miércoles, 28 de noviembre de 2018

Cine actualidad/ “ANIMALES FANTÁSTICOS: LOS CRÍMENES DE GRINDELWALD”


Scamander contraataca

Durante el tiempo que viví en la vecina localidad de Alhama de Murcia, realicé innumerables viajes en tren, durante los cuales tuve la ocasión de leer montones de libros, algunos de los cuales pertenecieron a la saga del niño mago creado por la multimillonaria J.K. Rowling.  A pesar de su aparente infantilismo, las novelas de Harry Potter contenían altísimas dosis de imaginación y fantasía que me hicieron vivir unos momentos realmente…  mágicos.  Hollywood no podía permanecer ajeno a semejante filón, y, como suele ser habitual, fue adaptando sistemáticamente cada uno de los libros (el último, dividido en dos entregas), con un imparable éxito de taquilla.  Cuando la franquicia concluyó en 2011, los ejecutivos de Warner Bros. decidieron no permanecer impasibles, y presionaron a Rowling para que les cediera los derechos de otros títulos vinculados al mismo universo.  De este modo, en 2016 se estrenaba la primera entrega de una nueva saga, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, que esta vez se desarrollaba en los años 20 del siglo pasado y tenía como protagonista a Newt Scamander, el autor de uno de los más célebres libros de texto que se estudiaban en Hogwarts y otros colegios de Hechicería.  El (previsible) éxito de este último film posibilitó la realización de una nueva película (se prevén cinco en total), que arranca más o menos donde acababa la primera.

El pérfido mago Gellert Grindelwald, que ha pasado los últimos tiempos encerrado en una prisión de Nueva York, loga escapar de sus captores y se dirige a Europa, donde tratará de contactar con un grupo de acólitos fieles a su causa.  Paralelamente, el siempre despistado Newt Scamander recibe la misión de viajar a París para localizar a Grindelwald y evitar que encuentre primero al misterioso Credence Barebone, quien se sospecha que desencadenó una oleada de extraños sucesos en Nueva York y, por tanto, puede poseer un poder inigualable…

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald” es el sexto largometraje que dirige el británico David Yates para la franquicia potteriana.  Yates tiene 55 años  y es, sin duda, todo un experto en la materia, a pesar de que sus tres primeros films (“La Orden del Fénix”, “El príncipe mestizo” y “Las reliquias de la muerte – Parte I” son, para mí, los peores de toda la saga.  Sin embargo, “Las reliquias de la muerte – Parte II” me pareció un trabajo sobresaliente y un dignísimo colofón para la primera serie, y “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” me resultó fascinante en muchos aspectos, por su deliciosa puesta en escena y por el buen hacer de algunos de los nuevos secundarios introducidos.  Los crímenes de Grindelwald” se parece mucho a su predecesora, si bien resulta evidente que ha sucumbido de plano al “síndrome de las segundas partes”.  Desde que en 1980 “El Imperio contraataca” se esforzase por ser más madura, más solemne y, sobre todo, más oscura que “La guerra de las galaxias”, se ha instaurado en el Séptimo Arte una tendencia por la cual los segundos capítulos de cualquier saga dejan muy atrás la luminosidad y la alegría de sus predecesores.  Así pues, no debe sorprendernos que nos hallemos ante una película en la que hay más dolor, muertes y sufrimiento, y menos sitio para el optimismo y el humor.  Asímismo, las conexiones con las historias de Harry Potter y sus amigos (que, recordémoslo, sucederán muchos años en el futuro) son más numerosas y recurrentes, si bien sólo serán percibidas por los fans muy acérrimos.  Incluso yo mismo, que, como dije al principio, he leído varios de los libros y visto todas las películas, tuve no pocas dificultades a la hora de recordar todos los nombres y eventos a los que se alude.

Como en todas las ficciones concebidas por J.K. Rowling, en “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald” se produce el consabido choque entre los partidarios del Bien (Newt Scamander y sus amigos Tina y Queenie Goldstein y Jacob Kowalski, además de Theseus Scamander —hermano del primero— y su prometida Leta Lestrange) y los servidores del Mal (con Grindelwald y Credence a la cabeza y apoyados por la futura serpiente Nagini), si bien la aparición de un joven Albus Dumbledore parece que puede complicar un poco las cosas.  Este Dumbledore de cuarenta años al que da vida Jude Law parece muchas veces conducirse con una inquietante ambigüedad, que se explica por su antigua relación con Grindelwald (al que vuelve a personificar Johnny Depp).  Es cierto que los comportamientos del viejo Dumbledore nunca obedecían a un propósito simple, pero quizás a los espectadores menos iniciados les cueste comprender las motivaciones de su yo juvenil.  Lo mismo diría acerca de la decisión final de Queenie, que creo no está del todo bien explicada, así como del giro del personaje de Leta, resuelto con demasiada precipitación.

En suma, estoy convencido de que los fans de Harry Potter se darán un festín con esta película, pero también me temo que el resto de la audiencia saldrá del cine con muchas lagunas mentales.  Es lo que tiene la magia:  que sólo la disfruta realmente quien se deja convencer por sus trucos más inverosímiles.

Luis Campoy

Lo mejor:  el diseño de producción, el vestuario, Jude Law
Lo peor:  los insoportables mohínes de Eddie Redmayne, la sosería de Katherine Waterston
El cruce:  toda la saga de Harry Potter metida en una cocktelera
Calificación:  8 (sobre 10)

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