El Lucamverso

Revista La Placeta de Lorca

Cine en el cine: Michael

Cine en el cine: Michael
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Publicado en el Número 138 (Junio 2026)

Obviamente, “Michael” no es la obra maestra que algunos esperaban… pero tampoco la catástrofe que otros están proclamando. Es, sencillamente, una película autocomplaciente sobre el autodenominado Rey del Pop destinada a certificar que, efectivamente, ningún otro artista podría arrebatarle a Jackson ese trono. Pero, aún así, es bastante mejor de lo que dicen muchas críticas profesionales, que parecen más interesadas en juzgar lo que la película no cuenta que en valorar lo que realmente ofrece. Buena parte del rechazo crítico viene de que “Michael” evita entrar en el lado más oscuro de la vida de Jackson. No se mencionan las acusaciones de pedofilia, no se profundiza en los juicios, ni se exploran las contradicciones más incómodas del personaje. Pero esto no debería sorprender a nadie: la película está supervisada férreamente por su familia y concebida como un regalo para sus fans más incondicionales. Es un biopic oficial, igual que lo fue “Bohemian Rhapsody” para Queen. Y del mismo modo que aquella película no se detuvo demasiado en los excesos de Freddie Mercury, esta tampoco pretende convertirse en un documental de investigación. Pero, repito, que la película no aborde esos temas no la convierte automáticamente en mala. Simplemente define su enfoque. “Michael” es un film pensado para disfrutar, emocionar y celebrar la figura artística de Jackson, no para reabrir debates judiciales ni para hacer un retrato clínico de su vida privada. Quien entre esperando un análisis profundo de su lado más polémico saldrá decepcionado; quien entre buscando un gran espectáculo musical, saldrá satisfecho. La estructura de la película sigue el mismo patrón que “Bohemian Rhapsody”, y no es casualidad: comparten productor, Graham King. De hecho, la sensación de déjà vu es constante. Desde el ritmo narrativo hasta la forma de reconstruir los grandes momentos de su carrera, todo recuerda a la fórmula que ya funcionó con Queen. Incluso aparece Mike Myers repitiendo prácticamente el mismo tipo de personaje, un productor musical que sirve como guiño y alivio cómico. Es evidente que el equipo creativo no ha querido arriesgar: han apostado por un modelo probado, cómodo y reconocible. A Michael le da vida su propio sobrino, Jaafar Jackson, hijo de su hermano Jermaine, que, desde luego, se ha currado de lo lindo la voz, la expresividad y los movimientos de su famoso tío. Le acompañan un soberbio Colman Domingo como el odioso y explotador patriarca Joseph Jackson, Nia Long como su madre y Miles Teller como su manager John Branca. La dirección corre a cargo de Antoine Fuqua, afroamericano y fan del cantante, menos incisivo que en su trilogía de “The Equalizer”, y el controvertido guión lo firma John Logan, autor de “Gladiator”. Pero donde la película realmente brilla —y donde justifica su existencia— es en lo musical. Las canciones, los números de baile y el diseño de sonido son, sin duda, lo mejor del film. Cada actuación está cuidada al detalle, y la recreación de los momentos icónicos de Jackson tiene una energía que funciona muy bien en pantalla grande. Es ahí donde la película se vuelve poderosa: cuando deja de intentar contar quién era Michael Jackson y se dedica a mostrar lo que hacía mejor que nadie.

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