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viernes, 1 de marzo de 2013

Ni caso de las profecías


Cuando, hace unas semanas, el ya emérito Papa Benedicto XVI anunció su decisión de renunciar a la tiara, se disparó inmediatamente la rumorología en algunas páginas de internet.  De hecho, en realidad volvieron a cobrar interés ciertos artículos que nos recordaban que no pocos profetas oscuros se dedicaron a analizar profusamente los acontecimientos venideros…  tanto para ellos para nosotros.  La primera de las profecías que quiero comentar la redactó, cómo no, el famoso Nostradamus, el agorero número uno.  Además de otras muchas cosas que aparentemente se han cumplido (todo depende de la benevolencia con la que el lector actual reinterprete lo que se escribió en el remoto siglo XVI) y de otras que, afortunadamente, no se cumplirán jamás, Michel de Nostradamus vaticinó la llegada de un hombre de piel oscura que tendría inmenso poder en el seno de la Iglesia Católica.  Supongo que cualquiera de nosotros veríamos tal posibilidad (la designación de un Papa negro) como algo lógico (después de todo, ¿no es también afroamericano el Presidente de Yankilandia?) y quizás incluso como algo de algún modo apetecible, en aras de la igualdad y lo políticamente correcto.  Lo malo es que ese Papa negro que profetizó Nostradamus…  sería el último de todos, y durante su mandato acontecería el Fin de los Tiempos.


Otro de esos “simpáticos” augures de lo macabro fue San Malaquías, que vivió entre los años 1094 y 1148.  San Malaquías, quien llegó a ser Arzobispo de Armagh, la localidad irlandesa en la que nació, realizó en 1139 un viaje a Roma durante el que comenzó a tener visiones premonitorias, que fue redactando para su posterior publicación muchos años después, cuando él ya estuviese muerto.  Precisamente la fecha de su propia muerte fue una de sus más certeras profecías, pero también predijo que su Irlanda natal sería sojuzgada por Inglaterra durante “una semana de siglos” (700 años) y que sólo se relajaría la opresión tras una serie de “castigos horribles” (supuestamente, el terrorismo del IRA).  Pero la más conocida de las obras premonitorias de San Malaquías fue la “Profecía de los Papas”.  Publicada en 1595, contenía una lista de exactamente 112 pontífices que sucederían a Celestino II (quien gobernaba en tiempos de San Malaquías), y un breve comentario o descripción de cada uno de ellos.  Lo que más ha llamado la atención son las descripciones de los 5 últimos pontífices de la lista.  Al Papa 108 (Pablo VI) le describió como “Flos Florum” (Flor de las flores), lo cual ha complacido a muchos estudiosos porque dicho Papa no sólo nació en Florencia sino que su escudo de armas contenía 3 flores de Lis.  Al Papa 109 (Juan Pablo I) se refirió como “Medietate Lunae” (“De la mitad de la luna”), que según algunos alude al breve período (menos de un ciclo lunar) que duró en el Vaticano.  El Papa 110 (Juan Pablo II) fue llamado “De Labore Solis” (“De la labor del Sol”), tal vez por los constantes viajes alrededor del mundo de Wojtyla.  Lo bueno viene ahora:  según San Malaquías, el Papa 111 (Benedicto XVI), apodado “De Gloria olivae” (De la gloria del olivo), teóricamente porque la orden benedictina a la que Ratzinger pertenece recibía el apelativo de “olivetanos”, renunciaría al papado voluntariamente y antes de que la muerte se lo llevase (algo muy raro y poco habitual, pues sólo 6 Papas habían renunciado antes que él, y éso en 2.000 años).  Al sucesor de Benedicto XVI, el Papa número 112 (y, por tanto, el último de la lista), San Malaquías le llamó “Petrus Romanus”, es decir, “Pedro el Romano”, y…  ¿lo adivináis?...  profetizó que durante su mandato se produciría el Fin de los Tiempos…   aunque hay quien opina que sólo se trataría del Fin de la Iglesia Católica…  que tampoco es moco de pavo.


No soy yo muy creyente en profecías y supersticiones, pero ¿os habéis enterado de que entre los favoritos a suceder a Benedicto existen dos personas de color (Francis Arinze, de Nigeria, y Peter Turkson, de Ghana)?  Espera…  ¿he dicho “Peter”….?  Como todos sabéis, “Peter” significa “Pedro” en inglés…  En fin, de verdad que no soy supersticioso y, además, las profecías mayas del fin del mundo ya demostraron ser más falsas que un billete de 37 euros, pero, aun cuando todos sabemos que Nostradamus y San Malaquías hablaron por hablar y sólo pretendían meterle miedo a las almas cándidas e incautas…  ¿qué pasaría si el próximo Papa fuese negro y, además, se llamase Peter…?  Pues nada, echaríamos unas risas y seguiríamos nuestras vidas normalmente y sin dar crédito a tan vetustas profecías.  ¿Verdad…?

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