Cine: Mi comentario sobre "LA JOVEN DEL AGUA"

Free Image Hosting at www.ImageShack.usA pesar de que, de acuerdo con mi natural forma de ser, tolerante y respetuosa, más adelante matizaré este primer veredicto, lo primero que tengo que decir es que “La Joven del Agua” es una TONTERÍA.

El caso del director de origen hindú M. Night Shyamalan es bastante pintoresco dentro del actual panorama del cine norteamericano, versión hollywoodiense. Con su primer trabajo de amplia difusión, “El Sexto Sentido”, alcanzó la gloria incuestionable, o sea, unos ingresos impresionantes en taquilla y el unánime reconocimiento de la crítica. Apoyada en un correcto trabajo de sus dos principales estrellas, el hoy ya en declive Bruce Willis (que en aquel entonces aún estaba en su mejor momento) y el niño-casi-prodigio Haley Joel Osment, “El Sexto Sentido” supo renovar algunos de los esquemas del cine de terror para lograr unos resultados terroríficos de un modo clásico y elegante, renunciando, por ejemplo, a los habituales baños de sangre tan característicos del pseudo cine gore para adolescentes, reservando para el final del film una sorpresa mayúscula que, incluso a estas alturas, yo me niego a desvelar. Todavía su siguiente película, “El Protegido”, mantuvo a Shyamalan en la cresta de la ola, apostando nuevamente por la narración clásica y la elegancia visual. A continuación, nos regaló la algo más endeble “Señales”, que, a pesar de sus deficiencias, obtuvo un considerable éxito comercial, y, finalmente, la que hasta ahora era, según sus propias palabras, su película más personal, “El Bosque”, que fracasó comercial y artísticamente.

Prueba de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, la quinta película de Shyamalan vuelve a apostar por una visión “personal” de la interrelación entre lo fantástico y lo cotidiano, con un resultado económico que podría definirse como patético y con la crítica especializada dividida entre los que continúan alabando el talento del realizador hindú y quienes piensan (pensamos) que “La Joven del Agua” no es sólo su peor película, sino simplemente un film decepcionante a todos los niveles, una mala película.

Cleveland Heep (Paul Giamatti) es el portero y encargado del mantenimiento de una urbanización residencial en la que existe una enorme piscina, en la cual aparece de pronto una extraña muchacha que parece recién salida de un cuento de hadas, un cuento que va haciéndose más real a cada momento que pasa y en el cual casi todos los habitantes de la urbanización y el propio Heep están llamados a tener un papel relevante…

¿Qué queréis que os diga? Durante los dos primeros tercios de película (más o menos la primera hora y pico) no dejé de removerme en la butaca, inquieto, aburrido, hastiado e incluso indignado. Sí, Paul Giamatti es un pedazo de actor, que representa como nadie al hombre común y corriente, al “don nadie” provisto de un corazón de oro (como ya pudimos ver en “Entre copas”, “American Splendor” o incluso “Cinderella Man”), la fascinante Bryce Dallas Howard (hija del director Ron Howard y que ya protagonizó “El Bosque”) no se queda atrás en cuanto a talento interpretativo, sobre todo dando vida a personajes inquietantes (miedo me da imaginar cómo resultará su composición de la dulcísima Gwen Stacy, novia del Hombre Araña en la inminente “Spider-Man 3”), y M. Night Shyamalan es único a la hora de crear ambientes opresivos y desasosegantes. Ahora bien, “La Joven del Agua” acumula un sinfín de despropósitos a nivel tanto narrativo como de puesta en escena. En primer lugar, el guión resulta un panfleto intragable, repleto de situaciones absurdas y diálogos horteras, y en ningún momento resulta creíble en su intento de convencernos de que la “sirena” Story (Howard) ha dado el salto desde el país de los cuentos hasta el terreno de la realidad, una realidad bastante irreal que remite por momentos a diversos films de Steven Spielberg, sin ir más lejos su criticadísimo (por lo ñoño) segmento incluído en el film de episodios “En los Límites de la Realidad”. Por si fuera poco, a la hora de planificar la mayoría de las secuencias del film, Shyamalan pretende ser posmoderno e innovador y emplaza la cámara en un punto en el que frecuentemente los personajes que dialogan entre ellos quedan fuera de cuadro; en otras ocasiones, miran directamente a cámara, lo que tal vez pretende crear un efecto “documentalista” o “realista” que jamás se consigue. También me parece una decisión equivocada la de visualizar a las criaturas supuestamente amenazadoras que acechan a Story, que hubieran resultado muchísimo más amenazadoras si tan sólo se hubiese sugerido su presencia, sin llegar a mostrarla de un modo tan poco satisfactorio como aparecen en el film (algo así sucedía ya con los marcianos de “Señales”). Además, el propio Shyamalan, como tiene por costumbre, aparece como actor, aunque en un papel mucho más largo de lo que es habitual en él, por lo que sus (nulas) capacidades interpretativas lastran aún más el discurrir de la película.

En resumen: toda una decepción, un fracaso artístico sin paliativos, del que sólo puede salvarse, como mucho, la última media hora, en la que el relato consigue despegar mínimamente, apoyado no en las imágenes, en los diálogos o en las interpretaciones de su reparto, sino tan sólo y únicamente en la estupenda banda sonora de James Newton Howard. Muy poco bagaje para un director que hace tan sólo 7 años parecía provisto de un talento capaz de destronar al mismísimo Steven Spielberg y que, en vista de sus reiterados fracasos consecutivos, ya está pensando en agachar la cabeza y aceptar hacerse cargo de una de las próximas entregas de “Harry Potter”.

Luis Campoy
Calificación: 4,5 (sobre 10)

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
De mi blog:

Yo la vi hace un par de días y he de decir que me decepcionó porque siendo Shyamalan (que nunca me había defraudado) y teniendo un argumento prometedor, casi podía pensar que La joven del agua sería "mi película". Pues no, no ha sido así, porque pienso que el argumento está desaprovechado. No encuentro esa poesía que Shyamalan imprimió en cada uno de los planos de El Bosque (mi peli favorita de su filmografía), ni la tensión de Señales.
Y aún con todos esos peros, y reconociendo que la película no consigue enganchar al espectador o al menos no a mí, me resulta inquietante y la vería una vez más, porque no paro de leer críticas excelentes que le encuentran muchos dobles sentidos y metáforas. Estoy segura que en un visionado en dvd en condiciones, incluso con comentarios del director, puede sacársele mucho más jugo. Yo le daría un 7.

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