domingo, 19 de septiembre de 2021

Cine actualidad/ “DUNE”

Arrakis, Mon Amour

 


Dune

USA, 2021

Director: Denis Villeneuve

Productores: Cale Boyter, Joseph M. Caracciolo Jr., Mary Parent, Denis Villeneuve

Guión: Eric Roth, John Spaiths, Denis Villeneuve

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Greig Fraser

Montaje: Joe Walker

Diseño de Producción: Patrice Vermette

Diseño de Vestuario: Jacqueline West

Efectos Especiales: Gerd Nefzer

Efectos Visuales: John Nelson, Brian Connor

Reparto: Timothee Chalamet (Paul Atreides), Oscar Isaac (Duque Leto Atreides), Rebecca Ferguson (Dama Jessica Atreides), Josh Brolin (Gurney Halleck), Jason Momoa (Duncan Idaho), Stellan Skarsgärd (Barón Vladimir Harkonnen), Charlotte Rampling (Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam), Dave Bautista (Glossu “La Bestia” Rabban), Javier Bardem (Stilgar), Zendaya (Chani), Stephen McKinley Henderson (Thufir Hawat), Chen Chang (Dr. Wellington Yueh), Sharon Duncan-Brewster (Liet Kynes), David Dastmalchain (Piter de Vries)

Duración: 255 min.

Distribución: Warner Bros. Pictures

 


Allá por 1979, mi primo se hizo con un ejemplar del que ya por entonces era un libro de culto:  Dune”, escrito por Frank Herbert en 1965.  En las cartas que nos escribimos durante los siguientes meses, fuimos comentando la novela a medida que él la iba leyendo, y fue como viajar juntos a un mundo lleno de peligros y personajes extraordinarios…

 

A pesar de que nos hallamos en un futuro ubicado diez mil años después de nuestra época, las estructuras de la civilización continúan siendo casi feudales.  Bajo el dominio del todopoderoso emperador padishah Shaddam IV, la Humanidad se halla dividida en “casas” integradas por familias nobles y sus servidores y simpatizantes, siendo la casa Atreides, radicada en el planeta Caladan, la más popular y querida.  El patriarca de la misma es el duque Leto, cuya esposa y concubina es la dama Jessica, antigua integrante de la orden de las Bene Gesserit, una hermandad exclusivamente femenina que se caracteriza por las habilidades psíquicas que poséen las mujeres que la componen.  En contra de las recomendaciones de la reverenda madre Gaius Helen Mohiam, líder de las Bene Gesserit, Jessica concibió un hijo varón, Paul Atreides, que según las profecías está llamado a convertirse en el “Kwisatz Haderach”, el Elegido dotado de poderes de presciencia o conocimiento del futuro.  Cuando Paul tiene 15 años y sus sueños premonitorios comienzan a ser frecuentes, el Emperador decide que ha llegado el momento de librarse de los molestos Atreides para siempre, y para ello urde un plan junto a sus aliados los Harkonnen, titulares hasta entonces de la concesión de la extracción de la preciada especia melange, que sólo puede obtenerse en el remoto planeta Arrakis.  Los Atreides son destinados a Arrakis (también conocido con “Dune” a causa de sus inacabables desiertos), donde no tendrán la protección y defensas que poseían en Caladan y podrán ser masacrados a placer por los siniestros y ambiciosos Harkonnen…

 

El éxito editorial de “Dune”, sobre todo entre los aficionados a la ciencia ficción, fue tan descomunal que Frank Herbert se vio literalmente “obligado” a continuar la historia de Paul Atreides y Arrakis a lo largo de otros cinco libros, publicados entre 1969 y 1985.  Tras su muerte en 1986, su hijo Brian Herbert se asoció con el escritor Kevin J. Anderson para la prolongación de la franquicia, que en la actualidad consta de un total de 19 volúmenes.

 


Ya en 1971 se produjo el primer intento de llevar “
Dune” al cine, con Arthur P. Jacobs (“El planeta de los simios”, 1968) como productor y David Lean en la silla de director, si bien la tentativa más recordada fue la que en 1974 quiso poner en marcha el chileno Alejandro Jodorowsky (“El Topo”) al frente de un alucinado megaproyecto en el que pretendió involucrar a Orson Welles, Salvador Dalí, Gloria Swanson, Mick Jagger, Jean Giraud “Moebius”, H.R. Giger y los mismísimos Pink Floyd como compositores de la banda sonora.  Cuando Jodorowsky se vio obligado a renunciar, fue el italiano Dino De Laurentiis quien en 1976 adquirió los derechos del libro y 3 años después le ofreció la dirección al triunfante artífice de “Alien”, Ridley Scott, el cual tampoco logró sacar adelante su versión.  Sin embargo, la hija de Dino, Raffaella de Laurentiis, no se rindió y fue capaz de llevar a cabo un acuerdo de cooperación con Universal Pictures, del que en 1984 devino la célebre pero denostada adaptación que finalmente dirigió el gran David Lynch, más bien inconexa e incomprensible porque su metraje de ¡ocho horas! acabó reducido a apenas 137 minutos, lo cual lógicamente la hizo inasumible para todo aquel que no hubiera leído la novela original de Herbert y motivó su sonado batacazo en taquilla.

 


En 2016, y después de dos olvidables miniseries fechadas en 2000 y 2003, la productora Legendary Pictures (“300”, “Watchmen”, trilogía de Batman de Christopher Nolan…) anunció que se planteaba llevar “Dune” de nuevo a la pantalla, bajo el paraguas de la major Warner Bros.  La dirección se le ofreció al canadiense Denis Villeneuve (nacido en 1967), quien, a pesar de que había comenzado realizando títulos como “Incendies”, “Prisioneros” o “Sicario”, posteriormente se había labrado un nombre en la sci-fi con “La llegada” y “Blade Runner 2049”.  Villeneuve, fan como tantos otros de los ya clásicos libros de Herbert, le encomendó la redacción del guión al prestigioso Eric Roth (“Forrest Gump”), tarea a la que contribuyeron Jon Spaihts (“Prometheus”, “Doctor Strange”) y el propio director.

 




Al igual que ya sucediera con la versión de David Lynch, el reparto de esta nueva “Dune” está plagado de estrellas del cine actual:  Timothee Chalamet (25 años, visto en “Call Me By Your Name” o “Día de lluvia en Nueva York”) interpreta a Paul Atreides; el guatemalteco Oscar Isaac (habitual de Disney tras su paso por “X-Men: Apocalipsis” o la tercera trilogía de “Star Wars”) es el duque Leto;  la bellísima Rebecca Ferguson (“Doctor Sueño”) es Lady Jessica, la madre de Paul;  el hawaiano Jason Momoa (“Aquaman”) es Duncan Idaho y Josh Brolin (el formidable Thanos de las últimas películas de Los Vengadores de Marvel) es Gurney Halleck, ambos los dos preceptores del joven Paul; la ubicua Zendaya (la muy cuestionada MJ de los recientes films de “Spiderman”) es la guerrera Chani; nuestro Javier Bardem incorpora al líder fremen Stilgar; el sueco Stellan Skarsgärd (“Mamma Mia!”) y el ex luchador Dave Bautista (Drax el destructor en “Guardianes de la Galaxia”) son, respectivamente, el repulsivo barón Harkonnen y su sobrino Glossu “La Bestia” Rabban; y la veterana Charlotte Rampling (“La caída de los dioses”, “Portero de noche”) personifica a la reverenda madre Gaius Helen Mohiam, jefe espiritual de las Bene Gesserit.

 

El apartado técnico es también de relumbrón, con el alemán Hans Zimmer (“Gladiator”) componiendo la banda sonora, Greig Fraser (“Déjame entrar”, “The Mandalorian”) firmando la fotografía en sustitución del habitual Roger Deakins, Patrice Vermette al frente del diseño de producción o Jacqueline West haciéndose cargo del vestuario.

 


Estaba claro que el complejo y un tanto farragoso texto de Herbert (algunas ediciones de la novela fundacional superan las 700 páginas) iba a requerír un generoso metraje que posibilitara su fidelidad e inteligibilidad, para no recaer en los mismos defectos que condenaron la adaptación de 1984, por lo que Villeneuve y su equipo determinaron que se realizarían no una sino dos entregas de “Dune”, siendo la que por fin se estrena en cines la primera de las dos, condicionada la segunda a la rentabilidad de la operación.  Cuando estalló la actual pandemia de coronavirus allá por marzo de 2020, los ejecutivos de Warner Bros. temieron que el público se mostrase renuente a acudir a las salas, de modo que se pospuso un año su exhibición e incluso se llegó a pensar en relegarla al streaming de la plataforma HBO Max, algo a lo que se opuso públicamente el realizador, logrando al final que su obra recibiese el trato que sin duda se merece.  Y bien, ¿ha merecido la pena la larga espera?  Yo afirmo con rotundidad que ¡SÍ!.

 


Es innegable que “Dune”, ya desde su génesis literaria, no es una ficción simple y requiere de un cierto esfuerzo interpretativo para llegar a asimilarla satisfactoriamente, pero el enorme espectáculo que Denis Villeneuve ha logrado poner en pie se merece mi aplauso más entusiasta.  Para empezar, la elección del protagonista (un Chalamet encantador y creíble que deja en evidencia al sosísimo Kyle MacLachlan de la versión de David Lynch) es un rotundo acierto, así como la de quienes personifican al resto de miembros de la casa Atreides (Isaac, Ferguson, Momoa, Brolin); excelente la química que se da entre los binomios Chalamet/Isaac, Chalamet/Brolin y, sobre todo, Chalamet/Momoa, necesarios para comprender el itinerario sentimental y moral del héroe.  Asímismo, la visualización de los espacios, los paisajes y la tecnología futurista es exquisita y no rehúye la belleza, pudiendo afirmar que los primeros 30 ó 40 minutos de película son, literalmente, MARAVILLOSOS.  Por desgracia, como la propia trama requiere, la acción se precipita con la traición de los malignos Harkonnen, la luminosidad se diluye y parece que las tormentas de arena que asolan el planeta Arrakis acabasen por enturbiar el último tramo del film, donde todo es más oscuro y mucho menos brillante.  Tampoco ayudan las poco afortunadas caracterizaciones de Javier Bardem (rozando la caricatura) y, sobre todo, esa incomprensible estrella conocida como Zendaya.  Confieso que nunca he alcanzado a comprender a qué se debe la facilidad con la que la joven californiana de 25 años ha sabido ascender de esta manera en el escalafón hollywoodiense, pero no me cabe duda de que su forzada inclusión en “Dune” es un mero reclamo para atraer a un segmento de público juvenil, logrando su pésima interpretación que cada plano en el que aparece resulte poco menos que un desperdicio de metraje.  Con su pan se la coman quienes tanto la estiman…  Y bueno, al igual que sucediese en “El Imperio contraataca” o “La Comunidad del anillo”, el forzoso final abrupto te deja un mal sabor de boca, sabedor de que faltan varios años para vivir la continuación de una historia obviamente inconclusa.

 

Es “Dune” una película que pide a gritos, necesita y exige ser vista en cine:  su extraordinaria puesta en escena, su música y su apoteósico sonido demandan las prestaciones que sólo confiere una sala en condiciones.  Puede gustar más o menos en su conjunto, según se la comprenda o se sepa penetrar en su esencia, pero posée la facultad de fascinar, de maravillar, y esa, amigos, es la esencia de una obra de arte en movimiento.

 

Luis Campoy

 

Lo mejor:  la puesta en escena, la mayoría de los actores, la fascinación que es capaz de ejercer

Lo peor:  la certeza de que su narración se queda a medias, todos los planos en los que aparee Zendaya

El cruce:  Star Wars” + “Dune” (1984) + “Slipstream

Calificación: 8 (sobre 10)

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