Cine actualidad/ "SPECTRE"

Más Bond que nunca

Aunque no me incorporé a la saga hasta la entrega número 10 (“La espía que me amó”, 1977, que fue la primera que pude ver en cine), me considero un Bond-fan totalmente adicto, de ésos que no sólo han visto todas las películas (las canónicas y las que no lo son) e incluso las han ido adquiriendo en las sucesivas ediciones en formato doméstico, primero en VHS, más tarde en DVD y finalmente en Blu-Ray.  Soy, por tanto, el destinatario natural de “Spectre”, un ejemplar prototípico del target al que va dirigido, como más adelante veremos, el último film de 007…

Después de los sucesos acaecidos en “Skyfall”, el MI6 británico está pasando por un momento convulso.  De hecho, hay quien piensa que, en la era de internet, de las redes sociales y de la vigilancia por drones, los agentes secretos con licencia para matar son una especie en vías de extinción.  Ajeno a estos cambios, James Bond se enfrenta a una peligrosa organización secreta cuyos tentáculos se extienden por todo el mundo:  SPECTRE.

Desde los inicios de la serie, Spectre fue apareciendo en casi todos los films de Bond, ya fuese indirecta (los villanos de las primeras películas pertenecían o estaban vinculados a ella) o directamente (el pérfido líder del emporio criminal, Ernst Stavro Blofeld, fue el enemigo principal de Bond en al menos seis ocasiones), hasta que una demanda legal impidió a la productora continuar utilizando a tan ominosos personajes.  Treinta años después y una vez subsanado el referido problema de derechos, Spectre retorna a la franquicia y lo hace por la puerta grande, incluso dando título al vigésimo cuarto capítulo

El indiscutible éxito de la entrega 23, ”Skyfall”, hizo que los actuales productores de la saga, los hermanastros Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, se plantearan una continuación aún más grande, sombría y espectacular.  Para ello, nada mejor que volver a contar con el británico Sam Mendes en la silla de director, a pesar de las reticencias iniciales de éste (subsanadas a golpe de talonario).  Mendes demuestra en “Spectre” que no es sólo el hombre al mando sino también un aficionado más, lo cual se nota en una interminable sucesión de autorreferencias… que más que complacer, acaban resultando molestas.  Desde el disfraz que luce Bond en el prólogo mexicano (calcado del que vestía el barón Samedi de “Vive y deja morir”) hasta el enésimo paseo del Aston Martin de “James Bond contra Goldfinger”, pasando por la pelea en el tren copiada de “Desde Rusia con amor” o el recorrido por el Támesis inspirado en “El mundo nunca es suficiente”, el bombardeo de autopromoción no para durante todo el metraje, lo cual no parece lógico ni necesario a estas alturas.

Pero al igual que los aficionados más recalcitrantes serán capaces de percibir los innumerables guiños antes apuntados, he observado que los espectadores que únicamente entran a ver “Spectre” esperando ver otra película de acción más, se muestran a todas luces incapaces de seguir la trama o comprender el argumento, lo cual se deriva  del empeño de los responsables de la “era Craig” de enlazar casi compulsivamente unos títulos con otros.  De este modo, se antoja imprescindible haber visto y tener frescas en la memoria “Casino Royale”, “Quantum of Solace” y “Skyfall”, cuyos hechos y personajes son aludidos obsesivamente.

En cuanto a los puntos fuertes de la serie, las chicas Bond de turno y los megavillanos, hay que decir que la ya cincuentona Monica Bellucci, con sólo cinco minutos en pantalla, eclipsa con creces a la mucho más joven y mucho más maquillada Lea Seydoux, de la que Bond parece enamorarse como un desprevenido colegial.  Por lo que respecta al archienemigo, diremos que después de una fantástica presentación (durante una reunión primorosamente fotografiada cuyos claroscuros ocasionan auténtico terror), Franz Oberhauser, el personaje a cargo de Christoph Waltz, se desdibuja progresivamente, llegando a resultar caricaturesco cuando el director se muestra incapaz de contener los brotes histriónicos de Waltz, algo que ya jugó en su contra en la muy reivindicable “Big Eyes”.  Ralph Fiennes, Ben Whishaw y Naomie Harris repiten una vez más como M, Q y Moneypenny, y al frente de todos ellos destaca un Daniel Craig absolutamente afianzado en el papel de Bond, tanto que a veces carga demasiado las tintas en el hieratismo y la inexpresividad.

Con todos sus fallos, “Spectre” posée tres o cuatro excelentes escenas de acción (algunas de ellas, como la pelea en el tren o la persecución por las calles de Roma, con un agridulce saber a deja vu), destacando por encima de todas el portentoso arranque en la Ciudad de México, un prodigio de realización, montaje y puesta en escena que merece desde ya quedar grabado con letras de oro en las antologías de las mejores secuencias de la más longeva saga de espías.

Luis Campoy

Lo mejor:  la secuencia inicial en México, simplemente espléndida
Lo peor:  las cansinas autorreferencias, la imposibilidad de seguir la trama si no te sabes de memoria las tres películas anteriores
El cruce:  “Skyfall” + “El mañana nunca muere” + “Vive y deja morir”

Calificación:  7 (sobre 10)

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