Por qué este blog vuelve a cambiar de nombre — y por qué ahora tiene más sentido

 

En los últimos meses, este espacio ha pasado por varias identidades:  Historias e historietas, Imágenes y fotogramas y, finalmente, Historias del Lucamverso.  A simple vista, podría parecer un vaivén innecesario (en menos de sesenta días, este blog ha tenido más nombres que algunos grupos de música en toda su carrera), pero, en realidad, se ha tratado de un proceso de búsqueda: el de encontrar un nombre que represente con precisión quién pretendo ser como creador y qué estoy intentando construir.

Cada título respondía a una etapa distinta.  Historias e historietas nació como un lugar para escribir con libertad, siendo el cine y los comics las temáticas preferentes.  Imágenes y fotogramas potenciaba preferentemente mi vínculo con el Séptimo Arte, una de mis raíces creativas más profundas.  Pero ninguno de los dos abarcaba lo que hoy quiero conformar: un universo narrativo que conecta blogs, podcasts, libros, películas y proyectos en desarrollo.

Por eso este blog se llama ahora Historias del Lucamverso.  Porque ya no es solo un espacio de opinión o análisis, sino una puerta de entrada a un mundo creativo que crece, se expande y se entrelaza.  Este nombre no es un cambio más: es el que por fin encaja con la identidad que llevo tiempo desarrollando.

A quienes habéis acompañado este proceso, gracias por la paciencia y por seguir aquí.  El Lucamverso continúa evolucionando, y este blog evoluciona con él.


Comentarios