Ley, orden, tradición y cenas
En estos tiempos en los que las plataformas parece que concitan y suscitan la atención de todos los consumidores de series, yo, que, como todos sabéis soy un boomer para quien el Boomer era poco más que un chicle enrollable, sigo enganchado a la televisión por TDT (y porque los aparatos que dependían de antenas de cuernos ya son prácticamente inencontrables jajaja). Bromas aparte, creo que soy el único de entre mis amigos y conocidos que ve series a la antigua usanza, y una de las que más me engancha últimamente la emite el canal Veo7 y se llama Blue Bloods.
Blue Bloods (llamada en España Familia de policías, un título que me parece bastante afortunado ya que capta muy bien el juego de palabras original: blue es el color azul, pero suele hacer referencia a los policías que precisamente solían vestir de esa tonalidad; y blood es sangre pero, asimismo, se refiere a los lazos sanguíneos, o sea, familiares), es una serie norteamericana producida por la cadena CBS que se ha convertido en una de las más longevas y queridas de la televisión estadounidense. Durante 14 temporadas (2010–2024), la familia Reagan llegó a ser un símbolo televisivo de integridad, tradición y servicio público, y su cancelación en 2023 sorprendió a gran parte de la audiencia, pero el universo narrativo renació con fuerza gracias al spin-off Boston Blue, estrenado en 2025. De todo esto vamos a hablar a continuación.
Como su título español tan bien refleja, Blue Bloods nunca fue solamente una serie policíaca: fue una serie sobre la familia. Sus protagonistas, los Reagan (nada que ver con el cowboy, actor y ex-presidente) constituyen una unidad familiar de varias generaciones vinculada al Departamento de Policía de Nueva York, acostumbrada a discutir sobre justicia, política, religión, ética, delincuencia o educación... pero también a sentarse todos los domingos alrededor de la misma mesa para compartir una comida o una cena. Creada por Robin Green y Mitchell Burgess, responsables anteriormente de trabajos como Los Soprano, Blue Bloods se estrenó en CBS el 24 de septiembre de 2010. Su premisa era aparentemente sencilla: seguir a los miembros del clan Reagan, una familia neoyorquina de raíces irlandesas con una prolongada raigambre en las fuerzas del orden. La particularidad de aquellos personajes estribaba en que cada generación estaba relacionada con la policía, aunque cada uno de sus miembros contemplaba el trabajo desde una perspectiva diferente.
En el centro de todo se encontraba Frank Reagan, interpretado por Tom Selleck. Frank era el Comisario y Director de la Policía de Nueva York, un hombre de principios firmes, experiencia acumulada y una enorme responsabilidad sobre los hombros. Pero también era padre, hijo y abuelo. Su padre, Henry Reagan, encarnado por Len Cariou, había sido también policía y había llegado a ocupar el cargo de Comisario que posteriormente heredaría su hijo. El hijo mayor de Frank, Danny Reagan, al que daba vida Donnie Wahlberg, era un detective del Departamento de Homicidios, impulsivo, agresivo y dispuesto a saltarse alguna que otra norma si consideraba que con ello podía hacer justicia. Su hermana, Erin Reagan, interpretada por Bridget Moynahan, había escogido otro camino dentro del sistema: era fiscal. Y el hermano pequeño de los dos anteriores, Jamie Reagan, interpretado por Will Estes, comenzaba su carrera como policía de patrulla. De esta manera, la serie podía mostrar prácticamente todos los niveles del sistema policial y judicial: desde el agente que patrullaba las calles hasta el Comisario, pasando por detectives, fiscales y responsables políticos. Era una familia, sí, pero también era un pequeño universo profesional.
A la hora del lanzamiento de la serie, la elección de Tom Selleck como protagonista (a pesar de que aparece el último en los títulos de crédito) fue fundamental. Después de haber interpretado durante ocho temporadas (1980-1988) al inolvidable Thomas Magnum en la famosísima Magnum, Selleck era una estrella televisiva de enorme popularidad y ya no necesitaba camisa hawaiana, Ferrari ni aventuras tropicales. Su Frank Reagan era viudo, llevaba traje, hablaba poco (por cierto, durante la emisión de Blue Bloods en España sufrió varios cambios de doblaje, y no precisamente para bien) y cargaba con la responsabilidad de dirigir a decenas de miles de policías, haciéndolo con carisma y autoridad y sin necesidad de levantar la voz. Donnie Wahlberg —al que recordamos por su decisiva aparición al comienzo de El sexto sentido (1999)— era Su hijo Danny, explosivo, pragmático y para quien detener al culpable era muchas veces más importante que seguir escrupulosamente el manual. Bridget Moynahan (vista en El bar Coyote o Yo, Robot) era Erin Reagan, quien desde la Fiscalía aportaba una perspectiva completamente diferente ya que su prioridad era respetar y hacer cumplir unas leyes que Danny podía considerar demasiado restrictivas. El no tan joven actor Will Estes (tenía 32 años cuando la serie empezó, tras haberse hecho popular por aparecer en el videoclip de la canción de Bon Jovi It’s My Life) pasó paulatinamente de agente novato a poli experimentado y, posteriormente, sargento, y su relación con su compañera de patrulla Eddie Janko, interpretada por Vanessa Ray, se convirtió además en una de las principales tramas sentimentales de la producción. Len Cariou, super veterano de 86 años (curiosamente, sólo 5 más de los que tiene actualmente su “hijo” Tom Selleck) de la escena canadiense y americana, simbolizaba la tradición, la sabiduría generacional y la conciencia de todos sus descendientes.
A lo largo de sus catorce temporadas, Blue Bloods demostró que era mucho más que una simple crónica de policías y ladrones, de buenos y malos, ya que abordó una enorme variedad de cuestiones tales como la corrupción policial, el abuso de poder, la discriminación, el racismo, la violencia, la delincuencia juvenil, la política, la inmigración, la pena de muerte, las relaciones entre policía y ciudadanía, los problemas internos de los cuerpos policiales, la presión de los medios de comunicación, la responsabilidad de los agentes, la religión (los Reagan son católicos irlandeses practicantes) y, obviamente, las diferencias entre generaciones. Y tampoco tuvo miedo de hacer sufrir a sus protagonistas. Uno de los golpes más importantes llegaba prácticamente desde el comienzo, puesto que Joe Reagan, el hijo fallecido de Frank y hermano de Danny, Erin y Jamie, había muerto antes del inicio de la serie mientras investigaba a un grupo de policías corruptos, y, más adelante, llegarían otras pérdidas, separaciones, conflictos y situaciones traumáticas, la más destacada de las cuales fue la trágica muerte de Linda Reagan, la esposa de Danny, encarnada por Amy Carlson; su desaparición tuvo un enorme impacto en Danny y en su evolución posterior y acarreó cambios relacionados con los hijos de los personajes y con otros secundarios. Blue Bloods puso en evidencia que ser una familia de policías significaba que el peligro no terminaba cuando acababa el turno.
¿Y las tan características comidas y cenas de los Reagan? Si hubiese que escoger una sola imagen para explicar Blue Bloods, probablemente no sería una persecución policial, sino una mesa alrededor de la cual se sientan todos los protagonistas: Frank, Danny, Erin, Jamie, el abuelo, las parejas, los hijos y los nietos. Comían, bebían y hablaban, intercambiando sus ilusiones, sus frustraciones y sus asuntos del día y a día. Y a menudo discutían también. La serie no les presentaba como seres perfectos, sino como personas cuyo trabajo consistía en aplicar la ley pero que en su intimidad dudaban, discrepaban y no ocultaban su visceralidad. Además, los guiones solían plantear debates morales sin necesidad de resolverlos inmediatamente, porque en la vida real no siempre hay una respuesta correcta y difícilmente la solución es instantánea.
Pero nada es eterno y, ay, Blue Bloods tampoco lo fue. En noviembre de 2023, CBS anunció en que la decimocuarta temporada sería la última. Dicha temporada se emitió dividida en dos partes y concluyó el 13 de diciembre de 2024. Y no sin polémica, porque Blue Bloods no terminó precisamente porque hubiese dejado de interesar al público. La decisión generó una considerable indignación entre los seguidores, y la propia productora reconoció que, incluso en sus últimas emisiones. la serie seguía siendo una pieza importante de su programación (fue el programa de máxima audiencia de los viernes en horario estelar y uno de los dramas de emisión más vistos). Y entonces, ¿por qué cancelarla? La explicación de CBS tuvo mucho que ver con la necesidad de renovar la parrilla y gestionar los costes de una producción tan veterana, pero el asunto económico tenía más matices. Este mismo año, Tom Selleck, que nunca ha ocultado su frustración y enfado, ha vuelto a hablar del tema y ha recordado que el reparto había aceptado una reducción salarial del 25 % para intentar mantener viva la serie, y que estaban dispuestos a hacer nuevos sacrificios económicos. No le convencieron (ni a nosotros) las confusas declaraciones de los mandamases de la cadena, que apelan a máximas trasnochadas como que, a veces, una serie no termina porque haya dejado de funcionar, sino porque mantenerla cuesta mucho dinero y se considera que esa inversión puede destinarse a fabricar un nuevo éxito que aporte beneficios aún mayores.
Dice el refrán que, cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Y, en este caso, la ventana se llama Boston Blue. Esta nueva serie, estrenada por CBS en 2025 y cuya primera temporada ha finalizado en mayo de este año 2026, es lo que se conoce como spin-off (caso de Aída con respecto a Siete vidas o Frasier en relación a Cheers). En ella vuelve a aparecer uno de los personajes principales de Blue Bloods, nada menos que Danny Reagan, nuevamente interpretado por Donnie Wahlberg, que, siguiendo a uno de sus hijos, que ahora es policía en Boston, se traslada también a esa ciudad. Allí le asignan como compañera a Lena Silver, interpretada por Sonequa Martin-Green, miembro de una nueva familia policial, los Silver, que, de alguna manera, son los sucesores de los Reagan en esta nueva ficción. Boston Blue ha funcionado bien, ha sabido aglutinar a los seguidores de los Reagan y a los nuevos fans de los Silver, y su Temporada 2 se estrena en octubre, con el regreso de Will Estes como Jamie y la puerta abierta para que más protagonistas de Blue Bloods vuelvan paulatinamente y, con ellos, regresen las mejores cenas familiares de la televisión.