre 10)

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