Cine actualidad: Verity

Publicado el 5 de octubre de 2026

Póster de Verity

🎬 Póster de Verity

Verdad, mentiras y un triángulo que arde

Basada en la novela homónima de Colleen Hoover —autora superventas responsable de fenómenos como Romper el círculo, No te olvidaré o Tal vez ahora—, Verity llega a los cines convertida en uno de esos thrillers psicológicos que parecen diseñados para dividir al público. Y lo consigue. Dirige Michael Showalter, cineasta que ya demostró su habilidad para el drama emocional en La idea de tenerte, Los ojos de Tammy Faye o La gran enfermedad del amor, y que aquí se atreve con un relato turbio, retorcido y lleno de dobles capas.

El reparto es, sencillamente, irresistible: Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett forman un triángulo que sostiene la película incluso cuando el guion flaquea. Hathaway interpreta a Verity Crawford, una escritora superventas que, tras un misterioso accidente, vive postrada en una silla de ruedas. Hartnett es su esposo, un hombre resignado y devoto, y Johnson encarna a una ghostwriter o “escritora fantasma” (vamos, lo que toda la vida de Dios se ha llamado un “negro”, o “negra”, racismos aparte) contratada para terminar la saga literaria que Verity ya no puede escribir.

O que aparentemente no puede escribir.

Porque, desde el primer momento, la película juega con dos sospechas que el espectador alberga sin poder evitarlo: la primera, que Verity puede estar fingiendo su parálisis y, la segunda, que la historia va a moverse en un terreno muy similar al de La asistenta (también novela y película), con coincidencias temáticas que resultan imposibles de ignorar.

El nombre de la protagonista no es casual. Verity significa “verdad”, y Showalter construye la película como un juego perverso en el que cada escena obliga a preguntarse si lo que vemos es real, manipulado o directamente inventado. La cinta se mueve entre manuscritos ocultos, confesiones dudosas y silencios que pesan más que cualquier diálogo.

Casi sin despeinarse, Anne Hathaway estrena su ¡quinta! película de este año, tras El diablo viste de Prada 2, La Odisea, El final de Oak Street y Mother Mary, y en todas ellas luce registros diferentes, rasgo inequívoco de una gran actriz. Por el contrario, Dakota Johnson, vuelve a encontrarse con escenas de alto voltaje que parecen perseguirla desde Cincuenta sombras de Grey, y es que la sombra de Anastasia Steele parece ser demasiado alargada. Su química con Hartnett funciona a ratos (al actor de 48 años parece que nadie le advirtió de que estaba repitiendo su rol de La trampa), aunque algunos de sus encuentros rozan la vergüenza ajena, quizá porque la película quiere ser más provocadora de lo que realmente es.

Y aun así… a ratos, funciona.

Porque Verity empieza con dudas, con un tono algo indeciso, pero poco a poco se va animando. Showalter encuentra el pulso, Hathaway y Johnson se adueñan de la pantalla con unas interpretaciones deliciosamente exageradas y el misterio crece hasta volverse genuinamente interesante. No es una gran película, ni pretende serlo (aunque, a decir, verdad, tampoco me parece tan, tan mala como afirman algunas críticas). Es el típico placer culpable: ese tipo de cinta que sabes que no es buena, que tiene excesos, trucos y trampas… pero que, sin poder evitarlo, te mantiene pegado a la butaca.

Al final, Verity es exactamente eso: un entretenimiento retorcido, imperfecto y disfrutable. Un thriller que juega con la verdad, la mentira y la manipulación emocional, y que, pese a sus tropiezos, consigue lo que promete: hacerte pasar un buen rato mientras te preguntas si todas tus sospechas estaban fundadas.

Valoración: ★★☆☆☆

Imágenes tomadas de fuentes públicas de internet