El cine en Pantalla Grande Vol. 2: Tommy

Publicado el 9 de julio de 2026

Tommy (1975)

🔍 Poster de Tommy (1975)

Sordo, mudo y ciego

Desde el mismo momento de su publicación, en mayo de 1969, el disco doble conceptual Tommy, de la banda de rock británica The Who, se convirtió en una especie de clásico instantáneo, quizás no tanto por la calidad incuestionable de todas sus canciones sino por su condición de ópera rock, concepto rompedor y revolucionario para la época. ¿Pero quién diablos era el Tommy del título…?

Tommy es el único hijo del Capitán Walker, piloto de la RAF, y su bella esposa Nora. Durante una misión aérea en 1945, el avión del Capitán Walker es derribado, y éste, dado por muerto. Pero la vida sigue y Nora, que estaba embarazada, da a luz al hijo póstumo del aviador, del que tiene que hacerse cargo ella sola. Cinco años después, Nora y Tommy conocen en un campamento de verano a Frank Hobbs, un animador del que la viuda se enamora y con el que inicia una relación. Una noche, en el hogar familiar se presenta un visitante inesperado: es el Capitán Walker, con el rostro desfigurado pero incomprensiblemente vivo, el cual monta en cólera al sorprender a su mujer en la cama con Frank. Los dos hombres se enzarzan en una pelea y Walker resulta muerto, habiendo sido el pequeño Tommy testigo de la violenta escena. Aterrorizados ante la existencia de ese único testigo, Frank y Nora presionan a Tommy para convencerle de que no ha visto nada, no ha oído nada y nunca dirá nada y, de resultas del trauma, el niño queda ciego, sordo y mudo. Sintiéndose culpable, la afligida madre intenta por todos los medios curar a Tommy o al menos hacerle reaccionar, y así acude a una serie de personajes a cada cual más estrafalario y despreciable, como un Predicador, el Primo Kevin, el Tío Ernie y la Reina del Acido, que fracasan en sus intentos de estimular al adolescente a base de alcohol, drogas, masoquismo o innombrables prácticas sexuales. Ya convertido en adulto, Tommy se pasa las horas muertas inmóvil frente a un espejo, y un reflejo de sí mismo, que sólo él es capaz de ver en su mente, le conduce hasta un almacén de chatarra donde encuentra un viejo pinball (máquina del millón). Guiado por impulsos espontáneos, se convierte en el mejor jugador del planeta al lograr derrotar al hasta entonces invencible Mago del Pinball, asumiendo su corona. Pero Nora se desespera viendo cómo su hijo, en lugar de disfrutar del éxito, simplemente permanece quieto frente al espejo y, en un arrebato, lo rompe, liberando de golpe a Tommy de su trauma y renaciendo éste convertido en una especie de Mesías de una nueva religión. Sin embargo, su ascenso espiritual está muy lejos de traer la paz que todos necesitan…

Tommy (1975)

🔍 Pete Townshend, John Entwistle, Keith Moon y Roger Daltrey: The Who

En febrero de 1964, a los jóvenes rockeros Pete Townshend (compositor y guitarra rítmica), John Entwistle (bajo) y Roger Daltrey (voz y guitarra solista), se les unió el enloquecido batería Keith Moon, de resultas de lo cual el grupo que antes habían conformado, The Detours, se convirtió en cuarteto y adoptó el nombre definitivo de The Who. Su estilo se forjó mezclando el rock con el soul, el beat y el rhythm and blues, y muy pronto se convirtieron en ídolos de los mods británicos. Entre 1965 y 1968, The Who grabaron tres discos de estudio bastante exitosos (incluyendo el icónico My Generation), pero Pete Townshend, el líder incuestionable, necesitaba algo más. Por aquel entonces, Townshend vivía en un torbellino creativo, espiritual y emocional: The Who se habían hecho tristemente famosos por incendiar escenarios, romper guitarras e incluso provocar explosiones en los hoteles donde se alojaban, y, sin embargo, Townshend estaba convencido de que su destino era crear algo realmente grande, una obra magna, una historia compleja narrada a base de canciones, con principio, nudo y desenlace, algo que en 1969 sonaba tan descabellado como fascinante. Algunos años antes, The Who ya habían experimentado con “minióperas” como A Quick One, While He’s Away y Rael, que constituyeron el laboratorio previo para una narrativa musical completa, pero la chispa para la creación de Tommy surgió de una mezcla improbable: las enseñanzas del gurú hindú Meher Baba, las obsesiones personales de Townshend, la influencia indudable del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles y, por qué no decirlo, la necesidad de impresionar a un crítico musical que adoraba el pinball. De ese cóctel nació Tommy, un relato sobre trauma, culpa, iluminación, fanatismo y redención que The Who grabaron sin saber que estaban creando uno de los pilares del rock de los años sesenta. Con canciones compuestas casi en su totalidad por Townshend, el disco se grabó entre septiembre de 1968 y marzo de 1969 en los estudios IBC de Londres, con Kit Lambert como impulsor y productor. La canción que se haría más popular, Pinball Wizard (El Mago del Pinball), surgió con el propósito de impresionar al influyente crítico musical Nik Cohn, fanático de ese deporte, y el personaje del Mago (o Maga) se basó en la jugadora Pamela Merchant, alias Arfur, su exponente más notorio.

Tommy (1975)

🔍 Portada del álbum original de Tommy (1969)

El disco llegó a ser número 2 en las listas del Reino Unido y número 4 en las de EE.UU, enseguida fue considerado uno de los mejores álbumes del siglo XX y The Who lo interpretaron completo en directo en varios conciertos celebrados entre 1969 y 1970, incluyendo el mítico festival de Woodstock. En 1972, la prestigiosa London Symphony Orchestra grabó una versión sinfónica de Tommy en la que participaron artistas como Rod Stewart, Steve Winwood, Richie Havens o Ringo Starr, y fue la repercusión de esta adaptación orquestal la que hizo que el mundo del cine mirase hacia la obra. De repente, Tommy ya no era sólo un disco de rock, sino una especie de ópera moderna con personajes, escenas y clímax que pedían a gritos ser llevados a la pantalla. En ese contexto, el productor Robert Stigwood, que ya había estado detrás de proyectos musicales de gran envergadura, empezó a barajar seriamente la idea de convertir Tommy en película. La combinación era demasiado tentadora: una historia potente, una banda legendaria, una obra ya legitimada por la orquesta y un público preparado para aceptar experimentos audiovisuales después del éxito de otros musicales rock.

Los Miserables (2012)

El siguiente paso era encontrar al director adecuado. No bastaba con alguien que “filmara canciones”: hacía falta un cineasta capaz de convertir una ópera rock en una experiencia visual extrema. El elegido fue Ken Russell, conocido por películas como Mujeres enamoradas o Los demonios, donde ya había demostrado una inclinación natural hacia lo barroco, lo simbólico y lo provocador. Russell se interesó por Tommy precisamente porque veía en la historia algo más que un relato musical: intuía una metáfora sobre la religión, el fanatismo y la cultura de los ídolos. Cuando aceptó el proyecto, dejó claro que no quería limitarse a ilustrar el disco, sino reinterpretarlo desde su propio universo visual.

Tommy (1975)

🔍 Roger Daltrey dirigido por Ken Russell

Una vez confirmado Russell, comenzó el trabajo de adaptación del guion. La base seguía siendo la historia del álbum, pero había que traducirla a escenas, diálogos y situaciones cinematográficas. Pete Townshend participó en el proceso, ajustando letras, reordenando momentos (la acción se trasladó de la Primera a la segunda Guerra Mundial, de modo que la canción 1921 pasó a llamarse 1951) y escribiendo nuevo material para que la narración funcionara en pantalla. Russell, por su parte, introdujo cambios importantes: enfatizó la crítica a las religiones organizadas, convirtió ciertos pasajes en auténticos rituales pop y añadió imágenes que no estaban en el disco pero que encajaban con su visión: iglesias dedicadas a Marilyn Monroe, procesiones de fans, ceremonias sectarias alrededor de un ídolo blasfemo. Con el guión en marcha, se cerró la producción bajo el paraguas de RSO (Robert Stigwood Organisation), aprobándose un presupuesto considerable para la época, 5 millones de dólares, que debía cubrir el rodaje en múltiples localizaciones del Reino Unido, la construcción de decorados muy poco convencionales, los efectos especiales y artefactos mecánicos y la creación de una banda sonora nueva, regrabada para la película. El proyecto se planteó desde el principio como una superproducción musical, no como un film menor para fans del grupo.

Tommy (1975)

🔍 Ann-Margret, Roger Daltrey y Oliver Reed

Uno de los pasos clave tenía que ser la elección del reparto. La primera decisión fue casi obvia: Roger Daltrey debía interpretar a Tommy. Ya era la voz del personaje en el disco y, además, tenía presencia física y carisma suficientes para sostener el papel en pantalla. A partir de ahí, se fueron sumando nombres: Ann-Margret, la partenaire de Elvis Presley en Cita en Las Vegas, fue Nora, la madre de Tommy, aportando glamour sueco y dramatismo; Oliver Reed, que ya había actuado para Russell en Los demonios, sería Frank, el amante y figura paterna conflictiva; Tina Turner fue la Reina del Ácido, desbancando a los favoritos de Russell, ¡Mick Jagger o Lou Reed!, encarnando uno de los momentos más intensos y perturbadores de la película; Elton John, en lugar del inicialmente previsto Rod Stewart (otras fuentes señalan a Stevie Wonder), sería el Mago del Pinball, con su piano, sus gafas gigantes y sus botas imposibles; Eric Clapton encarnó a un predicador en la iglesia de Marilyn Monroe, que da la comunión con una pastilla de ácido y un trago de whisky; Jack Nicholson, en un papel breve pero llamativo, que se rodó aprovechando la presencia del actor en Europa para asistir al Festival de Cannes, fue el Especialista que intenta infructuosamente curar a Tommy. El afamado intérprete de musicales Paul Nicholas dio vida al Primo Kevin, en tanto que el Tío Ernie, probablemente el papel más repulsivo de toda la obra, fue magníficamente interpretado por Keith Moon, para muchos el mejor batería de todos los tiempos y que falleció en 1978, a los 32 años de edad. También sus compañeros Pete Townshend y John Entwistle aparecen fugazmente en pantalla, así como el propio Ken Russell en un pequeño cameo. Robert Powell, el futuro Jesús de Nazaret de Franco Zefirelli, prestó su rostro al Capitán Walker, el padre de Tommy. Cada nueva incorporación al elenco añadía una capa más de atractivo comercial y de personalidad artística al proyecto.

Tommy (1975)

🔍 Elton John es el Mago del Pinball

Con el reparto cerrado y el guion listo, comenzó el rodaje, que se desarrolló entre abril y septiembre de 1974 en localizaciones de Southsea, Eastney, Portsmouth, la isla de Hayling en Hampshire o el Distrito de los Lagos en Cumbria, además de interiores ubicados en los estudios de Elstree. Con Dick Bush como director de fotografía y John Clark y Shirley Russell al frente, respectivamente, de los departamentos de arte y vestuario, las jornadas se sucedieron entre decorados extravagantes, audaces coreografías, playback de las canciones y escenas que mezclaban lo teatral con lo cinematográfico. Russell dirigía con una energía desbordante, buscando siempre el exceso: colores saturados, movimientos de cámara expresivos, símbolos religiosos mezclados con iconografía pop, y una puesta en escena que convertía cada número musical en una especie de visión alucinada. El rodaje fue intenso, a veces caótico, pero terminó dando forma a una película que no se parecía a nada que se hubiera visto antes en el cine musical.

Los Miserables (2012)

Tommy llegó a los cines el 19 de marzo de 1975 (en España no se estrenó comercialmente debido a la censura franquista, y hasta el año 2003 no pudimos verla en una pantalla grande), con unas recaudaciones muy halagüeñas: 34,5 millones de dólares, 7 veces su presupuesto. Fue la película más comercial de su director Ken Russell, al menos hasta ese momento. Obtuvo dos nominaciones al Oscar y tres a los Globos de Oro, materializando la de Ann-Margret como Mejor Actriz Secundaria.

Tommy (1975)

🔍 Jack Nicholson es El Especialista

En contra de quienes la definen como “una obra única, atrevida y visionaria”, me sumo a los que opinan que Tommy es una película excesiva, desmesurada, incluso grotesca y, en muchos momentos, ridícula. No me convencen para nada los histerismos de un Ken Russell más desmelenado que nunca, y la única razón por la que está incluída aquí es su banda sonora. La descubrí a mis doce años, después de que un vecino (sí, el testador de CD’s irrompibles) me presentase primero el disco conceptual original. El doble LP de Tommy, con aquella misteriosa y extraordinaria portada del rostro de Roger Daltrey reflejado sobre fondo negro y con gafas oscuras, mordaza y orejeras me cautivó y fue uno de los que más escuché durante mi adolescencia. La banda sonora se grabó en lo que se vino a llamar “sonido quintafónico”, y doy fe que en mi tocadiscos Dual tenía una sonoridad inigualable. Dicen que así es como Pete Townshend quería que sonase el álbum primigenio, pero la tecnología de 1969 no lo permitió, y, aunque voces como las de Oliver Reed o el propio Jack Nicholson “cantan” de lo lindo (para mal), músicos como Nicky Hopkins, Kenney Jones, Alan Ross o el rolling stone Ronnie Wood me hicieron muy, muy feliz.

Valoración: ★★☆☆☆

Nota: Este artículo tal vez aparezca actualizado o modificado cuando se publique en el libro El cine en Pantalla Grande, Segundo pase.

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