Cine actualidad/ "SIN LÍMITES"

Extasis cerebral


 ¿Qué haríais si, apenas tomando una pequeñísima pastilla, os volviérais, de golpe y porrazo, superinteligentes? ¿Haríais como Spiderman, paradigma de la utilización de los poderes de un modo responsable, o, por el contrario, destinaríais vuestras nuevas capacidades intelectuales para vuestro propio beneficio...?



El protagonista de "Sin límites" es Eddie Morra (Bradley Cooper), escritor frustrado y ex-novio y ex-marido frustrado, que, en mitad de una sequía creativa que le impide escribir siquiera una sola palabra de un libro que ya ha cobrado por adelantado, se tropieza con el NZT, una droga que permite aprovechar al máximo todos los recursos del cerebro... pero que, como todas las drogas, también crea adicción y posée unos efectos secundarios que pueden llegar a ser devastadores.



Neil Burger, director de "Sin límites", ya nos sorprendió hace unos años con la muy interesante "El ilusionista" (apreciable cinta protagonizada por Edward Norton que tuvo la mala fortuna de coincidir en tiempo y temática con la apabullante "El truco final: El prestigio" del gran Christopher Nolan). En la que es su tercera obra, Burger vuelve a demostrar no sólo un muy buen pulso narrativo, sino también un fascinante dominio de la técnica (y la tecnología), creando no sólo un thriller de acción digno de Philip K. Dick sino dotándolo de un acabado formal que no desmerece del de, por ejemplo, "El club de la lucha" de David Fincher. Eso sí, el análisis frío y aséptico de la historia nos puede dejar bastante menos satisfechos que el de la puesta en escena. Al fin y al cabo, Eddie es ya, de por sí, algo parecido a un intelectual, éso sí, atravesando una crisis de inspiración. El modo en que se propone aprovecharse de los beneficios del NZT no deja de ser egoísta e insolidario (éso ya lo dábamos por hecho; al fin y al cabo, estamos en el Siglo XXI), pero, además, está desarrollado con notoria falta de imaginación. Pretender convencernos de que un tipo que puede ser más inteligente que nadie no hace sino meterse en líos con la Policía, unos traficantes rusos de pacotilla y un tiburón bursátil, me parece a mí que es ponerse unos límites muy cortos... lo cual atenta contra el propio título del film.



Bradley Cooper, al que ya destacamos tanto en "Resacón en Las Vegas" como en "El Equipo A", compone muy bien su doble papel (el de "tonto" y el de "listo"), resultando igualmente creíble como escritor colgado que como cerebrín convertido en héroe de acción a su pesar. Abbie Cornish, la inevitable chica de turno, cumple con la cuota femenina y poco más; la acabábamos de ver en "Sucker Punch" y, por cierto, tampoco era muy diferente de ésto su participación allí. Lo de Robert de Niro es casi delictivo: ver a un actor de su talento conformarse con acabar su carrera con papeles tan pequeños (en relevancia y en intensidad) como el que aquí realiza, y que, además, ejecuta con desgana y abusando de su no tan ilimitado repertorio de tics, da más pena que otra cosa.

Planificada y montada con innegable virtuosismo (el plano en que el protagonista aguarda, con la boca abierta, la expansión del charco de sangre en el que se halla disuelta la última dosis del medicamento milagroso, no tiene precio), creo que "Sin límites" podía haber aspirado a mucho más, pero, bueno, en lo que se queda es en un entretenimiento de consumo rápido que tampoco está mal del todo.



P.D.: No confundir esta película con la homónima “Sin límites” (“Little ashes” en el original), estrenada hace un par de años y en la que Robert “Crepúsculo” Pattinson encarnaba a un improbable Salvador Dalí.



Luis Campoy



Lo mejor: Bradley Cooper, la puesta en escena


Lo peor: la poca inspiración en el desarrollo de la trama, el final, excesivamente feliz


El cruce: "El profesor chiflado" + "Paycheck" + "Destino oculto" + "El club de la lucha"


Calificación: 7 (sobre 10)

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