miércoles, 24 de octubre de 2018

Series de televisión/ "ESTOY VIVO"


La reencarnación de Manuel Márquez

Como todos sabéis, no soy muy de series.  O sea, las series me gustan, faltaría más, pero no tengo el hábito de sentarme delante del televisor (o del ordenador o incluso del móvil, como se lleva ahora) y ver, uno detrás de otro, todos los capítulos de los que consta la enésima temporada de tal o cual serial.  Tampoco soy millenial, así que debo ser uno de esos pocos bichos raros que no tiene Netflix ni HBO y se conforma con ver las “novelas” de sobremesa y las ficciones nocturnas que exhiben las cadenas que emiten para TDT en abierto.

Una de las pocas series que sigo actualmente, capítulo tras capítulo, es “Estoy vivo”, creada por Daniel Ecija para Globomedia y que emite La 1 de TVE.  Ya en su
segunda temporada, “Estoy vivo” cuenta la historia del inspector Márquez (Javier Gutiérrez), un policía fallecido y vuelto a la vida cuyo cuerpo reanimado contiene el alma de otro policía también muerto, Vargas (Roberto Alamo).  Márquez, ayudado por un ente sobrenatural apodado “El Enlace” (Alejo Sauras), tiene una inevitable predisposición a enfrentarse a sucesos paranormales, y en la comisaría en la que está destinado se le asigna como compañera nada menos que a Susana (Anna Castillo), también policía e hija del finado Vargas (o sea, el propio Márquez). De hecho, la principal motivación del protagonista es recuperar el cariño de sus antiguos seres queridos, a pesar de que tiene prohibido revelarles su secreto.  Así, mientras se enfrenta acriaturas demoníacas o fantasmales, Márquez tratará de conquistar (reconquistar) a su viuda Laura (Cristina Plazas) aunque para ello tenga que enfrentarse a su rival y actual jefe Santos (Fele Martínez), casado en segundas nupcias con Laura.

“Estoy vivo” se beneficia de unos guiones que mezclan primorosamente lo policíaco, lo fantástico y lo romántico, con algunos certeros apuntes de comedia.  Obviamente, el trabajo de los actores es fundamental, y Javier Gutiérrez y Alejo Sauras (que comparten la mayor parte de las escenas) nos cautivan con su simpatía y buen hacer, sobre todo en la primera temporada.  También son de agradecer la simpatía de Anna Castillo y la serena belleza de Cristina Plazas, aunque, si queréis saber la verdad, lo primero que me atrajo fue la sensibilidad con la que estaba tratado el tema del Alzheimer, enfermedad que padecía el padre del protagonista, Arturo, al que daba vida Zorion Eguileor.

Con estos elementos, una excelente paleta de color y unos correctos efectos especiales, “Estoy vivo” acaba de estrenar su segunda temporada pero ya es víctima de la cruel contraprogramación.  Parece que la audiencia se ha resentido un poquito en esta nueva tanda de episodios, en los que al reparto se ha incorporado la actriz Lola Valdenebro interpretando a Lola, la ex mujer de Márquez (del Márquez “corporal”, vamos), pero estoy seguro de que la serie remontará el vuelo gracias a la subtrama del pasado humano del Enlace, que, después de todo, no es tan etéreo como pensábamos.

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