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domingo, 26 de julio de 2009

Cine/ "HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRINCIPE"

Harry Potter contra los zombies


La sexta aventura del mago adolescente más famoso del cine, "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" se ha convertido (momentáneamente) en la película más taquillera de la Historia, al menos en lo referente a su primer día de exhibición en los Estados Unidos. La noticia no debería sorprender a nadie, porque es sabido que el público que mayoritariamente acude a las salas norteamericanas está integrado por jóvenes ávidos de encontrar propuestas con las que identificarse, y las adaptaciones de los libros superventas de J.K. Rowling constituyen un material inmejorable, tanto más cuanto más oscuras van haciéndose, una vez el protagonista va dejando atrás la niñez para adentrarse en una adolescencia trágica y peligrosa. En esta ocasión, vemos como Harry y sus inseparables Ron y Hermione afrontan su sexto curso en la Escuela Hogwarts, con el dolor todavía reciente tras la muerte de Sirius Black, la inútil satisfacción tras el procesamiento de Lucius Malfoy, padre de Draco, y, sobre todo y por encima de todo, la invisible pero opresiva presencia de Lord Voldemort, cuyos mortífagos se proponen asesinar al único mago lo bastante poderoso como para interponerse entre él y Harry, el venerable Albus Dumbledore. Ya ni siquiera Hogwarts es un lugar seguro, pero las hormonas siguen en ebullición y los estudiantes sucumben a la magia del flirteo y el enamoramiento, a veces ayudados por potentes filtros amorosos.

Lo cierto es que es más fácil encontrar virtudes que defectos en "Harry Potter y el Misterio del Príncipe", y, por tanto, es fácil hablar bien de ella. Naturalmente, siguen oyéndose las voces de los críticos más avezados (es decir: más veteranos) que consideran a Browning, Dreyer o Fisher como iconos inmutables del cine fantástico, como modelos inigualables pero, al tiempo, de obligada imitación, y a pesar de ello (de ellos) me parece que este David Yates (director tanto de ésta como de la anterior entrega y, si nada lo remedia, de las dos siguientes) no está haciendo haciendo las cosas mal del todo. El gran mérito de Yates es haber llevado la franquicia a su terreno, o, al menos, haber retornado al terreno que transitó, con gran acierto, el mexicano Alfonso Cuarón, quien, con la muy alabada “Harry Potter y el Prisionero de Azkabán”, restó comicidad y añadió dramatismo a las primeras entregas firmadas por Chris Columbus. Aunque mi favorita de entre las seis “potter movies” estrenadas hasta la fecha sigue siendo “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”, tengo que admitir que tanto “La Orden del Fénix” como “El Misterio del Príncipe” pueden presumir de poseer un estilo propio basado en una fotografía de tonos acerados y una equilibrada mezcla de comedia universitaria y thriller de horror. No obstante, he de reconocer que hace ya dos películas que dejé de leer previamente los libros de J.K. Rowling, y no puedo ponerme en el lugar de los fans más acérrimos de la saga, que sostienen que este film traiciona deliberadamente algunos de los aspectos fundamentales de la novela, eliminando personajes importantes y banalizando algunos sucesos trascendentales que me resisto a referir aquí y ahora. Como dice el refrán, “Nunca llueve a gusto de todos”, y lo que a unos nos parece una peli bastante aparente y entretenida, a otros les causa náuseas al profanar un material casi sagrado. Con todo, estoy seguro de que todos, fanáticos y profanos, estarán de acuerdo en que todas y cada una de las majestuosas apariciones de Michael Gambon caracterizado de Dumbledore se merecen el aplauso unánime de la audiencia, en especial el momento en que él y Harry deben enfrentarse a los inferi (una especie de zombies) durante su búsqueda de los horrocruxes. ¿Estará Gambon en alguna de las dos partes de que constará “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte” en su paso por los cines...? Teóricamente no debería, pero ¿quién sabe?. La magia nos depara sorpresas todos los días, como ese repentino (¿o no?) romance entre Harry y Ginny Weasley, como la, no por cantada, menos dolorosa ¿malignidad? de Severus Snape o como la excelente composición de Tom Felton, un Draco Malfoy prisionero de su malévola herencia familiar. Será porque una parte de mí sigue declarándose eternamente adolescente, pero me sitúo del lado de los fans de Harry Potter, incluyendo ésta su sexta travesía cinematográfica; ¿y vosotros...?


Luis Campoy


Lo mejor: Michael Gambon, Tom Felton, el prólogo en un Londres tétrico e indefenso, la música de Nicholas Hooper
Lo peor: la poquísima relevancia que se le da al misterio del Príncipe Mestizo (que, al fin y al cabo, da título a la película), la música de Nicholas Hooper (que es muy bonita... pero no para ni un momento)
El cruce: “Harry Potter y la Orden del Fénix” + “Poltergeist” + “Los Diez Mandamientos”
Calificación: 8 (sobre 10)

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