Cine actualidad/ "BOB MARLEY: ONE LOVE"

 



Reggae, paz y hierba

Para la mayoría de nosotros, Bob Marley, nacido en Jamaica en 1945 y fallecido en 1981 a los 36 años de edad, fue sólo un músico de reggae, pero, para sus compatriotas y para buena parte del resto del mundo, se trató de un revolucionario, un guerrillero, un visionario y un apóstol del rastafarismo.  La película recién estrenada, “Bob Marley: One Love” pretende ser un retrato de un período de unos tres años en la vida del artista, y no la típica biografía al uso, de esas que empiezan cronológicamente, van narrando las vicisitudes que le forjaron y concluyen con su fallecimiento.

 

En 1976, Bob Marley aceptó participar en un concierto pacifista en Kingston, la capital de Jamaica, en el que se pretendía tender puentes entre todas las facciones rivales que estaban desangrando al país y llevándolo al borde de la guerra civil.  Marley fue amenazado de muerte si actuaba en aquel evento, y, de hecho, él mismo, su ex-esposa Rita y su manager acabaron siendo tiroteados.  Tras aquel suceso, el cantante decidió emprender un exilio voluntario y viajó a Londres, donde compuso el que sería su mejor disco, “Exodus”, y donde le fue diagnosticado el cáncer que cinco años después acabaría con su vida.

 

No me cabe ninguna duda de que “Bob Marley: One Love” ha sido concebida como réplica al éxito multitudinario que fue “Bohemian Rhapsody”, la película sobre Freddie Mercury y su grupo Queen que en 2018 fue una de las más taquilleras de la temporada y además le valió el Oscar a su actor principal Rami Malek.  Ya os adelanto que, en mi opinión, esta “One Love” no va a tener ni mucho menos la misma suerte.  En primer lugar, porque la historia que nos cuenta, férreamente supervisada por Rita Marley y los hijos del cantante, da una versión sumamente simplista y edulcorada de la personalidad del malogrado Bob, cuya vida privada no fue ni mucho menos ejemplar, cosa que podría haber supuesto un lastre para las aspiraciones comerciales de la película y el resurgir de las ventas de sus discos.  El guión también es más que superficial, lleno de topicazos y con diálogos sonrojantes.  Por si fuera poco, el actor elegido para personificar a Marley, Kingsley Ben-Adir, se parece a éste en que lleva rastas y poco más, ya que sus rasgos y su porte han sufrido el mismo proceso de edulcoramiento y embellecimiento que la historia que se nos cuenta.

 

En fin, como cantaba Luis Eduardo Aute, “Queda la música”, y la fabulosa música de Bob Marley and The Wailers, que suena durante casi todo el metraje, es, con mucho, lo mejor de esta fallida película que, si ha de servir para algo, será para relanzar el reggae y para volver a dar a conocer a la mejor y más grande estrella de ese peculiar firmamento lleno de rastas, paz, amor y hierba (y no me refiero al césped).

Luis Campoy

Calificación: 6 (sobre 10)


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