Cine actualidad/ “LA ASISTENTA”


 

Lectura fácil, visión agradable

 

La primera película que he visto este año en el cine ha sido “La asistenta” y, sin ser nada del otro mundo, al menos ha roto una racha de varios años en los que mi primera visita a mi lugar favorito acababa en sonada decepción…

 

La asistenta” tiene su origen en una novela de título homónima que se hizo famosa y superventas en el año 2022, gracias a “espontáneos” y “desinteresados” opinadores que la recomendaban en TikTok y otras redes similares.  Su autora es una neuróloga neoyorkina que ejerce la literatura como mera afición y esconde su verdadera identidad bajo el seudónimo de Freida McFadden.  El caso es que el libro parece ser adictivo y tremendamente fácil de leer, muy pronto generó dos continuaciones y estaba cantado que acabaría llegando a la pantalla.

 

En la película a la que estamos aludiendo, la explosiva Sydney Sweeney interpreta a la protagonista Millie Calloway, una joven ex-presidiaria que necesita encontrar trabajo con urgencia y se emplea como asistenta en la lujosa mansión de los Winchester, Nina (Amanda Seyfried) y Andrew (Brandon Sklenar).  Su relación con su nueva jefa parece de idílica amistad pero poco a poco irá tornándose en una pesadilla psicopática de imprevisibles consecuencias…

 

No habiendo leído la novela en que se basa, sólo puedo juzgar “La asistenta” por sus propios atributos (los de la película, no los de Sydney Sweeney, no seáis mal pensados).  No sé si la joven actriz de 28 años acabará por ser cancelada, pero sus muchos haters se están esforzando a tope por lograrlo, y la generosidad con la que se exhibe y su ideario pro-Trump y anti-woke disgustan a los estadounidenses más progresistas.  Frente a ella, otro bellezón, Amanda Seyfried, que, aunque parezca mentira, ya tiene 40 años, siendo el tercero en discordia el cachas Brandon Sklenar, que no para de sonar como posible nuevo Batman.  Teniendo en cuenta el tipo de lectura que parece que es “La asistenta”, no me extraña en absoluto que, para representarla, hayan elegido a un trío de intérpretes que destacan a primera vista por su físico y no por su talento (real o supuesto).  Por lo demás, la película no difiere demasiado de esos telefilms de pseudo suspense de Antena 3 que parecen todos cortados por el mismo patrón, aunque, eso sí, está muy bien llevada y se hace super entretenida.  La ha dirigido Paul Feig, conocido por una película bastante lograda (“La boda de mi mejor amiga”) y por otra bastante apestosa (“Las Cazafantasmas”) y al que, como mínimo, hay que reconocerle el buen pulso y la habilidad para adornar una trama muy básica con un envoltorio sumamente atrayente.  Teniendo en cuenta que el resultado de su gestión ha sido volver a ver las salas llenas hasta la bandera, yo me declaro, al menos hoy, su mayor fan.  De Paul Feig, no de Sydney Sweeney.

 

Luis Campoy

 

Calificación: 6,5 (sobre 10)

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