Noticias y política/ "FELICES FIESTAS"


 

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, tuvo el otro día la ocurrencia de desear a toda la ciudadanía unas “Felices fiestas”.  No dijo “Feliz Navidad”, repito, sino “Felices fiestas”.  A ver, en realidad a mi no me parece tan grave utilizar esa expresión y no la otra, como si hubiera dicho “Felices Pascuas”, otra variante muy utilizada en tiempos ya algo pretéritos.  El problema es que Pedro Sánchez nunca da puntada sin hilo, y nunca hace o dice algo sin tenerlo previamente analizado y estudiado.  ¿Qué diferencia hay entre decir “Felices fiestas” y “Feliz Navidad”?  Mientras que “Felices fiestas” es totalmente genérico y aséptico (cualquiera puede celebrar una fiesta, por el motivo que sea), lo de “Feliz Navidad” sí tiene una connotación religiosa, que se refiere a una religión concreta, la cristiana.  Como todos sabemos, “Navidad” es un apócope de “Natividad” y apela a un natalicio, a un nacimiento: el nacimiento del Hijo del Dios de los cristianos.  En francés y en catalán se sigue el mismo criterio, al decir “Joyeux Noël” y “Bon Nadal” respectivamente, ambas alusiones a un nacimiento, pero es que en inglés aún son más explícitos: “Merry Christmas”, palabra que en sí misma incluye el nombre de “Christ”, “Cristo”, de modo que queda claro que lo que se festeja no es la llegada al mundo de un bebé cualquiera, sino de uno muy concreto y particular.  Si eso de “Felices fiestas” lo hubiese dicho la vecina del cuarto, el hijo de la portera o el tendero de la esquina, podría interpretarse como un detalle anecdótico (al fin y al cabo, no deja de ser un buen deseo) o, en el peor de los casos, un lapsus.  Pero, si lo dice Pedro Sánchez, ya os digo yo que es algo absolutamente repensado y deliberado.  Vamos, como cuando desea a la comunidad árabe un Feliz Ramadán y, sin embargo, a los “otros” nunca les desea una Feliz Semana Santa.  Lo de Sánchez, si no fuese por el incumplimiento sistemático de tantas promesas y soflamas que hacen que la Hemeroteca parezca a posteriori el Club de la Comedia, sigue escrupulosamente los pasos del “Manual del Progresista (Moderado)”, aunque todos sabemos que el manual que mejor conoce es el de la Resistencia (¿o era La Revuelta?).  Y claro, en la España de nuestros días, todo buen progresista debe abjurar públicamente de la religión (la cristiana), que, al fin y al cabo, en el régimen anterior era, junto con el ejército, uno de los pilares del Estado.  Lo de la libertad de culto, permitiendo a cada cual que elija si quiere creer o no creer, practicar o no practicar, está muy mal visto y hay que censurarlo siempre, salvo si vienes de fuera y tu religión es otra, claro está.  En fin, que me voy por las ramas, lo de “Felices fiestas” quedaría muy bien en boca de cualquiera, pero en la de Pedro Sánchez suena a provocación y a propaganda electoral.  En cualquier caso, no nos pongamos demasiado estupendos y, atendiendo al espíritu navideño, digo festivo, démonos por felicitados y deseémosle a nuestro mandatario, como a cualquier otra persona, una justa y sincera correspondencia: Feliz Navidad, señor Sánchez.

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