domingo, 4 de septiembre de 2022

Las películas de mi vida/ "CUENTA CONMIGO"

 Aquellos años maravillosos



Stand By Me

USA, 1986

Director: Rob Reiner

Productores: Bruce A. Evans, Raynold Gideon, Andrew Scheinman

Guión: Raynold Gideon & Bruce A. Evans, según la novela de Stephen King

Música: Jack Nitzsche

Fotografía: Thomas Del Ruth

Montaje: Robert Leighton

Diseño de Producción: Dennis Washington

Reparto: Wil Wheaton (Gordie Lachance), River Phoenix (Chris Chambers), Corey Feldman (Teddy Duchamp), Jerry O’Connell (Vern Tessio), Kiefer Sutherland (Ace Merrill), Casey Siemaszko (Billy Tessio), John Cusack (Denny Lachance), Marshall Bell (Padre de Gordie), Frances Lee McCain (Madre de Gordie), Richard Dreyfuss (Gordie adulto)

Duración: 89 min.

Distribución: Columbia Pictures


Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía doce años”.  Esta sencilla frase entresacada de la película “Cuenta conmigo” (“Stand By Me”, 1986) nos sumerge de lleno en los recuerdos más hermosos que todos atesoramos de nuestra niñez y adolescencia, aun cuando hayamos nacido y crecido en una época y un lugar totalmente diferentes de los que narra el film…

 

Gordie (“Courtney” en la traducción española) y sus amigos Chris, Teddy y Vern acaban de terminar el colegio y viven en la pequeña localidad estadounidense de Castle Rock.  Transcurre el verano de 1959, en las emisoras de radio suenan los temas más míticos del rock and roll y un suceso está a punto de cambiar las vidas de los muchachos para siempre:  la aparición del cadáver de un chico, arrollado por un tren, será el inicio de un viaje inolvidable hacia la aventura y también la madurez…

 

Desde que, en 1976, la adaptación cinematográfica de su novela “Carrie” le aupara a lo más alto de los altares del éxito, Stephen King se había convertido en el novelista más cotizado del universo.  Todo el mundo quería adaptar y, sobre todo, disfrutar, nuevas películas basadas en su peculiar universo de terror y desasosiego.  En 1982, King, que pretendía abrirse a otros géneros menos fantásticos, había publicado “Las cuatro estaciones”, una colección formada por cuatro novelas cortas (“novella” en inglés, para diferenciarlo del término habitual, simplemente “novel”), cada una de ellas ubicada en una estación del año.  Así, los cuatro episodios que la integraban eran: “Rita Hayworth y la redención de Shawshank” (futuro origen de una gran película de 1994, “Cadena perpetua”), que se ambientaba en una “primavera eterna”; “Alumno aventajado”, que tiene lugar en un “verano de corrupción” y sería llevada al cine por Bryan Singer en 1998; “El cuerpo”, encuadrada en un “otoño de inocencia” y, finalmente, “El método de respiración”, concebida como un “cuento de invierno”.  En 1983, el escritor y productor Bruce A. Evans (“Starman”) leyó “Las cuatro estaciones” y se enamoró inmediatamente de “El cuerpo”, un relato de nostálgica amistad juvenil en el que adivinó que podía subyacer una hermosa película al estilo de “American Graffiti” (George Lucas, 1973).  Evans contactó con su amigo Raynold Gideon, actor y guionista con el que había colaborado tanto en “Starman” como en la anterior “Un hombre, una mujer y un banco”, y ambos se reunieron con el agente de Stephen King, quien les advirtió que su representado iba a exigir 100.00 dólares más un diez por ciento de los beneficios para permitir que se hiciera la película, cantidades muy elevadas que les obligarían a buscar el respaldo de profesionales con cierto renombre.  El primer realizador al que tantearon fue el británico Adrian Lyne, conocido por el exitoso musical “Flashdance”, aunque, ni con Lyne a bordo, el proyecto parecía despegar: ningún estudio quería involucrarse y sólo uno que atravesaba gravísimos problemas económicos, Embassy Pictures, que había conocido tiempos gloriosos con “El graduado”, “La niebla” o “Aullidos” pero que últimamente parecía especializado en films de prestigio aunque poco comerciales, mostró el interés necesario como para poner realmente el proyecto en marcha.  No obstante, Adrian Lyne cambió repentinamente de opinión y, al finalizar el tortuoso rodaje del que sería uno de sus mayores éxitos, “Nueve semanas y media”, prefirió tomarse un tiempo de descanso que dejó a Evans y Gideon compuestos y sin director.  Andrew Scheinman, que iba a co-producir la película junto con ellos, sugirió el nombre del “joven” Rob Reiner (38 años), hijo del veterano Carl Reiner (“Cliente muerto no paga”) y que, procedente de la televisión, había realizado dos films para Embassy: “This Is Spinal Tap” (1984) y “Juegos de amor en la universidad” (1985).  Reiner exigió una reescritura del guión que Evans y Gideon habían pergeñado, colocando al sensible Gordon “Gordie” Lachance, con quien afirmaba identificarse, como epicentro del relato; huelga decir que, al igual que en casi toda la producción literaria de Stephen King, Gordie (que, como dijimos anteriormente, pasó a llamarse “Courtney” en España, tal vez pensando que “Gordi” sonaría despectivo o “poco digno”), el chico escritor, es también un trasunto o alter-ego del propio novelista.  Otro de los cambios que demandó Reiner fue con respecto al título, ya que le pareció que “El cuerpo” (o, peor aún, su otra acepción, “El cadáver”) echaría para atrás a la audiencia, de modo que, dado que estaba previsto que en la banda sonora del film se incluyesen famosos éxitos de rock and roll, be-bop y rhythm & blues de finales de la década de los cincuenta, nada mejor que tomar prestada la denominación de una maravillosa balada popularizada por Ben E. King, “Stand By Me”, compuesta por él mismo, Jerry Leiber y Mike Stoller y que, rechazada por el que era entonces su grupo, The Drifters, le sirvió como inicio de una exitosa carrera en solitario.  Cuando parecía que todo estaba encarrilado y el rodaje de “Stand By Me” estaba a punto de dar comienzo, se produjo la quiebra de Embassy Pictures y su venta subsiguiente a Columbia Pictures, quien, por cierto, a su vez había sido adquirida algunos años antes por The Coca-Cola Company.  La primera intención de Columbia fue la de cancelar “Stand By Me” debido a su déficit presupuestario, pero Norman Lear, co-propietario de Embassy, aceptó poner de su bolsillo los 7,5 millones de dólares (de un total de 8 previstos) que se necesitaban para llevar la cinta a término, tal era su confianza en la historia y en el trabajo que Reiner podría desempeñar.

 

Para que la película funcionase, resultaba trascendental la elección de los jóvenes protagonistas, la cual se llevó a cabo tras un proceso de casting al que concurrieron 300 chicos, que luego se redujeron a 70.  Wil Wheaton (12 años), visto en casi una decena de ficciones televisivas y brevemente en “Starfighter: La aventura comienza” fue el elegido para interpretar al narrador Gordie Lachance.  River Phoenix (14 años), conocido también por la televisión (formó parte del elenco de “Siete novias para siete hermanos”) pero, sobre todo, por “Exploradores” de Joe Dante, daría vida al líder de la pandilla, Chris Chambers, cuatro años antes de convertirse en el joven Indiana Jones de “La última cruzada”… y apenas ocho antes de morir.  Corey Feldman (13 años), el más conocido de los cuatro intérpretes principales, arrastraba ya una larga trayectoria en la pequeña pantalla y además se había hecho muy popular merced a “Gremlins” y “Los Goonies”; en “Cuenta conmigo” da vida al más bien histérico Teddy Duchamp.  Por su parte, Jerry O’Connell tenía 11 años cuando incorporó al gordito Vern Tessio, lo cual supondría su debut artístico.  Kiefer Sutherland (18 años), hijo del gran Donald, fue el camorrista Ace Merrill; Casey Siemaszko (24 años), el lugarteniente de este último y hermano de Vern, Billy Tessio; Andy Lindberg, el simpar Davie Hogan, alias “Culograsa”; y Kent W. Luttrell, en una efímera pero impactante aparición, el difunto Ray Brower, desencadenante de la acción.  Marshall Bell (“Birdy”, “Peligrosamente juntos”) y Frances Lee McCain (la mamá de Billy en “Gremlins”) representaron a los padres de Gordie, en tanto que un jovencísimo John Cusack (19 años) recreó a su hermano fallecido, Denny.  Aunque en un principio se quiso a David Dukes para interpretar a “El escritor” (es decir, a Gordie adulto), en última instancia se contrató al popular Richard Dreyfuss (37 años), actor fetiche de Steven Spielberg en “Tiburón” y “Encuentros en la tercera fase”.

 

El rodaje de “Cuenta conmigo” tuvo lugar en tiempo récord, entre Junio y Agosto de 1985, con la pequeña localidad de Brownsville, Oregón, haciendo de la ficticia Castle Rock, que, según los libros de Stephen King, debería estar en Maine; agradecidos por el peregrinaje de multitud de fans de la película, cada 23 de Junio se celebra en Brownsville el “Día de Cuenta conmigo”.  Pequeñas partes se filmaron en otros puntos de Oregón así como en California (el Lago Britton y el Parque Estatal McArthur-Burney Falls), en ambos casos para recrear el bosque, el río y las vías del ferrocarril.  Para asegurarse de la buena química que tendría que imperar entre los cuatro chicos protagonistas, Rob Reiner les hizo pasar juntos y aislados dos semanas enteras, en las que tuvieron que trabajarse a fondo, en forma de juegos, el famoso método interpretativo “Improvisación para el teatro” de Viola Spolin, hasta asumir y hacer tan suyos los personajes que llegó un momento en que cada uno de ellos actuaba simplemente dejándose llevar.  No contento con esto, se cuenta que Reiner los llevó al límite en más de una ocasión, haciéndoles llorar de tanto gritarles (especialmente a Phoenix), cosa que acentuó los problemas que ya arrastraba Wheaton, quien, mucho después, se atrevería a confesar que, en aquellos primeros años de carrera, en realidad no deseaba ser actor, sino que lo hacía presionado por sus padres.

 

Thomas Del Ruth, hijo del director de serie B Roy Del Ruth (“La mujer fantasma”, “El fantasma de la calle Morgue”), fue el director de fotografía; Robert Leighton, editor de cabecera de Rob Reiner, firmó el montaje y Jack Nitszche (nada que ver con el filósofo Friedrich Nietzsche pero sí con mitos de la música rock como Phil Spector, Neil Young o los Rolling Stones) compuso la partitura musical, al igual que ya hiciera en “Alguien voló sobre el nido del cuco”, “Oficial y caballero”, “Starman” o “Nueve semanas y media”.  Y, por lo que respecta a la potentísima banda sonora, como ya hemos dicho, está llena de esplendorosos clásicos de los cincuenta, como “Get A Job” de The Shilhouettes, “Lollipop” de The Chordettes, “Yakety Yak” de The Coasters o “Everyday” de Buddy Holly.  Por supuesto que en ella no podía faltar el “Stand By Me” de Ben E. King, y, aunque en algún momento se consideró la posibilidad de pedirle a Michael Jackson (con quien Corey Feldman mantenía una cierta amistad) que versionara el tema, al final se impuso la cordura y la versión que aparece tanto en el film como en el (maravilloso) trailer es la original.

 

Cuenta conmigo” se estrenó en Estados Unidos el 22 de Agosto de 1986, aunque a España, sorprendentemente, no llegó hasta un año después, el 3 de Agosto de 1987.  Su acogida fue excepcional, tanto a nivel de taquilla (recaudó 52 millones de dólares, casi 7 veces su presupuesto) como crítico.  En cuanto a galardones, recibió numerosas nominaciones a premios como los de los Sindicato de Directores y Guionistas, los Independent Spirit, los Globos de Oro o incluso los Oscar (al Mejor Guión Adaptado).  Aunque quizá el mejor reconocimiento se lo proporcionó el mismísimo Stephen King al confesar que lloró de emoción mientras la veía.

 

Como sucede con todas las grandes películas de aventuras, cada nuevo visionado de “Cuenta conmigo” nos divierte, nos entretiene y, sobre todo, nos emociona.  Ya desde los primerísimos acordes de la banda sonora, nos sentimos transportados a un tiempo más puro y más auténtico, y la narración del Gordie adulto nos pone en situación:  su mejor amigo de la niñez, Chris Chambers (el personaje a cargo de River Phoenix) acaba de fallecer cuando trataba de ejercer como líder y sobre todo pacificador, lo que tan bien se le daba cuando ambos se conocieron.  Aunque Gordie refleja el punto de vista del espectador, Chris representa a ese amigo confidente y protector que todos quisiéramos haber tenido, siendo la entrañable amistad entre ambos el centro neurálgico de las otras subtramas.  La realidad es que, lejos de ser una película fácil o complaciente, “Cuenta conmigo” no duda en desvelar multitud de traumas de la adolescencia, como el maltrato familiar, el bullying, el desarraigo social o el desprecio de quienes, sin conocerte, se empeñan en que seas alguien que no eres; no resulta para nada extraño que el héroe del cuento que improvisa Gordie (el que concierne al concurso de comedores de tarta) tenga como “héroe” al corpulento y vengativo “Culograsa” Hogan, un inadaptado como ellos.  Pero no olvidemos que también es la curiosidad ante la muerte (metáfora de la muerte de su propia ingenuidad al estar a punto de convertirse en adultos) otra de las motivaciones de los protagonistas; por ello, al conocer otra muerte inesperada, la de Chris, Gordie/El escritor se rinde a la nostalgia y acaba recitando la frase que mencionaba al principio, que en su integridad reza así: “Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía doce años.  Dios mío, ¿los tiene alguien?”.


Luis Campoy



1 comentario:

Alí Reyes dijo...

Obra iniciática de un escritor fenomenal que no en vano es llamado El "rey de los escritores"