Noticias y política/ NEGRO COMO EL PETRÓLEO


Ayer, mientras yo escuchaba a mi venerado Aute y, a continuación, escribía sobre uno de sus mejores directos, la actualidad en directo era mucho menos poética.  Estados Unidos lanzaba una “operación quirúrgica” sobre Venezuela, un eufemismo perfecto para decir que bombardearon lo justo para parecer decisivos pero sin comprometerse realmente a nada.  Maduro cayó como fruta madura, parece que sorprendido y sin oponer resistencia.  Trump hablaría más tarde de que se trataba de socavar “amenazas inminentes” derivadas del narcoterrorismo; el descabezado régimen chavista habló de la consabida “agresión imperialista”; y los mercados hablaron de lo único que al final les importa a todos esos impresentables: el precio del barril de petróleo, que, curiosamente, subió más rápido que cualquier comunicado oficial.

 

Estados Unidos “descubrió” que Venezuela era una amenaza justo el día que recordó que bajo su suelo hay más petróleo que democracia.  Pero claro, el ataque de ayer no tuvo nada que ver con recursos estratégicos ni con corporaciones ansiosas por explotar nuevos pozos; fue pura preocupación humanitaria… de esas que sólo aparecen cuando el crudo está barato y las reservas propias no.

 

Trump salió a decir que todo era para “restaurar la libertad”, mientras calculaba cuántos barriles caben en una promesa electoral.  Delcy se abonó (no digo que sin razón) a la teoría del complot imperialista, aunque parece que llevan años hipotecando el país al mejor postor.  Y María Corina, todavía con el Nobel de la Paz bajo el brazo, se postuló como la legítima alternativa democrática, aunque don Donald no le perdona que le arrebatase el galardón con el que se había encaprichado y dice que sí, que ella es muy simpática, pero que no tiene el respeto ni el respaldo para gobernar.

 

Lo más curioso de todo es que los únicos que celebraron con júbilo la detención de Maduro fueron los propios venezolanos, agotados de sobrevivirle, mientras que quienes más abiertamente se pronunciaron en su contra fueron los gobiernos y partidos de izquierda de todo el mundo…

 

Bueno, lo que está claro es que, aunque Maduro y su camarilla no son precisamente ejemplos de honestidad y transparencia, Estados Unidos se ha tomado unas atribuciones que no le corresponden, ha atacado un país soberano y se ha llevado por la fuerza a su líder (unos dicen que lo han “detenido”, otros que lo han “secuestrado”).  La comunidad internacional tiene mucho que decir, y deben pronunciarse con claridad y contundencia de manera inmediata.  La Libertad y la Democracia deben reinar en Venezuela, como en cualquier otro rincón de la Tierra, pero no porque así lo diga y así lo quiera Donald Trump.  Si se consiente que este tipo de dirigentes enfermos de poder y testosterona impongan sus santos coj… principios, el futuro de la Humanidad pinta bien negro.  Negro como el petróleo.


Comentarios

FRANCISCO MARTINEZ ha dicho que…
Lo que no llego a comprender es cómo en la democracia teóricamente referente del mundo se permiten ilegalidades como la que acabamos de presenciar. Aún en el supuesto de que Maduro, además de dictador y sátrapa con su pueblo, fuese un narcotraficante que de una forma u otra afecte a la entrada de droga en EEUU; no es ni imaginable que un gobierno de un país externo bombardee otro, lo invada y secuestre a su presidente y esposa, mate a militares y civiles, y los traslade a su territorio en pleno siglo XXI, sin más argumentos que en un juzgado del país hay un procedimiento abierto hace seis años, no solo contra Maduro y esposa, también un hijo y varios ministros. En aras de un supuesto ataque a la seguridad nacional, cajón de sastre en el que cabe todo, EEUU puede hacer y deshacer en su "patio trasero" lo que le da la gana. Y aún aceptando el secuestro de Maduro por corrupto, asesino, dictador y narcotraficante, ¿quién es Trump para con tal pretexto atribuirse la gestión, custodia y dirección indeterminada del país y sus recursos? Es la vulneración más alucinada de cualquier lógica democrática. Y ni tan siquiera habló del ganador de las elecciones Edmundo González. De reconocer su victoria. De un nuevo referéndum nacional con garantías democráticas en su caso. No, solo del poder imperial del ejército americano, de su matonismo, del petróleo venezolano, de lo inadecuado de Corina como cooperadora legítima, de las buenas conversaciones con la segunda de Maduro ..., un despropósito de proporciones nauseabundas. Y la imagen que da al mundo de vejación, imperio de la fuerza, ilegalidad... Ante tamaña barbaridad, decir que nos da igual y que es moneda corriente en política internacional califica a quien así piensa en un momento histórico. Cuando las amanazas e injerencias llegen más cerca nos llevaremos las manos a la cabeza. El problema no es Trump, es su país que permite tales desmanes. Rusia es una dictadura. EEUU no.
Luis Campoy ha dicho que…
Lo realmente preocupante, como dices, es el apoyo de base con el que cuenta Trump. Da auténtico terror. Y, mientras tanto, los "disidentes" como George Clooney eligiendo la emigración. Bueno, un millonario como Clooney sé que no es el mejor ejemplo, pero no deja de ser relevante hasta qué punto las personas "cultas" prefieren cambiar de aires. Lo peor es que ésto apenas acaba de empezar. Luego vendrán Groenlandia, Colombia, Cuba... Y el tío Gilito (perdón, el pato Donald) no tuvo ningún pudor en repetir hasta la saciedad la palabra "petróleo" en su corolario de motivaciones, y, sin embargo, "democracia" se le quedó en el tintero. También habría que hablar mucho acerca de Marco Rubio, supuestamente defensor de los latinoamericanos pero que, ante todo, parece ser un trumpista más. Por cierto, te escribí al correo que me indicaste. Gracias y un abrazo.