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lunes, 10 de octubre de 2016

Cine actualidad/ “UN MONSTRUO VIENE A VERME”



Una lágrima cayó en el cine

Nuestro Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975), realizador de “El Orfanato” (2007) y “Lo imposible” (2012) ha sido el elegido por Steven Spielberg para dirigir la quinta entrega de “Parque Jurásico”;  como leeremos más abajo, esta decisión no ha sido casual ni aleatoria…

La historia de “Un monstruo viene a verme” se centra en el joven Conor, de 12 años, solitario hijo único de padres separados.  La vida del muchacho, ya de por sí complicada y triste a causa del acoso escolar al que le someten los abusones del colegio, se vuelve aún más dramática cuando su madre, con la que vive, cae enferma de cáncer.  Incapaz de afrontar la amargura y el dolor, Conor inventa la presencia de un enorme amigo imaginario que cada noche acudirá a su encuentro y, a través de historias simbólicas, le ayudará a mirar en su propio interior…

Le génesis de “Un monstruo viene a verme” se inicia en un boceto de novela que la escritora Siobhan Dowd redactó mientras ella misma sufría un cáncer terminal.  Por desgracia, falleció antes de poder terminarlo, y la editorial le pidió al novelista Patrick Ness que aprovechara el material de Dowd para completar la obra.  El libro subsiguiente vio la luz en 2011 y muy pronto se convirtió en un éxito de ventas y, lo que es más importante, en objeto de culto para adolescentes…  y no tan adolescentes.

Considerado un experto en dramas materno filiales que tienen a la muerte como telón de fondo (véanse sus anteriores “El Orfanato” y “Lo imposible”), Juan Antonio Bayona fue contratado para ocuparse de la dirección de la adaptación de “Un monstruo viene a verme”, que ha abordado con un reparto internacional y rodando en inglés, aunque, eso sí, contando en los principales cargos técnicos con artesanos españoles.  El resultado es una película de ésas que te entran por los ojos y los oídos y que, más que al cerebro, acaban apelando a los sentimientos que se agitan en nuestro corazón.

Con una realización impecable, una ambientación prodigiosa y ejerciendo una fabulosa dirección de actores, Bayona sabe muy lo que quiere y cómo conseguirlo.  Las interpretaciones del niño Lewis MacDougall, la madre Felicity Jones y la abuela Sigourney Weaver son de por sí conmovedoras, pero a Bayona no le basta con ello y utiliza la hermosa música de Fernando Velázquez y la fotografía de Oscar Faura para acorralar al espectador y llevarle a un callejón sin salida donde lo único que puede hacer es…  emocionarse.  De hecho, el género al que se adscribe descaradamente “Un monstruo viene a verme” es el de las películas-kleenex, aquéllas concebidas para que la platea derrame sin pudor todas aquellas lágrimas que llevaba años reprimiendo.  ¡Sollozar en público libera!

Al principio decía que no era casual que Spielberg hubiera contratado a Bayona para dirigir “Jurassic World 2”, y es que la influencia de la obra maestra de don Steven, “E.T., El extraterrestre” me parece tan evidente como reconfortante.  Porque, sobre todo en los momentos finales, son muchos los encuadres, los movimientos de cámara, las composiciones de plano y la utilización de las notas musicales que nos hacen que al ver a Conor pensemos en Eliot y al mirar al árbol parlante (con voz, en la versión original, del gran Liam Neeson) nos retrotraigamos hacia el bondadoso alienígena.  Cuando Conor pregunta su amigo arbóreo dónde estará y éste le responde “Estaré aquí mismo”, el homenaje se patentiza definitivamente.

Creo que algunas personas podrían sentirse molestas con Juan Antonio Bayona por conseguir llevarles hasta un estadio lacrimógeno en el que uno se avergüenza un poco de caer, pero el director catalán lo hace tan bien que casi se le agradece habernos desnudado de nuestro caparazón y permitirnos exteriorizar la sensibilidad que casi siempre reprimimos.

Antes de acabar, quisiera manifestar un detalle que me sorprendió y me dejó en estado de shock.  Lo que la película (y el libro de Patrick Ness) propone como desahogo del dolor más insoportable es un par de arrebatos de violencia física que me causaron una cierta preocupación.  Yo entiendo que los seres humanos somos dramáticamente imperfectos y más a una edad tan temprana como la de Conor, pero, como padre, no puedo aprobar que en una película familiar se justifique la violencia como elemento liberador.  Por favor, tengamos cuidado con esos temas.

Luis Campoy

Lo mejor:  la fotografía, la música, el pequeño protagonista, el dominio de Bayona sobre la técnica y sobre nuestras emociones
Lo peor:  el papel del padre ausente;  los momentos en que el protagonista recurre a la violencia para desahogarse
El cruce:  “Un puente hacia Terabithia” + “Quédate a mi lado” + “E.T., El Extraterrestre”

Calificación:  8 (sobre 10)

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