Mal comienzo


Mal empezamos. En tan sólo 24 horas, la tortilla futbolística ha dado una vuelta de campana. Los que habían hecho una pésima pretemporada (el Real Madrid) jugaron en su debut liguero un fútbol, como mínimo, animoso, voluntarioso e inspirado… mientras que el equipo que tan buena impresión había causado hasta ahora (el Barça) jugó simplemente igual que la temporada pasada. El derby madrileño constituyó un evento deportivo entretenido y espectacular, pero lo visto ayer en el campo de El Sardinero resultó más bien monótono y tedioso. Sí, el conjunto blaugrana desarrolló una apabullante posesión de balón, jugó al primer toque casi todas las veces… sólo que la mayoría de los toques eran en horizontal o hacia atrás, y pocas veces se creó un peligro real ante la portería del Racing. Tan escasas fueron las ocasiones de gol para el Barcelona que fueron más inquietantes los únicos tres contraataques del ultradefensivo conjunto santanderino. La alineación que presentó Rijkaard, que, obviamente, no era la de gala (recordemos que Puyol sigue lesionado y Milito estaba sancionado), dejó bastante que desear en todas las líneas, sobre todo por la inclusión de Oleguer y la exclusión inicial de Deco, quien, dicho sea de paso, tampoco fue precisamente un revulsivo cuando saltó al campo en el segundo tiempo. En cuanto a la delantera, no fue fantástica para nada. No sé qué diablos le pasa últimamente a Eto’o, pero su pólvora está más mojada que mis vacaciones a punto de acabarse. Pero, claro está, cuando hubo de sustituir a uno de sus grisáceos atacantes, el técnico holandés no se atrevió a excluir al de Camerún y retiró a Messi, mucho más inspirado pero mucho menos conflictivo. Tampoco Henry aportó nada más que un tiro al poste, y es que este jugador está volviendo a hacer lo mismo que en sus últimos tiempos en el Arsenal: plantarse solo lo más cerca posible del área y quedarse quietecito a verlas venir. Un diario madrileño especulaba ayer con la posibilidad de que el Barcelona se sacase de la manga un truco de magia y vendiese a Ronaldinho al Chelsea por 70 millones de euros, comprando, simultáneamente, al ilusionante Daniel Alves, que está loco por irse del Sevilla. A mí esta operación no me parecería nada mal, porque, si se va el dentolas brasileño, tenemos a Giovanni y a Bojan para sustituirle, y la aportación de Alves podría ser muy interesante. Pase lo que pase, espero que las cosas mejoren a partir de ahora, porque no hemos hecho sino continuar la misma tónica del final de la temporada anterior: el Madrid ganando, y el Barcelona causando una paupérrima impresión.

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