Cine actualidad: La otra madre

Publicado el 9 de octubre de 2026

Póster de La otra madre

🎬 Póster de La otra madre

Mi amiga imaginaria se parece a mi mamá

Esta mañana he leído una frase publicitaria que afirmaba que La otra madre estaba al nivel de Obsession y Backrooms, las grandes películas de terror del verano. Una vez vista esta tarde, he de decir que esa aseveración es una mentira como la copa de un pino.

El caso es que algunas películas se basan en una idea potente y original, y otras en el brillo de una actriz famosa a la que han engatusado para que lidere su reparto. La otra madre pertenece sin duda al segundo grupo. Es un film simplemente disfrutable, correcto en su planteamiento y funcional en su ejecución, pero que se ve lastrado por una ambición que no puede sostener: contar con una estrella como Jessica Chastain en un papel que, por talento y trayectoria, merecería un material infinitamente mejor.

La historia parte de una novela cuyo eje es una niña que convive con una especie de amiga invisible que, en realidad, es muy visible: adopta la forma de su madre, interpretada por Chastain. Es fácil imaginar qué pudo atraer a la actriz: la posibilidad de encarnar dos personajes, dos presencias, dos energías, dos rostros de un mismo vínculo materno. El problema es que la película no está a la altura de ese reto. Si todos los actores fueran anónimos, probablemente seríamos más benévolos con el resultado; pero cuando tienes a una intérprete de primer nivel, la falta de profundidad se nota más.

Uno de los pocos aciertos del film es la ausencia total de preámbulos innecesarios. Nada de prólogos interminables, nada de introducciones bobaliconas que sólo sirven para ralentizar el ritmo. La otra madre empieza por donde tiene que empezar: las apariciones de la “madre oscura”. Ese arranque directo es refrescante y evita la típica acumulación de pistas, advertencias y sustos prefabricados que suelen preceder a este tipo de historias.

El problema es que, una vez dentro, la película no sabe muy bien qué hacer con su propio misterio. Ni comparte su tensión, ni su atmósfera, ni su capacidad para incomodar. Y si entramos en el terreno de los parecidos razonables, no acabaríamos nunca: hay ecos de Expediente Warren, de Smile, de Háblame, de Donnie Darko… y, por supuesto, de la inevitable La Cosa, inagotable fuente de inspiración. Pero ninguno de esos ecos termina de cuajar porque la película prefiere el gran guiñol a la sugerencia, la explicitud al desasosiego.

En definitiva, La otra madre es una peliculilla un tanto simple que podría haber sido mucho más interesante si hubiera apostado por la tensión contenida en lugar de por el espectáculo desmadrado (nunca mejor dicho). Tiene una premisa atractiva, una actriz capaz de elevar cualquier material y un arranque prometedor, pero se conforma con lo evidente y renuncia a lo inquietante. No es un desastre total aunque se queda cerca, y, sobre todo, no es la película que Jessica Chastain merecía.

Valoración: ★★☆☆☆

Imágenes tomadas de fuentes públicas de internet