Cine actualidad/ "OCHO APELLIDOS MARROQUIS"

Casi familia



Cuando uno se espera poco o nada de la película que va a ver y simplemente se planta en la sala con el objetivo de despedazarla a posteriori, a veces se lleva una sorpresa que acaba siendo incluso agradable.  Todo empezó en el año 2014, cuando Emilio Martínez-Lázaro dirigió una película que se burlaba de las diferencias culturales y costumbristas entre los andaluces y los vascos y que, sorprendentemente, alcanzó un éxito comercial que puede calificarse de apoteósico.  Al año siguiente, tal vez demasiado precipitadamente, el mismo equipo técnico y artístico volvió a reunirse en una secuela ampliamente inferior y sumamente decepcionante, “Ocho apellidos catalanes”, que, esta vez, no tenía ni chispa de gracia.  Si la segunda entrega hubiera triunfado, no me cabe duda de que hubiéramos tenido “Ocho apellidos madrileños”, “…manchegos”, “…gallegos” y hasta “…murcianos”, pero el pinchazo de la segunda parte pareció condenar a la saga al ostracismo.  De hecho, así ha sido en la realidad, hasta que un iluminado se ha tropezado con una película originalmente llamada “Casi familia”, que nada tenía que ver con la franquicia a la que aludimos, y ha decidido rebautizarla como “Ocho apellidos marroquís

 

Casi familia” contaba la odisea de tres españolitos de ideología conservadora (la chica, su madre y el exnovio de la primera) que se ven obligados a viajar a Marruecos a causa de una herencia y que sufrirán ese choque cultural que había caracterizado a la extinta serie de “Ocho apellidos…”, con la cual sólo tenía en común la figura de uno de sus guionistas, Diego San José.  Así, en lugar de los actores originales Dani Rovira, Klara Lago y Karra Elejalde, ahora nos tropezamos con Julián López, Michelle Jenner y Elena Irureta, y con Alvaro Fernández-Armero como director.

 

Si hemos de establecer alguna comparación, tengo que decir que la primera “Ocho apellidos vascos” me sigue pareciendo una comedia divertidísima y sumamente hilarante que se queda a años luz de sus continuaciones, pero esta “Ocho apellidos marroquís” (cómo me cuesta pronunciar “marroquís” y no “marroquíes”, que es la expresión correcta) me ha hecho pasar un rato mucho mejor que la segunda entrega “catalana”.  Como digo, me esperaba tan poco de ella que le he encontrado algunas virtudes:  un par de chistes afortunados, un mensaje de tolerancia y, evidentemente, algunas buenas interpretaciones, como las del “juancarlitros” Julián López y mi adorada Elena Irureta, pedazo de actriz todoterreno que me tiene fascinado por sus espectaculares cambios de registro.  Por el contrario, Michelle Jenner está de lo más sosa y resulta mucho más cautivadora la hispano-marroquí María Ramos, la auténtica revelación del film.

 

Enmarcada en un contexto socio-político muy marcado en el que la industria generalista aprovecha cualquier ocasión para burlarse de lo “español”, convirtiéndolo en sinónimo de “rancio”, “desfasado”, “cutre” y, por supuesto, “facha”, “Ocho apellidos marroquís” no pasará a la historia pero, si te permites entrar mínimamente en su juego, te arrancará un par de carcajadas y cuatro o cinco sonrisas, que es más de lo que yo me esperaba.


Luis Campoy


Calificación: 6,5 (sobre 10)

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