Cine actualidad/ "CAPERUCITA ROJA"


Cuento para adolescentes



La conocimos (al menos, yo) dirigiendo la primera parte de “Crespúsculo”, donde actualizaba/idealizaba el mito del vampiro, y ahora, tres años después, Catherine Hardwicke vuelve a la carga con “Caperucita Roja”, en la que (¿lo adivináis?) actualiza e idealiza el mito del hombre lobo.



Con la excusa de plasmar en imágenes el celebérrimo cuento de Perrault y los Hermanos Grimm, la realizadora estadounidense vuelve a las andadas de su estilismo pictórico y su erotismo light. Esta vez, Caperucita se llama en realidad Valerie y ya es toda una mujer. Vive en una aldea medieval asolada por un lobo y cuyos habitantes llevan años ofreciendo al licántropo la vida de alguna doncella de buen ver, a cambio de que les deje tranquilitos. Valerie ignora, sin embargo, que el gen de la licantropía lo tiene más presente de lo que nadie sospecha…



En apenas dos párrafos he dicho casi todo lo que tenía que decir acerca de este algo decepcionante film que coquetea a partes iguales con el romanticismo y el horror. Ya desde los mismísimos instantes iniciales, queda claro que la directora pretende sumirnos en una atmósfera irreal, en la que la bucólica belleza de los paisajes naturales contrasta con la sensación deliberada de que todos los decorados son tan artificiales como artificiosos. Todo es, pues, una recreación teatralizada de una historia bastante trillada en la que parece que todo el metraje tiene como único objetivo mostrarnos la belleza de la protagonista (Amanda Seyfried, la chica de “Mamma Mia”), lanzar al estrellato a un nuevo teenager guaperas de nombre de lo más ridículo (Shiloh Fernández) y, cómo no, permitir que se produzca el celebérrimo diálogo que culmina con el amenazador “¡Son para comerte mejorrrr!”.



Ni siquiera la apuesta de otorgar protagonismo a actores de reconocida solvencia como Gary Oldman (el Drácula de Coppola y últimamente vinculado a sagas como las de Harry Potter o Batman), risiblemente sobreactuado, Julie Christie (la inmortal Lara de “Doctor Zhivago”, haciendo de abuelita sospechosa, Billy Burke (el padre de Bella en la citada “Crepúsculo”) e incluso el niño (ya crecidito) de “Unico testigo”, Lukas Haas, funciona satisfactoriamente, porque nunca sabemos si lo que se nos pretende contar es un cuento infantil ad hoc, una fábula moralizante en clave de psicoanálisis freudiano o un relato pretendidamente realista. En conclusión, el espectador se queda con la sensación de que le han tomado un poco el pelo, sobre todo tras un final que parece calcado del de “El hombre lobo” de Benicio del Toro. Amor que no enamora, terror que no aterroriza… Un pasito atrás en la trayectoria de una Catherine Hardwicke que fue criticada duramente cuando “Crepúsculo” y que me temo que ahora tampoco va a ser precisamente elogiada…



Luis Campoy



Lo mejor: la fotografía, el diseño de vestuario


Lo peor: Gary Oldman (y su doblador), sobreactuado(s); la sensación de que con tantos mimbres podía haberse hilvanado una obra de mucha más enjundia


El cruce: “Crepúsculo” + “En compañía de lobos” + “El hombre lobo”


Calificación: 6 (sobre 10)

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