Casi se acaba el año, Mazón ha
dimitido y la guerra en Gaza aparentemente parece haber concluido. Buenas noticias. Tan buenas como que vuelven nuestras…
¡¡PILDORAS DE CINE!!.
A Darren Aronofsky (56 años) parece que le pesaba mucho el marchamo
de “director genial” tras “Requiem por un
sueño”, “La fuente de la vida”, “Cisne negro” o “¡Madre!”. Ya se le notó en “La ballena” y, ahora, todavía más en “Bala perdida”, una especie de comedia de
aventuras poco o nada autoral. A ver, la
película está bien, tiene buenas escenas de acción, agradecidos golpes de humor
(casi negro) y una aceptable creación de personajes y ambientes, pero alguien
más malévolo que yo podría decir que no es digna de Aronofsky, que es demasiado
“pequeña” para él. Se basa en el libro “Caught Stealing” (“Atrapado robando”) de Charlie
Huston, también guionista, y cuenta con un protagonista perfecto gracias a Austin Butler, realmente fantástico
como ese camarero un poco alelado que maldecirá para siempre el día que su
vecino (Matt Smith) le pide que le
cuide a su perro mientras se va de viaje.
El resto del reparto es muy pintoresco, con Regina King como gran villana, presencias inesperadas como las de Bad Bunny o Griffin Dunne (en un clarísimo y evidentísimo homenaje a “¡Jo, qué noche!”) y actores desaprovechadísimos
como Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio o, sobre todo, Zoe Kravitz, cuya ausencia sume a la
película en un bache del que no se recupera.
Calificación: 7 (sobre 10)
Me sorprendió leer algunas críticas
abiertamente negativas sobre esta película, pero mi sorpresa disminuyó cuando
vi que procedían de medios muy progresistas como El País o la Cadena SER. Claro, es que este film de Luca Guadagnino hace temblar los
cimientos del movimiento #MeToo,
puesto que cuestiona la infalibilidad de una denuncia de abuso sexual en el
ámbito universitario. Una alumna (Ayo Edebiri) afirma haber sido agredida
por un profesor (Andrew Garfield),
pero la tutora de la primera (Julia
Roberts) no la cree absolutamente a pies juntillas sino que considera la
posibilidad de que tal vez pueda tratarse de una acusación infundada. La manera en que se desarrolla la historia
recuerda poderosamente a un peliculón como “Tár”,
y el buen pulso de Guadagnino logra mantener el interés hasta el final. No es la mejor película del realizador
italiano, pero por lo menos te hace dudar, cavilar y, en definitiva, pensar,
algo a lo que estamos cada vez menos acostumbrados. Por cierto, aluciné con la secuencia de
créditos, en la que la tipografía copia descaradamente la de las películas de
Woody Allen, ese director al que las acusaciones de violación le hicieron perder
el favor de buena parte del público.
Calificación: 7 (sobre 10)
“DEVUELVEMELA”
Los Hermanos Philippou, autores de una de las mejores películas de
terror de los últimos años, “Háblame”,
regresan con su nuevo trabajo, “Devuélvemela”. A estos muchachos les gustan los títulos en
imperativo, aunque la traducción correcta del segundo, “Bring Her Back”, sería “Tráela
de vuelta”. Se trata de una
actualización de los cuentos clásicos como “Hansel
y Gretel” en la que dos hermanos huérfanos se alojan en casa de una extraña
mujer que poco a poco va revelándose como una especie de bruja. Todas las interpretaciones son
sobresalientes, aunque, como tantas veces digo, Sally Hawkins debería darse cuenta de que se está encasillando en
unos papeles demasiado condicionados por su peculiar físico. La película es modélica en cuanto a su
tensión in crescendo y su atmósfera cada vez más malsana, y lo único que no me
acabó de convencer son ciertos subrayados argumentales que se me antojan
concesiones bobas a lo sobrenatural, cuando ya la locura es lo suficientemente
terrorífica. “Devuélvemela” está un poco (pero poco) por debajo de “Háblame”, pero, para mí, es mucho más
satisfactoria que la gran triunfadora del pasado verano en materia de horror,
la sobrevalorada “Weapons”.
Calificación: 7,5 (sobre 10)
“JURASSIC WORLD: EL RENACER”
Se anunciaba a bombo y platillo
el reinicio de la saga “Jurassic World”,
que, por su parte, reformulaba la ya clásica franquicia de “Jurassic Park”. El resultado cosechado por “Jurassic World: El renacer” hay que
valorarlo desde dos puntos de vista contrapuestos: comercialmente, ha sido un bombazo, pero,
cualitativamente, deja mucho, muchísimo que desear. Lo más curioso es que la dirige Gareth Edwards (“Star Wars: Rogue One”, “Godzilla”)
y su guionista es, al menos, en teoría, nada menos que David Koepp, veterano de la franquicia de los años 90, pero es como
si ambos hubieran sido abducidos y reemplazados por entidades informes que se
limitan a cumplir de oficio sin aportar absolutamente nada. Si la dirección es plana y puramente
artesanal, el guión es abiertamente malo, acumula todos los tópicos imaginables
y los diálogos da la impresión de que hayan sido improvisados por los sufridos
actores (Scarlett Johansson, Jonathan Bailey, Mahershala Ali, Rupert
Friend…) Bueno, y lo de la familia
de mexicanos encabezada por Manuel García-Rulfo
debería ser denunciable por caricaturizar de manera xenófoba y chabacana a esas
personas de ascendencia hispana. Y sí,
los efectos especiales están más o menos bien resueltos, ¿y qué…?
Calificación: 4 (sobre 10)

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