PILDORAS DE CINE (Febrero 2026)


Hemos superado los fríos de Enero y ahora toca lidiar con las lluvias de Febrero.  Todavía faltan por aclarar todos los pormenores del siniestro ferroviario de Adamuz y no parece que entre Trump, Putin y Netanyahu tengan pensamiento de hacernos la vida más agradable, pero ¿para que están nuestras adictivas PÍLDORAS DE CINE?

 

AÍDA Y VUELTA

Nunca fui muy fan de “Aída”, aunque sí de su matriz “Siete vidas”.  Vamos, lo mismo que me pasa con “La que se avecina” y “Aquí no hay quien viva”.  En cualquier caso, la cancelación de la que se había convertido en una serie de lo más popular supuso un auténtico mazazo para la ficción española.  Pero ahora, 20 años después de su debut y casi 12 después de su final, los pintorescos vecinos de Esperanza Sur (incluída la protagonista, que había abandonado el serial en 2008) regresan a la pantalla, aunque no a la pequeña, sino a la grande.  El estreno de la película de “Aída” está constituyendo un gran éxito, a pesar de que su realizador Paco León (actor que interpreta al mítico Luisma) no la ha enfocado como una simple puesta de largo –un episodio “revival” de la serie– sino como una especie de pseudo-documental en el que los propios intérpretes se interpretan a sí mismos.  Así pues, podemos ver de nuevo a Carmen Machi, Paco León, Melani Olivares, Mariano Peña, Pepe Viyuela y compañía (todos, a excepción de Ana Polvorosa, la Lore), sólo que no de la manera en la que estamos acostumbrados, sino como personas que dan vida a personajes.  Sin discutir la “originalidad” de la propuesta, he de admitir que, si ya me gustaba poco la serie tal cual, menos me ha gustado este largometraje, en el que se dedica más tiempo a evidenciar mensajes y asentar ideologías que a producir humor genuinamente hilarante.

Calificación: 6 (sobre 10)

 

SIN PIEDAD

Injustamente (soy consciente de ello), he acabado por recordar más al realizador kazajo-ruso Timur Bekmambetov por una película mala (el horrendo remake de “Ben-Hur”) que por una buena (la fascinante ”Wanted”).  Así somos los humanos, imperfectos e injustos, ¿qué se le va a hacer?  Lo cierto es que a Timur, que nos timó con ese truñazo basado en el novelón de Lew Wallace, en lugar de expulsársele de los Estados Unidos acusado de alta traición (al Séptimo Arte) se le ha permitido volver a dirigir, algo por lo que ya tiene que estar eternamente agradecido.  Bueno, él más que nosotros, los pobres espectadores.  Su nueva película se llama ”Mercy” (“piedad”, “merced”, “misericordia” o, mejor dicho, “clemencia”), pero aquí en España se la ha rebautizado como lo contrario a su significado real: “Sin piedad”.  MERCY es el nombre de un sistema judicial que tiene como rostro visible a la juez Maddox, una inteligencia artificial programada para juzgar e incluso ejecutar a los criminales convictos.  Un policía con antecedentes de alcoholismo es acusado del asesinato de su mujer, y sólo tendrá 90 minutos para demostrar su inocencia.  Chris Pratt está bastante bien a pesar de que durante la mayor parte del metraje sólo puede expresarse con el rostro, y Rebecca Ferguson personifica a la IA leguleya.  Todo el tiempo tuve la sensación de que estaba presenciando un espectáculo que estaba a un pasito nada más de lo cutre y lo ridículo, y lo peor es que el/los villanos son JUSTAMENTE quienes te imaginas que lo van a ser.  Divertimento sin más, y tampoco en demasía.

Calificación: 5 (sobre 10)

 

RENTAL FAMILY

Después de los éxitos de “Vidas pasadas” y “Perfect Days” llega una nueva cinta perteneciente al subgénero “películas ambientadas en una ciudad asiática de postal y cuyo título consta de dos palabras: un adjetivo y un sustantivo”.  “Rental Family” (posiblemente se hubiese originado una hecatombe de proporciones cósmicas si alguien se hubiese parado a traducirla como “Familia de alquiler”) es la historia de un actor norteamericano residente en Tokyo al que se le brinda la ocasión de trabajar en una floreciente empresa que se ufana de proporcionar ayuda a personas que necesitan a alguien que les haga sentir mejor encarnando roles como el de padre (de una niña que se ha criado a solas con su madre) o admirador (de un actor veterano que se siente olvidado por todos).  Dirige Hikari (seudónimo de la directora japonesa Mitsuyo Miyazaki, que, por cierto, nada tiene que ver con el fundador del Studio Ghibli) y protagoniza un estupendo Brendan Fraser, que no escatima kilos de humanidad.  Para mi gusto, la película tarda mucho en arrancar, le sobra un poco de ñoñería y, justo cuando empieza a ponerse interesante,… se termina.  Una pena.

Calificación: 6 (sobre 10)

 

VALOR SENTIMENTAL

¿Sabéis la diferencia entre admitir la calidad de una película y reconocer que, aun a pesar de tanta calidad, no te ha acabado de gustar?  Pues eso me pasó con “Valor sentimental”, una cinta con mucho valor (pero no sentimental, al menos para mi) que ha dirigido Joachim Trier y protagonizan Renate Reinsve, Stellan Skarsgard y Elle Fanning.  No es la primera vez que me pasa ésto con un film procedente de la cinematografía noreuropea, incluyendo algunos del mismísimo Ingmar Bergman: me dejan frío, gélido, glacial.  No puedo evitarlo.  Viendo “Valor sentimental” me aburrí como una ostra criogenizada, así que no me las voy a dar de cinéfilo cultureta para quedar bien.  He dicho.

Calificación: sin calificar 

Comentarios

francisco Martínez Vegazo ha dicho que…
“¿Sabéis la diferencia entre admitir la calidad de una película y reconocer que, aun a pesar de tanta calidad, no te ha acabado de gustar? Pues eso me pasó con “Valor sentimental”, una cinta con mucho valor (pero no sentimental, al menos para mi) que ha dirigido Joachim Trier y protagonizan Renate Reinsve, Stellan Skarsgard y Elle Fanning. No es la primera vez que me pasa ésto con un film procedente de la cinematografía noreuropea, incluyendo algunos del mismísimo Ingmar Bergman: me dejan frío, gélido, glacial. No puedo evitarlo. Viendo “Valor sentimental” me aburrí como una ostra criogenizada, así que no me las voy a dar de cinéfilo cultureta para quedar bien. He dicho.”
Muy bien dicho, sin duda, pero te pongo una objeción y es la ausencia de calificación. Tiene solución querido amigo.
Me resulta curiosa y enigmática la facilidad y naturalidad con la que se analizan y afrontan muchas obras procedentes del cine noreuropeo, incluso la similitud de interpretaciones y conclusiones sobre tan peculiares películas. Entiendo que por pura lógica las resultas deberían de ser mucho más dispares. Por ejemplo, hay películas de Bergman sobre las que él mismo indicaba que el trabajo se le había ido de las manos y que el resultado final podía ser ese u otro totalmente distinto. Pero el esnobismo es un virus con una enorme facilidad de propagación. Todo lo contrario que la libertad crítica. Esa sospechosa adhesión, sin fisuras, entre muchos teóricos eruditos del cine a películas extrañas, peculiares, experimentales y discutibles me produce una profunda preocupación. Por no hablar de lo que denomino “genialidad continua”, esto es, que sea cual sea la película de un determinado cineasta, por el mero hecho de estar filmada por él, es ya per se una obra notable, cuando la excelencia y la genialidad, aún en los maestros, es una rara avis. Dicha uniformidad crítica es un síntoma palmario de cobardía, ausencia de criterio, miedo al ridículo y libertad castrada.
Un abrazo.
Luis Campoy ha dicho que…
Jajaja pues sí, querido amigo, si no la califico es porque no puedo, mi única neurona se electrocuta cuando intento obligarla a que se postule. Soy consciente de la calidad de la película, no la niego y la respeto por ello, pero me aburrí tanto que me declaro incapaz de ponerle nota. Hombre, un 10 no le pondría, ni tampoco un cero patatero, está claro. Lo que no veo necesario es, como tú dices, sumarme a esa corriente de críticos que califican fácilmente por calificar y que se suben al carro de lo mayoritariamente prestigioso.