Noticias y política/ MIEDO AL TREN


Siempre he sido un gran “trenéfilo”.  A donde quiera que he tenido que ir, si ha existido vía férrea, he optado por el tren.  Para mi, el tren es (o era) sinónimo de comodidad y de seguridad.  Por ejemplo, me resultaría imposible enumerar los millones de libros, revistas y comics que habré leído durante aquellos trayectos de Lorca a Murcia, de Alhama a Lorca y de Lorca a Alhama, por no citar los viajes inolvidables a Barcelona, a Madrid o a Venecia.  Claro que también fue en un tren donde, hace tres años, me robaron un bolso de mano con toda mi documentación, y donde el año pasado se produjeron retrasos que me obligaron a alterar algunos planes que no pude realizar.  Pero lo del domingo en Adamuz (Córdoba) fue grave de verdad.  Si no me equivoco, se trata del primer accidente que ha sufrido un tren de alta velocidad en España desde la inauguración del primero en 1992.  Lo primero, naturalmente, es expresar todas las condolencias a los familiares de los 45 fallecidos y desear la pronta recuperación de los heridos.  Pero, una vez transcurridos los días de luto riguroso, llega el momento de la investigación, el análisis y la asunción de responsabilidades.  El ministro Oscar Puente es el blanco fácil de todas las críticas, tal vez demasiado fácil.  El que fuese alcalde socialista de Valladolid se hizo famoso de golpe cuando se enfrentó a Feijóo en la fallida sesión de investidura tras las elecciones de 2023, que el partido popular ganó de manera estéril ya que fue incapaz de formar gobierno.  La virulencia verbal y la chulería de Puente le catapultaron hasta lo más alto del Ministerio de Transportes, un lugar de por sí convulso porque fue precisamente allí donde José Luis Abalos y su lugarteniente Koldo García se hicieron de oro gracias a innumerables chanchullos durante los cuales no faltaron prostitutas y una riada de “sobrinas” de Abalos a las que éste enchufó sin que le temblara el pulso.  Ayer escuché en la radio (no en la SER, obviamente) que en las dependencias y subdependencias de Transportes existen cientos de casos de enchufismo absolutamente escandalosos, gente que no tiene oficio pero sí muchos beneficios, simplemente por ser “amigo o pariente de tal”.  Oscar Puente, decía, se situó a la cabeza de un Ministerio tan trascendental como éste, que ostenta la gestión de las infraestructuras que nos permiten a todos los españoles desplazarnos y ejercer nuestro derecho a la movilidad.  Podría pensarse que cuando uno llega a Ministro es necesario que su carácter se temple y modere su actitud, pero en el caso de Puente ha sucedido todo lo contrario.  Ha hecho de la red social X (Twitter en los tiempos premuskianos) un campo de batalla desde donde ha “disparado” con socarronería y ferocidad a todos aquellos que no son de su agrado, no sólo rivales políticos sino también periodistas, escritores o actores que no comulgan con sus mismas ideas.  Y, por si todo esto no bastase, destila tales dosis de arrogancia que no ha parado de presumir del buen estado de la red ferroviaria española a pesar de los múltiples retrasos e incidentes que se han registrado en estos últimos tiempos.  Tras lo ocurrido el día 18 de Enero de 2026, todavía salió a la palestra para excluir el mantenimiento de las vías de las posibles causas del tremendo accidente.  Pues todo parece ahora indicar que precisamente puede ser ese el origen de todo: defectos de fabricación, materiales de baja calidad (o de menor calidad de la debida) y un mantenimiento insuficiente de las instalaciones.  Está claro que todos esos males no se han originado en su totalidad en estos últimos tres años, pero el comportamiento inadmisible de Puente le convierte en el blanco más inmediato para quienes pretenden (y con razón) que rueden las cabezas que tengan que rodar.


Comentarios

FRANCISCO MARTINEZ ha dicho que…
Con independencia de los resultados que se obtengan de la investigación, este país no tiene remedio. Ver, oir y leer a los medios de comunicación es un auténtico bochorno intelectual y ético. De los políticos mejor ni hablar. Tenemos una red de ferrocarriles extraordinaria. Ejemplo para muchos foráneos que la copian y estudian. Deberíamos de estar orgullosos, pero eso es imposible en este cainita país. Si hay insuficiente mantenimiento es evidentemente un problema que trasciende la gestión actual y afecta a la gestión global de décadas, pues antes era aún peor. Esperemos a que salgan las investigaciones y hagamos los análisis en frio, con rigor y asumiendo las culpas todos como país pues hay mucha tela que cortar aquí y allá, hoy y ayer...Asistimos por enésima vez a un circo mediático nauseabundo de buenos y malos, los míos y los tuyos, hipocresía y maniqueismo vulgar. Hablamos sin saber. Opinamos de todo, especialmente los periodistas que muchas veces generan vergüenza ajena Este país apesta a demagogia barata, ruín y mezquina. De unos y otros. No hay rigor intelectual mínimo. Así solo nos dirigimos al precipicio y el odio. El único que está dando una lección es el señor Moreno Bonilla.
Luis Campoy ha dicho que…
Pues sí, al final es lo que acabamos haciendo, incluso yo mismo: opinar de todo. Pero de eso se trata, ¿no? Opinar es opinar, manifestar una convicción personal razonándola lo mejor posible. Pero lo que realmente cuenta es la investigación, el peritaje de los profesionales. Eso es lo que todos, sin excepción, debemos exigir: que los hechos prevalezcan sobre las opiniones.