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lunes, 17 de julio de 2017

Cine actualidad/ “BABY DRIVER”

Persecución musical

Proveniente del teatro y el musical, el joven Ansel Elgort (Nueva York, 14 de Marzo de 1994) debutó en el cine en 2013, retomando el papel que hiciera William Katt en el remake de “Carrie”.  A continuación, fichó por la saga “Divergente” (2014-2016) y alcanzó sus más altas cotas como actor al dar vida al enternecedor Augustus Waters de “Bajo la misma estrella”, según la novela generacional de John Green.  Es Elgort uno de esos actores que, carentes de una masculinidad exuberante, utilizan la fragilidad como tarjeta de presentación, lo cual le emparenta de algún modo con iconos como el mismísimo James Dean.

En “Baby Driver”, Ansel Elgort interpreta a Baby, un experto y audaz conductor especializado en transportar a delincuentes que acaban de perpetrar un atraco, y esquivar a las fuerzas del orden que les persiguen.  Aquejado de una enfermedad auditiva, sólo es capaz de concentrarse si escucha música sin parar, y por eso sus espectaculares huídas parecen auténticas sinfonías de acción…

El director Edgar Wright, autor de “Zombies Part”, “Arma fatal” y “Scott Pilgrim contra el mundo”·afirma que concibió la totalidad de “Baby Driver” en torno a una canción del grupo Jon Spencer Blues Explosion, que escuchaba mientras imaginaba locas y trepidantes persecuciones automovilísticas.  Como ha quedado dicho, la música tiene una importancia decisiva en el desarrollo de la trama, y tiene su reflejo en el montaje y en la puesta en escena.  La gloriosa banda sonora de “Baby Driver” incluye potentes temas de Bob & Earl, Kid Koala, Bug Hall, T-Rex o The Commodores, amén de los citados Jon Spencer Blues Explosion.  Apabullante el arranque del film, que te deja clavado en la butaca y te hace preguntarte si es posible que sus casi 2 horas de metraje transcurran igualmente apasionantes.

Al igual que en otras muchas ocasiones, el desequilibrio es el principal obstáculo que debe sortear “Baby Driver”.  Desequilibrio entre forma y fondo, entre acción y quietud, entre los buenos y los malos.  Desde luego, la puesta en escena, que no sólo incluye las fabulosas persecuciones sino también la planificación y el tratamiento del color, es absolutamente fascinante, mas bajo ese envoltorio brillante se oculta un esqueleto argumental que carece de sustancia, de “chicha”:  demasiados tópicos y poca alma.  Eso deviene en que cuando se visualiza la acción uno se queda boquiabierto y ojiplático, pero cuando las ruedas de los coches se detienen, el interés decae bruscamente.  Otro rasgo de debilidad es la esquemática caracterización de los personajes positivos (Baby, la camarera Debora y el padre adoptivo del primero), mientras que los villanos poséen las mejores líneas de diálogo y sus acciones resultan mucho más interesantes.

En el terreno interpretativo, Ansel Elgort encarna, como ha quedado dicho, al protagonista Baby, mientras que Lily JamEs (Dios, ¡cómo se parece esta chica a Jessica Lange!) incorpora a su interés romántico.  En el lado de los malos militan la mexicana Eiza González y los norteamericanos Jon Bernthal, Jamie Foxx y Jon Hamm, liderados por un elegante y sibilino Kevin Spacey.  De todos ellos, el que más me sorprendió fue sin duda Jon Hamm, en un papel totalmente ajeno a lo que asociamos a su inolvidable Don Draper de “Mad Men”, demostrando una vez más que “no hay papeles pequeños sino actores pequeños”.

Luis Campoy

Lo mejor:  el prodigioso arranque, las persecuciones de coche, la puesta en escena en general
Lo peor:  la forma atropella irreversiblemente al fondo
El cruce:  “A todo gas” + “Wanted” + “Cars”

Calificación:  7,5 (sobre 10)

lunes, 10 de julio de 2017

PÍLDORAS DE CINE (Julio de 2017)

Cuando se quieren hacer muchas cosas y se dispone de poco tiempo, no hay más remedio que tomárselo todo en pequeñas píldoras.  Estas son, aparcadas durante algún tiempo, nuestras ¡¡PÍLDORAS DE CINE!!

EL HOMBRE DEL CORAZON DE HIERRO
Más que un biopic al uso de Reinhard Heydrich, uno de los nazis más desatados y crueles, “El hombre del corazón de hierro” (apodo con el que le bautizó el mismísimo Adolf Hitler) pretende describir tanto la personalidad de la “Bestia rubia” como los preparativos de la “Operación Antropoide”, mediante la que la Resistencia checa, con apoyo británico, consiguió asesinarle.  Basada en la novela “HHhH” de Laurent Binet, la película ha sido dirigida por el francés Cedric Jiménez, y consta de dos partes perfectamente diferenciadas:  la primera, la que tiene como único foco de atención al maquiavélico Heydrich, es indiscutiblemente dura y cruel pero consigue captar el interés del espectador;  por el contrario, la segunda mitad, la que se centra en los paracaidistas checos y su comando de apoyo, experimenta una notable merma de ritmo y tensión y deviene en un progresivo aburrimiento.  Obviamente, la cinta se resiente en cuanto sale de pantalla el excelente Jason Clarke, cuya personificación de Heydrich infunde auténtico terror, mientras que los jóvenes Jack O’Connell y Jack Reynor se muestran totalmente ineficaces a la hora de sobrellevar por sí mismos el peso de la cinta.
Calificación:  7 (sobre 10)

DÍA DE PATRIOTAS
Boston, USA, 15 de Abril de 2013.  Elaborados y detonados por dos hermanos, integristas islámicos, dos artefactos explosivos estallan durante la celebración de la famosa Maratón que recorre las calles de la ciudad, provocando 3 muertos y 282 heridos.  Dirigida por Peter Berg, el mismo de “El último superviviente” o “Marea negra”, “Día de Patriotas” narra estos dramáticos sucesos reales, así como la investigación que se produjo a continuación, evitando (al menos, hasta sus prescindibles y lacrimógenos títulos de crédito finales) tomar partido abiertamente, en un intento de establecer el docudrama como género al que adscribirse.  Actores famosos como Mark Wahlberg, John Goodman, Kevin Bacon o J.K. Simmons interpretan personajes secundarios cuya misión es vehicular la trama y captar la atención del espectador.  Loable por su inesperada objetividad, la película contiene una extraordinaria escena de acción (el tiroteo nocturno) que supone su punto álgido, si bien es cierto que ni antes ni después decae la tensión ni se dilapida el interés.  Puede que el Séptimo Arte no posea la cura contra el terrorismo, pero films como éste nos recuerdan que todos somos seres humanos y que, de las cenizas de la catástrofe y el dolor, surgen la solidaridad y la esperanza.
Calificación:  8 (sobre 10)

SEÑOR, DAME PACIENCIA
¿Un catalán de pura cepa (Jordi Sánchez, alias “Antonio Recio”) haciendo de socio impenitente del Real Madrid….?  Creo que desde esa base tambaleante empezó a chirriarme esta película cuyas intenciones superan en mucho a sus logros finales.  Era la creación de ese microcosmos en el que se supone que se ejemplarizan todos los males de la sociedad española actual, el mayor atractivo de una comedia producida por Atresmedia, pero, por desgracia, las carcajadas son tenues y demasiado espaciadas.  Carente de los golpes de ingenio de la muy superior “Ocho apellidos vascos”, “Señor, dame paciencia” no es sino un telefilm más bien modesto, con un par de actores ciertamente entonados (Sánchez, Rossy de Palma), otros que pasan sin pena ni gloria (Megan Montaner, Silvia Alonso, Eduardo Casanova) y algunos (David Guapo, Salva Reina) a los que dan ganas de cubrirles de…  votos negativos.  Lo mejor:  la secuencia de los guardias civiles, que ha dado la vuelta al mundo a través del Whatsapp ¡sin que prácticamente nadie supiera que era un avance de esta película!

Calificación:  5 (sobre 10)

viernes, 30 de junio de 2017

Cine actualidad/ “WONDER WOMAN”

Amazona en tiempos revueltos

Nunca me atrajo Wonder Woman como heroína de comic.  Jamás he leído un tebeo suyo, y sólo la conozco por haber acompañado a Superman o Batman en alguna aventura, amén de por su participación en la (estupenda) serie de animación de “La Liga de la Justicia” (2001-2004).  Sí recordaba que había gozado de cierta popularidad en la década de los setenta cuando la interpretó la exuberante Lynda Carter, cuya imagen de formas opulentas se quedó grabada en la memoria de varias generaciones, razón por la cual muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando la israelí Gal Gadot, usuaria de una talla de sostén bastante más modesta, fue la elegida para encarnar a WW en “Batman v Superman”.  Lo cierto es que, en un film tan polémico y decepcionante como “BvS”, la aparición de la Mujer Maravilla fue de lo más destacado y destacable, para tranquilidad de los ejecutivos de DC y Warner Bros., que ya tenían en producción la película en solitario dedicada a la intrépida amazona…

Temiscira, Grecia, 1918.  Mientras la Primera Guerra Mundial se halla en su fase decisiva, la joven Diana, hija de Zeus, se ha criado entre las valientes y aguerridas amazonas, creadas por el padre de los dioses para proteger a la Humanidad de los desmanes del malévolo Ares, el Dios de la Guerra.  Un día, una avioneta traspasa por accidente el campo de fuerza que mantiene a Temiscira aislada del mundo.  Así es como Diana, hasta ahora recluída en su burbuja de belleza y honor, decide tomar partido y viajar a una Europa beligerante en la que habrá de enfrentarse a los ejércitos alemanes,  que avanzan empeñados en aniquilar y destruir…

Si algo ha venido caracterizando hasta ahora al universo cinematográfico de DC ha sido su preocupante inclinación hacia la solemnidad, la oscuridad y el tremendismo.  En oposición a esos parámetros, el arranque de “Wonder Woman” no sólo te deja boquiabierto ante su intrínseca belleza, sino que supone un antídoto a base de luz y alegría.  Mejorando la iconografía de “Furia de Titanes” o “Immortals”, esta representación del panteón de las leyendas griegas luce maravillosamente y uno no desearía que durase tan poquito tiempo en pantalla.  No obstante, la llegada de Diana y el piloto Steve Trevor a un Londres sacado de “Animales fantásticos (y donde encontrarlos)” y, sobre todo, las escenas que tienen lugar en las proximidades de la idílica aldea de Veld nos hacen comprender que estamos presenciando un espectáculo con aspiraciones de grandeza, una película que pretende ser algo más que el enésimo film de super héroes.  Por desgracia, los últimos 20 minutos echan por tierra todos estos logros, pero aún así el bagaje anterior es digno de ser recordado con agrado.

Sublime.  Esta es la definición con la que catalogo la interpretación que hace Gal Gadot de la hermosa y valiente protagonista.  Gadot está perfecta, mostrando en su mirada un carrusel de emociones que van desde la inocencia y la ingenuidad hasta la determinación más resuelta.  Ya estoy deseando ver a esta mujer en otros papeles más mundanos...  Por su parte, Chris Pine está sorprendentemente bien, en la que puede ser la mejor interpretación de su carrera, todo lo contrario que un desaprovechadísimo David Thewlis, ridículo como un villano tan previsible como infantil.  Un gran logro del guionista Allan Heinberg es la caracterización de los personajes secundarios, que incluyen a la tía y la madre de Diana (impresionantes Robin Wright y Connie Nielsen), los malvados alemanes Ludendorff y Maru (Danny Huston y la española Elena Anaya), la secretaria de Trevor (Lucy Davis) y, sobre todo, el comando que acompaña a Diana y Trevor más allá de las líneas enemigas, compuesto por unos carismáticos Ewen Bremner, Said Taghmaoui y Eugene Brave Rock;  como dije anteriormente, da penita no poder profundizar más en sus historias y motivaciones.

El combate de las amazonas contra los invasores alemanes;  la pelea en el callejón, muy deudora del “Superman” de Richard Donner;  la extraordinaria secuencia que arranca en la trinchera y desemboca en la liberación de Veld, donde están concentrados la fuerza, la violencia, la compasión y la poesía que definen esta hermosa película, representan los mayores logros obtenidos por la realizadora Patty Jenkins (muy adecuado que haya sido una mujer la encargada de desarrollar este proyecto);  por el contrario, la larga y aburrida pelea final, tópica y redundante donde las haya y rica en bravatas absurdas (pésimo el doblaje de David Thewlis) y en los inevitables rayitos y objetos arrojadizos, suponen un lamentable agujero negro que no se traga todo lo bueno pero casi lo logra.  Qué pena que una propuesta tan satisfactoria, realizada con tan amor y tanto mimo y a la que sin dudar le hubiera puesto un sobresaliente, se vea lastrada por esta estúpida concesión al género comiquero mal entendido.

Luis Campoy

Lo mejor:  Gal Gadot, Chris Pine, la música de Rupert Gregson-Williams
Lo peor:  David Thewlis y su horroroso doblaje;  la ridícula batalla final
El cruce:  “Furia de titanes” + “Superman” + “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”

Calificación:  8,5 (sobre 10)

martes, 20 de junio de 2017

Cine actualidad/ “LOS VIGILANTES DE LA PLAYA”


Meciéndose a cámara lenta

Creo que nunca ví un episodio completo de “Los vigilantes de la playa”.  Si mal no recuerdo, en España fue emitida en primera instancia por La 1 de TVE, y acabó su periplo, bastantes años después, en las mañanas estivales de Antena 3.  Lo cierto es que ya entonces me parecía de lo más cutre su mezcla de aventuras y humor, y de los bañadores rojos te acababas por cansar cuando te dabas cuenta de que detrás no había mucho más…..

16 años después del final de la serie, y tras una década de preparativos y rumores, los socorristas de las doradas playas de California (Malibu, Santa Monica y Venice Beach son las más significativas de la zona) dan el salto a la gran pantalla, si bien, aunque se mantienen los nombres de sus personajes, los actores originales, derrotados por el paso inevitable del tiempo, han cedido el testigo a nuevos intérpretes.  Todo el mundo sabe que David Hasselhoff, el inolvidable Michael Knight de “El coche fantástico”, fue el alma mater de la serie, el máximo adalid del proyecto, dando vida al líder del equipo de aguerridos socorristas, y que su compañera más famosa tuvo los rasgos de la rubia y neumática Pamela Anderson.  Los nuevos Vigilantes de 2017 cuentan con el liderazgo del casi infalible Dwayne “The Rock” Johnson, al que acompañan Zac Efron, Kelly Rohrbach, Alexandra Daddario, Jon Bass, Ilfenesh Hadera y la villana Priyanka Chopra.  Los citados Hasselhoff y Anderson realizan sendos cameos hacia el final de la función.

Como ya dije hace unos meses con motivo de mi crítica de “Fast and Furious 8”, hay películas para todos los gustos y colores, de modo que incluso un film que se basa exclusivamente en la acción y los efectos especiales tiene una parroquia devota de antemano, un público fiel que se lanzará a degustarla con fruición.  El problema de los nuevos “Vigilantes de la playa” es que el director (el muy poco fiable Seth Gordon) apuesta claramente por el humor en detrimento de la acción y la espectacularidad, haciéndolo además en base a una comicidad que abusa sin paliativos de la sal gorda y la escatología.  Tetas, culos y pollas (con perdón) gozan de enorme preponderancia, mientras que los supuestamente impactantes tours de force visuales se quedan siempre a medio camino.

Podríamos decir que lo mejor de la función es, sin duda, la química e interrelaciones de los personajes, con un Dwayne Johnson aceptable que esta vez actúa con el piloto automático, un simpático Jon Bass que se hace menos repelente de lo que su papel podría presagiar y un estupendo Zac Efron que, contra todo pronóstico, se lleva el gato al agua en cuanto a empatía con el público.  Con respecto a las féminas, sólo merece destacarse la actuación de la perversa Priyanka Chopra, mientras que Kelly Rohrbach causa un poco de vergüenza ajena por el uso autoconsciente de su innegable sex-appeal y, por el contrario, la pobre Alexandra Daddario, que, en teoría, podría haber sido la bomba sexual de la década, está tristemente desaprovechada, tanto física como interpretativamente.  Una pena.

Resumiendo:  prohibido acudir a ver “Los vigilantes de la playa” con otra pretensión que la de pasar un rato fresquito, echar un par de risas y visualizar unos cuerpos atractivos que se mecen a cámara lenta.  No hay más peras en este olmo.

Luis Campoy

Lo mejor:  Zac Efron
Lo peor:  el humor zafio y vulgar;  la ausencia de escenas de acción realmente espectaculares
El cruce:  “Los vigilantes de la playa” (serie TV) + “American Pie” + “Cars 2”

Calificación:  5,5 (sobre 10)

miércoles, 14 de junio de 2017

Las pelis del Cine Club/ “EL CIUDADANO ILUSTRE”

Retorno al pasado

¡Por fin Argentina obtiene el Premio Nobel de Literatura!  Daniel Mantovani, nacido en el pequeño pueblo de Salas en 1954, acepta con desgana el reconocido galardón, y enseguida regresa a su mansión de Barcelona, España, donde reside desde hace muchísimos años.  A su ciudad natal no ha regresado desde que la abandonó cuarenta años atrás, pero una invitación de sus conciudadanos a un acto en el que se le nombraría Ciudadano Ilustre de Salas le hace romper su exilio y aceptar un retorno a los orígenes que no se desarrollará tan plácidamente como espera…

Este sería el punto de partida de “El ciudadano ilustre”, la película argentino-española que el Cine Club Paradiso de Lorca proyectó la pasada semana.  Sus directores, la dupla formada por Mariano Cohn y Gastón Duprat, ya habían deslumbrado con sus anteriores El artista”, “El hombre de al lado” y “Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo”.  Con su última obra conjunta, Cohn y Duprat consiguen la difícil hazaña de entretener, desconcertar y mantener en vilo al espectador, en base a una historia de Andrés Duprat (hermano de Gastón) que sabe combinar con inusitada habilidad la comedia, el drama e incluso el thriller.

Siguiendo el ejemplo de escritores latinoamericanos como García Márquez, que se inspiró en su pueblo natal de Aracataca para crear la ficticia Macondo, Daniel Mantovani ha ubicado la totalidad de su obra literaria en la villa de Salas, lo cual complace a algunos de sus convecinos e irrita sobremanera a otros.  Por fortuna, volví a visionar la película de la forma más virginal posible:  no vi un solo tráiler ni quise leer previamente su argumento, de manera que experimenté las mismas sensaciones que su protagonista, incluyendo la inquietud ante un final que se presta a varias dobles lecturas.

Para mí, la mayor virtud de “El ciudadano ilustre” es su maravillosa dirección de actores, tan lograda que parecería que la mayoría de los intérpretes no actúan sino que simplemente improvisan.  Y de entre todos ellos destaca el magnífico Oscar Martínez, que se alzó con la Copa Volpi en el festival de Venecia.  A Martínez sólo recuerdo haberle visto con anterioridad en la  magnífica “Relatos salvajes”, pero estoy deseando volver a disfrutar otros trabajos suyos.  Le acompañan Andrea Frigerio, Manuel Vicente, Iván Steinhardt y el televisivo Dady Brieva, que es el único que desentona un poco del resto de sus compañeros, merced a una composición que raya en la sobreactuación.

“El ciudadano ilustre” ganó merecidamente el Goya a la Mejor Película Iberoamericana, y por su inesperado desarrollo, sus estupendos diálogos y la excelente labor de su protagonista, la recomiendo a quienes deséen disfrutar un divertimento muy inteligente.

Luis Campoy

Lo mejor:  la dirección de actores y especialmente el protagonista Oscar Martínez
Lo peor:  nada en particular
El cruce:  “El artista” + “Relatos salvajes”

Calificación:  8,5 (sobre 10)

lunes, 12 de junio de 2017

Cine actualidad/ “LA MOMIA”

Un nuevo mundo de dioses y monstruos

Inspirándose muy vagamente en la novela “La joya de las siete estrellas” de Bram Stoker (autor asimismo de “Dracula”), Karl Freund dirigió en 1932 el clásico de terror “La Momia”, protagonizado por un sinuoso Boris Karloff recién salido de su superéxito “Frankenstein”.  Karloff interpretaba al villano Imhotep, que era vuelto a la vida accidentalmente tras haber sido embalsamado como parte de un macabro ritual que perseguía su condena eterna.  Universal Pictures, que por aquel entonces ya había producido “Dracula” y la citada ”Frankenstein”, comprendió que tenía entre manos un verdadero filón de personajes teroríficos, y en años sucesivos llevó a la pantalla a otros iconos de lo fantástico y macabro como el Hombre Lobo, el Hombre Invisible o el Doctor Jekyll y su reverso Mr. Hyde.

Pero eso fue hace 7 décadas, y los años gloriosos de Universal pertenecen a un pasado sumido en el olvido y la nostalgia.  ¿O no…?  Recientemente, en 2014, la productora del logotipo del globo terráqueo ya intentó reverdecer viejos laureles, si bien su remake de ”Dracula” protagonizado por Luke Evans se estrelló en taquilla.  Lejos de darse por vencidos, los ejecutivos de la major vuelven a intentarlo en este 2017, con el anuncio de la creación de un “Universo Oscuro” (“Dark Universe”) en el que irán apareciendo los míticos personajes anteriormente mencionados.  Es precisamente “La Momia” la encargada de inaugurar la nueva franquicia, con un presupuesto mucho más ambicioso y la contratación de una super estrella como Tom Cruise en calidad de máximo reclamo publicitario.

Ya en 1999, Universal había encargado al artesano Stephen Sommers una puesta al día del mito con “La Momia”, que ciertamente obtuvo un importante éxito comercial y generó una secuela aún mejor, “El regreso de la Momia”…  y una tercera entrega que casi es preferible olvidar (“La tumba del Emperador Dragón”).  La nueva versión de este año se distancia totalmente de la de Sommers, comenzando por su ambientación (se prescinde de ubicar la acción a principios del siglo pasado, como en el original literario, y se traslada al presente) y continuando por la tonalidad (de la exquisita y cálida fotografía de Adrian Biddle se pasa a la más acerada a cargo de Ben Seresin, que abusa de azules metalizados y negros).  La propia presencia de Tom Cruise, que se anunciaba como el mayor gancho comercial del film, me parece uno de sus mayores errores en cuanto a la suspensión de credibilidad que origina.  A la propia esencia del argumento, ya de por sí repleto de criaturas fantásticas, se le suma el protagonismo de un actor especialista en llevar a cabo personalmente las escenas de acción más inverosímiles, y todo ello a sus 54 años, cuando su personaje representa tener más o menos los mismos que el de su compañera de reparto Annabelle Wallis (que cuenta 32).

En líneas generales, esta “Momia” de 2017 cumple con su objetivo de resultar entretenida y a ratos terrorífica.  El guionista metido a director Alex Kurtzman (la presente es su segunda realización) basa su trabajo en construir 4 o 5 grandes set-pieces que ciertamente te dejan boquiabierto, pero, paradójicamente, fracasa a la hora de crear el elemento narrativo que debería unirlas y cohesionarlas.  Diálogos estúpidos y situaciones de lo más ridículas, chistes sin gracia y un desaprovechadísimo Russell Crowe completan el bagaje negativo de una película de la que, muy probablemente, la franco-argelina Sofia Boutella saldrá como la más beneficiada.

Luis Campoy

Lo mejor:  las escenas de acción
Lo peor:  la insoportable levedad de su argumento
El cruce:  “La Momia” (1999) + “La Liga de los hombres extraordinarios” + “Un hombre lobo americano en Londres”

Calificación:  6 (sobre 10)

miércoles, 7 de junio de 2017

Las pelis del Cine Club/ "ELLE"

Violada pero invencible

Antes de lograr su mayor éxito en el cine norteamericano, “RoboCop” (1987), el holandés Paul Verhoeven ya se había labrado una sólida carrera en Europa con títulos como “Delicias holandesas”, “Delicias turcas”, “El cuarto hombre” o “Los señores del acero”.  No es de extrañar, pues, que, ya lejanos sus años de oro hollywoodienses, Verhoeven haya vuelto a casa para hacerse cargo de producciones más modestas pero tanto o más interesantes como “El libro negro” o la que hoy nos ocupa, “Elle”.

Basada en la novela “Oh…” de Philippe Dian, “Elle” (“ella”, en francés) cuenta la historia de Michelle LeBlanc, una endurecida ejecutiva de una empresa de videojuegos quien, al ser violada en su domicilio, decide no denunciar al agresor y mantener la violación en secreto, adoptando una serie de comportamientos que desconciertan a sus amigos y familiares…

La película comienza con unos títulos de crédito de lo más clásicos revestidos por la excelente banda sonora de Anne Dudley (sí ,la misma que con sus arreglos minimalistas destrozó la partitura original de “Los Miserables”), y enseguida nos topamos con la supuesta escena cumbre:  la violación de la protagonista.  Sin embargo, Paul Verhoeven tiene las ideas muy claras y su intención no es ni mucho menos que nos compadezcamos de Michelle.  Todo lo contrario, sus decisiones y actitudes nos van revelando la personalidad de una persona  sumamente endurecida y que parece no sentir empatía alguna hacia sus semejantes:  su ex marido e hijo, sus padres, sus amigos, sus empleados……  a todos los trata con una mezcla de autoridad y desprecio, como si todo le resbalara, como si lo único importante fuese ella y sólo ella (de ahí el título original).

Conforme avanza el metraje, “Elle” deslumbra por la formidable puesta en escena de Paul Verhoeven y la hierática interpretación de la diva francesa Isabelle Huppert, al tiempo que causa la sorpresiva extrañeza del espectador, quien no sabe nunca a qué carta quedarse con la protagonista, caracterizada de un modo poco menos que cruel e inmoral, indigno a priori de una heroína que además la hemos conocido siendo brutalmente violada, lo que automáticamente había generado nuestra compasión y solidaridad.  Tampoco se libran  los otros seres humanos que pueblan tan peculiar microcosmos, desde la abuela cachonda hasta el programador pervertido, pasando por la vecina ultracatólica y el hijo bonachón, los personajes mejor tratados por el guionista David Birke.

“Elle” ha ido cosechando numerosos premios durante su periplo internacional, entre otros el Goya a la Mejor Película Europea.  Superada la perplejidad inicial, vencida la reticencia ante un guión pleno de caracteres incomprensibles y situaciones inverosímiles, a poco que uno se deje llevar ante la férrea y excelente dirección de Paul Verhoeven, de verdad que comprenderá que “Elle” es, efectivamente, una de las mejores películas europeas de los últimos tiempos.

Luis Campoy

Lo mejor:  la dirección del maestro Paul Verhoeven
Lo peor:  las actitudes de los personajes, empezando por la protagonista
El cruce:  “Instinto básico” + “Viaje a Sils Maria” + “Tres colores:  Rojo”

Calificación:  8 (sobre 10)

martes, 6 de junio de 2017

Y volver, volver.........

Decíamos ayer.......

Dos semanas después de la última entrada, por fin este blog puede volver a funcionar.

Han sido 15 días bastante duros, en los que uno se da cuenta de que, a la hora de gestionar un dominio, los dominados somos nosotros.

En fin, parece que las cosas vuelven a la normalidad, ¡y que dure!.

Este reencuentro con vosotros, lectores, no hubiera sido posible sin la ayuda y apoyo de mis queridos Fran I y Fran II, Matías, Monty y Joserra, a quienes mando un cibernético abrazo desde aquí.

¡Nos seguimos leyendo muy pronto! 

martes, 23 de mayo de 2017

Ángeles bajo el terror

La primera vez que oí hablar de Ariana Grande (Florida, USA, 26 de Junio de 1993) fue cuando estaba investigando para realizar mi recopilación de Andrea Bocelli.  Junto al extraordinario cantante italiano, la joven Ariana interpretaba “E Piu Ti Penso”, que no es sino una versión cantada del hermoso leit-motiv compuesto por Ennio Morricone para el film “Erase una vez en America”.  Muy pronto, me enteré de que Grande es en la actualidad uno de los mayores ídolos de los adolescentes de todo el mundo, sobre todo desde que interpretó el personaje de Cat Valentine en la serie de Nickelodeon “Victorious”, y averigüé que ya ha grabado 3 LP’s de estudio, el último de los cuales, “Dangerous Woman”, había venido a promocionar a Europa.

Angie, mi hijastra (palabra malsonante para una realidad que debería significar “prácticamente hija”) de 12 años, es una de las innumerables fans de Ariana Grande.  Los niños y adolescentes, tan apasionados como inocentes, constituyen, como he dicho anteriormente, el público potencial de Ariana, y muchos de ellos acuden a sus conciertos con orejitas de gato, haciendo alusión a su citado personaje de “Cat” (“Gata”) Valentine.  Anoche, en el estadio Manchester Arena de la celebérrima localidad británica, el odio, la maldad y el terror golpearon de nuevo, cuando menos nos lo esperábamos y cuando más hubiéramos deseado que algo así no sucediera.

Porque, si horrible e injustificable es que se prive de la vida a cualquier persona, tal infamia es infinitamente más monstruosa cuando las víctimas son los seres más indefensos e inocentes y que apenas están empezando a vivir.

Las Torres Gemelas, el 11-M, Charlie Hebdo, la sala Bataclan, el paseo de Niza, Bruselas, Berlín, Estocolmo, el Parlamento británico…  Por desgracia y a pesar de nuestra estéril convicción de que nuestras fuerzas de seguridad nos protegen, la verdad es que nuestra tradición y nuestra cultura nos exponen día tras día a la locura del terror.  Terror abominable, terror irracional, terror convertido en guerra sibilina y silenciosa.  Asumir que se trata nuevamente de terrorismo islámico nos haría pensar en un irreversible conflicto de civilizaciones, de Oriente contra Occidente, del islam contra el resto de los credos….  Me niego a pensar que eso sea exactamente así.

Estoy convencido de que llamar “terrorismo islámico” a este tipo de ataques es una peligrosa generalización.  Dudo mucho que una persona devota del Islam defienda la realización sistemática de actos criminales como el de anoche, por mucho que alrededor del homicida se extiendan no pocos vínculos con la religión coránica.  Se trata de una compleja red de mentiras y medias verdades cuya finalidad última es la globalización del odio, la universalización del miedo.

Ahora me alegro de que criaturas inocentes como la pequeña Angie no estuviesen anoche en el Manchester Arena, como me alegro de que cualesquiera otros seres amados y sus respetivos hijos se hayan mantenido a salvo del azote del terror.  Son muchas las personas que, inconscientemente o no, van poco a poco retrayéndose de asistir a los eventos más multitudinarios, a veces porque existen dificultades económicas y a veces porque en un rinconcito de su cerebro perciben el latido de una señal de alerta;  “Evita la ocasión y evitarás el remedio”, reza el sabio refrán español…..

Mas la solución para el problema no es sólo extremar las precauciones y abstenerse de las aglomeracione;  la solución, si la hay, precisa de la adopción de medidas conjuntas y consensuadas por parte de la Comunidad internacional.  No, no estoy proponiendo que se “bombardée a los moros”, sino que se tiendan puentes reales de cultura y tolerancia, que se construya un futuro de concordia aun tras un presente de dolor.

No me llaméis “cursi” todavía.  También, naturalmente, hay que extremar las actuaciones policiales y asegurarse de que los dirigentes “iluminados” que han logrado extender la filosofía del Mal sean anulados y confinados donde no puedan hacer más daño.  Asímismo, hay que controlar de cerca a cualquier persona que presente síntomas evidentes de radicalización.  Sólo así podremos afrontar el problema sin convertirnos para siempre en parte de él.


Nada de lo que hagamos ahora devolverá la vida a los pequeños ángeles que anoche sólo aspiraban a un instante de felicidad.  Y nada de lo que ahora podamos decir nos liberará de la sensación de que el o los criminales de Manchester nos han propinado un nuevo golpe bajo que no nos esperábamos ni nos merecíamos.  Nuestra ilusionante e ilusa democracia nos ha convencido de que el imperio del bienestar es un hecho real, pero la verdad es que nuestro mundo es un espejismo, un espejismo que, para que sea real, debemos ganárnoslo paso a paso y golpe a golpe, golpe de Ley y golpe de Democracia.  Ley y Democracia, con toda su rotundidad y rigidez, son el credo que debe iluminarnos, la luz que nos debe orientar.

lunes, 22 de mayo de 2017

Cine actualidad/ “DÉJAME SALIR”

Los negros que tenían el alma blanca

Los analistas más sesudos se han apresurado a decir que “Déjame salir” es un fiel reflejo de la América de Donald Trump, en la que la (in)justicia social y la (des)igualdad racial campan a sus anchas.  No creo que nada de éso sea verdad, en primer lugar porque la película fue concebida y rodada cuando todavía Barack Obama se sentaba en el Despacho Oval, y en segundo porque incluso cuando el primer presidente de color (de color negro) regía los destinos del país más poderoso del mundo, ya se producían amargos y cruentos brotes de racismo, señal inequívoca de que una buena parte de la sociedad yanqui nunca ha aceptado ni aceptará la igualdad entre las gentes de diferente color de piel.

Dicho todo ésto, podemos referir que la historia de “Déjame salir” se centra en una pareja interracial formada por Rose (blanca) y Chris (negro), que un día deciden viajar hasta el campo para conocer a los padres de ella.  Lo que en principio parece un fin de semana ejemplar gracias a la cultura y tolerancia de los suegros, pronto deviene en algo mucho más inquietante y difícil de explicar…

Déjame salir” es la opera prima como director del actor y guionista Jordan Peele (negro, por más señas), hasta ahora especializado en comedias y que, con un increíble éxito de público, ha decidido pasarse al género terrorífico.  Desde que ví el primer tráiler de “Déjame salir” y, sin saber absolutamente nada de ella, quedé prendado de esta original propuesta que ha acabado por exceder mis más locas expectativas.  Todo en ella funciona (casi) a la perfección:  las excelentes interpretaciones de los actores (con el fabuloso Daniel Kaluuya a la cabeza), los diálogos sobresalientes, la fotografía, los encuadres de cámara, la música, el sonido….  El único “pero” que se me ocurriría ponerle al film sería el exceso de minutos dedicados a explicar la subtrama que protagoniza el simpático Rod, pero, ni siquiera tengo claro que ese aspecto no sea otro acierto más imputable al guión que también firma Jordan Peele en solitario.

A mis amigos les he aconsejado que, a ser posible, se enfrenten a “Déjame salir” (nada que ver con la película de vampiros “Déjame entrar”) sin saber nada de ella, porque de esa manera aún serán más disfrutables los giros que va adoptando la historia.  Pero, incluso tras haber visto su espléndido trailer un buen montón de veces, la verdad es que me encantó esta inteligente, aterradora y divertida propuesta, que incluso se permite coquetear con un final calcado de “La noche de los muertos vivientes” y le da una inesperada vuelta de tuerca.

Luis Campoy

Lo mejor:  todo (actores, guión, diálogos, fotografía, música….)
Lo peor:  en todo caso, los excesos humorísticos a cargo del actor Lil Rel Howery
El cruce:  “El color púrpura” + “El sexto sentido” + “La semilla del diablo” + “La noche de los muertos vivientes

Calificación:  9 (sobre 10)

lunes, 15 de mayo de 2017

Cine actualidad/ “ALIEN: COVENANT”

El xenomorfo que hay en mí

La ventaja (o desventaja, vaya usted a saber) de tener ya algunos años es que uno ha tenido oportunidad de vivir de primera mano innumerables acontecimientos…  también cinematográficos.  Como creo que ya he contado alguna vez, recuerdo perfectamente aquel día en que el famoso periodista Alfonso Eduardo, conductor del espacio televisivo “Revista de Cine”, narró que se había desplazado a Londres para presenciar el estreno de una película titulada “Eilian” (o así lo pronunciaba él), en la que aparecía un monstruo del espacio que garantizaba no pocos gritos de terror.  Como habréis adivinado, era el año 1979 y el film en cuestión no era otro que el primer y original “Alien” de Ridley Scott, del cual se acaba de estrenar nada menos que la sexta secuela (incluyendo las dos demenciales entregas de “Alien Vs Depredador”).

Ridley Scott ya es un señor venerable que en este mismo 2017 va a cumplir 80 años, edad que solemos asociar con la vejez y la senectud.  Por fortuna, el cineasta inglés goza de buena salud y parece hallarse en un buen momento de ánimo, porque la idea era rodar varias precuelas de su “Alien” durante los próximos años, decisión que las no muy buenas críticas que esta “Alien: Covenant” está cosechando podrían alterar totalmente.  El caso es que, tras la muy denostada “Prometheus” (película de 2012, también dirigida por Scott, que narraba una historia situada 30 años antes de “Alien”), el también realizador de la mítica “Blade Runner” ha intentado resarcir a los fans de la saga con un nuevo episodio centrado en la acción y el terror…

La nave espacial “Covenant”, que transporta tanto centenares de colonos terrícolas como embriones de más de 1.000 especies animales con el propósito de preservar la vida tal como la conocemos en la Tierra, recibe una transmisión proveniente de un misterioso planeta en el que pronto descubrirán que años atrás se refugiaron los supervivientes de la astronave “Prometheus”.  Una vez en el planeta, lo que parecía un canto a la vida se convertirá inesperadamente en un terrible ritual de muerte…

Lo primero que quiero decir es que, desde sus primeros minutos, “Prometheus” me pareció una obra totalmente fallida e indigna de Ridley Scott, una película que flirteaba peligrosamente con el ridículo y en no pocos momentos se abandonaba a él.  Por el contrario, “Alien:  Covenant” tiene una gran secuencia de apertura, llena de elegancia y luminosidad, que hace concebir sanas esperanzas.  En seguida nos trasladamos a la Covenant, por cuyos pasillos deambula el androide Walter, versión mejorada del David de “Prometheus”.  A partir de un accidente fortuito, la tripulación sufre una baja vital y es entonces cuando la acción se traslada al infame planetoide en el que se desatará la pesadilla.  Una de las cosas que menos me gustaron de “Alien: Covenant” fue la discutible elección del reparto principal;  ni la supuesta protagonista Daniels (imposible Katherine Waterston) ni el rudo piloto Tennessee (torpe homenaje al Dallas de “Alien”, grotescamente interpretado por Danny McBride) poséen el más mínimo carisma, hándicap insalvable que, unido a la mala caracterización del resto de personajes secundarios, contribuye a que las sucesivas muertes sean indiferentes para el espectador.  Sólo el gran Michael Fassbender sabe aprovechar sus secuencias para componer no sólo uno sino dos enormes papeles ya inolvidables:  por un lado, vuelve a encarnar al sibilino David, mientras que también incorpora al más bondadoso Walter, de cuyo encuentro se deparan los mejores momentos de la función.  También el poco apreciado Billy Crudup goza de un papel relevante, aunque Scott no oculta sus verdaderas intenciones y, a partir de la primera hora de metraje (en la cual hay que admitir que se habían aburrido hasta las ovejas), el auténtico rey de la función vuelve a ser el más famoso alienígena del Séptimo Arte.  Ya sea en sus encarnaciones de Neomorfo o en la clásica de Xenomorfo, la criatura creada por H.R. Giger vuelve a provocar esos alaridos de pánico que allá en el espacio apenas serán audibles.

No me siento decepcionado por esta “Alien:  Covenant”, porque la desilusión de “Prometheus” ya me curó de espanto.  Simplemente disfruté sus buenas secuencias de acción, salté en la butaca con sus cuatro momentos terroríficos y traté de no darle importancia a la patética descripción de los personajes (con la excepción de los androides citados).  “Alien” fue y será una obra maestra incólume al paso del tiempo, mientras que “Covenant” es sólo un divertimento menor que, al menos, logra superar a “Prometheus”… lo cual tampoco era muy difícil.

Luis Campoy

Lo mejor:  Michael Fassbender, uno de los mejores y más fiables actores de la actualidad
Lo peor:  la preocupante falta de carisma de Katherine Waterston
El cruce:  “Alien” + “Passengers”·+ “Moon

Calificación:  6 (sobre 10)

viernes, 12 de mayo de 2017

Las pelis del Cine Club/ “PATERSON”

Poeta y transportista

Nuestro querido Cine Club Paradiso de Lorca, siempre al quite a la hora de hacer llegar al público lorquino aquellos títulos que no han tenido cobertura en las pantallas comerciales, se ha apuntado un nuevo tanto al traernos ayer una película tan encantadora y diferente como “Paterson”.

Paterson es, a la vez, el nombre de un pintoresco pueblo de Nueva Jersey, USA, y el apellido del protagonista de la historia, una historia sencilla en la que se nos narra la existencia cotidiana de un conductor de autobús que, en sus ratos libres, ejerce de poeta aficionado, así como la esencia misma de la localidad en la que se circunscribe la historia…

Paterson” es la nueva propuesta del ya veterano Jim Jarmusch, celebrado autor de títulos tan valorados como “Stranger Than Paradise”, “Bajo el peso de la ley”, “Mystery Train”, “Noche en la Tierra”, “Dead Man” o “Ghost Dog” (esta última también exhibida por Cine Club Paradiso).  Para su nueva obra, Jarmusch ha contado nada menos que con el ascendente Adam Driver, catapultado a la fama tras interpretar al villano Kylo Ren en “Star Wars Episodio VII:  El despertar de la Fuerza”.

Driver es Paterson, ese joven poeta para quien la poesía constituye el pasaporte a un mundo imaginario que le aleja de la rutina de su día a día.  Precisamente una de las mayores virtudes del film es el modo en que se narra, sosegada y plácidamente, lo bonita que puede ser la coloquialidad de una población en la que prácticamente no pasa nada, en la que una trifulca en un bar, la avería de un autobús o la travesura de un perro son los mayores sucesos que alteran su normalidad.  Otro foco de interés es la propia esposa de Paterson, Laura (interpretada por la iraní Golshifteh Farahani, vista en “Red de mentiras” o “Exodus”), todavía más inquieta que su marido y que divide su tiempo entre la decoración de interiores, la elaboración de cupcakes y su pasión por la música country, siempre basándose en una paleta de colores reducida al blanco y el negro.  La alusión a la dualidad, la simetría e incluso los polos apuestos es otra característica que el film retrata con esmero:  el blanco y el negro omnipresentes, la similitud del nombre del protagonista y su ciudad, la aparición de no pocos hermanos gemelos en diversas escenas (muy divertida la alusión a los míticos Sam & Dave), la cuidadísima composición de planos que se pretenden llenos de equilibrios simétricos…

Plagada de alusiones al poeta local William Carlos Williams, que al parecer fue también médico residente en Paterson, este hermoso y entrañable film nos presenta de forma visual los poemas que el protagonista va pergeñando, escritos obviamente en inglés y traducidos por el doblador a la lengua castellana, con un curioso gazapo o licencia poética que me pareció muy chocante:  en un momento dado, en una de las poesías Paterson se refiere a su esposa como “Pumpkin” (“Calabaza”)…  pero lo que se nos traduce es…  “Palomita” (¿?).  Divertida anécdota de una película que convierte en arte la inacción, y el hábito en aliciente.

Luis Campoy

Lo mejor:  la narración cinematográfica de Jarmusch, tan poética por fuera como por dentro
Lo peor:  las quejas de quienes piensan que inacción es igual a aburrimiento
El cruce:  “El ladrón de orquídeas” + “La entrega” + “Doctor en Alaska

Calificación:  8 (sobre 10)

lunes, 8 de mayo de 2017

PÍLDORAS DE CINE (Mayo 2017)


Ya estamos en Mayo, el Mes de las Flores, pero también de la Fiesta del Cine.  ¿Cuál de estas películas os interesaría ver…?

FAST & FURIOUS 8
Ha batido récords en la taquilla internacional.  ¡Y se trata de la octava entrega de una franquicia que comenzó en 2001!  Hay quien no entiende el éxito de este film, y voy a dedicar las siguientes líneas a tratar de explicarlo.  Como no me canso de repetir, la clave para disfrutar una película suele ser saber lo que se puede esperar de ella.  En el caso de la franquicia iniciada con “A todo gas”, los ingredientes están a la vista en cualquiera de sus tráilers:  espectaculares persecuciones, descargas de adrenalina y un sentido del humor tan tosco como eficaz.  Obviamente, pedirle a un film de estas características que tenga un buen guión, que sus diálogos sean floridos o que sus actores realicen interpretaciones de Oscar es, como Tom Cruise diría, una misión imposible.  Aclarado este punto, he de admitir que “Fast & Furious 8” sencillamente…  me encantó.  Se trata de un espectáculo que exige que el espectador asuma de partida su total carencia de realismo y verosimilitud, y que el listón de exigencia crítica descienda a niveles raquíticos….  pero cuando empiezan las persecuciones, cada una más imaginativa que la anterior;  cuando la acción trepidante te convulsiona los sentidos;  cuando el carisma inherente que destila cada uno de los actores que se entregan, totalmente desinhibidos, a la loable causa de entretener sin más, te cautiva sin paliativos….  cuando todo éso sucede, si uno logra dejarse llevar, disfrutará sin duda un momento de espléndida, sencilla y directa diversión.  ¡Que tampoco viene mal de vez en cuando, recórcholis!
Calificación:  7,5 (sobre 10)

Z, LA CIUDAD PERDIDA
He leído que Percy Fawcett, el protagonista (verídico) de “Z, la ciudad perdida”, estaba en la mente de George Lucas cuando creó al carismático aventurero Indiana Jones.  No seré yo quien discuta tal aseveración, pero lo cierto es que las películas protagonizadas por ambos personajes se hallan en las antípodas la una de la otra.  Arqueológo, explorador y militar, Fawcett nació en Inglaterra en 1867, y se le dio por muerto en Brasil en 1925.  La mayor parte de su vida adulta la pasó buscando (¿infructuosamente?) la mítica ciudad de El Dorado, a la que él bautizó simplemente como “Z”.  Tras varios viajes a Sudamérica, desapareció cuando realizaba el que sería el último y definitivo, en compañía de su hijo mayor;  no se les volvió a ver con vida, o al menos no existen pruebas de que fueran vistos tras esfumarse en mayo de 1925.  La película que ha dirigido James Gray (“El sueño de Ellis”) goza de una incontestable calidad técnica (la fotografía, el diseño de producción y el vestuario son de primera), si bien, al menos a mí, se me atragantó desde el principio.  Muy cuidada en lo estético, sí, pero carente de emoción, de intensidad, de espíritu aventurero.  Nada de lo que sucede al protagonista o a sus acompañantes está narrado de manera que provoque pena, alegría, inquietud o desasosiego en el respetable.  Charlie Hunnam está bien, Robert Pattinson se esfuerza por desencasillarse y Tom Holland, el nuevo Spiderman, casi logra parecer un adulto;  pero, incapaz de ser partícipe activo de la trama, insensible ante lo que se me narraba, para mí la “Z” del título fue, inevitablemente, la inicial de “zoporífero”.

Calificación:  6 (sobre 10)

miércoles, 3 de mayo de 2017

Cine actualidad/ “GUARDIANES DE LA GALAXIA, Vol. 2”

¡Vuelve la Space Ópera!

Recuerdo con infinitos cariño y nostalgia los meses que sucedieron al estreno de “La Guerra de las Galaxias” (“Star Wars”, George Lucas, 1977).  El público, especialmente el público juvenil, sediento de más historias fantásticas de aquella índole, se vio impelido a saciar sus ansias aventureras en el manantial inagotable de la “space opera”, género del cual seguramente el propio Lucas había bebido.  En mi caso, no fueron pocas las novelas (“Galaxias enemigas” de Curtis Garland o “El planeta maldito” de Clark Carrados, por citar sólo unos ejemplos) y cómics (la inolvidable “Saga de los Aznar” de Pascual Enguídanos, alias George W. White) de los que dí buena cuenta en aquella época, los cuales me dejaron una cierta huella que el paso de estas cuatro décadas no ha logrado borrar.  El otro día, mientras veía en el cine “Guardianes de la Galaxia, Vol. 2”, me vinieron a la mente todos aquellos dulces recuerdos, y creo que éso redundó en que la película me gustase incluso más de lo previsto….

Han pasado tres años desde el estreno de “Guardianes de la Galaxia” de James Gunn, la cual constituyó una muy agradable sorpresa para el público no especialmente versado en la saga comiquera creada por Dan Abnett y Andy Lanning, que a su vez versionaba la historieta original de Arnold Drake y Gene Colan.  Formada por el medio humano Star-Lord y sus colegas extraterrestres Gamora, Drax el Destructor, Mapache Cohete y Groot, la nueva alineación de los Guardianes de la Galaxia se convirtió en el centro de una entretenidísima aventura que maravilló a propios y extraños, en parte debido a sus (muy digitales) efectos visuales y en parte merced a la perfecta química que destilaban las relaciones establecidas entre sus protagonistas.  Lógicamente, la inevitable continuación incide exactamente en los mismos alicientes, y, como suele suceder en estos casos, los magnifica exponencialmente (ya conocéis el viejo dicho del caldo y las tazas….).  Eso quiere decir, obviamente, que hay más espacio, más naves y más batallas siderales, y, lo mejor de todo, que a los personajes se les dedican aún más tiempo y esfuerzo para dotarlos de profundidad y complejidad.

Convertido en una superestrella, el antaño fofisano Chris Pratt vuelve a liderar a los Guardianes, gracias a su personaje bombón de Star-Lord, alias Peter Quill, el terrícola que nació de la unión de una humana y un alienígena todopoderoso, al que da vida un recuperado Kurt Russell.  Junto a él, nuevamente se lucen Zoe Saldana y Dave Bautista (el “Batista” de la WWE), y continúan robándonos el corazón los digitales Rocket (voz de Bradley Cooper) y un infantil y adorable Groot (doblado por Vin Diesel), que hará las delicias del personal.  Asímismo, personajes más secundarios como Yondu (Michael Rooker) o Nébula (Karen Gillan) adquieren mayor peso específico, lo cual se agradece sobremanera.  La conclusión es que, al menos para mí, los mejores momentos de “Guardianes de la Galaxia Vol. 2” devienen de las escenas sosegadas en las que los protagonistas hablan, bromean o discuten entre ellos, disponiendo cada uno de los personajes principales de un momento de gloria o lucimiento que me recordó a los famosos quince minutos que reclamara en su día Andy Warhol.  Por otra parte, el afán de hacer de los efectos especiales un elemento aún más determinante, redunda en un derroche visual preñado de rayos y lucecitas, que particularmente me resulta un poco cansino e indigesto, y que alcanza su cénit en esa secuencia en la que Star-Lord y su padre Ego se enfrentan a vida o muerte, la cual tiene no pocas reminiscencias de una escena de similares connotaciones paterno-filiales vista en el aburrido “Hulk” de Ang Lee (2003).

Resumiendo, “Guardianes de la Galaxia, Vol. 2” es, obviamente, más de lo mismo, aunque no forzosamente mejor.  Sus diálogos y las relaciones interpersonales son obviamente lo más conseguido, y se merecen mi más sincero aplauso;  en cuanto a la parafernalia más puramente cibernética, personalmente hubiera agradecido algo más de moderación, pero, así y todo, admiro la mayor parte de sus logros en ese terreno.  Otro aspecto a ensalzar es, nuevamente, la maravillosa banda sonora (“Awesome Mix Vol. 2”) enriquecida con míticas canciones de los años 70, entre las que podríamos destacar en esta ocasión “Mr. Blue Sky” de la ELO, “My Sweet Lord” de George Harrison, “The Chain” de Fleetwood Mac o “Father And Son” de Cat Stevens.  El caso es que, en conjunto, nos encontramos ante un espectáculo que no dudo en recomendar a los amantes del cine de aventuras en general y de la ciencia ficción en particular, homenaje hipertrofiado a aquella humilde “space opera” que en cierta época de mi vida me ayudó a mitigar el inmenso “mono” que “La Guerra de las Galaxias” me había generado.

Luis Campoy

Lo mejor:  la excelente química que se desarrolla entre sus personajes
Lo peor:  el exceso de parafernalia visual con tufillo a ordenador
El cruce:  “Guardianes de la Galaxia” + “El Imperio Contraataca” + “Hulk”

Calificación:  8 (sobre 10)

lunes, 10 de abril de 2017

PÍLDORAS DE CINE - Abril 2017

Semana Santa:  vacaciones, procesiones…  y, cada vez menos, devoción y fe.  La fe que llevamos años y años propugnando en este blog es la que se profesa a la vida, al ocio y, especialmente, al cine, ese Séptimo Arte que se disfruta mejor cuando se toma en píldoras, ¡píldoras de cine!

LIFE (Vida)
Hace ya meses que salieron los primeros trailers de “Life”, y los primeros comentarios apuntaban a que se trataba de una enésima actualización de “Alien”, aquí conocida como “El octavo pasajero”.  Más recientemente, algún iluminado insinuó que nos hallábamos ante una especie de precuela de “Venom”, esa adaptación del villano de los comics arácnidos que Sony planea llevar a cabo.  Finalmente no ha sido así, pero sí existen evidentes concomitancias con la celebradísima película de Ridley Scott.  De aquélla toma el entorno espacial, la irrupción de una especie alienígena hostil y el tratamiento de terror angustioso que reviste la trama.  Eso sí, por alguna razón los personajes, sus motivaciones y su interacción me pareció tan poco interesante que durante los primeros 15 ó 20 minutos bostecé espacialmente.  Por fortuna, el director sueco-chileno Daniel Espinosa consigue retomar el pulso en cuanto se desata la acción, y el resto del film es un entretenido thriller que a ratos remite también a “Prometheus” y en otros momentos a “The Martian”…  todas ellas del maestro Ridley Scott;  ¿casualidad…?  En cuanto a los actores, pocas veces he visto tan fuera de lugar a mi adorado Jake Gyllenhaal, siendo una estupenda Rebecca Ferguson la que sale mejor parada de este al cabo simpático divertimento que finaliza con un final lo suficientemente abierto como para dar pie a sucesivas secuelas…
Calificación:  7 (sobre 10)

POWER RANGERS
Recuerdo haber visto algunos episodios de la serie televisiva “Power Rangers” hace ya bastantes años, y mi actitud oscilaba entre la burla descarada y la fascinación infantil hacia un producto en el que lo cutre adquiría auténtica relevancia y la amistad se ensalzaba de manera heroica.  Esas son también las claves de la película que ha dirigido Dean Israelite, y que, dadas mis inexistentes expectativas, me sorprendió gratamente.  Para empezar, los productores parecían tan convencidos del éxito de este film, que, seguros de que se trata del inicio de una prometedora franquicia, han reservado la acción pura y dura para el último tercio, dedicando la mayor parte del metraje a presentarnos con tranquilidad a los personajes .  Este insospechado mimo en la caracterización de los protagonistas se traduce en un aceptable retrato juvenil de cinco muchachos poco convencionales que además representan a diversas etnias e incluso a diversas sexualidades.  Nuevamente, la amistad que va surgiendo entre ellos es el primer foco de interés, y así el espectador (incluso el más reacio) es partícipe de cómo unos chavales ordinarios se convierten en una especie de superhéroes destinados a proteger a la Tierra de una terrible amenaza…  grotesca y cutre como en la televisión, pero terrible al fin y al cabo.  Porque la última media hora de “Power Rangers” es un desacomplejado divertimento en el que se suceden los mamporros, las carreras y los rayos, sólo que uno ya ha empatizado tanto con los héroes que se les perdona de sobras las ingenuidad de su inofensiva pero espectacular batalla decisiva.
Calificación:  7 (sobre 10)


jueves, 30 de marzo de 2017

Primer trailer de la nueva "It"


Tras no pocas vicisitudes, por fin se concreta esta adaptación al cine de la famosa novela de Stephen King, que personalmente me aterrorizó hace 30 años.  Quizás recordéis una antigua versión que dirigió Tommy lee Wallace, pero he de recordaros que se trataba de una miniserie que en España se distribuyó resumida en un largometraje que, bueno, se recuerda con cariño pero no hacía justicia al libro.  La nueva versión la ha dirigido Andrés Muschietti y  su primer trailer tiene este terrorífico aspecto:




miércoles, 29 de marzo de 2017

PÍLDORAS DE CINE: Marzo 2017 (y II)

Últimas píldoras de cine de este mes de Marzo aquí en “Historias e Historietas”.  La oferta del día es irrechazable:  tres películas por el precio de una.

EL BAR
A pesar de la enorme simpatía que me suscita el bilbaíno Alex de la Iglesia, he de reconocer que sus últimas películas, todas, han ido defraudando mis expectativas.  Lejos han quedado los tiempos de la inolvidable “El día de la Bestia”, revalorizable en cada nuevo visionado pero cuya genialidad contrasta con la irregularidad de trabajos tan decepcionantes como la fallida “Mi gran noche” o la horrenda “La chispa de la vida”.  “El bar”, desde luego, no ha supuesto un regreso a los orígenes en cuanto a calidad se refiere.  Nuevamente hay que destacar la habilidad de De la Iglesia para la planificación, la creación de atmósferas y la dirección de actores, pero de nuevo la estructura de su guión no consigue mantener el interés durante todo el metraje.  ·”El bar” pretende ser una réplica castiza a las películas catastrofistas norteamericanas, pero aquí los personajes sometidos a una terrible situación límite no tienen todos la misma entidad ni están dibujados con la misma precisión.  De hecho, la película empieza a decaer en el momento en que la acción se concentra en unos pocos personajes prescindiendo del resto, y entre los elegidos se mantiene al desagradable mendigo interpretado por Jaime Ordóñez, responsable directo de los momentos que menos me gustaron.  Lástima que un film con un arranque tan prometedor y algunos momentos que me dejaron simplemente boquiabierto derive en una macabra y maloliente aventura con un final de todo menos inspirado.
Calificación:  6 (sobre 10)

LA BELLA Y LA BESTIA
Más o menos lo contrario de lo que he escrito sobre “El bar” podría aplicarse a mi comentario acerca de esta versión de “La Bella y la Bestia”.  Aunque muchos pensamos que lo que está haciendo Disney (reconvertir en imagen real sus famosos clásicos animados) es una pérdida de tiempo y un desperdicio de talento, lo cierto es que los remakes de “El Libro de la Selva”, “La Cenicienta” y, en menor medida, el título que hoy comentamos, tienen la virtud de desplegar un universo equilibrado entre el clasicismo y la virguería infográfica (terreno en el que naufragaba Tim Burton con su “Alicia en el País de las Maravillas”), en el que el diseño de producción, el vestuario y la fotografía rayan a un muy alto nivel.  Vale que Emma Watson es un terrible error de casting (nada tengo en contra de esta actriz, pero el concepto mismo de “Bella” le viene grandísimo) y que los mejores momentos no son sino una vuelta de tuerca al maravilloso film de animación, pero las excelentes interpretaciones de Luke Evans y Josh Gad logran que este entretenido espectáculo vaya un pasito más allá.
Calificación:  7 (sobre 10)

KONG:  SKULL ISLAND
En 1976, el productor italoamericano Dino De Laurentiis se atrevió a producir un remake en color del clásico de culto de Ernest B. Schoedsak y Merian C. Cooper. “King Kong”.  40 años después y como consecuencia del éxito comercial de “Godzilla”, Warner Bros. ha dado luz verde a lo que parece ser una especie de tardía precuela del citado film de John Guillermin, por cuanto está ubicado temporalmente en 1973 y los diseños de producción y movimientos de cámara parecen ser sospechosamente similares.  Eso sí, la tecnología ha avanzado de manera alucinante y el acabado formal de esta “Kong:  La Isla Calavera” es simplemente irreprochable.  El guión es una patética acumulación de mil y un tópicos y absolutamente ninguno de los personajes tiene la más mínima entidad ni carisma, pero al director Jordan Vogt-Roberts hay que reconocerle su habilidad para filmar la acción pura y dura y su creatividad en cuanto a las innovaciones estéticas empleadas.  El temible Kong, Rey indiscutible de la Isla Calavera, luce más imponente que nunca.

Calificación:  7 (sobre 10)