sábado, 24 de octubre de 2020

Mi tercer libro: "CINCO LATIDOS"


Dos años después de que “Sangre”, mi primera novela, viese la luz en 2018, y un año más tarde de que “El Butanero siempre llama dos veces” se hiciera realidad como texto en 2019, mi tercer libro, “Cinco latidos”, acaba de publicarse.

 

Cinco latidos” (Editorial Círculo Rojo, 2020) es el fruto de una venganza;  o, diciéndolo más suavemente, es mi revancha por las veces en que, aún joven e ilusionado, presenté alguno de estos relatos a diversos concursos literarios, los cuales obviamente no pude conquistar.  Con todo, me siento orgulloso de todos y cada uno de ellos, tanto que, en este momento de mi vida, he creído oportuno que se merecen el derecho a ver la luz, la luz con la que sólo un padre sabe iluminar el camino de sus retoños…

 

LA PRIMERA VÍCTIMA” nació a principios de 1979, en aquellos años en los que más me fascinaban la literatura y el cine de ciencia-ficción.  Leído hoy en día, puede parecer un poco ingenuo o inocente, pero me encanta la pureza de su narración, que prometo que he respetado casi al cien por cien.  Más elaborada fue la génesis de AQUEL PARQUE”, que, al igual que mis dos primeros libros publicados, procede de un guión para un cortometraje, uno que nunca se llegó a rodar, pero que también intentó ser una obra de teatro que dejé a medias en algún momento de finales del siglo pasado. DE CARTÓN PIEDRA”, aunque  no lo parezca, no es sólo un (visible) homenaje a mi Alicante natal y sus maravillosas Hogueras de San Juan o a la canción homónima de Joan Manuel Serrat, sino también una humilde carta de amor a Tiempo de silencio” del malogrado Luis Martín Santos, una obra y un autor que se merecían un destino mejor que el de ser odiados por la inmensa mayoría de los alumnos de COU. “MALA MUJER, cuyos protagonistas son dos toreros sevillanos, sólo puede ser mirada como un retrato “camp” de una realidad trasnochada o idealizada, que sería incluso impensable para más de un lector de nuestros días.  Finalmente, “TODO SOBRE ANGELA” ha permanecido casi diez años inconclusa, con un principio pero sin un final, esperando pacientemente para hallar el desenlace que necesitaba.

En todos estos cinco relatos, que hoy sabemos que transcurren en el mismo universo que “Sangre” y El Butanero siempre llama dos veces”, el único nexo en común podría ser la inquietud, el desasosiego o la incertidumbre presentes en sus tramas, sensaciones perfectamente compatibles con la desorientación en la que últimamente deambulamos, por lo que os invito a zambulliros en esta lectura que sólo pretende convenceros de que, después de todo, no estamos tan mal si las cosas aún pueden empeorar hasta los niveles descritos en estas páginas.

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